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José Repiso Mayor

 

Escritor, poeta, y ensayista nacido en 1965. Difunde actualmente su obra de pensamiento en los periódicos digitales La Otra Voz, Nuestra Bandera, Ojo Crítico, Crónica y Análisis, La Grilla, Política y Actualidad, VisiónMX, Criterios, Los Tiempos y Este Sur.
Ha ganado los premios "Encina de la Cañada" (Madrid), "Ángel Martínez Baigorri" (Navarra), y "Ciudad de Lucena" en lo que respecta a la poesía.
Tiene una columna en las revistas digitales Red y Acción, La Bisagra, Triplov, Arte Literal, Destino-X, y en el suplemento El Rincón del Gato Literario del taller TALLEREANDO. Forma parte de la redacción de DOMIST y de los suplementos literarios Torre Tavira de Cádiz. Colabora con el proyecto "Gente con Talento" de Colombia y en Opinatio de la revista Casi Nada.
En poesía y narración ha ganado algunos premios y ha colaborado en las revistas escritas Casa de Las Américas (Cuba), La Palabra y el Hombre(México), Signo (Bolivia) y Repertorio Americano (Costa Rica). En las revistas digitales LA Casa del Asterión, Letras Salvajes, Ecognosco, Zona Moebius, Brevespacio, Lexia y El Híbrido Literario.
Ha sido incluido en Nueva Poesía Hispanoamericana, Ed. Lord Byron,Lima, 2004.
Oswaldo Roses es el seudónimo literario de José REPISO MOYANO. Recientemente ha ganado el XIX Certamen de poesía "Villa de Monesterio"
(2005), que convoca la Universidad Popular de esta localidad.


CUÁNTAS

A los inmigrantes, a los exiliados,

a los pobres, a Ruth.

Cuántas mañanas de lágrimas,

cuánto desafiante olvido,

cuánta indolencia insepulta

para mi corazón niño.


Ayer fue lo que no fue

y hoy lo que no ha venido,

cuánto sufrir al que sufre

por un sólo labio vivo.


No conozco a muerte sola

sino a la que aterra al brío,

la que abate en el silencio

a aquél que la ha resistido.

Muerte empuñando pedruscos,

muerte adorando cuchillos,

muerte que anidó en el hambre

con boca de los suplicios.

Por contra hoy rezo a tumbos

como un duelo a sus designios,

puño que llama en su fondo

un temblor hacia lo íntimo.

La muerte hace girar

la pena hacia otro sentido,

mas siempre vuelve a marchar

delante de un precipicio.

Como pena, ¡oh Amor!, tú eres

una igual de mi cariño

que, aun no se pueda el tú-yo,

vamos pasando lo mismo.

Por contra más rezo a rayos,

más por contra a tumbos grito

ya con fe o a corazón

o con lo que sea motivo.

Quimera del aquí siempre,

altar aunque sea escupido,

alba aunque sea a rastras,

beso aunque sea lo último.


ESTE VIEJO CANSANCIO
A Mauricio Muñoz

Este viejo cansancio que camina

aún es lo que tengo por riqueza,

es la sonrisa, ¡oh sí!, es la tristeza,

lo menos o lo más que en mí rechina.

Mas intento vencer la mala espina

que me acomete desde la maleza

del borde del camino (la voz besa

lo que pueda besar de sed divina).

Así, lo intento azul y ferazmente

celeste, con el cielo de un respiro,

el cielo que se baña en una fuente.

Voy caminando hacia el horizonte

como un niño mirando. Miro y miro:

el sueño se me va de monte a monte.

Oswaldo ROSES


ELLA SIEMPRE ESTÁ LEJOS

Aunque no estés, al viento lanzo el sueño
porque lo lleve el mar hasta tu lado;
sólo quiero, ¡por dios corazonado!,
que nuestro amor ya salga de pequeño.

Me persigo la miel y la consigo
porque no dé contra el dolor que crece;
la aguantaré, pues, donde no fenece,
luego hechizándola a un sol de trigo.

Ay, ¿qué he de hacer yo, dí, por lo cercano
pronto por alcanzar lo más lejano?;
tú allí, mientras yo entre lo afligido

vivo luchando todo lo que puedo,
luchando contra la ira y contra el miedo,
ciego sonriendo a lo que está perdido.

AMOR E ILUSIÓN


Mañana podría ser
el día que yo te encuentre,
el fin ya con su clavel,
la vez de todas las veces.

Mañana, celo más celo,
el cariño frente a frente,
la iluminación del sol
cuando su sed ya no teme.

La vida como se nombra,
la espera como se quiere
reiniciándonos la música
visceral que nos mantiene.

Mañana, su porvenir
de agaves y de laureles,
gaviotas subiendo a nubes,
estrellas bajando a fuentes.

Donde el beso se acostumbra
como un himno a ser alegre,
como un pálpito de Dios,
como un salto por el siempre.

Mañana es aquella fórmula
que a las armas adormece;
y es aquel ensueño incluso:
es aquel desvelo a creces.

Mañana es una ilusión
porque las manos se acerquen,
¡es una cometa azul
y es una cometa verde!

Como tú: un ser mañana
se nos desata y amanece,
se nos desnuda adentro,
se nos desnuda al quererse.

Como tú: dulce raíz
desbocada, alba leche,
un rayo de luz, mirada,
todo, ¡ay!, en el mismo vientre.

OSWALDO ROSES

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