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Música

 

Nick Drake

El músico anacrónico

Ud. está escuchando "Pink moon" del álbum homónimo - © 1972 Island Records Ltd.

 
     
 

 

 


Una voz y una guitarra. Una voz dulce y profunda, misteriosa y melancólica que irrumpe en el universo musical como pidiendo permiso; casi una tímida voz. Un instrumento: la guitarra; discreta y bien ejecutada, provista de acordes armónicos y despojada de virtuosismos pomposos; casi una guitarra clásica acariciada por manos de una filosa suavidad.
Melodías en las que prevalece la influencia de la canción francesa (por ejemplo, Brel), y que atraviesan cierto aire folk alejadísimo del arrollador espíritu hippie de las décadas sesenta y setenta..
Murmullos que se combinan y potencian con líricos arreglos, los cuales remiten a cierta invocación ancestral del desencanto. Nick Drake es esto, y también mucho más. Un joven birmano que vivió poco, muy poco, apenas veintiseis años (un probable suicidio realizado con altas dosis de algún antidepresivo), con una marcada inclinación, como letrista, a la poesía o el relato de historias, y también, alguien que persiguió, como un narciso enamorado de sí, la fama que nunca llegó a ver realizada. (El productor de sus dos primeros discos, Joe Boyd, afirma en el comentario que ilustra el disco recopilación Way to Blue, que esta ilusión se ve expresada en el tema Fruit Tree.
Nick Drake, dejó grabados tres discos: Five Leaves Left (1969), en el cual se aprecian arreglos de cuerdas y vientos (Cello Song es un exquisito tema de este álbum, que sortea airadamente la tan peligrosa relación entre la música contemporánea y los arreglos líricos); Bryter Layter (1970), quizá, el disco que intenta ser más comercial, más movedizo, pero poderosamente inquietante, y Pink Moon en el cual se aprecia la áspera belleza del desencanto.
Resumiendo, Nick Drake, es un arcano cantautor que cantó y vivió en una época dentro de la cual pasó desapercibido, bebiendo el agrio vino de la falta de reconocimiento. Un músico más próximo a la quietud que al agitadísimo período de sexo, drogas y rocanroll.

Por Conrado Yasenza

yasenza@icarodigital.com.ar


 


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