- La idea es reflexionar,
a raíz de la experiencia de la Retrospectiva,
sobre el campo de debate que instauró la
muestra, el cual gira en torno a la relación
entre el Estado, el poder y la libertad
de expresión.
- El otro día leía una
estadística que cambió un poco mi manera
de ver el reparto religioso de la gente.
Ésta decía que decía que el 60% son católicos,
el 20% de otras religiones y el 20 % que
dice no creer en ninguna religión, no sé
si serán ateos o agnósticos. Yo creo que
la muestra representaba a ese grupo de gente
que tiene derecho a decir lo que piensa
sobre las creencias, entre otras cosas,
de ese sector mayoritario de la población,
que son los católicos y que tienen varias
ideas que se ajustan a una especie de “justicia
religiosa” muy diferente a la justicia laica
que rige para toda la gente que vive en
este país. La justicia religiosa se regula
por las leyes de Dios. Antonio Quarrachino
decía: Las
leyes de Dios valen para todos los hombres,
y hay parte de los creyentes -no todos-
que suponen que lo que ellos creen en cuanto
al castigo, por ejemplo, tiene que regir
para todo el mundo. Y es una religión que
tiene como eje central, a mi criterio, esta
discriminación entre los buenos, que son
los que profesan esa religión, y los otros
que son el resto de la humanidad. Una discriminación
que incluye por supuesto el castigo a los
que no son católicos y también a los católicos
que caen en pecado mortal. A mí me parece
que esa idea del cristianismo es la madre
de una serie de intolerancias y discriminaciones
que recorren toda la historia de occidente,
y la muestra representaba una crítica a
las varias intolerancias que se analizaban
allí, entre ellas por ejemplo, el antisemitismo.
El antisemitismo, que nace en los Evangelios
como anti-judaísmo, como el rencor de Jesús
contra los judíos que no creían en su divinidad,
por lo menos en el Jesús que narran los
evangelios. Los evangelios fueron escritos
cerca de cien años después de la muerte
de Jesús, de modo que fueron manipuleados
y adaptados a la conveniencia de la Iglesia.
Así que haya existido o no el personaje
Jesús, la descripción que hacen los Evangelios
no responde a la realidad. De todos modos
la religión se basa en esos evangelios,
y en esos evangelios ese Jesús profesa o
tiene un rencor fuerte contra los judíos.
Ese anti-judaísmo evangélico se transforma
después, en parte, por obra de San Pedro.
Hay cinco versículos de San Pedro hechos
por los apóstoles donde se acusa a los judíos
de haber matado a Jesús, que es el arma
principal del antisemitismo cristiano. Ese
antisemitismo recorre toda la historia y
fue la base del antisemitismo nazi, en un
país, Alemania, que tenía el 94 % de católicos,
para que Hitler matara a todos esos judíos.
Y ese antisemitismo continúa. Hace unos
días salió una noticia la cual refería que
la cancillería de Estados Unidos había hecho
un estudio global del antisemitismo en el
planeta, y decía que el antisemitismo en
Argentina era el peor de América Latina.
Esa noticia salió cuando yo escribí, contestándole
a Alicia Pierini (N de R: Defensora del
Pueblo), quien pedía al Gobierno de la Ciudad
que ofreciese disculpas a la Iglesia por
haber permitido la muestra en Recoleta,
una nota en Página 12 diciendo que Alicia
Pierini lo que tenía que hacer era pedirle
a la Iglesia Católica que se disculpara
ante los judíos por seguir haciendo antisemitismo
en las iglesias, porque hay un calendario
litúrgico, son libros que se publican todos
los años, que indican cuales son los versículos
que se comentan en la misa, y entre ellos
están estos cinco versículos de San Pedro
que comenté anteriormente acerca de que
fueron los judíos quienes mataron a Jesús.
Esa nota en el diario desató una polémica
dentro del mundo de los judíos, y tanto
León Rozitchner como Herman Schiller publicaron
notas en Página 12, en cierto modo apoyando
mi presentación, mi denuncia, y recorriendo
la historia de lo que fue el antisemitismo
en la Argentina, entre otros el antisemitismo
de la dictadura militar, que tuvo todo el
apoyo de la Iglesia y que prestaba una especial
atención a los judíos en cuanto a torturas.
-
También quisiera saber si Usted está de acuerdo conque el levantamiento
de la muestra, por su voluntad, abre un
campo de reflexión que trasciende la relación
arte - libertad de expresión.
-
Sí. Yo creo que no sólo sobre esa relación,
sino también sobre otros temas. Pero volviendo
al tema de la pregunta, creo que fue positivo
que la Iglesia logrará el cierre de la muestra,
porque el cierre de la muestra permitió
que aparecieran los fallos, principalmente
el del camarista Corti que me parece un
fallo ejemplar en cuanto a la defensa de
la libertad de expresión y del arte. Y también
después el de Balbín, en la misma cámara,
y otro fallo posterior en otra causa que
habían abierto sobre el tema. Me parece
que además se debatió el derecho que tiene
el Gobierno de la Ciudad sobre los espacios
públicos, cuál es el límite de los espacios
públicos en cuanto a muestras u obras de
teatro, etc., que se exhiban ahí. La estrategia
de la Iglesia, y de parte de, por ejemplo,
Alicia Pierini, de Alicia de Oliveira, de
Natalio Botana a través de los dos editoriales
que escribió en La Nación, y de otra cantidad
de personas, entre ellas, Elisa Carrió,
consistió en que estuvo mal hacer la muestra
en Recoleta sin pasar por una especie de
Junta Calificadora para ver si esas muestras
no hieren sensibilidades religiosas. Yo
le contesté a Elisa Carrió, que decía que
era una imbecilidad que el Gobierno me prestara
esa sala ubicada cerca de la Iglesia del
Pilar en tiempos de advientos, cosa que
mucha gente no sabe que es eso, pero ella
habla como si lo hiciera en una Iglesia,
le contesté que si la Iglesia del Pilar
tiene derecho a decir que nosotros vamos
a ser castigados en el más allá, cosa que
el catecismo en curso sostiene, yo tengo
el derecho de decir desde la Recoleta que
eso no me gustaba, y que si ellos siguen
haciendo propaganda desde la Iglesia del
Pilar contra el preservativo, yo tenía derecho
a decir que estaban matando gente. Y me
parece que es precisamente en el espacio
público donde las minorías, en este caso
nosotros los no creyentes, debemos expresarnos,
y ellos tienen casi la obligación de permitirnos
expresar nuestras ideas. Y la directora
del Centro Cultural Recoleta, Nora Hochbaum,
todo el personal del Centro de Exposición,
el Gobierno de La Ciudad, Aníbal Ibarra,
Gustavo López, y Silvia Fajel estuvieron
muy bien en mantener una posición fuerte
frente a los avances que intentó hacer la
Iglesia.
-
Me
parece que en realidad la libertad de expresión
es aceptada cuando recorre o circula por
territorios permitidos, pero cuando los
trasciende o sobrepasa, es censurada o clausurada
y reubicada en el lugar que el Poder cree
que le corresponde, que es el ghetto. ¿Está
de acuerdo con esta idea?
-
Sí, esa es la idea de la Iglesia que representa
a una parte del país, que no se resigna
a quedarse dentro de la Iglesia y pretende
imponer sus leyes al resto del país. El
país tiene su justicia, y tiene que regirse
por esas leyes que nos hemos dictado entre
todos. Las religiones tienen que dictar
sus leyes para los creyentes, pero no para
todos. El que no quiere usar preservativos
que no los use si es católico, pero el que
no lo es, o el católico que sí los quiere
usar, lo pueda hacer. Esta fue una muestra,
en buena parte, sobre la intolerancia que
fue ilustrada por la intolerancia de la
Iglesia. No sé cómo la Iglesia cometió el
error tan grave de llamar a un día de ayuno
y oración, de llamar a una misa frente a
La Recoleta, de tener una cantidad de gente
rezando todos los días frente al Centro
de Exposiciones por una muestra que, al
lado de los gravísimos problemas que atravesó
y traviesa el país, es nada. Por cierto,
llamar a ayuno y reflexión por una muestra
de arte porque no les gustan algunas santitas
ratas que aparecen en mis infiernitos, es
simplemente ridículo. Se dieron cuenta,
y después retrocedieron y dijeron que había
que ofrecer la otra mejilla. Lo que pasa
es que la otra mejilla del cristianismo
es sed de fuego, es el infierno incandescente

-
¿Usted no cree que debe haber una cuestión más de fondo?
-Si
es más de fondo porque es un enfrentamiento,
por fin, de un gobierno de la Ciudad con
la Iglesia, y se enfrenta con varias medidas
que tomaron, y cualquiera de ellas ya provoca
la indignación de la Iglesia. Es por lo
mismo. Ellos pretenden que sus leyes sean
para todos, y entonces no puede haber casamiento
entre gays porque fue Sodoma, y porque San
Pablo dijo que son dignos de muerte los
homosexuales, y esa es otra herencia que
tomó el nazismo para matar millares de gays
teniendo como base la anti-homosexualidad
de la Iglesia. En el fondo me parece que
es una lucha perdida por parte de la Iglesia
por seguir manteniendo el control sobre
el Estado. Este intento de control se vio
reflejado en la colaboración que ofrecieron
durante la dictadura militar para avalar
la muerte mediante desapariciones y torturas;
o durante el gobierno de Carlos Menem que
mataba por medio del hambre que iba tejiendo.
¿Nunca pidieron ayuno y oración por los
secuestrados y desaparecidos?
-
¿Qué reflexión le merece el hecho de que se vincule el levantamiento de
la Retrospectiva con el eco tan fresco de
los sucesos de Cromañón?
-
Eso lo hizo el PO (NdeR: Partido Obrero), que mandó por e-mail
o repartió en la puerta de la Recoleta,
un papel donde decía que la muestra había
sido levantada por (Aníbal) Ibarra para
congraciarse con (Jorge) Bergoglio. Ellos
me están acusando a mí de haber dicho cosas
que no dije. Tengo amigos en el PO, y en
una audición radial Carlos Altamira apoyó
completamente la muestra. Y ahora resulta
que me atacan porque están oponiéndose a
Ibarra. Una vez que tenemos un gobierno
que enfrenta a la Iglesia, esta gente aprovecha
cualquier cosa para oponerse, y me aprovecha
a mí. Al mismo tiempo cometen un error muy
poco serio porque dicen que la muestra de
Telefónica fue censurada cuando no es cierto.
La muestra de Telefónica está entera, y
no es para defender a Telefónica sino para
señalar una realidad, y va a durar hasta
principios de marzo. Ahí confundieron una
cosa con otra. Dijeron que la curadora de
la muestra no estuvo de acuerdo con el planteo
de Telefónica para las próximas muestras
y que por ello renunció. Pero eso no significa
que la muestra de Telefónica haya sido censurada.
Por una parte mienten a sabiendas de las
razones de la clausura, suponen cosas que
no son ciertas, me dejan mal, me atacan
y dan una información falsa; son muy poco
serios. Al final sacan una llamada a apoyar
la muestra de Ferrari. Además, Natalio Botana
en una nota que sacó creo que el 6 de enero,
vincula de una forma más o menos disimulada,
la supuesta falta de justicia con respecto
a mi muestra con la justicia no pronunciada
en Cromañón. Se aprovechan ahora, hay una
especie de alianza del PO y del macrismo,
cosa bastante curiosa.
-
Y esquizofrénica.
-
Exactamente.

-
En lo personal me hubiera gustado que no hubiese levantado la muestra,
pero en síntesis, cómo se siente hoy con
la decisión tomada?
-
Ahora me siento muy aliviado. Tenía siempre
un temor de que se produjera ahí algún incidente
grave. Hubo unos atisbos cuando rompieron
algunas cosas. No me importa porque las
conservo rotas y les cambio el nombre, pero
también hubo una corridas, algo desagradable.
Cada vez que hubo una amenaza de bomba hubo
que desalojar el Centro, y realmente no
me sentía con fuerzas para aguantar esas
tensiones un mes más. Y en fin, como había
concurrido tanta gente a la muestra, había
tenido tal repercusión, se habían generado
tantos debates sobre estos temas, decidí
que la muestra cumplió sus propósitos. Hubiera
sido mejor mantenerla siempre que no hubiera
pasado nada, pero si pasaba algo grave hubiera
sido sumamente triste.
-
¿El propósito de la Retrospectiva era la muestra en sí o también pudo
contener el intento por reflejar el cuestionamiento
hacia un Poder dentro del poder, es decir,
el poder de la Iglesia dentro del Estado?
-
En realidad la idea era una retrospectiva,
pero una vez que la vi montada observé que
junto a obras abstractas que no tenían ninguna
intención crítica había una cantidad de
cuestionamientos, y todos o casi todos,
tenían una relación con la Iglesia, porque
ahí se cuestiona la conquista, la matanza
de aborígenes, la Inquisición, los campos
de concentración del nazismo ,que para mí
son consecuencia directa del antisemitismo
cristiano, el antisemitismo, la política
sexual de la Iglesia con respecto al uso
de anticonceptivos, el infierno. Esa discriminación
cristiana es el origen de muchas intolerancias
que terminaron en exterminio. Es decir,
el tema de la mujer, la justificación del
tema de la masturbación, hay algunas obras
allí sobre el tema, la misoginia cristiana,
en fin todas las intolerancias resulta que
están vinculadas con la religión. Pero no
fue una cosa adrede. Fue saliendo a lo largo
de la muestra. La guerra de Vietnam, la
crítica a los EE.UU., que ahora está manejada
por los fundamentalistas evangelistas. Eso
no fue un propósito sino más bien un resultado.

-
Hablando del futuro, y para finalizar, ¿qué nos depara León Ferrari de
aquí en adelante?
-
Por una parte van a publicar en Siglo XXI
un libro, que por ahora se llama “Prosas
políticas”, que son artículos que escribí
en los diarios a lo largo de estos años.
Y hay alguna posibilidad de que la muestra
vaya a la Pinacoteca do Estado que es el
museo más lindo de San Pablo, en Brasil,
aunque todavía estamos viéndolo. Aquí estuvo
el director del museo, Marcelo Araujo, y
estuvo la ex directora de la Pinacoteca,
la historiadora Aracy Amaral, que escribió
un texto en el libro que me hicieron en
la Recoleta. Pero todavía hay que confirmarlo.
Por ahora quisiera descansar un poco, y
luego ver qué hago.
Por Conrado Yasenza
Buenos Aires, Febrero de 2005