- Aunque parezca una obviedad, en el caso del Rock and Roll
ligado a la palabra Poder, debe establecerse una diferenciación
epistemológica, porque poder tiene dos acepciones: Como verbo y
como sustantivo. Podemos, entonces, hablar de impotencia o de no poder.
- ¿Cómo describiría esa diferenciación
epistemológica?
- El poder como verbo tiene mucho que ver con el Rock
and Roll. El Rock es un resucitamiento de la violencia, que viene de
los negros y que penetra en nosotros, en Occidente, a través
de, por ejemplo, Elvis Presley; se mueve, entonces, todo el culo del
mundo, todo Occidente se contornea con ese bamboleo. Hay que recordar
la "moral lease" que regía en Estados Unidos
de Norteamérica, la cual dicta la ley moral de todo el mundo,
y que esos bamboleos era violencia y era poder, le quitaba la impotencia
a la gente. Luego vinieron los Beatles y desaletargaron a la gente de
otra manera: pusieron el poder en verbo. Así la palabra poder
se transforma en poder en sí, en poder que luchaba contra
el Poder como sustantivo.
Ahora, existe un dato muy curioso: durante la segunda
guerra mundial, los aliados por un decreto instaurado, tenían
la obligación de confesar las bajas, mientras que los alemanes
no debían hacerlo, no tenían decreto alguno que los obligase
a ello. Entonces los grandes sesudos estos, se dedicaron a leer
todos los diarios del país, prestando atención a todos
los muertos de determinada edad, lo cual arrojaba una muestra de los
muertos de la guerra. En base a esto se elaboró un sistema que
analizaba la manera, o el método, de cómo detenerlos o
modificarlos. En relación con esto y para volver al tema del
rock, cuando se mezcló el verbo poder con Poder, es decir, cuando
comenzó a mirarlo y lo captó, y se equivocó, y
dijo no al rock, volvió a mirar y dijo no a lo otro, y no a lo
otro también, empezó a repetir una capacidad de congelamiento.
Para decirlo de alguna manera, la cultura sobre el arte. El arte
está en movimiento mientras, pareciese, la cultura convierte
en historia cada vez más rápidamente las cosas.
- Es decir, la cultura corre el riesgo de convertirse
en un museo en el cual se exhiben meras cosas, ya despojadas de movimiento...
- Pregunto: cómo se llega a un Museo del Rock
treinta años después del fenómeno; cómo
poner un museo, será que el universo se ha vuelto más
veloz. ¡ Ya existe un museo del rock!. En la velocidad de los fenómenos,
un pibe de catorce años, ya no sabe qué es el poder de
la acción, no sabe si su cuerpo mueve o no. El ya va al disco,
va al hecho concreto, y esto es lo terrible del poder. No sé
por qué, yo lo comparo - y trato de imaginarlo - con el nacimiento
de un sacerdote, o mejor dicho, lo comparo con cómo nace la hipnosis
sacerdotal, que logra atrapar un movimiento y decir algo sobre él.
La responsabilidad mayor de este acontecimiento la tienen la mayoría
de los intelectuales de todas las épocas, los filósofos,
los teólogos y los científicos, que trataron rápidamente,
de captar un fenómeno en movimiento y congelarlo. Los científicos,
por ejemplo, tienen el atrevimiento de decir que las cosas caen por
la Ley de Newton, tratan de explicar algo que el lenguaje no sabe de
qué se trata.
- ¿ Podría, entonces, hablarse de una sacralización
del rock. ?
- Salvo raras excepciones, al observar un evento de
rock, uno puede descubrir allí el nacimiento de la Iglesia Católica
del Rock and Roll. Para llamarlo de alguna manera, nunca he visto nada
tan parecido a un rito bestial, tan similar al rito de una secta muy
antigua, en el hecho de ver a un tipo, allá arriba de un escenario,
cantando lo que una multitud le pide que cante, repitiendo canciones,
ofreciendo su producto vil de consumo. Todo muy bien producido.
Se supuso que el rock era lo más parecido al
poder que habían perdido los poetas y los actores, y que misteriosamente,
habían recuperado los músicos, los cantantes. El primero
que sospechó esto fue Eric Clapton, que dijo una frase que siempre
recuerdo: "La culpa de toda esta porquería la tienen
John Lennon y Bob Dylan, porque le hicieron creer a la gente que nosotros
somos alguien que podemos hablar de algo".
He seguido las giras de Fito Páez. He estado
en el recital de los Rolling´s Stones, y siempre he visto y oído
lo mismo: "¡ahhh!", "¡ahhh! ", "¡ahhh!".
Aliento. Pero sin modificación sustancial alguna de la energía.
Quiero decir: en una época, ir a un recital de rock era en realidad,
como en las películas; la música era un elemento, pero
en el recital ocurrían - se daban, pasaban - modificaciones.
Uno estaba dentro del recital y a uno le ocurrían cosas; el cambio
se ejercía en uno. Hoy, ahora, en los eventos de rock, todos
tienen que decir lo mismo, oír lo mismo, y el peor de los cantos
que se escucha es ése terrible que dice "es un sentimiento,
no puedo parar". Detengámoslo epistemológicamente
y es: es un sentimiento, que significa miento, es decir,
un sentir fingido. Sigamos : no lo puedo parar, porque es paralítico.
Este canto se puede aplicar, para poner un ejemplo, en un mitin de Menem,
o en un recital de Ludovica Squirru. ¿Por qué no?. Esa uniformización
es nazi.
- ¿Cómo se manifiesta esa uniformización
nazi?
- Creo yo que cada persona es como huellas digitales
diferentes. Somos tan distintos, tan completamente diferentes, que para
poder asimilarnos tendríamos que hacer, no sé, una revolución.
Nadie se suicida por lo mismo, nadie escribe, ni hace o canta, por lo
mismo. Parecía que en el rock esto se notaba, digo parecía.
Trasladémonos al underground. A mí siempre me gustó
lo chico, los recitales pequeños. Pero hoy, ya en lo chico o
pequeño se nota, por la disposición de los músicos
en el escenario, que apuntan hacia allá arriba, apuntan rápidamente
al poder, que congela un evento y lo trasforma en objeto de consumo.
Cambiemos, ahora, la palabra. En lugar de underground hablemos
de upground, que expresa el sentido o la idea de " levántate".
Subsiste siempre un error en el hecho de discutir si el margen o el
centro. Pero, ¿el margen o centro de qué?. En un árbol,
por ejemplo, el centro permanece más inmutable. Los cambios que
se van a producir, se dan a través de las membranas externas.
Bueno, yo llamo el underground a lo más estándar
en un cuerpo vivo, suponiendo que exista un cuerpo vivo. Es aquello
que, curiosamente, antes se componía de los locos, los poetas,
los guerreros que surgían de esa zona. Toda la porquería
surgía de esa zona, desde lo mejor a lo peor surgía de
ahí. Por otra parte, todo lo que surgía del centro era
siempre lo mismo. No importa quién es Napoleón, o quién
Stálin, siempre surgían del centro mismo del poder. Nacían
siempre de una continuidad sacerdotal. En última instancia, cómo
tendríamos que definir una Universidad sino como la cuna del
poder y la tumba del saber. ¡Nadie sabe nada en las Universidades!.
¡Nadie!. Y, sin embargo, todo sale de esos claustros. Los que nos van
a juzgar, los médicos que nos van a matar, ¡todos!. Yo digo:
a la Universidad hay que destruirla, así como habría que
destruir el matrimonio, que es la base del sistema capitalista, porque
genera una economía de consumo, que es la base del mismo.
- Volviendo al tema de la articulación entre
poder y rock, ¿ queda algo de contestatario, de rebeldía, en
el rock?
- Una anécdota: le estaba haciendo un reportaje
a Baglieto durante la dictadura de Viola. Le pregunto sobre el régimen
y un chiquito de anteojos, viene corriendo desde lejos y dice: permiso,
puedo decir algo. Yo no sabía quién era y le dije que
sí. Entonces empezó a putear a los militares. Aquel muchacho
era Fito Páez. El nunca cambió. Es el único tipo
que siempre puteó contra los militares, y contra Menem y toda
la casta política. Yo digo que hoy, esta actitud se ha vuelto
un ejercicio más fácil de realizar. El rock es cobarde.
Los músicos de rock son seres tan insensatos y tan miserablemente
egocéntricos. La música aquí está tan dispersa
que una de las discusiones que tuvo lugar dentro del underground fue,
si alguna vez no había que comprar siete mil guitarras y repartirlas
entre la gente. Wagner discutió esto con Bakunin. Wagner dijo:
"Yo estoy destruyendo la música", y cuando se
planteó esto argumentó que las construcciones que él
estaba elaborando, las realizaba para que la gente no tocase más
música. Entonces esto es lo más grave porque las cosas
deben ser devueltas; la música debe ser devuelta a la gente.
Cualquier lenguaje en poder de pocos, es temiblemente peligroso. Esto
es lo que quiso decir Wagner cuando maldijo la música.
- ¿Cómo se manifiesta el poder dentro del rock?
- El rock es Hitler. Una situación cualquiera:
Estoy ahí, recital de los Rolling´s Stones, un millón
de personas. Si yo digo "matensé", ¡se matan!. Ese
es el poder que ellos saben que existe. Otra anécdota útil
para el análisis: Hay músicos recontra revulsivos. Existen
actualmente unas 500 o 600 bandas de abajo, del pueblo, que las conozco,
que tocan mal. Agarran los instrumentos, como cuando un ignorante toma
un libro, y nada importa, cantan. ¿Y qué cantan?. Bueno, una
muestra: " hijo de puta, me mataste la vida", "policía
hija de puta, mataste a Miguel Brú". No importa si es
bueno o malo. Yo estoy cansado de creer que existe el arte. ¿ Qué
es el arte?. Que es lo que llaman arte sino ese circuito exclusivo y
frívolo donde nos juntamos; algún taller de escritura
en el que nos reunimos a escribir poesía, cuando a la vuelta
están matando a tu abuela. Para qué sirve la poesía,
los libros escritos. ¿Para qué sirven?. No sirven. Por eso Artaud
escribe esa maravillosa frase, desde el sufrimiento que lo desgarra,
que lo sacude: " el deber del escritor, del poeta, no es ir
a encerrarse cobardemente en un texto... sino al contrario, salir afuera,
para sacudir, para atacar a la conciencia pública...
Finalmente, volviendo a la diferencia entre rock y
poder, creo yo, que el rock nunca intentó ser revolucionario.
Lo creímos en un momento. Había muchas revoluciones para
hacer. Yo creo que sigue habiendo una revolución a desarrollar
en la pareja, en la vida cotidiana. Si uno no es capaz de alterar su
casa, no puede alterar su cuadra. Si uno es un punk y después
va al banco a trabajar, la palabra va adelante pero no es acompañada
por la acción. Si el verbo no va ligado al hecho, me parece entonces,
que todo es una gran decepción, una gran mentira brutal. Y como
las palabras se han alejado tanto de la acción, ya el mundo es
una cosa que ha quedado acartonada y entonces ahí se unifica
todo. Así el rock va en camino de extinguirse, si no se ha extinguido
ya. Ojalá nos llevemos una sorpresa. Tal vez la única
sorpresa que nos puede ofrecer es que, los chicos de las villas en lugar
de tomar una ametralladora, agarren una guitarra. Quizás sea
mejor que en lugar de salir a robar, hayan usurpado las guitarras. Los
ignorantes saben hablar pero no leer. El lenguaje de la música,
al igual que todos los lenguajes criptográficos - llamémoslos
sacramentales, que están en poder de pocos - son tremendamente
peligrosos y por ello sería bueno que existiese algo así
como la imprenta de la música, entonces, de esta manera, se acabaría
el poder actual que detentan los grandes monopolios del negocio musical.

- ¿Cómo transformar en acción, en hecho,
la metáfora "imprenta de la música" para
poder crear un nuevo lenguaje musical?
- Todos tenemos que tocar y cantar. Las computadoras
nos van a acercar al poder tocar o cantar. Existen aparatos por medio
de los cuales uno puede programar y emitir la voz que quiera. No sé
cómo hablaremos de aquí en más, pero la música
es el rock, la canción popular, todas las formas de canción
popular. Hablo en este caso del rock porque es la forma de la canción
hegemónica en el mundo. No hay que olvidar que lo que hacen los
sajones, que tienen sistemas de lenguaje poderosos, desde la lengua
y la tecnología, ha aportado al enriquecimiento musical, como
por ejemplo con el surgimiento de los Beatles, quienes han sido una
genial bendición, pero detrás de lo cual viene la escupida
salvaje. Es decir, atrás de ellos viene la invasión; ellos
depredan. Vienen a depredar nuestro medio interno. No vienen a hacer
nada más que llevarse grandes cantidades de dinero con esos brutales
megashows. De todas maneras, el rock como poder-verbo, no tiene demostraciones
actuales. Las últimas que quedaban, como las de Negú Gorriak
y Mano Negra, ya extinguidas, produjeron
la muerte de todo un movimiento latino, el cual se perfilaba como un
poder y un lenguaje musical alternativo. Espero que interfiera un fenómeno
que modifique esta situación. Cuando pierde poder el teatro y
la poesía, la leyenda que provenía de ellos se transfiere
a la música. Pero ésta posee una estructura que reproduce
el esquema del andamiaje, que sostiene el poder. Existe el África
corbs, compuesto por el bajista y el baterista, los cuales son productos,
no participan; ellos son el África, son el fondo verdadero. Luego
se encuentra adelante, avanzando, el Imperio. Viene la guitarra - que
es una voz - y finalmente el cantante, que es, digamos, como el cura.
No importa lo que diga ni lo que haga. Por otra parte, el público
es dictador, quiere que sea todo como ayer. Es ahí cuando éste
se convierte en un forrito.
- ¿Cuál es el escenario actual que dota de sentido
al rock?
- Hoy en día, es el escenario de la Iglesia
Católica, y el mejor escenario del poder mundial. Es la droga
más anestesiante que existe en éste momento, porque toda
expresión posible de violencia, se halla sedada, tranquilizada
y uniformizada. De todas formas, en este momento el rock, no molesta
ni a los porteros de Suiza. El arte en general va a tener que plantearse
si va a sobrevivir el siglo que viene. El arte es en donde, en realidad,
está escondida la palabra "magia transformadora".
Si nos damos cuenta que los artistas tenemos el mismo poder que los
políticos, bueno, tal vez le transmitimos algo a la gente, y
tal vez la gente escuche y obre de alguna forma. La magia también
se encuentra oculta en la música: Si los Beatles dijeran "abandonen
a sus familias", yo saldría corriendo. Quiero decir
que existe un poder oculto en esto de la palabra y la canción.
Ahora, nadie lo sabe usar o no pueden usarlo. El poder es una concepción
abstracta. Se supone que existió una famosa charla entre Trotsky
y un anarquista, en la cual se dijo lo siguiente: Trotsky dijo: "tenemos
que decidir qué vamos a hacer con los ferrocarriles",
y el anarquista contestó: "pero cómo, si vamos
a hacer la revolución, es para que no existan más los
trenes". ¿Para qué queremos derrumbar al poder?. ¿Para
no hacer nada más?. ¿O alguien va a tener que trabajar?.
Pero hay algo más fuerte: yo creo en la tormenta,
creo en la tempestad y también creo en el SIDA. Todo este fenómeno
que el hombre ha creado porque le han dado una certera y terrible paliza
a la mentira. Me gusta mucho la leyenda de ese hombre que tuvo que hacerse
tigre para poder vengarse. Convertirse en algo que mata, en un ser que
te va a quitar la vida en nombre de sus hermanos, como la encantadora
idea de Santucho. La Mentira mintió tanto que le va a
ir mal, y es necesario que así sea. Sí, es necesario.