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"La patria te espera, niño"

Visión histórica y social del libro escolar “Justicialismo” (1953)

Por Marcelo Luna


Tiene las hojas amarillentas, aunque las láminas a color y los bordes de las páginas están en muy buen estado. Una de las tapas se perdió, la portada, de modo que sólo se aprecia la mitad de un dibujo en color pastel, realizado por un artista que firma Humberto Gómez. Se trata de una cuidada superposición de figuras donde son reconocibles las fachadas del edificio Cavagnac, de la Universidad de Derecho -o de Ingeniería- de Buenos Aires, y  la torre de la Iglesia de San Francisco. Aparecen también tres siluetas humanas: una pequeña, con personas en un bote, dos obreros con mameluco realizando un oficio manual, y una mujer en el acto de emitir sufragio. En la primer página se registra el nombre de la autora, seguido del título de la obra: “Justicialismo. Texto de lectura para cuarto grado.”

Ensayar una aproximación investigativa a partir de un sólo documento reúne una serie de condiciones singulares. Primero, profundizar un análisis que no excluya el mundo de subjetividades contenido en este manual, autorizado por el ministerio de educación del entonces Estado Justicialista para el año 1953. Segundo, captar los relatos del pasado que suelen conectarse con los del presente. Por último, aunque no finalmente, este libro expone una visión institucional sobre el mundo social e histórico que recrea: como tal, vale su examen como experiencia de laboratorio.

"Ante todo, buenos"

Una lectura a partir del índice servirá para iniciar nuestro análisis. Las primeras diez lecturas, luego de la dedicatoria de la autora "a los niños de mi patria" y de una foto de Juan Domingo Perón con la banda presidencial, se titulan así:

  • -Justicialismo.
  • -Mensaje de eternidad. A Eva Perón.
  • -Primer día de clase.
  • -La Argentina en marcha.
  • -Como asta colosal de la bandera.
  • -Plan Quinquenal.
  • -Segundo Plan Quinquenal.
  • -Un gran sentimiento. Eva Perón.
  • -La tradición renace.
  • -Danzas nativas.
Esta cantidad de textos comprende casi un 10 % del total que contiene el libro. En la selección no figuran lecturas "históricas", esto es, relatos sobre acontecimientos del pasado nacional. Antes bien se aprecian claramente dos textos para cada pauta temática: Eva Perón, las potencialidades del país ("La Argentina en marcha" y "Como asta colosal de la bandera"), los planes económicos oficiales y la tradición. Los dos restantes poseen encomillados con palabras de Perón. En uno de ellos ("Primer día de clase") un niño narra en primera persona esa situación de reencuentro escolar.

"Se izó la bandera, cantamos el Himno Nacional e inmediatamente oímos por radiofonía la palabra del Excelentísimo Señor Presidente de la Nación. Dijo que los hombres de gobierno habían podido asegurar una "Nueva Argentina", justa, libre y soberana, pero que el futuro quedaba en las almas de los niños y de los jóvenes. Terminó expresando: 'Necesitamos muchos hombres inteligentes y capaces, pero preferiríamos que no fuesen capaces ni inteligentes si no fuesen, ante todo, buenos'."

En estas primeras lecturas la intencionalidad política del régimen peronista aparece en una dimensión temporal binaria: aludir simultáneamente al pasado y al presente. En efecto, las referencias pretéritas que aparecen en esta selección son, en rigor, en memoria de Eva Perón, fallecida un año antes de la edición del ejemplar. A lo largo del manual se realizan citas del libro La razón de mi vida en una sección especial titulada "Para leer en clase". De esta manera, se busca presentificar el pasado a través de esta recurrencia, desde la propia palabra de Eva Perón. Sus pensamientos y reflexiones no integran un texto mayor como el citado precedentemente, sino que conforman una unidad propia y cerrada. A su vez, las composiciones hacen mención al presente desde una carga histórica que hace bisagra en la era inaugural de la "Nueva Argentina". Lo que era padecimiento, ahora está resolviéndose: ése es el planteo subjetivo general. Curiosamente -o nada curiosamente- no abundan en estas diez primeras lecturas, y son escasas en toda la extensión de la producción, las alusiones directas al futuro. Ocurre que la fuerte presentificación de los textos relega cualquier perspectiva de largo plazo hacia lo sucedido tiempo atrás o hacia la posterioridad. Así, la niñez aparece dentro de una visión asociada mayormente al presente antes que al "porvenir del país". La consigna oficial de entonces - "Los únicos privilegiados son los niños" - traduce un presentismo textual, vinculado al mentor de esa dignidad a través del consejo de ser "ante todo, buenos". La tarea de ajustar las cualidades humanas a las propias de Perón convertía también al texto en herramienta de adoctrinamiento.

"Papá conversó con nosotros largamente mientras paseábamos en autobús por nuestra hermosa ciudad.

-Mira, papá -dijo Enrique-. Ante aquel hermoso edificio en construcción se lee: "Perón cumple".

-Eso se reproduce en miles y miles de construcciones en todo el país, hijo mío.

-Es natural, papá, porque nuestro Presidente dice: "Mejor es hacer que prometer".

(Fragmento de la narración "Plan Quinquenal")

"Perón es hoy el maestro del mundo"

Las recreaciones del pasado contenidas en el libro ofrecen situaciones que dan cuenta de una visión sugerente del proceso histórico. En general, prevalece un discurso de "destino nacional" en las narraciones escolares, haciendo figurar la obra del peronismo como continuación de la emprendida por los hombres y los personajes históricos entronizados por la tradición liberal.

"-Nuestro maestro nos habló del Plan Quinquenal. Empezó diciendo que así como nuestra historia del pasado reflejaba los sacrificios heroicos de nuestros próceres: Belgrano, San Martín, Rivadavia, Sarmiento, y abarcaba la Revolución de Mayo, la Independencia, la Epopeya Sanmartiniana y la Organización Nacional, también los siglos venideros llamarán a los tiempos que vivimos: la época de Perón y Evita, los paladines de la Justicia Social."

(Fragmento de la narración "Plan Quinquenal")

Es llamativa en esta cita la omisión a los tiempos de Juan Manuel de Rosas. Es más: en ningún renglón del manual se hace mención a este personaje, que fuera central del revisionismo histórico argentino como exponente de los valores hispánicos, católicos y -más ampliamente- de "lo nacional y popular" con que suele ser relacionado el peronismo. Por el contrario, encontramos aquí un enlace con la corriente liberal, de raíz secular e ilustrada, al evocar nada menos que a Bernardino Rivadavia y a Domingo Faustino Sarmiento como personajes de "sacrificios heroicos" del pasado nacional. Lejos de despreciar esa línea de pensamiento, aparece claramente la voluntad de institucionalizar el régimen peronista en una construcción discursiva del pasado cuyos momentos referenciales ("Independencia", "Epopeya Sanmartiniana", "Organización Nacional", todos en mayúsculas) se conectan linealmente con la era de la "Justicia Social".

Ese propósito de legitimación se percibe mejor en las "narraciones históricas" -si caben los términos-. Esto es, los relatos sobre cómo fue desarrollándose la historia nacional. Nos detendremos en algunos tramos de una narración que ofrece varios elementos de análisis. Se titula "¡Cabildo Abierto! ¡Cabildo Abierto!", y alude a los inicios de la vida independiente del país. Comienza así:

"Siempre las revoluciones son el producto de causas económicas y políticas que estallan en un momento dado, y en la que intervienen conductores que las dirigen y organizan. Siempre es el pueblo el que consciente de su fuerza decide los destinos de la patria."

Una introducción imperativa acerca de cómo se generan los cambios históricos, por medio de los dos actores sociales que se mencionan: "conductores" y "pueblo".

"La Revolución de Mayo -continúa la narración- fue el resultado de hechos ocurridos desde el período virreinal. Las invasiones inglesas precipitaron la evolución histórica, económica y social de la colonia. La huída de Sobremonte y el patriotismo de Liniers dieron origen a la formación del partido 'criollo', apoyado por los cuerpos de ejército integrados por elementos del pueblo." 

Aquí, más allá de la oposición de actitudes en los personajes nombrados ("huída de Sobremonte" y "patriotismo de Liniers"), el actor "pueblo" aparece asociado a "los cuerpos de ejército"; una relación que, como la anterior, sugiere una lectura del pasado desde una mirada ideológica que amalgama las duplas conductor-pueblo y pueblo-ejército. Pero el colofón de la narración nos brinda también otras aportaciones, y merece ser leída in extenso.

"Los acontecimientos se precipitaron, y el 20 de Mayo de 1810, ante las noticias de la entrada de los franceses en España, caducando la autoridad del rey, el alcalde Lezica transmitió al virrey el pedido que le habían formulado los patriotas Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano a fin de que 'sin demora alguna se celebrase un Cabildo Abierto' [...] El Cabildo Abierto del 22 de Mayo fue el primer congreso argentino, en que los hijos de esta tierra hicieron triunfar la causa de la independencia. El 25 de Mayo, ante la demora de las resoluciones finales, el pueblo, que en realidad había sido engañado el día 22 con promesas que no se cumplieron, golpeó violentamente las puertas del Cabildo gritando: '¡El pueblo quiere saber de qué se trata!' Saavedra apareció en los balcones acompañado de los demás patriotas y se proclamó la Primera Junta Gubernativa.

El 17 de Octubre de 1945, ciento treinta y cinco años después, el pueblo -siempre el pueblo auténtico- abandonando fábricas, talleres y oficinas se reunió en la plaza de Mayo exigiendo la libertad de su 'conductor'. Pero entonces 'el pueblo sabía de qué se trataba', y las conquistas alcanzadas no las olvidará jamás."

En este fragmento de la narración se induce una función justificadora del presente desde la recreación del pasado. En efecto, el "pueblo" es agente activo y consciente, un actor protagónico pleno, que tarde o temprano se percata cuando resulta engañado. Es decir, conserva elementos puros que permiten definirla en sus acciones y en su constitución: son los "hijos de esta tierra" durante el pasado y el "pueblo auténtico" de 1945, conformado por quienes integraban "fábricas, talleres y oficinas" (esto es, toda la sociedad urbana). Surge entonces la imagen de "pueblo" como una colectividad uniforme, dueña de la "verdad" que define el curso de la historia al saber qué cosas están en juego, y que pareciera alcanzar una victoria definitiva en el presente: el paso adelante dado por el peronismo es la realización de lo que anhelaron los patriotas de 1810.

Precisamente, este sentido otorga al material un carácter propio porque el pasado y el presente integran una unidad lineal en las lecturas del manual, al no hacerse referencias concretas a las oposiciones y los obstáculos habidos en el pasado nacional. En otros términos, no aparecen claramente "los malos" de la historia.  "Oligarquía", "cipayos" o "vendepatrias" -términos típicos de la arenga populista del peronismo- no son utilizados en este texto. Solamente se menciona a "la prensa coligada con intereses extraños" y al "capitalismo egoísta y explotador" en una narración titulada "Significado social del 'Descamisado' "; de hecho, la única que no se ajusta al canon expositivo. En efecto, las composiciones poseen una estructuración narrativa sin unidad dialéctica, ya que no se exponen los intereses contrapuestos que el peronismo viene a saldar mediante las conquistas que el "pueblo" no dejará en el olvido. Por el contrario, muestran un desarrollo gradual y lineal del pasado. La narración "Hay que educar al soberano" es ejemplar de varias, donde la actualidad es una continuación del ayer, con aquellas transformaciones que resignifican la "tarea nacional" emprendida por Perón. Aquí, el tema es la educación del pueblo.

"Mamá: voy a leerte la composición que escribí en clase. Sarmiento siempre decía 'hay que educar al soberano', es decir al pueblo. [...] Belgrano instituyó las escuelas de orientación práctica de Geometría, Dibujo, Arquitectura y Perspectiva, Náutica y Matemáticas. Moreno organizó la Biblioteca Nacional [...] Rivadavia se preocupó por la educación de la mujer y de los niños. Mitre, Avellaneda, y sobre todo Sarmiento, dedicaron sus mayores esfuerzos a la educación. [...]

-Lo que a continuación voy a leerte, mamá, lo explicó la Señorita, quien nos hizo comprender que el General Perón es hoy el 'maestro del mundo'. [...] Desde 1946 el gobierno ha entregado a la niñez y a la juventud argentina una escuela por día.

-Bueno, hija: tú puedes juzgar mejor que nadie los beneficios a que son acreedores en el momento actual los niños y la juventud argentina; has sido becada para seguir estudios superiores y tu hermana goza de la supresión de los aranceles universitarios.

-¡Qué contenta estará María Teresa! ¿Tú sabes que se recibe de maestra y ahora puede ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras sin dar examen de ingreso?

-Así es, hija; la juventud estudiosa invade hoy las universidades sin prerrogativas ni distinciones de ninguna clase.

-Bueno, mamá; terminaré mi composición con las palabras del General Perón que leí en un periódico: 'Nosotros, que amamos profundamente a nuestro pueblo, le queremos tan educado y tan instruido como lo sentimos heroico."

(Selección de fragmentos de la narración "Hay que educar al soberano")

La imagen que surge de la nueva era remite a una ampliación de los derechos populares, a través de "la juventud estudiosa que invade hoy las universidades". En general, las composiciones tienen una reseña donde el presente figura como el momento de mayor clímax en todos los órdenes: en la salud pública, la independencia económica o la protección social. Incluso la alusiva al 1º de Mayo, cuyo repaso histórico comprende dos  etapas señaladas por los sendos títulos de "Ayer" y "Hoy". La primera, referida al gradual desarrollo del país juntamente a los logros de la clase trabajadora. En la otra etapa, "Hoy", todo ese pasado de luchas aparece cristalizado en los derechos laborales de la Constitución Justicialista. Nada casualmente, la siguiente lectura se titula "Fiesta del Trabajo", consigna oficial de entonces que otorgaba un nuevo sentido a esa conmemoración: el 1º de Mayo dejaba de ser una fecha de luto y memoria, para convertirse en celebración popular bajo el peronismo. El simbolismo contenido en ese viraje aparece no sólo en las lecturas del manual, sino en varios elementos que la crónica de la época registra (izamiento de la bandera nacional por guardias obreras, elección de la "Reina Nacional del Trabajo", discurso de Perón en la Plaza de Mayo, y anuncio del "Mañana es San Perón", el día libre posterior a los festejos).

Peronismo en figuritas

Una ojeada a las ilustraciones nos ofrece perspectivas de una estética particular para este manual, en cuyo índice se distinguen láminas de dos tipos: las "reglamentarias" y las "de lecturas contenidas en el texto". Las primeras contienen la iconografia escolar tradicional - de cuño liberal - que asimilan no obstante algunos elementos de los símbolos justicialistas. En efecto, en las láminas "reglamentarias" figuran los retratos de los "próceres" argentinos (Bernardino Rivadavia, Domingo Sarmiento, Manuel Belgrano y José de San Martín), los símbolos nacionales, e ilustraciones de acontecimientos del pasado argentino, como ser  el Cabildo Abierto de 1810 y el "Día de la Lealtad Popular"; fecha inaugural del peronismo, instaurada a partir de 1945. Las láminas "ilustrativas de lecturas contenidas en el texto", en cambio, se componen de elementos que remiten a un verdadero culto a las personalidades de Juan y Eva Perón; señales de una ortodoxia alegórica que perduraría más allá de los gobiernos peronistas. Ejemplo de ello lo constituyen las estampas "La Constitución Nacional" y "Derechos políticos de la mujer"; ésta última antecedida por una imagen de la Santísima Virgen de Luján.

En ambos tipos de ilustraciones es clara la presencia del descamisado como arquetipo. Vestido con overol, de brazos arremangados y portando emblemas - sea la bandera argentina, sea una pancarta -, este ícono del peronismo se asocia a la noción de "pueblo" como sujeto social. Así aparece, por ejemplo, en la lámina titulada "17 de Octubre: Día de la Lealtad Popular", donde hombres, mujeres, niños y ancianos marchan por las calles vitoreando el nombre de quien aparece nítidamente en el cielo. En otra que lleva por firma "Soberanía", La Patria - una inmensa mujer que mira, serena, al infinito -, sostiene una rama de laureles en una mano y el escudo nacional en la otra. Hacia un costado aparecen un avión y un barco, en referencia a los espacios soberanos del Estado. Sobre la tierra, el descamisado presencia el izamiento de la bandera, rodeado de reclutas de las distintas fuerzas estatales. Sujeta un libro de una mano, mientras del otro agarra un martillo. El descamisado simboliza al obrero consciente y patriota, un sujeto colectivo cuya dignidad está ligada a la obra de Juan Domingo Perón. Precisamente, el Segundo Plan Quinquenal constituyó un regreso al clásico modelo de exportaciones primarias y un freno al impulso industrializador. Se le requería a la sociedad de ese entonces redoblar los esfuerzos para generar mejores condiciones de previsibilidad; "gastar menos y producir más", como finaliza una de las narraciones del manual. Sin embargo, esa coyuntura no eliminó al descamisado como representación, esto es, el obrero fabril como expresión de la sociedad salarial. Con el peronismo se crea entonces una "ficción orientadora" al propiciar al descamisado como paradigma societal, formulando una visión integradora y verticalizada de la sociedad, bajo la figura de "comunidad organizada" en el vocabulario doctrinario peronista.

La única narración del texto que atiende esta condición es un extracto de la publicación "Escribe Eva Perón".

" 'Unos cuantos descamisados recorrieron las calles céntricas vitoreando la dictadura y cometieron desmanes'. En ese tono la prensa coligada con intereses extraños a la Patria misma describía el clamor de los trabajadores [...]  'Descamisado'. Este nombre, que quiso ser infamante, envolvió como una bandera la obra del General Perón y de sus fieles compañeros. 'Descamisado' pasó a ser así, sinónimo de victoria nacional. Con su Líder los 'descamisados' enterraron en el pasado los viejos conceptos de un capitalismo egoísta y explotador [...] 'Descamisado' es un soldado del trabajo, fogueado en las luchas de la independencia económica [...] "

(Fragmento de la lectura "Significado social del 'Descamisado' ")

Entre otras hojas, esta visión social toma también elementos del modelo burgués, que son muy evidentes en la lámina "Derechos del Niño, de la Ancianidad, del Trabajador, de la Familia y de la Educación y la Cultura". Ese título sirve como disparador para registrar a un descamisado sui géneris, vestido con overol y corbata, sentado en un sillón y cruzando finamente una pierna sobre la otra, en un ambiente humano y material propio de un hogar burgués.

Palabra viva

" El Mensaje de la Nueva Argentina a través del pensamiento de Perón" (página 174)

"Para comentar en clase" (página 14)

Las tareas rurales y la mujer

Cabe acotar aquí el contexto histórico en que aparece el manual. 1953 es un año de endurecimiento general del régimen: el fallecimiento de Eva Perón - proclamada "Jefa Espiritual de la Nación" desde el Estado -, el fin de la etapa de bonanza económica y las intentonas golpistas de 1951, definen un armado preocupante en la marcha política. En ese sentido, aparecen varias lecturas de difusión de las líneas básicas del Segundo Plan Quinquenal. "Ración Alimentaria", "Plan Económico", "Alimento y abrigo para el mundo", "Lo que me enseñó la tierra" son los títulos de algunas narraciones que dan cuenta de ello, en donde los cambios que trajo el peronismo se hacen constar junto a una básica noción económica: que la propiedad de las tierras sea de quienes la trabajan.

"Pedro egresó de sexto grado con el firme propósito de seguir una carrera universitaria. Quería ser doctor en medicina. Murió su padre, y la madre no pudo costearle la tan ansiada carrera. [...] Ingresó a la 'Granja Escuela Nacional doctor Ramón Santamarina', de Tandil [...], y egresó con el título que lo habilita para trabajar por su cuenta [...] Pero los escasos medios de que disponía lo imposibilitaron para hacerse dueño de una pequeña extensión de tierra. Trabajó para un chacarero dueño de miles de hectáreas. Pero un día llegaron dos peones, sobrinos del patrono, y fue despedido porque sobraban 'brazos'. Pasaron los años y hoy le parece un sueño ser dueño de la tierra que trabaja, dada por el gobierno. Pertenece al Sindicato de granjeros de la zona. Sabe el verdadero valor de su producción y goza de los beneficios del Estatuto del Peón."

(Fragmento de la narración "Lo que me enseñó la tierra")

En referencia al rol de la mujer, se destaca el logro de los derechos políticos que datan de 1947 aunque, en esencia, se mantiene una visión del papel femenino relegada a lo doméstico. Sólo una redacción alude al caso, y se trata de un compendio del libro La razón de mi vida de Eva Perón, lectura obligatoria en aquella época en las escuelas estatales.

"La felicidad de una mujer no es su felicidad sino la de otros. [...] El problema de la mujer es siempre en todas partes el hondo y fundamental problema del hogar. Es su gran destino. Su irremediable destino."

(Fragmento del texto "Voto femenino")

De lo que se desprende que el destino político del país era tarea asignada a los varones; una visión tradicional de la sociedad, aunque abunden en la narraciones referencias a los grandes cambios establecidos desde 1945.

"Cuida tu salud, niño: practica los deportes que te transformarán en un hombre sano. La Patria te espera; quiere niños fuertes para la acción y niñas sanas para que sean la alegría y la felicidad del hogar."

(Párrafo final de la narración "La Patria te espera, niño")

 Conclusiones

Roger Chartier se preguntó qué hacen las personas con los libros que leen. Y abrió una dimensión muy rica en torno a historiar las prácticas sociales. Asimismo podríamos preguntarnos ¿qué percepciones generó el manual escolar "Justicialismo", en quienes tenían diez años cuando lo leyeron? Ciertamente, el planteo excede estas líneas pero sin duda merece la atención académica, ya que los libros son generadores de subjetividades dentro del juego de tensiones entre las lecturas y los lectores.

Es por eso que el texto analizado ofrece un válido acceso al discurso social y moral del peronismo, donde aflora un "deber ser" colectivo, potenciado a partir de la función asimiladora y propagadora de idearios subjetivos que detenta la escuela como institución del Estado. Se trata de elaboraciones que no son imparciales ni ahistóricas, sino plenas de sentido. Consignan un culto a la personalidad, una prédica nacionalista en las narraciones, y una legitimación de los actores (las clases populares) cuya presencia marca una diferencia de grado con respecto al tipo de sociedad y de Estado que se sugiere haber alcanzado. Es que el peronismo ha contenido elementos simbólicos cuya fuerza integra el imaginario colectivo argentino, más allá de la suerte o consideración (buena o mala) hacia los gobiernos justicialistas: la justicia social, la dignidad del trabajo y una noción de "Estado Protector o Paternal" en clave durkheimniana, continúan siendo parte de un cuerpo de nociones forjadoras de identidades. No de "la" identidad social pretendida en el texto escolar, sino de otras varias, entrecruzadas. Entre las páginas del manual transita una visión de la historia social argentina de entonces, con su carga identitaria, sus dimensiones utópicas y potenciales rechazos. Ese fondo cultural llega hasta hoy, sesenta años después del 17 de Octubre de 1945, cuando las construcciones políticas argentinas han girado y giran en torno al peronismo, sea  para emulación o rechazo, en las diversas facetas que ha venido elaborando a lo largo de su continua actualización histórica. De alguna manera, ciertos elementos del ideario peronista se han folklorizado en el entramado social. De alguna manera, y usando una expresión popular, pareciera que "el peronismo nos tiene de hijos", con toda la ironía y el rigor que esa afirmación contiene.


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