Tiene
las hojas amarillentas, aunque las láminas a color y
los bordes de las páginas están en muy buen estado.
Una de las tapas se perdió, la portada, de modo que
sólo se aprecia la mitad de un dibujo en color pastel,
realizado por un artista que firma Humberto Gómez. Se
trata de una cuidada superposición de figuras donde
son reconocibles las fachadas del edificio Cavagnac,
de la Universidad de Derecho -o de Ingeniería- de Buenos
Aires, y la
torre de la Iglesia de San Francisco. Aparecen también
tres siluetas humanas: una pequeña, con personas en
un bote, dos obreros con mameluco realizando un oficio manual, y
una mujer en el acto de emitir sufragio. En la primer
página se registra el nombre de la autora, seguido del
título de la obra: “Justicialismo. Texto de lectura
para cuarto grado.”
Ensayar
una aproximación investigativa a partir de un sólo documento
reúne una serie de condiciones singulares. Primero,
profundizar un análisis que no excluya el mundo de subjetividades
contenido en este manual, autorizado por el ministerio
de educación del entonces Estado Justicialista para
el año 1953. Segundo, captar los relatos del pasado
que suelen conectarse con los del presente. Por último,
aunque no finalmente, este libro expone una visión institucional
sobre el mundo social e histórico que recrea: como tal,
vale su examen como experiencia de laboratorio.
"Ante
todo, buenos"
Una
lectura a partir del índice servirá para iniciar nuestro
análisis. Las primeras diez lecturas, luego de la dedicatoria
de la autora "a los niños de mi patria" y
de una foto de Juan Domingo Perón con la banda presidencial,
se titulan así:
- -Justicialismo.
- -Mensaje de eternidad. A Eva Perón.
- -Primer día de clase.
- -La Argentina en marcha.
- -Como asta colosal de la bandera.
- -Plan Quinquenal.
- -Segundo Plan Quinquenal.
- -Un gran sentimiento. Eva Perón.
- -La tradición renace.
- -Danzas nativas.
Esta cantidad
de textos comprende casi un 10 % del total que contiene
el libro. En la selección no figuran lecturas "históricas",
esto es, relatos sobre acontecimientos del pasado nacional.
Antes bien se aprecian claramente dos textos para cada
pauta temática: Eva Perón, las potencialidades del país
("La Argentina en marcha" y "Como asta
colosal de la bandera"), los planes económicos
oficiales y la tradición. Los dos restantes poseen encomillados
con palabras de Perón. En uno de ellos ("Primer
día de clase") un niño narra en primera persona
esa situación de reencuentro escolar.
"Se izó la bandera,
cantamos el Himno Nacional e inmediatamente oímos por
radiofonía la palabra del Excelentísimo Señor Presidente
de la Nación. Dijo que los hombres de gobierno habían
podido asegurar una "Nueva Argentina", justa,
libre y soberana, pero que el futuro quedaba en las
almas de los niños y de los jóvenes. Terminó expresando:
'Necesitamos muchos hombres inteligentes y capaces,
pero preferiríamos que no fuesen capaces ni inteligentes
si no fuesen, ante todo, buenos'."
En estas primeras lecturas
la intencionalidad política del régimen peronista aparece
en una dimensión temporal binaria: aludir simultáneamente
al pasado y al presente. En efecto, las referencias
pretéritas que aparecen en esta selección son, en rigor,
en memoria de Eva Perón, fallecida un año antes de la
edición del ejemplar. A lo largo del manual se realizan
citas del libro La razón
de mi vida en una sección especial titulada
"Para leer en clase". De esta manera, se busca
presentificar el pasado a través de esta recurrencia,
desde la propia palabra de Eva Perón. Sus pensamientos
y reflexiones no integran un texto mayor como el citado
precedentemente, sino que conforman una unidad propia
y cerrada. A su vez, las composiciones hacen mención
al presente desde una carga histórica que hace bisagra
en la era inaugural de la "Nueva Argentina".
Lo que era padecimiento, ahora está resolviéndose: ése
es el planteo subjetivo general. Curiosamente -o nada
curiosamente- no abundan en estas diez primeras lecturas,
y son escasas en toda la extensión de la producción,
las alusiones directas al futuro. Ocurre que la fuerte
presentificación de los textos relega cualquier perspectiva
de largo plazo hacia lo sucedido tiempo atrás o hacia
la posterioridad. Así, la niñez aparece dentro de una
visión asociada mayormente al presente antes que al
"porvenir del país". La consigna oficial de
entonces - "Los únicos privilegiados son los niños" - traduce un presentismo
textual, vinculado al mentor de esa dignidad a través
del consejo de ser "ante todo, buenos". La
tarea de ajustar las cualidades humanas a las propias
de Perón convertía también al texto en herramienta de
adoctrinamiento.
"Papá conversó con nosotros largamente mientras paseábamos en autobús
por nuestra hermosa ciudad.
-Mira, papá -dijo Enrique-. Ante aquel hermoso edificio en construcción
se lee: "Perón cumple".
-Eso se reproduce en miles y miles de construcciones en todo el país, hijo
mío.
-Es natural, papá, porque nuestro Presidente dice: "Mejor es hacer
que prometer".
(Fragmento
de la narración "Plan Quinquenal")

"Perón es hoy el maestro del mundo"
Las
recreaciones del pasado contenidas en el libro ofrecen
situaciones que dan cuenta de una visión sugerente del
proceso histórico. En general, prevalece un discurso
de "destino nacional" en las narraciones escolares,
haciendo figurar la obra del peronismo como continuación
de la emprendida por los hombres y los personajes históricos
entronizados por la tradición liberal.
"-Nuestro maestro nos habló del Plan Quinquenal. Empezó diciendo que
así como nuestra historia del pasado reflejaba los sacrificios
heroicos de nuestros próceres: Belgrano, San Martín,
Rivadavia, Sarmiento, y abarcaba la Revolución de Mayo,
la Independencia, la Epopeya Sanmartiniana y la Organización
Nacional, también los siglos venideros llamarán a los
tiempos que vivimos: la época de Perón y Evita, los
paladines de la Justicia Social."
(Fragmento
de la narración "Plan Quinquenal")
Es
llamativa en esta cita la omisión a los tiempos de Juan
Manuel de Rosas. Es más: en ningún renglón del manual
se hace mención a este personaje, que fuera central
del revisionismo histórico argentino como exponente
de los valores hispánicos, católicos y -más ampliamente-
de "lo nacional y popular" con que suele ser
relacionado el peronismo. Por el contrario, encontramos
aquí un enlace con la corriente liberal, de raíz secular
e ilustrada, al evocar nada menos que a Bernardino Rivadavia
y a Domingo Faustino Sarmiento como personajes de "sacrificios
heroicos" del pasado nacional. Lejos de despreciar
esa línea de pensamiento, aparece claramente la voluntad
de institucionalizar el régimen peronista en una construcción
discursiva del pasado cuyos momentos referenciales ("Independencia",
"Epopeya Sanmartiniana", "Organización
Nacional", todos en mayúsculas) se conectan linealmente
con la era de la "Justicia Social".
Ese
propósito de legitimación se percibe mejor en las "narraciones
históricas" -si caben los términos-. Esto es, los
relatos sobre cómo fue desarrollándose la historia nacional.
Nos detendremos en algunos tramos de una narración que
ofrece varios elementos de análisis. Se titula "¡Cabildo
Abierto! ¡Cabildo Abierto!", y alude a los inicios
de la vida independiente del país. Comienza así:
"Siempre las revoluciones son el producto de causas económicas y políticas
que estallan en un momento dado, y en la que intervienen
conductores que las dirigen y organizan. Siempre es
el pueblo el que consciente de su fuerza decide los
destinos de la patria."
Una
introducción imperativa acerca de cómo se generan los
cambios históricos, por medio de los dos actores sociales
que se mencionan: "conductores" y "pueblo".
"La Revolución de Mayo -continúa
la narración- fue el resultado de hechos ocurridos desde
el período virreinal. Las invasiones inglesas precipitaron
la evolución histórica, económica y social de la colonia.
La huída de Sobremonte y el patriotismo de Liniers dieron
origen a la formación del partido 'criollo', apoyado
por los cuerpos de ejército integrados por elementos
del pueblo."
Aquí,
más allá de la oposición de actitudes en los personajes
nombrados ("huída de Sobremonte" y "patriotismo
de Liniers"), el actor "pueblo" aparece
asociado a "los cuerpos de ejército"; una
relación que, como la anterior, sugiere una lectura
del pasado desde una mirada ideológica que amalgama
las duplas conductor-pueblo y pueblo-ejército. Pero
el colofón de la narración nos brinda también otras
aportaciones, y merece ser leída in
extenso.
"Los acontecimientos se precipitaron, y el 20 de Mayo de 1810, ante
las noticias de la entrada de los franceses en España,
caducando la autoridad del rey, el alcalde Lezica transmitió
al virrey el pedido que le habían formulado los patriotas
Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano a fin de que 'sin
demora alguna se celebrase un Cabildo Abierto' [...]
El Cabildo Abierto del 22 de Mayo fue el primer congreso
argentino, en que los hijos de esta tierra hicieron
triunfar la causa de la independencia. El 25 de Mayo,
ante la demora de las resoluciones finales, el pueblo,
que en realidad había sido engañado el día 22 con promesas
que no se cumplieron, golpeó violentamente las puertas
del Cabildo gritando: '¡El pueblo quiere saber de qué
se trata!' Saavedra apareció en los balcones acompañado
de los demás patriotas y se proclamó la Primera Junta
Gubernativa.
El 17 de Octubre de 1945, ciento treinta y cinco años después, el pueblo
-siempre el pueblo auténtico- abandonando fábricas,
talleres y oficinas se reunió en la plaza de Mayo exigiendo
la libertad de su 'conductor'. Pero entonces 'el pueblo
sabía de qué se trataba', y las conquistas alcanzadas
no las olvidará jamás."
En
este fragmento de la narración se induce una función
justificadora del presente desde la recreación del pasado.
En efecto, el "pueblo" es agente activo y
consciente, un actor protagónico pleno, que tarde o
temprano se percata cuando resulta engañado. Es decir,
conserva elementos puros que permiten definirla en sus
acciones y en su constitución: son los "hijos de
esta tierra" durante el pasado y el "pueblo
auténtico" de 1945, conformado por quienes integraban
"fábricas, talleres y oficinas" (esto es,
toda la sociedad urbana). Surge entonces la imagen de
"pueblo" como una colectividad uniforme, dueña
de la "verdad" que define el curso de la historia
al saber qué cosas están en juego, y que pareciera alcanzar
una victoria definitiva en el presente: el paso adelante
dado por el peronismo es la realización de lo que anhelaron
los patriotas de 1810.
Precisamente,
este sentido otorga al material un carácter propio porque
el pasado y el presente integran una unidad lineal en
las lecturas del manual, al no hacerse referencias concretas
a las oposiciones y los obstáculos habidos en el pasado
nacional. En otros términos, no aparecen claramente
"los malos" de la historia.
"Oligarquía", "cipayos" o
"vendepatrias" -términos típicos de la arenga
populista del peronismo- no son utilizados en este texto.
Solamente se menciona a "la prensa coligada con
intereses extraños" y al "capitalismo egoísta
y explotador" en una narración titulada "Significado
social del 'Descamisado' "; de hecho, la única
que no se ajusta al canon expositivo. En efecto, las
composiciones poseen una estructuración narrativa sin
unidad dialéctica, ya que no se exponen los intereses
contrapuestos que el peronismo viene a saldar mediante
las conquistas que el "pueblo" no dejará en
el olvido. Por el contrario, muestran un desarrollo
gradual y lineal del pasado. La narración "Hay
que educar al soberano" es ejemplar de varias,
donde la actualidad es una continuación del ayer, con
aquellas transformaciones que resignifican la "tarea
nacional" emprendida por Perón. Aquí, el tema es
la educación del pueblo.
"Mamá: voy a leerte la composición que escribí en clase. Sarmiento
siempre decía 'hay que educar al soberano', es decir
al pueblo. [...] Belgrano instituyó las escuelas de
orientación práctica de Geometría, Dibujo, Arquitectura
y Perspectiva, Náutica y Matemáticas. Moreno organizó
la Biblioteca Nacional [...] Rivadavia se preocupó por
la educación de la mujer y de los niños. Mitre, Avellaneda,
y sobre todo Sarmiento, dedicaron sus mayores esfuerzos
a la educación. [...]
-Lo que a continuación voy a leerte, mamá, lo explicó la Señorita, quien
nos hizo comprender que el General Perón es hoy el 'maestro
del mundo'. [...] Desde 1946 el gobierno ha entregado
a la niñez y a la juventud argentina una escuela por
día.
-Bueno, hija: tú puedes juzgar mejor que nadie los beneficios a que son
acreedores en el momento actual los niños y la juventud
argentina; has sido becada para seguir estudios superiores
y tu hermana goza de la supresión de los aranceles universitarios.
-¡Qué contenta estará María Teresa! ¿Tú sabes que se recibe de maestra
y ahora puede ingresar a la Facultad de Filosofía y
Letras sin dar examen de ingreso?
-Así es, hija; la juventud estudiosa invade hoy las universidades sin prerrogativas
ni distinciones de ninguna clase.
-Bueno, mamá; terminaré mi composición con las palabras del General Perón
que leí en un periódico: 'Nosotros, que amamos profundamente
a nuestro pueblo, le queremos tan educado y tan instruido
como lo sentimos heroico."
(Selección
de fragmentos de la narración "Hay que educar al
soberano")
La
imagen que surge de la nueva era remite a una ampliación
de los derechos populares, a través de "la juventud
estudiosa que invade hoy las universidades". En
general, las composiciones tienen una reseña donde el
presente figura como el momento de mayor clímax en todos
los órdenes: en la salud pública, la independencia económica
o la protección social. Incluso la alusiva al 1º de
Mayo, cuyo repaso histórico comprende dos
etapas señaladas por los sendos títulos de "Ayer"
y "Hoy". La primera, referida al gradual desarrollo
del país juntamente a los logros de la clase trabajadora.
En la otra etapa, "Hoy", todo ese pasado de
luchas aparece cristalizado en los derechos laborales
de la Constitución Justicialista. Nada casualmente,
la siguiente lectura se titula "Fiesta del Trabajo",
consigna oficial de entonces que otorgaba un nuevo sentido
a esa conmemoración: el 1º de Mayo dejaba de ser una
fecha de luto y memoria, para convertirse en celebración
popular bajo el peronismo. El simbolismo contenido en
ese viraje aparece no sólo en las lecturas del manual,
sino en varios elementos que la crónica de la época
registra (izamiento de la bandera nacional por guardias
obreras, elección de la "Reina Nacional del Trabajo",
discurso de Perón en la Plaza de Mayo, y anuncio del
"Mañana es San
Perón", el día libre posterior a los
festejos).

Peronismo en figuritas
Una
ojeada a las ilustraciones nos ofrece perspectivas de
una estética particular para este manual, en cuyo índice
se distinguen láminas de dos tipos: las "reglamentarias"
y las "de lecturas contenidas en el texto".
Las primeras contienen la iconografia escolar tradicional
- de cuño liberal - que asimilan no obstante algunos
elementos de los símbolos justicialistas. En efecto,
en las láminas "reglamentarias" figuran los
retratos de los "próceres" argentinos (Bernardino
Rivadavia, Domingo Sarmiento, Manuel Belgrano y José
de San Martín), los símbolos nacionales, e ilustraciones
de acontecimientos del pasado argentino, como ser
el Cabildo Abierto de 1810 y el "Día de
la Lealtad Popular"; fecha inaugural del peronismo,
instaurada a partir de 1945. Las láminas "ilustrativas
de lecturas contenidas en el texto", en cambio,
se componen de elementos que remiten a un verdadero
culto a las personalidades de Juan y Eva Perón; señales
de una ortodoxia alegórica que perduraría más allá de
los gobiernos peronistas. Ejemplo de ello lo constituyen
las estampas "La Constitución Nacional" y
"Derechos políticos de la mujer"; ésta última
antecedida por una imagen de la Santísima Virgen de
Luján.

En
ambos tipos de ilustraciones es clara la presencia del
descamisado como arquetipo. Vestido con overol, de brazos arremangados y portando emblemas - sea la bandera
argentina, sea una pancarta -, este ícono del peronismo
se asocia a la noción de "pueblo" como sujeto
social. Así aparece, por ejemplo, en la lámina titulada
"17 de Octubre: Día de la Lealtad Popular",
donde hombres, mujeres, niños y ancianos marchan por
las calles vitoreando el nombre de quien aparece nítidamente
en el cielo. En otra que lleva por firma "Soberanía",
La Patria - una inmensa mujer que mira, serena, al infinito
-, sostiene una rama de laureles en una mano y el escudo
nacional en la otra. Hacia un costado aparecen un avión
y un barco, en referencia a los espacios soberanos del
Estado. Sobre la tierra, el descamisado presencia el izamiento de la bandera, rodeado de reclutas
de las distintas fuerzas estatales. Sujeta un libro
de una mano, mientras del otro agarra un martillo. El
descamisado simboliza al obrero consciente y patriota,
un sujeto colectivo cuya dignidad está ligada a la obra
de Juan Domingo Perón. Precisamente, el Segundo Plan
Quinquenal constituyó un regreso al clásico modelo de
exportaciones primarias y un freno al impulso industrializador.
Se le requería a la sociedad de ese entonces redoblar
los esfuerzos para generar mejores condiciones de previsibilidad;
"gastar menos y producir más", como finaliza
una de las narraciones del manual. Sin embargo, esa
coyuntura no eliminó al descamisado
como representación, esto es, el obrero fabril como
expresión de la sociedad salarial. Con el peronismo
se crea entonces una "ficción orientadora"
al propiciar al descamisado
como paradigma societal, formulando una visión integradora
y verticalizada de la sociedad, bajo la figura de "comunidad
organizada" en el vocabulario doctrinario peronista.
La
única narración del texto que atiende esta condición
es un extracto de la publicación "Escribe Eva Perón".
" 'Unos cuantos descamisados recorrieron las calles céntricas vitoreando
la dictadura y cometieron desmanes'. En ese tono la
prensa coligada con intereses extraños a la Patria misma
describía el clamor de los trabajadores [...]
'Descamisado'. Este nombre, que quiso ser infamante,
envolvió como una bandera la obra del General Perón
y de sus fieles compañeros. 'Descamisado' pasó a ser
así, sinónimo de victoria nacional. Con su Líder los
'descamisados' enterraron en el pasado los viejos conceptos
de un capitalismo egoísta y explotador [...] 'Descamisado'
es un soldado del trabajo, fogueado en las luchas de
la independencia económica [...] "
(Fragmento
de la lectura "Significado social del 'Descamisado'
")
Entre
otras hojas, esta visión social toma también elementos
del modelo burgués, que son muy evidentes en la lámina
"Derechos del Niño, de la Ancianidad, del Trabajador,
de la Familia y de la Educación y la Cultura".
Ese título sirve como disparador para registrar a un
descamisado sui
géneris, vestido con overol
y corbata, sentado en un sillón y cruzando finamente
una pierna sobre la otra, en un ambiente humano y material
propio de un hogar burgués.

Palabra viva
"
El Mensaje de la Nueva Argentina a través del pensamiento
de Perón" (página 174)
"Para
comentar en clase" (página 14)
 
Las tareas rurales y la mujer
Cabe
acotar aquí el contexto histórico en que aparece el
manual. 1953 es un año de endurecimiento general del
régimen: el fallecimiento de Eva Perón - proclamada
"Jefa Espiritual de la Nación" desde el Estado
-, el fin de la etapa de bonanza económica y las intentonas
golpistas de 1951, definen un armado preocupante en
la marcha política. En ese sentido, aparecen varias
lecturas de difusión de las líneas básicas del Segundo
Plan Quinquenal. "Ración Alimentaria", "Plan
Económico", "Alimento y abrigo para el mundo",
"Lo que me enseñó la tierra" son los títulos
de algunas narraciones que dan cuenta de ello, en donde
los cambios que trajo el peronismo se hacen constar
junto a una básica noción económica: que la propiedad
de las tierras sea de quienes la trabajan.
"Pedro egresó de sexto grado con el firme propósito de seguir una
carrera universitaria. Quería ser doctor en medicina.
Murió su padre, y la madre no pudo costearle la tan
ansiada carrera. [...] Ingresó a la 'Granja Escuela
Nacional doctor Ramón Santamarina', de Tandil [...],
y egresó con el título que lo habilita para trabajar
por su cuenta [...] Pero los escasos medios de que disponía
lo imposibilitaron para hacerse dueño de una pequeña
extensión de tierra. Trabajó para un chacarero dueño
de miles de hectáreas. Pero un día llegaron dos peones,
sobrinos del patrono, y fue despedido porque sobraban
'brazos'. Pasaron los años y hoy le parece un sueño
ser dueño de la tierra que trabaja, dada por el gobierno.
Pertenece al Sindicato de granjeros de la zona. Sabe
el verdadero valor de su producción y goza de los beneficios
del Estatuto del Peón."
(Fragmento
de la narración "Lo que me enseñó la tierra")
En
referencia al rol de la mujer, se destaca el logro de
los derechos políticos que datan de 1947 aunque, en
esencia, se mantiene una visión del papel femenino relegada
a lo doméstico. Sólo una redacción alude al caso, y
se trata de un compendio del libro La razón de mi vida de Eva Perón, lectura obligatoria en aquella
época en las escuelas estatales.
"La felicidad de una mujer no es su felicidad sino la de otros. [...]
El problema de la mujer es siempre en todas partes el
hondo y fundamental problema del hogar. Es su gran destino.
Su irremediable destino."
(Fragmento
del texto "Voto femenino")
De
lo que se desprende que el destino político del país
era tarea asignada a los varones; una visión tradicional
de la sociedad, aunque abunden en la narraciones referencias
a los grandes cambios establecidos desde 1945.
"Cuida tu salud, niño: practica los deportes que te transformarán
en un hombre sano. La Patria te espera; quiere niños
fuertes para la acción y niñas sanas para que sean la
alegría y la felicidad del hogar."
(Párrafo
final de la narración "La Patria te espera, niño")
Conclusiones
Roger
Chartier se preguntó qué hacen las personas con los
libros que leen. Y abrió una dimensión muy rica en torno
a historiar las prácticas sociales. Asimismo podríamos
preguntarnos ¿qué percepciones generó el manual escolar
"Justicialismo",
en quienes tenían diez años cuando lo leyeron? Ciertamente,
el planteo excede estas líneas pero sin duda merece
la atención académica, ya que los libros son generadores
de subjetividades dentro del juego de tensiones entre
las lecturas y los lectores.
Es
por eso que el texto analizado ofrece un válido acceso
al discurso social y moral del peronismo, donde aflora
un "deber ser" colectivo, potenciado a partir
de la función asimiladora y propagadora de idearios
subjetivos que detenta la escuela como institución del
Estado. Se trata de elaboraciones que no son imparciales
ni ahistóricas, sino plenas de sentido. Consignan un
culto a la personalidad, una prédica nacionalista en
las narraciones, y una legitimación de los actores (las
clases populares) cuya presencia marca una diferencia
de grado con respecto al tipo de sociedad y de Estado
que se sugiere haber alcanzado. Es que el peronismo
ha contenido elementos simbólicos cuya fuerza integra
el imaginario colectivo argentino, más allá de la suerte
o consideración (buena o mala) hacia los gobiernos justicialistas:
la justicia social, la dignidad del trabajo y una noción
de "Estado Protector o Paternal" en clave
durkheimniana, continúan siendo parte de un cuerpo de
nociones forjadoras de identidades. No de "la"
identidad social pretendida en el texto escolar, sino
de otras varias, entrecruzadas. Entre las páginas del
manual transita una visión de la historia social argentina
de entonces, con su carga identitaria, sus dimensiones
utópicas y potenciales rechazos. Ese fondo cultural
llega hasta hoy, sesenta años después del 17 de Octubre
de 1945, cuando las construcciones políticas argentinas
han girado y giran en torno al peronismo, sea para emulación o rechazo, en las diversas facetas
que ha venido elaborando a lo largo de su continua actualización
histórica. De alguna manera, ciertos elementos del ideario
peronista se han folklorizado en el entramado social. De
alguna manera, y usando una expresión popular, pareciera
que "el peronismo nos tiene de hijos", con
toda la ironía y el rigor que esa afirmación contiene.
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