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Año II - Nº 6
Nov-Dic/2002

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El Damero

 

De la Guarda o la experiencia física y emocional

 

Por Rubén Daniel Fernández Lisso

Fotografía: Efraín Dávila

Qué difícil es escribir sobre el espectáculo Villa Villa de la compañía de teatro De la guarda ¿Hay que llamarla compañía de teatro? Sí, por supuesto. Solo basta decir que el espectáculo recorrió el mundo sorprendiendo a los espectadores, a la prensa y a los empresarios teatrales. Hasta que llegaron a Broadway. Sí, estimados lectores, a Broadway, la meca del teatro comercial.

La historia viene de lejos. Para los creadores de De la guarda la actuación no fue nunca algo convencional. En sus shows, los actores vuelan por el aire, corren por las paredes y combinan coreografías poéticas con diferentes elementos: aire, luz, sonido, agua, fuego. Un día miraron el Obelisco y lo vieron distinto. Después de muchas vueltas consiguieron el permiso para convertir el símbolo de Buenos Aires en el escenario de un show que atrajo la atención de los ciudadanos y los periodistas. Hasta hoy, fueron los únicos artistas que le dieron vida a la mole donde se colgaron y realizaron coreografías sostenidos por sus arneses y amparados por su excelente estado físico. Claro, eran otros tiempos, los tiempos de la Organización Negra, el grupo germen de De la guarda.

En el 93, Pichón Baldinu estaba sentado en bermudas en una vieja casa de San Telmo. Contaba entusiasmado cómo autogestionaban un nuevo espectáculo que combinaba andamios, pasarelas, arneses, cotillón y música, con una tremenda intensidad física. Nacía De la guarda presentando el espectáculo Dulce Compañía en Prix D`ami. Y los primeros pasos fueron auspiciosos ya que despertaron el interés de público local, pero no se imaginaban que el espíritu universal de la propuesta los embarcaría en una gira que todavía no se detiene.

El espectáculo es una fiesta con la fuerza de un recital de Metallica, el despliegue de un gran circo, la transpiración de un partido de fútbol y la magia del teatro, para que juegue y disfrute gente de todas las edades.

Y cómo suelen practicar algunos adultos con sus niños, los actores atletas de Villa Villa hacen volar a los espectadores. Pero no sólo en sentido metafórico. Claro, los muchos que no quieren saber nada con despegar los pies del piso no tienen más que negarse o retirarse un poco, para que los muchos desesperados por volar se abracen al portador del arnés que los llevará al espacio aéreo del universo Villa Villa. Muchas sensaciones fuertes y agradables, porque De la guarda convierte en una fiesta las noches del Centro Cultural Recoleta.

"Es un espectáculo extraño, cuenta el actor Sebastián Pirato Maza, que cambia el cuerpo, que cambia la vida". Los actores fueron seleccionados entre 2000 aspirantes que se presentaron a una audición pública cuyos requisitos fundamentales eran destreza física y caudal expresivo. Durante un "agotador" mes los postulantes pasaron pruebas físicas y actorales hasta que quedaron 12. Un verdadero reality show cuyo premio es formar parte de un espectáculo fantástico. "Para mí es un sueño, dice Pirato Maza. Yo siempre trabajé en altura y estar acá era una meta a cumplir".

Este grupo de actores es, sin duda, el que mejor estado físico tiene en la Argentina y de ningún modo lo podría admitir a Rodolfo Ranni, por más cualidades actorales que tenga. El show es vigoroso, intenso, inquietante y maravilloso, pero además es una demostración de destreza física increíble. Los actores pasan la mitad del show colgados en el aire, actuando en circunstancias poco convencionales, y cuando bajan al suelo siguen derramando energía.

"La mayoría no estábamos acostumbrados a trabajar con arnés y al principio nos sentíamos incómodos, hasta que superás las incomodidades para disfrutar del placer de correr por una pared, para conectarte con la poesía de cada escena", cuenta Leticia Mazur, una de las actrices del elenco que ensaya la obra tres horas por día y realiza una hora de entrenamiento físico. Un elenco que además sueña con ser convocado para salir en la próxima gira internacional, aunque todavía no se los confirmaron (R: sí, ya se los confirmaron).

Uno de los grandes misterios de la humanidad es la percepción. Y De la guarda explora el misterio. Quizás por eso sea tan difícil escribir una nota sobre De la guarda. Pero más difícil todavía es que alguien se haga una idea de lo que es Villa Villa sin ver el show. Como dice un amigo: ¿Cómo le describís el fuego a quien nunca lo vio?

Por Rubén Daniel Fernández Lisso

mail@icarodigital.com.ar


Reportaje:

 

Reportaje a Pichón Baldinú, director de la compañía de teatro De la guarda, realizado en el patio del único teatro de Sudamérica preparado para espectáculos aéreos que De la guarda construyó en el Centro Cultural Recoleta.

RFL: La única vez que hablamos fue hace muchos años

Pichón Baldinú: Mirá vos, no me acordaba...

RFL: Yo sí me acordaba porque fue la única vez que hablé con vos (R:además, claro, el famoso es él), estaban planeando el primer espectáculo con De la guarda. Estabas en una casa vieja en San Telmo y hablabas de un espectáculo que se llamaba Dulce Compañía.

Pichón: Uh, sí, era un espectáculo que hacíamos en Prix DŽami, eso fue en el 93.

RFL: ¿Y qué pasó de ahí en adelante?

Pichón: Pasó de todo. De todo... porque de alguna manera logramos todo lo que en ese momento soñábamos. Nosotros queríamos formar una compañía de teatro y con el tiempo se fue desarrollando, primero muy under y después tomando una forma más consistente como grupo, como compañía y como espectáculo. Hasta que logramos realizar el espectáculo primero en éste mismo lugar (Centro Cultural Recoleta) y a partir de ahí empezamos a recorrer el mundo, primero en el circuito de festivales de teatro, para finalizar en Nueva York donde lo realizamos comercialmente.

RFL: ¿Y qué sentiste cuando en Nueva York los pibes te dijeron: "-sí Pichón, esto lo vamos a hacer?"

Pichón: Digamos que la manera no fue: "che Pichón esto lo vamos a hacer". Eran negociaciones y conversar con un mundo completamente desconocido para nosotros. Es como si te llevara a Marte y alguien de allá te dijera algo y vos decís ¿qué me están diciendo? Porque junto con decir: sí nos gustaría hacer esto, era comprar la licencia del show, era pensar que el show podía instalarse allá por mucho tiempo, era que el show fuera realizado por gente que no éramos nosotros. Todo un mundo que no conocíamos, estamos hablando de Nueva York y el circuito de Broadway, del off Broadway.

RFL: Y ustedes flashearon...

Pichón: Claro, es como si te sacara completamente de plano. Es como si te sacara este piso, te pusiera en aire y te dijera: ¿te sabés manejar acá? Lo que pasó fue una gran adaptación, un gran desafío y fuimos cayendo en esa película de a poco, dándonos cuenta de que el show realmente pegaba, que era un show muy poco convencional, que no tenía antecedentes en ningún lugar que fuimos. El nuestro es un espectáculo aéreo, entre el público, festivo, integra todo tipo de público.

RFL: El espectáculo es un juego de percepción muy grande

Pichón: Es un juego que se juega con gente de todas las edades, no es un espectáculo para pendejos, no es un espectáculo para adultos, ni un espectáculo para gente under, ni para gente intelectual. Es un espectáculo que tiene un lenguaje muy universal sobre todo porque va directo a los sentidos.

RFL: No tiene texto

Pichón: No tiene texto y no tiene historia en particular, la historia es la que vos armes y en realidad es lo menos importante, lo más importante es lo que te sucede como experiencia física y emocional dentro del show. Y más y más gente en el mundo empezó a gustar de participar en este evento y De la guarda empezó a ser un referente de este tipo de espectáculo.


RFL: A mí me produce un orgullo muy especial que un grupo como De la guarda que se autogestiona tenga tanto éxito. Es casi una demostración de que una buena idea puede surgir en Lanús o Hurlingham. Ustedes acá eran unos artistas locos que se colgaban de las paredes y un día en Londres dicen "uau, éstos pibes son lo más" y en la Argentina recién ahí se preguntan ¿pero quiénes son éstos chicos?

Pichón: La verdad que fue así. No cabe duda que cuando alguien salta la frontera y empieza a atravesar otros países, y encuentra eco con lo que hace, empezás a sentir orgullo. Yo siento ese orgullo con la gente que hace cosas acá o afuera y empieza a tener repercusión. Decís: bueno, mató, desde acá también podés producir. Pero lo nuestro que es teatral y entra dentro de un circuito bastante esquemático y rígido como el de Broadway... Fue una combinación donde tuvimos, por un lado, mucha suerte y por otro lado, el espectáculo que hacemos es único. Y eso es lo que nosotros intentamos hacer: eventos que salgan de lo convencional pero que buscan integrar a un rango de espectador masivo.

RFL: El espectáculo se puede prestar a mil y un análisis intelectuales, pero a mí me dio la sensación de que es un espectáculo para mirar con ojos de niño, de hecho, el show te hace mirar todo el tiempo hacia arriba que ya te cambia la forma normal de mirar

Pichón: El espectáculo tiene una dinámica de juego, y si lo querés jugar, te tenés que olvidar de alguna manera de los códigos de adulto. Porque no es comportarse como cuando vas al teatro, no hay una butaca que te espera, vos decidís cuando te parás, vos decidís cuando hablás, vos decidís como moverte, si tosés, si gritás, si querés saltar, si querés bailar, si te querés mojar, si querés besar a una chica, si te querés meter en el medio, si querés que te lleven a volar. Volar en serio, que saques los pies de la tierra. Todo ese tipo de cosas ponen el cuerpo de las personas en un estado muy infantil, muy parecido a cuando éramos chicos. Es más, cuando nosotros agarramos a alguien del público –siempre levantamos a dos o tres personas- los sacamos a volar. Muchas veces levantamos gente a la que nadie debió haber abrazado y levantado los pies del piso por los últimos cincuenta años, ya eso te desencaja, por eso la experiencia para el público es grosa. Y vamos por más, por hacer algo cada vez más masivo.

RFL: ¿Ya están pensando en un nuevo espectáculo?

Pichón: En este momento estamos trabajando sobre nuevas ideas y viendo hacia donde vamos, porque de alguna forma Villa Villa nos tomó muchísimo tiempo y trabajo.

RFL: ¿Cómo es trabajar con actores tan sueltos de cuerpo?

Pichón: No eran tan sueltos de cuerpo. Se transforman con el espectáculo. El entrenamiento exige al cuerpo a aprender una nueva forma de expresión. Los actores se pasan la mitad del show colgados en el aire en circunstancias no convencionales, porque no están sentados en un arnés, y el cuerpo trabaja en situaciones muy exigidas y a la vez actuando. Entonces la experiencia para el actor se hace muy compleja, no hay entrenamiento previo que les sirva para el show, porque no tiene nada que ver con escalar, tiene que ver con actuar. Pero toda la gente que seleccionamos ya tiene un manejo corporal y una capacidad expresiva grande.

RFL: Sin duda debe ser el elenco con mejor estado físico en la Argentina

Pichón: Es muy probable porque desde que entran y a medida que van haciendo el show les va cambiando el físico. Estos chicos cuando empezaron tenían un físico diferente al que tienen ahora.

RFL: Tengo la imagen tuya como actor y director, pero ahora veo que también sos un empresario

Pichón: Nosotros siempre fuimos empresarios. Ya desde la Organización Negra, aunque no teníamos una finalidad comercial, y en De la guarda, con una finalidad comercial, al producirlo nos convertimos en empresarios de nuestro propio show. Después adquiere una gran dimensión y te cabe más el nombre empresario porque por ahí hacés negocios más grandes con tu show. Pero cuando estábamos en Prix D`ami de alguna forma también éramos empresarios de esto.

RFL: ¿Cuando eras chico tu mamá te decía -ché Pichón bajá de ahí y andá a laburar?

Pichón: Exactamente: -¿No sería hora de que vayas pensando qué vas a hacer? Porque no vas a poder vivir de estar colgado toda la vida. Lo que se escapaba en ese momento es que si nos iba bien podíamos hacer que otras personas pudieran vivir de estar colgadas. Y un poco eso fue lo que pasó. Pero siempre tuvimos el apoyo de nuestros viejos. Tanto Dicky como yo tuvimos siempre a la familia de nuestro lado. Siempre. Es decir, con más o menos reticencia... Porque si ves a tu hijo que se la pasa colgado de una soga, haciendo cosas raras, escupiendo fuego y pintándose de negro, en un momento le decís: -Fijate si no encontrás un bolo en la tele, ya que te gusta tanto ser actor, no sé... andá al San Martín, andá a alguna película, hacé algo donde te pueda ver como un actor normal. Pero bueno, se dio esto y están todos muy contentos, muy orgullosos.

RFL: ¿Y la familia se integró en el espectáculo de alguna forma?

Pichón: Sí, de hecho De la guarda es una empresa bastante familiar

RFL: Alucinante

Pichón: Bueno, no sé si tan alucinante, porque las empresas tienen complicaciones y en esas complicaciones también participan familiares. Si te peleas no te peleas con un empleado, te peleas con una persona de tu familia, y si no, vivís en la gran familia. Que es lo lindo que tiene. Tiene cosas lindas y cosas jodidas.

RFL: ¿Y de ahora en más qué viene?

Pichón: Estamos organizando la gira internacional para el espectáculo Villa Villa y tratando de desarrollar la actividad de éste teatro. Esperamos que las cosas ayuden un poco porque se nos cayó todo sobre la cabeza...

RFL: Argentinazo total

Pichón: Y sí, nosotros invertimos todos nuestros ahorros en este teatro y en producir este show y ahora se desvalorizó todo. Esperamos poder seguir poniéndole garra a esto, porque nosotros sí que trajimos la plata de afuera. No sacamos la plata de adentro del país. Nosotros le pusimos fichas a nuestro país, si tuvimos algún ahorro lo trajimos e hicimos que gente de afuera invirtiera acá. Y acá ahora se dio todo vuelta. Y si trajiste diez ahora tenés que devolver veinte. No sé... somos Argentina.

Por Rubén Daniel Fernández Lisso.

Fotografía:Efraín Dávila

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