"Así como la gente buena
come siempre cosas ricas, que realzan su bondad
extendiéndola a su alrededor, la gente con malos
sentimientos se alimenta siempre con bocados
sin atractivo. Prefieren las carnes no condimentadas,
las galletas sin sal, el pan negro y la margarina.
Le escapan a los placeres del paladar como si
hubieran hecho una promesa para no gozar nunca."
Eso era lo que apuntaba en su libro de filosofía
alimentaria Francisco Mendieta.
Y agregaba: "De igual manera
la gente fea a simple vista tiene tendencia
a ingerir carnes poco civilizadas, como avestruz,
llama, mono, tiburón o tortuga. Es como si la
fealdad de esta actitud poco ecológica se transmitiera
a su cuerpo."
"A diferencia de todos ellos,
las personas que se destacan por su bonhomía,
inteligencia y modestia se vuelcan a platos
del tipo lomo a la lionesa, que con ingredientes
como carne de cerdo, laurel y tomillo demuestran
que el disfrute real sólo está al alcance de
pocos", concluía satisfecho mientras degustaba
su lomo y corría de una patada feroz al perro
que intentaba acercarse a la mesa.
1)
Lomo a la lionesa
Ingredientes: lomo
de cerdo, manteca, cebolla, laurel, aceite,
pimienta, sal y tomillo.
Preparación:
Hay que condimentar la carne con
pimienta, sal, laurel y tomillo y dejarla en
reposo un par de horas para que tome el sabor
(se puede rociar con aceite por encima).
Para cocinarlo se pone en una
fuente para horno (escurriendo el exceso de
aceite) agregando, de ser necesario, un poco
de manteca. Una vez que la carne esté dorada
se le agregan unas cebollas para realzar el
sabor.
Comida
china
Por
Carola Chaparro
No
somos chinos, me tenés harta con la comida oriental-
pensaba Magda en voz alta mientras se preparaba
para otro chop suey.
-
Esto ni siquiera lo comen los chinos: es un
invento occidental- le explicaba a Luciano,
que se empeñaba en manejar los palillos.
1 No era que le molestara prepararlo: zanahoria rehogada
con caldito, pollo en tiras, cebolla, zapallito
y ají regados con salsa y brotes de soja. Tan
simple como estirarse los ojos adelante del
espejo y fingirse una geisha, como a él le hubiera
gustado.
-
Sí querido, a tus órdenes, cuando vos quieras
- practicaba en tono de burla.
Después
de siete años de convivencia, las cosas ya no
sólo no eran color de rosa sino de ningún otro
tono pastel. Más bien se asemejaban a un gris
que con suerte podía ser perlado. Y lo que al
principio era gracioso ahora se tornaba insoportable,
cumpliendo una especie de regla de oro conyugal.
Para
no contradecir al destino que indicaba una bifurcación
de caminos, y en concordancia con todos los
horóscopos, Luciano cerró el capítulo de sus
amores con Magda cuando le anunció:
-
Me mudo con Phuong - ante el silencio incrédulo
de ella aclaró, como si hiciera falta- quiere
decir "Fénix"-. Y cerró la puerta
de calle cargando su equipaje.
2)
Chopsuey de pollo
Ingredientes:
zanahoria cortada en juliana, caldo, 50
g de brotes de soja lavados, 1/4 de ají rojo
o verde cortado en juliana, 1/2 pechuga de pollo
cortado en tiras, sal, cucharada de salsa de
soja1/2 zapallito largo cortado en juliana,
1 cebolla de verdeo cortada en juliana.
Preparación:
Se debe rehogar la zanahoria con el caldo, la cebolla de verdeo, el pollo, el
zapallito y el ají hasta que todo esté blando.
Se adereza con salsa de soja y sal durante la
cocción; para finalizar se incorporan los brotes
de soja (nunca desde el principio para que no
se cocinen demasiado y pierdan la frescura).
Tierra
a la vista
Por Carola Chaparro
"Yo tendría que haber sido
astronauta", pensaba Lucio en voz alta
mientras untaba una tostada con pasta de aceitunas
y alcaparras. No lo decía, desde ya, por sus
aptitudes psicofísicas para las naves espaciales,
ni por su amor a la NASA. Se refería a dos características
que lo distinguían más que los rasgos de la
cara: su necesidad de alimentarse con el menor
esfuerzo posible ("si es con cápsulas,
mejor") y su deseo creciente de abandonar
la Tierra ("para verla así de chiquitita
desde lejos").
Mientras picaba alcaparras y descorazonaba
aceitunas para la pasta que podría garantizarle
varios días de ocio culinario, imaginaba cómo
sería un despegue en Cabo Cañaveral. Cerraba
los ojos, apretaba los dientes y sentía en la
panza ese cosquilleo vertiginosos típico de
los vuelos. Lo siguiente (además de agregarle
aceite de oliva a su preparación, junto con
una pizca de mostaza y de pimienta) era asomarse
y mirar ese planeta diminuto, que ya no parecía
el propio.
Lo que nunca se imaginó Lucio
es que para cada cosa existen varios caminos.
Como no creía en extraterrestres, no pudo comprender
bien qué le dijo con señas el ser que lo invitó
a subir a su nave. Lo que sí entendió es que
la Tierra se veía desde el espacio exactamente
como había supuesto. Y que no hacía falta ser
astronauta para estar ahí.
Pasta
de aceitunas y alcaparras
Ingredientes: aceitunas
negras, alcaparras, aceite de oliva, pimienta,
cognac, mostaza picante, atún y anchoas.
Preparación:
Lo primero es sacarle el carozo
a las aceitunas y el aceite a las anchoas y
el atún.
Luego se mezcla todo para batirlo
y agregarle la mostaza. Aparte se cortan las
alcaparras en trozo pequeños y se sazonan con
pimienta, agregando un poco de aceite de oliva.
Se puede agregar un poco de cognac para saborizar
la mezcla.
El paso final es unificar todos
los ingredientes y colocarlos en un envase apto
para llevar a la heladera. La pasta es ideal
para comer con galletitas o pan.
¿Qué
comiste?
Por Carola Chaparro
Si uno es lo que come, seguramente
debe ser proporcionalmente feliz o desgraciado
en relación a lo ingerido. O por lo menos ese
era el punto de vista del chef Marcel (Marcelo
Gutiérrez para los amigos y el barrio).
El ponía sumo cuidado en la selección
de los ingredientes, considerando que grandes
hombres de la política y los negocios concurrían
a su local cada mediodía. Pensaba que esa era
su forma de contribuir con la buenaventura del
país: si ellos comían lo indicado sus decisiones
serían apropiadas.
El postre favorito de la mayoría
era el flan casero. Para hacerlo sólo se necesitaban
huevos, leche, esencia de vainilla y azúcar.
El resto era verlos sumergirse con la cuchara
en una ola de placer que redundaría, horas más
tarde, en las firmas correctas adentro de sus
despachos.
Lo que Marcel no entendía era
cómo, a pesar de sus destrezas anímicas y culinarias,
el noticiero mostraba a uno de sus clientes
habituales detenido por las fuerzas del orden,
acusado de quién sabe qué barbaridad relacionada
con chicos.
Flan
casero
Ingredientes: 1
litro de leche, 6 huevos, azúcar, esencia de
vainilla.
Preparación:
Se debe calentar la leche mezclándola
con el azúcar. Mientras tanto se baten los huevos
y se agrega leche de a poco. Luego se incorpora
esencia de vainilla y se vuelca todo en una
flanera (lo mejor es hacerle un caramelo antes:
con algunas cucharadas de azúcar calentadas
a fuego lento alcanza).
El toque final es la cocción durante
unos 40 minutos, puede ser a Baño María o al
horno
Por
Carola Chaparro