VERDUGO:
1. Son tiempos difíciles para
este verdugo. (Ríe) Medio imbécil.
O poco sabio; que más temprano que tarde tendrá
que poner los puntos sobre las ies.
Es mi obsesión, lo admito: los
puntos sobre las ies.
Un modesto pero necesario remate para
que la gigantesca estructura de la historia no se
desmorone, como esos hermosísimos castillos
de arena, incapaces de soportar la primer ola.
Y yo, apenas un vulgar verdugo, puesto
en la acción por el destino, aquí me
planto, frente a las olas.
...Nada mejor que los muertos para detener
las olas. Ellos son los puntos sobre las ies... ...(Se
muestre ausente) Aunque alguna lágrima
borronee las palabras...
... Decía que estos tiempos son
difíciles... No se distinguen bien las líneas
del futuro... Sobran las manos ásperas...
La guerra es eterna entre la luz y las
tinieblas... Se necesitan enemigos claros sobre la
arena, que encarnen sus pasiones... sin treguas, hasta
el fin... Si se alteran estas reglas, la guerra se
aleja de la tragedia... se vuelve un aberrante caos
indigno de la historia....
2. No se puede escarmentar a la multitud.
Es más eficaz matar de a uno, para espantar
el rebaño...
Pero en estos tiempos de pobre y pobres...
una tromba de estiércol... que lloran con sus
crías a cuestas y gritan monótonos y
soeces por las calles, que mezclan el hambre con redenciones
y Apocalipsis que ni siquiera entienden, es tan confuso
el discurso del bien como difícil encontrar
la cabeza de la hidra que el buen verdugo debe segar.
Se complica la tarea. Lo mío
es ejecutar, y ahora también me toca señalar
una cabeza entre miles...
¡Aturde esta marea de pobres...! ¡Convierten
en mortales asuntos que fueron sagrados! ¡Su naturaleza
es tan vil como ayer la de los esclavos!
3. ¡Siento que me confunden los juegos
del poder! Las ordenes desde su boca también
se contradicen. Pretenden servir a dos patrones, quedar
bien con Dios y el Diablo, ser piadosos sin bajar
la cruz...
Debo afinar el oído y agrandar
el entendimiento... Más que castigos hay sugerencias...
Nadie pone realmente su cara...
Habrá que redoblar la paciencia.
Ya llegarán otra vez los tiempos claros. Donde
alguien diga, simplemente: "yo he venido aquí
a meter espada".
4. El poder nunca está solo.
El buen verdugo tiene que saberlo, o poner su cuello
en remojo...
Detrás del poder hay cuerpos
que lo sostienen, a veces se muestran.. aunque gozan
más el anonimato, la oscuridad. ¡Desde allí
cuidan lo suyo!
Son manos que arriman la pluma al que
firma la orden... Ayudan a sostener la horca...
Son voces... Son voces... Las escucho...
(El Verdugo habla, como si fuera
esas voces)
"!No puede ser que todo lo ensucien!"
"Esta gente... nacieron de la suciedad,
engendrados no por un limpio amor sino por un sucio
instinto, entre jadeos, bufidos y sudores que son
de animal y no de cuerpo humano; viven –un decir-
por gracia de Dios, en el medio de la más atroz
inmundicia, ¡un chiquero!, y todo lo que tocan lo
degradan y envilecen, lo convierten en mugre y basura,
cartón y trapo..."
"Son niños sucios, son hombres
y mujeres sucios, son viejos sucios y son muertos
sucios..."
"Hasta el Señor se espanta
de sus almas, que no huelen mejor que sus cuerpos,
degradados por años y años de suciedad..."
"La piel dejó paso al cuero
y la carne ya no se distingue del barro..."
"¡De la peor manera nacieron y
a la peor tierra volverán!"
5.Yo conozco a los mansos que se sirven
del poder... ¡buenas personas! Yo entiendo sus sonrisas
y ese leve fruncimiento de los labios aprendido en
siglos de complicidad...
Yo escucho... sus desprecios y sus quejas...
(El Verdugo habla otra vez como si
fuera los otros)
"¡No puede ser semejante fealdad!"
"¡Ofende!"
"Esta gente... feos de toda fealdad,
hasta ser impúdicos..." "Insultan
a la naturaleza" "¡Ah, estos pobres!"
"¡Dime con quien andas y te diré a quién
te pareces...!"
(Aumenta su tono despreciativo)
"...Pechos destruidos por chicos siempre hambrientos;
bocas sin dientes que ríen sin vergüenza
mostrando hasta la garganta... los granos los visitan
como Pancho por su casa y el que no tiene una llaga
se ganó una cicatriz..."
"La belleza jamás los rondó,
ni siquiera en sueños."
"Pagan con la fealdad la culpa
de estar vivos..."
6. También escucho lo que dice
Dios, por la lengua de sus dignísimos pastores,
y los reverencio, porque el miedo no es zonzo y en
cuestiones de la Parca, menos. ¡Hasta el poder se
baja los pantalones!
¿No se deleitan cuando el buen pastor
desde lo alto del púlpito lanza su do de pecho...?
(El verdugo habla por otros)
"¡No puede ser tantos vicios!"
"¡La tierra sucumbirá alcanzada por el
fuego de una estrella negra!"
"¡La pereza!: Ahí está
la madre del borrego!" "... Cómo
esperar un recto juicio de quien se aleja del yugo
del trabajo!"
"¡Son pobres, pecadores y viciosos!"
"¡No distinguen el bien del mal bajo su ley del
menor esfuerzo!"
"Hacen de la cama el templo de
sus fechorías." "Besan la botella
de alcohol como si fuera el rostro del Señor..."
"¡Y es Satanás!"
"Fornican a la manera de las bestias."
"Todos contra todos." "Por atrás
y por delante." "Sin distinguir el padre
del abuelo y la madre de la hermana."
"¡Hasta se sirven del perro y de
las gallinas."
"¡Hasta comen los pajaritos del
cielo y se atragantan con gatos como si fueran liebres!"
 |
-
|
"Cualquier cosa les viene
bien, mientras sea abundante y ruin y tenga
el gusto de la limosna."
"¡Mendigos!" "¡Mendigos!"
"¡Nacieron para la mentira, el llorisqueo
y la tramoya!"
"¡Pasan del llanto al grito
como si la vida fuera una esponja!"
"¡No guardan una gota del
vaso!" "¡Entregan el alma por un plato
de lentejas!"
"¡Nacieron del pecado y en
el fuego eterno se quemarán!" "¡Aleluya!"
|
7. Esa es la gente... más que
pobres... basura...
Parecen inofensivos.. como los bichos
de la suciedad... que apenas despiertan asco... Pero
son peligrosos ...su veneno es que se reproducen y
se reproducen, con frío o con calor... como
la mala hierba... ... Es bueno que no se olvide...
La mala hierba puede provocar un incendio
... y extenderse... y extenderse...
¡Hay que usar la guadaña! ¡Hay
que segar! ¡Segar! ¡Sin asco!
...¿No está allí, acaso,
el peso de la historia...?
8. Esto es lo que siente mi corazón,
y lo confieso...
Pronto he de matar, soy un verdugo...
Lo dije: Mi destino es mi oficio, más
que elegido... aceptado...
Sin embargo, tengo hoy quejas: me vuelvo
más amargo...
Ya no se trata de matar a un enemigo
... alguien que también será parte de
la historia... cuenta saldada... con nombre en una
calle y busto en la plaza...
Se trata ahora de matar al voleo...
como si fueran chimangos... a algún desgraciado...
un pobre entre otros pobres que pronto será
olvido... Así se quita categoría al
verdugo...
¡Me quejo...!
9. Aquí estoy, recibiendo órdenes...
(Como si fuera otro, con tono brutal,
sin matices)
"¡Hay que escarmentar! A esos desgraciados.
¡Que no jodan más! ¡El puente hoy no lo cortan!
¡Ni comida, ni ayuda! ¡Palos! ¡Ya se fueron de la
raya! ¡Palos y a la bolsa!
Así se dijo.
"¡Romperles bien el culo!"
"¡Meterles la pija a fondo!" "¡Hasta
que caguen sangre!" "¡Y si la verga no alcanza
hundirles un palo!" "¡Y si el palo es poco,
bala, bala!" "¡Que sea con sangre!"
"¡Tienen que cagar sangre!"
Así se dijo. Sin medias tintas.
Lo entendí al vuelo, de tan claro.
"¡Y que no se gaste pólvora
en chimangos!"
También se dijo.
O sea: que la pija en el culo no era
para cualquiera.
Se trataba de un culo bien preciso.
Hay que encontrarlo, me dije.
(Como si fuera otro) "¡Que
la porongueada deje ganancia!" "¡Hay que
reventar un ojete sano!" "¡Los demás
ortos rotos son la chapa!"
Así se dijo.
Hubo palmadas en la espalda. Hubo risas
y hasta un pedorreo.
En el papel sobre la mesa no se hablaba
de culos, ni de porongas. Tampoco de balas de plomo.
"Restaurar el orden", esa es la palabra..
que un buen verdugo entiende...
10. Un hombre de mi oficio no tiene
que perder la calma, ni guiarse por presagios... Sin
embargo, esta mañana...
Me levanté con el pie torcido,
como se dice... No me gustaron los pájaros
en mi ventana... El agua para el mate hervía.
Me quemé la lengua. ...Para colmo, mi arma
reglamentaria se trababa...
Y después, el encuentro con la
chusma... Insistían con cortar el puente. Más
agresivos que nunca. Con palos. Con capuchas. Con
más insultos. Con más demandas... Envalentonados,
ya daban ordenes... como si sus cicatrices de pobres
fueran una corona...
Sentí que llegaba el día.
El escarmiento. La ola. Los puntos sobre las ies...
11. Tuve que gritar: ¡Se me están
hinchando las bolas!
...No me gusta que me toquen... menos,
que me empujen... ¡Alguien me escupió en el
hombro! ¡Carajo!
...No permito que me miren a los ojos...
(se pone y se saca gafas negras) se trata de
respeto...
...Y me están mirando...
(Le grita a la sombra de Darío
Santillán) ¡Bajá los ojos! ¡Bajá
los ojos! ¡Cabrón! ...Siguió mirándome
a los ojos, como si yo no le importara...
Se sonreía... sereno... como
si estuviera en una fiesta... (Crece en su enojo,
se vuelve más grosero, le grita a la sombra)
¡De qué mierda te sonreís, pija fría!
...¡Entendés ahora, si te hablo
así, cajeta pelada!
(Cambia el tono, explica) Y la
escoria de hambrientos, cientos, en jauría,
escapados de sus cuevas, seguían ahí,
frente a nosotros, en el puente Pueyrredón,
sin retroceder un metro, con sus capuchas y sus palos...
Ya no mendigaban, desafiaban...
(Le grita a la sombra) ¡No te
sonrías, no mirés a los ojos, no empujés!
(Explica)....Siguió ahí,
sereno, desarmada, como si no me temiera...
(Le grita a la sombra, cada vez más
terrible) ¡Mirá que estoy calzado, drogón!
¡Ya vas a caer... de rodillas se la vas a chupar a
mi abuelo...!
¡Te voy a enterrar un fierro en el culo,
me voy a garchar a tu conchudísima madre y
al bufarra de tu hermano!
¡Vas a saber quién es el poronga,
melenita de oro!
¡Vas a lamerme los sobacos!
¡Vas a besarme las bolas bien sudadas!
¡Vas a llorar por el ojete!
¡Vas a sangrar hasta el alma!
(Gritando a todos, con voz de mando)...
¡Basta!
...¡Basta de piquetes!
¡...Basta de cortar la ruta! ¡Basta
de cortar el puente! ¡Basta de cortar la calle!
¡Aquí nadie corta más
nada!
(Otra vez le grita a la sombra de
Darío Santillán) ¡Te la estás
buscando!
¡Cartón lleno para vos, pendejo!
¡Bingo! ¡Bingo!
¡Andá contando las horas!
¡Limpiate bien el tuje que la Parca
te espera para el hoyo! ¡Soretón!
¡Tiene una pala bien dura!
(Ríe, alocadamente) ...¡Te
rajás, turrito! ¡Te rajás, eh...! ...!Corran!
¡Corran! ¡Los pobres nacieron para escapar! ¡Igual
que las ratas!
12. Parecía una cacería
de patos... Saltaban, se arrastraban, volaban de miedo...
Uno caía aquí, otro más allá...
Sucios como siempre, ahora también
con sangre...
No quise participar. Apenas un par de
tiros... algún grito... Yo estaba para otra
cosa, no para cazar patos...
Tenía que cumplir la orden. El
escarmiento. No se puede escarmentar a todos... Buscaba
un cabecilla. Lo fuera o no, ya lo tenía marcado.
O mejor: él mismo se había puesto la
cruz sobre la espalda...(Ríe)
13. Entré en la estación
de tren.
Ahí estaba él. Haciéndose
el santo.
(Le habla a la sombra de Darío
Santillán) ¡Así que decidiste quedarte!
¡Para cuidar al otro turro baleado!
Muy bien. Eso termina de cagarte.
Los pobres pueden mendigar, llorar,
gritar y matar.
Hasta ahí.
Eso de sufrir por el otro. De hacerse
cargo del otro. De sentir que la vida está
en el otro...
Eso no es para vos. Eso es demasiado
para vos. ¡O querés ser un héroe, cajetón!
...Lo agarré de los pelos. Le
levanté la cabeza...
Me miraba a los ojos... Me sonreía...
¡El guacho, sufriendo, me sonreía!
Le disparé.
...El puntito sobre la i.... fue con
sangre...
(Ríe. Después grita)
¡Sombras! ¡Sombras! ¡Eso son! ¡Sombras, nada más!
Por
Vicente Zito Lema