Dentro de las artes visuales existe
una corriente, el arte político, que tiene una larga historia
dentro y fuera de nuestro país, corriente nutrida de obras que
enfrentan el poder, que se revelan contra su voracidad represiva. Pero
junto a esta línea de expresión artística, Occidente
atesora un patrimonio de arte político que, durante siglos, colaboró
con la represión. Me refiero al arte cristiano, el cual contribuyó
al desarrollo y afianzamiento del poder de la Iglesia, poder este que
se extiende hasta nuestros días.
Dada la convicción religiosa
de quienes realizaron el exterminio en nuestro país y del apoyo
que la iglesia, como institución, les aportó, me parece
de interés señalar algunos parentescos entre la iconografía
de la represión cristiana y los versículos que la inspiraron,
con los atroces sistemas represivos que desarrolló el Proceso:
la relación entre la violencia de la religión y la
violencia de los religiosos.

"El que no está conmigo"
León Ferrari 1997.
Palabras de Jesús escritas en Braille sobre retrato de
Hitler: El que no está conmigo está en contra
de mí. (Mt 12,30)
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En la Biblia se manifiestan diferentes líneas
de pensamiento: Por un lado, aquellas ideas que expresan la tolerancia
y nos convocan a bendecir a aquellos que nos maldicen. Por el
otro, aquellas que maldicen y amenazan, con sufrimientos terrenales
o infernales, a los infieles, herejes y demás pecadores.De
aquellas dos expresiones de la moral cristiana, nacen otras tantas
corrientes religiosas: La que se extiende desde Bartolomé
de las Casas hasta Angelelli y los curas villeros, y la que luego
de la Inquisición, los progroms y la Conquista, se renueva
vigorosamente en el Proceso.Durante siglos de influencia por medio
de aquellas dos ideas, de los argumentos catequizadores, la promesa
de felicidad eterna o la amenaza del eterno tormento, el Vaticano
optó por priorizar este último y utilizó
a sus artistas para reforzar sus campañas intimidatorias
y reafirmar, así también, su poder.
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Occidente cuenta entonces con un patrimonio
extraordinario de obras que enarbolan la tortura como argumento evangelizador,
logrando construir una gran y muy poderosa cultura en base a la mayor
de las inculturas: La amenaza del terror.
La tortura auspiciada por los dioses
en la Biblia, condenada por los hombres en las Naciones Unidas y, sistemáticamente,
usada por el Proceso y sus genocidas, aparece en diversas formas en
los libros sagrados y en las obras de arte que los ilustran. El Gioto
muestra en la hermosa Capella degli Scrovegni, un demonio arrancándole
el pene a un pecador, una pareja de adúlteros colgados de sus
genitales, un diablo montado sobre una muchacha mientras le vuelca plomo
derretido en la boca y otros con diversos instrumentos usados para atormentar
a sus víctimas. Miguel Ángel en su Juicio Final, pinta
a un pecador a quien un demonio le mete la mano en el ano para arrancarle
las entrañas.
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"Resurrección"
León Ferrari 1997.
Palabras de Jesús escritas en Braille sobre estampa del libro
"Studer´s Birds", 1880: Yo soy la resurrección y la vida (Jn 11,25).
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La Dictadura Militar utilizó
varios de esos procedimientos bíblicos y agregó otros
como la picana. Entre los recursos con antecedentes en las Sagradas
Escrituras, está el de prolongar la vida del torturado con
la ayuda de un médico para evitar que la muerte lo libere,
idea que se expresa así en el Nuevo Testamento cuando refiriéndose
a las bestias apocalípticas que vendrán a castigar
a los impíos dice: "Y les fue dado que no los matasen,
sino que los atormentasen cinco meses (...) y en aquellos días
buscarán los hombres la muerte y no la hallarán..".
(Ap.9,4). |
La colaboración Iglesia-Proceso
no ha cesado: su silencio, su negativa a informar sobre el destino de
los chicos robados, y su empeño en una reconciliación
imposible, son parte de su campaña por rehabilitar a la dictadura
(con su poder de amedrentamiento) y lavar sus crímenes.La Iglesia
continúa en manos del mismo grupo que dirigía (pese a
algunas modificaciones o cambios en la cúpula) el Episcopado
cuando alentaba al Proceso, con su silencio o con estas palabras: "comprendemos
que quienes son responsables del bienestar del país se han visto
obligados a tomar medidas extraordinarias". Estas palabras
fueron incluidas por el Episcopado en una nota a la Casa Rosada, en
marzo de 1977, sabiendo que las medidas extraordinarias eran
secuestros, crímenes, torturas, robos y un especial ensañamiento
con los judíos.
Las relaciones y complicidades aún
no se agotan. Mientras la Iglesia se erija como poder dentro de un marco
de colaboraciones con el poder del Proceso y con el poder político,
seguirá siendo cómplice y encubridora de los crímenes
impunemente cometidos.