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Año II - Nº 9
Agosto - Septiembre 2003

Editorial

El Damero
Seminario
"Lo traumático en la cultura"
La Mujer moderna - Parte II.
por Marcelo Benítez
Uníos los proletarios que quedan: por Alfredo Grande
Un día de protestas en la ciudad:
por Marcelo Rebón
Raúl Scalabrini Ortiz por Conrado Yasenza
Rauol Wallenberg por José Antonio Borré
Ajo y Limones
La fusilación del Piquetero: por Vicente Zito Lema
Hombre-Perro. Cuento de Antonio Di Bendetto
Húmeda al tacto
por Carola Chaparro
El ojo plástico
Miguel Diomede: Naranjas sí... Palabras No
por Kenti
Miradas Goyescas
por Marcelo Luna
Batea
"El secreto de los flamencos" de Federico Andahazi / Editorial Planeta
por Carola Chaparro

Música:
Pez
por Gonzalo Yasenza

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Ajo y Limones

La fusilación del piquetero

(El verdugo da cuenta de la historia)


En memoria de Darío Santillan y Maximiliano Kosteki, del Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón,asesinados por la policía de la provincia de Buenos Aires el 26 de junio de 2002, en la estación de tren de Avellaneda.

Humildemente.

Vicente Zito Lema

VERDUGO:

1. Son tiempos difíciles para este verdugo. (Ríe) Medio imbécil. O poco sabio; que más temprano que tarde tendrá que poner los puntos sobre las ies.

Es mi obsesión, lo admito: los puntos sobre las ies.

Un modesto pero necesario remate para que la gigantesca estructura de la historia no se desmorone, como esos hermosísimos castillos de arena, incapaces de soportar la primer ola.

Y yo, apenas un vulgar verdugo, puesto en la acción por el destino, aquí me planto, frente a las olas.

...Nada mejor que los muertos para detener las olas. Ellos son los puntos sobre las ies... ...(Se muestre ausente) Aunque alguna lágrima borronee las palabras...

... Decía que estos tiempos son difíciles... No se distinguen bien las líneas del futuro... Sobran las manos ásperas...

La guerra es eterna entre la luz y las tinieblas... Se necesitan enemigos claros sobre la arena, que encarnen sus pasiones... sin treguas, hasta el fin... Si se alteran estas reglas, la guerra se aleja de la tragedia... se vuelve un aberrante caos indigno de la historia....

2. No se puede escarmentar a la multitud. Es más eficaz matar de a uno, para espantar el rebaño...

Pero en estos tiempos de pobre y pobres... una tromba de estiércol... que lloran con sus crías a cuestas y gritan monótonos y soeces por las calles, que mezclan el hambre con redenciones y Apocalipsis que ni siquiera entienden, es tan confuso el discurso del bien como difícil encontrar la cabeza de la hidra que el buen verdugo debe segar.

Se complica la tarea. Lo mío es ejecutar, y ahora también me toca señalar una cabeza entre miles...

¡Aturde esta marea de pobres...! ¡Convierten en mortales asuntos que fueron sagrados! ¡Su naturaleza es tan vil como ayer la de los esclavos!

3. ¡Siento que me confunden los juegos del poder! Las ordenes desde su boca también se contradicen. Pretenden servir a dos patrones, quedar bien con Dios y el Diablo, ser piadosos sin bajar la cruz...

Debo afinar el oído y agrandar el entendimiento... Más que castigos hay sugerencias... Nadie pone realmente su cara...

Habrá que redoblar la paciencia. Ya llegarán otra vez los tiempos claros. Donde alguien diga, simplemente: "yo he venido aquí a meter espada".

4. El poder nunca está solo. El buen verdugo tiene que saberlo, o poner su cuello en remojo...

Detrás del poder hay cuerpos que lo sostienen, a veces se muestran.. aunque gozan más el anonimato, la oscuridad. ¡Desde allí cuidan lo suyo!

Son manos que arriman la pluma al que firma la orden... Ayudan a sostener la horca...

Son voces... Son voces... Las escucho...

(El Verdugo habla, como si fuera esas voces)

"!No puede ser que todo lo ensucien!"

"Esta gente... nacieron de la suciedad, engendrados no por un limpio amor sino por un sucio instinto, entre jadeos, bufidos y sudores que son de animal y no de cuerpo humano; viven –un decir- por gracia de Dios, en el medio de la más atroz inmundicia, ¡un chiquero!, y todo lo que tocan lo degradan y envilecen, lo convierten en mugre y basura, cartón y trapo..."

"Son niños sucios, son hombres y mujeres sucios, son viejos sucios y son muertos sucios..."

"Hasta el Señor se espanta de sus almas, que no huelen mejor que sus cuerpos, degradados por años y años de suciedad..."

"La piel dejó paso al cuero y la carne ya no se distingue del barro..."

"¡De la peor manera nacieron y a la peor tierra volverán!"

5.Yo conozco a los mansos que se sirven del poder... ¡buenas personas! Yo entiendo sus sonrisas y ese leve fruncimiento de los labios aprendido en siglos de complicidad...

Yo escucho... sus desprecios y sus quejas...

(El Verdugo habla otra vez como si fuera los otros)

"¡No puede ser semejante fealdad!" "¡Ofende!"

"Esta gente... feos de toda fealdad, hasta ser impúdicos..." "Insultan a la naturaleza" "¡Ah, estos pobres!" "¡Dime con quien andas y te diré a quién te pareces...!"

(Aumenta su tono despreciativo) "...Pechos destruidos por chicos siempre hambrientos; bocas sin dientes que ríen sin vergüenza mostrando hasta la garganta... los granos los visitan como Pancho por su casa y el que no tiene una llaga se ganó una cicatriz..."

"La belleza jamás los rondó, ni siquiera en sueños."

"Pagan con la fealdad la culpa de estar vivos..."

6. También escucho lo que dice Dios, por la lengua de sus dignísimos pastores, y los reverencio, porque el miedo no es zonzo y en cuestiones de la Parca, menos. ¡Hasta el poder se baja los pantalones!

¿No se deleitan cuando el buen pastor desde lo alto del púlpito lanza su do de pecho...?

(El verdugo habla por otros)

"¡No puede ser tantos vicios!" "¡La tierra sucumbirá alcanzada por el fuego de una estrella negra!"

"¡La pereza!: Ahí está la madre del borrego!" "... Cómo esperar un recto juicio de quien se aleja del yugo del trabajo!"

"¡Son pobres, pecadores y viciosos!" "¡No distinguen el bien del mal bajo su ley del menor esfuerzo!"

"Hacen de la cama el templo de sus fechorías." "Besan la botella de alcohol como si fuera el rostro del Señor..." "¡Y es Satanás!"

"Fornican a la manera de las bestias." "Todos contra todos." "Por atrás y por delante." "Sin distinguir el padre del abuelo y la madre de la hermana."

"¡Hasta se sirven del perro y de las gallinas."

"¡Hasta comen los pajaritos del cielo y se atragantan con gatos como si fueran liebres!"

-

"Cualquier cosa les viene bien, mientras sea abundante y ruin y tenga el gusto de la limosna."

"¡Mendigos!" "¡Mendigos!" "¡Nacieron para la mentira, el llorisqueo y la tramoya!"

"¡Pasan del llanto al grito como si la vida fuera una esponja!"

"¡No guardan una gota del vaso!" "¡Entregan el alma por un plato de lentejas!"

"¡Nacieron del pecado y en el fuego eterno se quemarán!" "¡Aleluya!"

7. Esa es la gente... más que pobres... basura...

Parecen inofensivos.. como los bichos de la suciedad... que apenas despiertan asco... Pero son peligrosos ...su veneno es que se reproducen y se reproducen, con frío o con calor... como la mala hierba... ... Es bueno que no se olvide...

La mala hierba puede provocar un incendio ... y extenderse... y extenderse...

¡Hay que usar la guadaña! ¡Hay que segar! ¡Segar! ¡Sin asco!

...¿No está allí, acaso, el peso de la historia...?

8. Esto es lo que siente mi corazón, y lo confieso...

Pronto he de matar, soy un verdugo...

Lo dije: Mi destino es mi oficio, más que elegido... aceptado...

Sin embargo, tengo hoy quejas: me vuelvo más amargo...

Ya no se trata de matar a un enemigo ... alguien que también será parte de la historia... cuenta saldada... con nombre en una calle y busto en la plaza...

Se trata ahora de matar al voleo... como si fueran chimangos... a algún desgraciado... un pobre entre otros pobres que pronto será olvido... Así se quita categoría al verdugo...

¡Me quejo...!

9. Aquí estoy, recibiendo órdenes...

(Como si fuera otro, con tono brutal, sin matices)

"¡Hay que escarmentar! A esos desgraciados. ¡Que no jodan más! ¡El puente hoy no lo cortan! ¡Ni comida, ni ayuda! ¡Palos! ¡Ya se fueron de la raya! ¡Palos y a la bolsa!

Así se dijo.

"¡Romperles bien el culo!" "¡Meterles la pija a fondo!" "¡Hasta que caguen sangre!" "¡Y si la verga no alcanza hundirles un palo!" "¡Y si el palo es poco, bala, bala!" "¡Que sea con sangre!" "¡Tienen que cagar sangre!"

Así se dijo. Sin medias tintas. Lo entendí al vuelo, de tan claro.

"¡Y que no se gaste pólvora en chimangos!"

También se dijo.

O sea: que la pija en el culo no era para cualquiera.

Se trataba de un culo bien preciso.

Hay que encontrarlo, me dije.

(Como si fuera otro) "¡Que la porongueada deje ganancia!" "¡Hay que reventar un ojete sano!" "¡Los demás ortos rotos son la chapa!"

Así se dijo.

Hubo palmadas en la espalda. Hubo risas y hasta un pedorreo.

En el papel sobre la mesa no se hablaba de culos, ni de porongas. Tampoco de balas de plomo. "Restaurar el orden", esa es la palabra.. que un buen verdugo entiende...

10. Un hombre de mi oficio no tiene que perder la calma, ni guiarse por presagios... Sin embargo, esta mañana...

Me levanté con el pie torcido, como se dice... No me gustaron los pájaros en mi ventana... El agua para el mate hervía. Me quemé la lengua. ...Para colmo, mi arma reglamentaria se trababa...

Y después, el encuentro con la chusma... Insistían con cortar el puente. Más agresivos que nunca. Con palos. Con capuchas. Con más insultos. Con más demandas... Envalentonados, ya daban ordenes... como si sus cicatrices de pobres fueran una corona...

Sentí que llegaba el día. El escarmiento. La ola. Los puntos sobre las ies...

11. Tuve que gritar: ¡Se me están hinchando las bolas!

...No me gusta que me toquen... menos, que me empujen... ¡Alguien me escupió en el hombro! ¡Carajo!

...No permito que me miren a los ojos... (se pone y se saca gafas negras) se trata de respeto...

...Y me están mirando...

(Le grita a la sombra de Darío Santillán) ¡Bajá los ojos! ¡Bajá los ojos! ¡Cabrón! ...Siguió mirándome a los ojos, como si yo no le importara...

Se sonreía... sereno... como si estuviera en una fiesta... (Crece en su enojo, se vuelve más grosero, le grita a la sombra) ¡De qué mierda te sonreís, pija fría!

...¡Entendés ahora, si te hablo así, cajeta pelada!

(Cambia el tono, explica) Y la escoria de hambrientos, cientos, en jauría, escapados de sus cuevas, seguían ahí, frente a nosotros, en el puente Pueyrredón, sin retroceder un metro, con sus capuchas y sus palos...

Ya no mendigaban, desafiaban...

(Le grita a la sombra) ¡No te sonrías, no mirés a los ojos, no empujés!

(Explica)....Siguió ahí, sereno, desarmada, como si no me temiera...

(Le grita a la sombra, cada vez más terrible) ¡Mirá que estoy calzado, drogón! ¡Ya vas a caer... de rodillas se la vas a chupar a mi abuelo...!

¡Te voy a enterrar un fierro en el culo, me voy a garchar a tu conchudísima madre y al bufarra de tu hermano!

¡Vas a saber quién es el poronga, melenita de oro!

¡Vas a lamerme los sobacos!

¡Vas a besarme las bolas bien sudadas!

¡Vas a llorar por el ojete!

¡Vas a sangrar hasta el alma!

(Gritando a todos, con voz de mando)... ¡Basta!

...¡Basta de piquetes!

¡...Basta de cortar la ruta! ¡Basta de cortar el puente! ¡Basta de cortar la calle!

¡Aquí nadie corta más nada!

(Otra vez le grita a la sombra de Darío Santillán) ¡Te la estás buscando!

¡Cartón lleno para vos, pendejo! ¡Bingo! ¡Bingo!

¡Andá contando las horas!

¡Limpiate bien el tuje que la Parca te espera para el hoyo! ¡Soretón!

¡Tiene una pala bien dura!

(Ríe, alocadamente) ...¡Te rajás, turrito! ¡Te rajás, eh...! ...!Corran! ¡Corran! ¡Los pobres nacieron para escapar! ¡Igual que las ratas!

12. Parecía una cacería de patos... Saltaban, se arrastraban, volaban de miedo... Uno caía aquí, otro más allá...

Sucios como siempre, ahora también con sangre...

No quise participar. Apenas un par de tiros... algún grito... Yo estaba para otra cosa, no para cazar patos...

Tenía que cumplir la orden. El escarmiento. No se puede escarmentar a todos... Buscaba un cabecilla. Lo fuera o no, ya lo tenía marcado. O mejor: él mismo se había puesto la cruz sobre la espalda...(Ríe)

13. Entré en la estación de tren.

Ahí estaba él. Haciéndose el santo.

(Le habla a la sombra de Darío Santillán) ¡Así que decidiste quedarte!

¡Para cuidar al otro turro baleado!

Muy bien. Eso termina de cagarte.

Los pobres pueden mendigar, llorar, gritar y matar.

Hasta ahí.

Eso de sufrir por el otro. De hacerse cargo del otro. De sentir que la vida está en el otro...

Eso no es para vos. Eso es demasiado para vos. ¡O querés ser un héroe, cajetón!

...Lo agarré de los pelos. Le levanté la cabeza...

Me miraba a los ojos... Me sonreía... ¡El guacho, sufriendo, me sonreía!

Le disparé.

...El puntito sobre la i.... fue con sangre...

(Ríe. Después grita) ¡Sombras! ¡Sombras! ¡Eso son! ¡Sombras, nada más!

Por Vicente Zito Lema

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