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LA JOVEN GUARDIA
NUEVA NARRATIVA ARGENTINA
Tomás Maximiliano
Editorial Norma S.A.
Por Inés Zarrabeitia
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Literatura
y después
Durante las décadas pasadas,
para ser escritor joven debías –además de escribir- tener
entre 35 y 55 años. Al principio de ésta nos comenzamos
a quejar unos cuantos literatos, algunos de los cuales
venían trabajando hace rato. Tenían cara de francotiradores
(es decir, de no subvencionados), pero al margen de la
disgregación y la variedad de estilos, algo tenía que
unir. Por fin fueron antologados veinte de ellos, de la
mano de Maximiliano Tomas en el libro publicado por Editorial
Norma, “La Joven Guardia” , (acotación: triste título
con reminiscencias milicas).
Si
ser joven consistía en tener 50 años durante los noventa,
creo yo, es porque esa generación no pudo ser joven cuando
transcurrió la década de la dictadura. Recién en democracia
pudieron hacerse oír. Frente al peso de esta pesadilla,
los escritores nacidos en la década del 70 tuvieron que
hacer barullo tras barullo hasta que, finalmente, se les
diera bolilla al momento de renovar a una generación joven
conservada en naftalina por otra, que esta vez no contaría
con el apoyo del mercado editorial.
Aunque hay narradores aquí
que parecen imitar a Borges (otros a Arlt, otros a Cortázar
y otros a nadie), siento que en ellos la apuesta estética
es una apuesta política. Herederos del lenguaje mediático,
de la banalidad menemista y de los chocolatines Jack,
intentan hacer su propio caminito despegándose de las
sombras tan presentes de los escritores antepasados, los
del boom latinoamericano y los de la literatura comprometida.
En
esta sociedad que vive a destiempo intentando asumir ahora
lo que debió asumir antes, quizá lo que más choca de este
libro es que para hablar de los “exilios económicos” de
los noventa –como dice uno los autores, Juan Terranova,
en una crítica al libro Dónde estás con tus ojos celestes,
del exiliado Daniel Moyano- necesitan ciertas veces negar
a sus padres intelectuales y a sus sombras, sobre las
cuales se discute tanto actualmente que no se puede ver
el bosque, aún a pesar de que si bien el exilio de hoy
se diferencia por ser económico, éste no es más que un
terrible derivado de los exilios políticos en los setenta.
Se
trata de un choque doloroso que se nota mucho en autores
como Washington Cucurto y que deja abierta una posta a los
que nacieron en los ochenta, los más nenes. Extranjeros
en la Argentina y argentinos en el extranjero son los protagonistas
post 2001 que recalan en la mayoría de los cuentos de estos
jóvenes que tienen un lenguaje irreverente e intenciones
de patear el tablero, burlándose de cualquier hipocresía,
buscando una identidad propia en las técnicas tradicionales
–seis autores son alumnos del taller de Diego Paszkowski-
hablando de los nuevos exilios, los nuevos desencantos y
alguna que otra luz de esperanza, más cercana al amor de
los hijos que a las revoluciones.
Por Inés Zarrabeitia
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Florencia Abbate (1976) |
Gabriela Bejerman (1973) |
Gonzalo Garces (1974) |
Pablo Toledo (1975) |
Pedro Mairal (1970) |
Washington Cocurto (1973) |
Autores: Florencia Abate, Gisela Antonuccio,
Hernán Arias, Gabriela Bejerman, Oliverio Coelho, Washington
Cucurto, Romina Doval, Mariana Enriquez, Federico Falco,
Gonzalo Garcés, Diego Grillo Truba, Germán Maggiori, Pedro
Mairal, Maximiliano Matayoshi, Alejandro Parisi, Patricio
Pron, Samantha Schweblin, Juan Terranova, Pablo Toledo y
Gabriel Vommaro
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