Realidad y virtualidad
Por Jorge Manuel Varela
|
 |
Ciencia sin esencia
El sistema económico-social que estamos viviendo
se gestó unos siglos atrás, pero el mayor salto histórico fue,
indudablemente, la Revolución Industrial. A partir de la aparición
de la máquina a vapor, el hombre pudo modificar cada vez más a
la Naturaleza permitiéndole, mediante su transformación, obtener
desde los bienes más simples hasta los más sofisticados, satisfaciendo
así necesidades de todo tipo.
|
En un primer momento las nuevas condiciones
tecnológicas hicieron ver a los pensadores de ese tiempo un
crecimiento indefinido en los aspectos científico-técnicos.
Además esto significaba, a su vez, un paralelismo en la satisfacción
de las necesidades humanas. Pero a poco tiempo de darse estas
nuevas condiciones, se vio que esta última premisa no se daba
históricamente. La clase social que surgió en este período,
es decir, el obrero industrial o proletario, sufrió un grado
tal de deterioro de vida que aparecieon nuevas formas de luchas
sociales. El grado de desarrollo en la industria no hacía prever
la tecnología actual; no obstante, el obrero de aquella época
tomó conciencia que la máquina lo suplantaba en las posibilidades
de obtención de trabajo.
|
Es evidente que este nuevo sistema económico-social-tecnológico
transformó profundamente las relaciones sociales. El estado actual
de la tecnología le posibilita al hombre obtener una cantidad
de beneficios. Pero a pesar del desarrollo de las comunicaciones,
se separa cada vez más de los otros hombres y de la Naturaleza.
|
No es difícil asociar la forma en que el hombre
hace uso de la Naturaleza con la concepción de sí mismo y del
mundo. No puede tener la misma visión un campesino o un artesano,
que utiliza sus manos o herramientas rudimentarias, que un obrero
industrial trabajando con herramientas complejas, que un técnico
controlando un tablero electrónico, que un profesional frente
a una computadora. Además es imposible considerar que cada uno
de estos tipos humanos vivan como grupos diferenciados, en los
mismos lugares geográficos, establezcan idénticas relaciones sociales
y tengan las mismas inquietudes culturales.
|
Los profundos cambios, desde la primera etapa del
industrialismo hasta la actualidad, produjeron una lenta pero
constante renovación de las normas, valores y concepciones éticas.
Si bien existen organizaciones en el mundo que defienden el Medio
Natural y la Dignidad del hombre, es también cierto que gran parte
de la Humanidad acepta silenciosamente los cambios científicos
y tecnológicos, sin tener en cuenta los daños directos o colaterales
que puedan causar.
|
Se trata de presentar a la ciencia como un producto
del razonamiento puro, con una total asepsia de cualquier otro
interés humano. Teniendo en cuenta esta falacia, cuando se le
pretende agregar algún elemento ético-valorativo, se alega que
afecta el normal desarrollo de la misma. Es como si al pensamiento
científico -por principio, ateo-, se le otorgara por su pureza
características divinas.
|
La cultura de la imagen
La Humanidad (sobre todo la desarrollada) fue alejándose
tanto de la Realidad Natural, que en el presente creó una Realidad
Virtual para reemplazarla. La aparición de medios masivos de comunicación
audio-visuales como la televisióm, la computadora, el desarrollo
satelital e internet, permitieron una globalización mundial de
la información. La utilización de estas posibilidades comunicacionales,
mechadas con intereses económicos, hace que surjan defectos como:
exagerada cantidad de información, falta de discriminación de
la misma, centralización de las fuentes de información excesivo
poder de manipulación de los centros de información.
|
En la actualidad, dada la valoración social positiva
de la computación e internet, se está difundiendo su uso en el
mundo a nivel familiar y escolar, ubicando esta tecnología en
un lugar de privilegio en la relación de enseñanza-aprendizaje.
Esta, desde tiempo inmemorial, fue una relación social que, partiendo
de la interacción humana, permitía la conexión entre las
personas y la de ellas con la realidad que las circundaba.
Con la aparición de la computadora se posibilita la fractura
de la doble conexión. En principio, si se elimina uno de los dos
sujetos del aprendizaje (el que enseña), suplantándolo por una
cosa (la computadora) se anula la relación dialógica entre las
dos personas. El alumno no se conecta con un docente sino con
un programa de computación.
|
| |
Con respecto a la segunda conexión, vemos que todo
el aparato computarizado le puede brindar al educando signos,
símbolos y realidades en imágenes. Es decir, que lo que recibe
el que se informa es una representación de la realidad, y no la
realidad, imposibilitándole la experimentación directa.
|
Es muy posible que si no estamos atentos, muchos
de los niños de hoy, con sus padres imbuídos de los «valores supremos»
de la tecnología computarizada, si comienzan a fundamentar sus
primeros aprendizajes formales con el manejo de las computadoras,
sin haber adquirido el nivel madurativo correspondiente, puedan
presentar: dificultades en su comunicación, en la incorporación
del docente como parte del aprendizaje, torpeza en la ejecución
de actividades manuales, sobreinformación, información inadecuada
para su nivel madurativo, incapacidad para la discriminación de
la información útil de las otras.
|
Todas estas consideraciones no pretenden desvalorizar
el desarrollo científico ni la utilidad de la computación en el
quehacer humano. Lo que se intenta es provocar un alerta al pensamiento
simplista que acepta como bueno todo lo que proviene de la supuesta
tecnología de avanzada, sin interponer juicios valorativos y pensamientos
críticos. No olvidemos que el desinterés y la ignorancia pueden
provocar males irreparables.
|
Por Jorge Manuel Varela (Sociólogo)
mail@icarodigital.com.ar
|