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Libros:
Odiseo confinado / Poesía
Leónidas Lamborghini
Adriana Hidalgo editora / 2005
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La ilusión del
viaje como aventura es uno de los tropos clásicos
de la literatura y de la vida de los hombres ante
la reiteración a veces paródica, a veces
trágica, del transcurrir del tiempo. En el
Adán Buenosayres, de Leopoldo Marechal, la
aventura está marcada por el despertar metafísico
de Adán y su viaje de la luz hacia la oscuridad.
También podríamos tomar como ejemplos
el homérico viaje de Ulises, a través
del Mar Egeo, o las peripecias del Ulises de Joyce
por el Bloom Irlandés. Pero, en Odiseo confinado,
de Leónidas Lamborghini, libro con el cual
obtuvo el premio Boris Vian de poesía en 1992,
y que Adriana Hidalgo edita en el 2005, el viaje se
presenta como una aventura cuya carta de navegación
se manifiesta a través de los mares- márgenes,
de los resquicios tipográficos que ofrece una
revista de cultura, y cuya embarcación para
emprender tal empresa es un bolígrafo de tinta
azul con su correspondiente capuchón. Y el
navegante será Cordero, el paródico,
quien tratará de emular o superar El Modelo,
El Gran Poema, en un intento de ruptura para inútilmente
alcanzar rozar la belleza del poema. Así el
paródico, Cordero, espeja su fracaso en la
inutilidad del intento, y así Lamborghini pone
en boca del Cordero, a través de la parodia
o de un particular sentido del humor, la finalidad
trágica de la aventura del ser.
Canto paródico que sucumbe ante el fracaso
es la fe de Cordero. Parodia del fracaso o tragedia
del humor que impulsa la angustiante imitación
del Poema Grande. Fracaso o imposibilidad de no sucumbir
ante la parodia de El Modelo; fracaso que conlleva
la desilusión ante el espejismo del libro soñado
que lo consagre como Poeta y no poetastro. Espejismos;
juegos de la mente.
En relación a la estructura del poema nos encontramos
con un cuerpo formado por intertextualidades. Arbitrariamente
elijo dos de las que conforman este corpus totalizador:
I) El Cartoon, especie de historieta del absurdo,
trinidad del delirio conformada por dos habitantes
( mini-caricaturas contrahechas) y un pajarraco porno-burlón
y procaz, habitando un islote. Historieta tragicómica
de absoluta perplejidad y delirio. El absurdo planteado
como chiste en el que la razón se desnuda para
ofrecernos su verdadero rostro: la sinrazón.
II) Los Palimpsestos: textos que bajo la escritura
conservan los vestigios de una escritura anterior.
Entre ellos también selecciono dos: La Tipaza:
ordalías del deseo y la memoria; Una oda al
consumismo: retrato de la hipocresía clasemediera
contrapuesta con la épica de una historia reciente,
la de los saqueos con sus héroes de hambre.
Intertextualidades y polifonías. Así
es que aparece en el poema otra voz; la voz de Calaf,
el salvador. Personaje compuesto por una variedad
lingüística interregional: aparecerán
en su habla giros porteños, modismos mexicanos,
ciertos recursos que remiten a la poesía del
Siglo de Oro Español.
La historia de Calaf tiene sus implicancias en la
Ópera Turandot, de Puccini: el príncipe
Calaj, el príncipe amor en boca de la princesa
Turandot, que luego de haber hecho sonar el gong desafía
los tres enigmas que contienen el deseo y la muerte.
Así Calaf, el salvador, se presenta desafiante,
lleno de furia, insuficiente en un país de
suficientes; pura fe sostenida en el desierto de una
tarea destinada, también, al fracaso y ante
el cual Calaf no se rinde e insiste: ¿Y no
es / mejor / ser mediocres / que / nada?. ¡
Y el tiempo / no es más / que tardanza / de
lo que está / por no venir !
Cordero, el paródico, reflexiona; Calaf, el
salvador, busca lo imposible. Opuestos entre sí
pero partes de una misma esencia, del mismo destino
que quizás sea el de la humanidad: El más
cruel de los fracasos, el de ser hombre ...
Por Conrado
Yasenza
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