La aparición del
libro de Vicente Zito Lema, El Bronce que
Sonríe, El Mito, El Hombre y La Parca,
de Ediciones Continente, constituye en sí
un hecho cultural. Bajo esta concepción,
“El bronce que Sonríe: Paraísos
azulados”, es un texto que aborda
la reflexión crítica acerca
de la literatura de Zito Lema.
El Bronce que
Sonríe: Paraísos azulados
Por Conrado Yasenza
Escribir sobre la literatura
de Vicente Zito Lema es siempre sumergirse
en la profundidad azul de la síntesis
dialéctica la cual tiene como fin
la búsqueda de la verdad a través
del dolor y la belleza. Zito Lema nos
convoca, y nos interpela, mediante un
nuevo acto creativo en el que el autor
ofrece, a través de la obra, el
sueño de la pasión que engendra
delirios, fantasmas e ilusiones. El Bronce
que Sonríe es un libro cuya poética
se sustenta en la potencia que genera
la gran metáfora alienante que
puede llegar a ser la Argentina representada
como hospicio, y cuando me refiero al
“Hospicio”y la locura, presiento
que es allí donde se evidencia
la más aguda representación
de la realidad y de los ocultamientos
que de ella realiza el Poder. Ocultamientos
que proponen nuevos espacios a recorrer.
Pero debe el lector estar advertido: no
todos los que ingresan a la liturgia de
los senderos forjados por la diosa Temis
pueden salir indemnes, ya que por allí
transitan las criaturas que han sido despojadas
de su derecho a ser; deambulan por los
azules y oscuros senderos provistas de
sus dramas y sus angustias pero también
susurrándonos sus deseos de redención.
Vuelvo al acto en sí, a la creación
como una manera de sofocar el piélago
de orfandad al que hemos sido confinados
por un sistema que se nutre de nuestra
vitalidad. Por eso la redención
en el deseo: el deseo de recuperar la
alegría de crearnos una vida que
nos devuelva a la vida al sentirnos amalgamados
en la existencia de otros que sufren y
gozan. Existencias paganas que vibran
al compás de los sueños
aún no realizados y de los frustrados
también. Un acto que nos arroja
hacia los márgenes abismales de
una literatura corpórea; una literatura
que ofrenda al lector el cuerpo mismo
del proceso creativo. Un acto tan apasionante
como infrecuente dentro del campo de las
letras contemporáneas. Acto sacramental
que se ofrece para que el arte muera y
nazca en él.
Y en este acto de creación entra
en escena El mito y La Parca. El mito
Gardeliano – que es en definitiva
el sueño de salvación del
Palangana, un hombre a quien le han quitado
sus más profundos anhelos y deseos
para confinarlo en esa gran cloaca útil
al concepto social de sanidad (un perverso
incinerador de culpas) – que constituye
el deseo de identificación con
un ser capaz de tender un puente hacia
el futuro o de vincularlo con alguna forma
de fuerza superior que le permita enfrentar
las eternas lógicas de la muerte
imperantes en nuestra historia colectiva,
y de ese modo liberarse del horror individual
y social.
Vicente Zito Lema participa
de la idea de que el mito no es esencialmente,
en el sentido de esencia y apariencia
- división de la realidad elaborada
por Aristóteles - algo que implica
el ocultamiento de la verdad profunda
de los sujetos, y por ello mismo, la destrucción
de la realidad y la vida, sino como una
herramienta más para introducirse
en el sentimiento de los sectores más
relegados de nuestro país.
El mito Gardeliano, quizá
emparentado al mito del Conde Lautremont:
éste, rodeado de oscuridades, iluminó
con la palabra, con la poesía.
Gardel puso luz con su canto allí
donde las sombras se debaten nuestra existencia.
Por otro lado, La Parca
y sus tres representaciones: La Parca
Madre, La Parca Música y La Parca
Novia. La Madre que da la vida pero que
también es muerte, ya que para
Zito Lema la “muerte es la madre
de Dios”, es quien lo engendra y
engendra el mundo, para luego devorar
todo lo que él contiene, incluyéndonos,
por supuesto, a nosotros, los simples
y complejos mortales.
La muerte novia que es
el amor o la muerte amorosa, figura crucial
para el autor y para estos tiempos en
donde el terror impera y nos atraviesa,
provocando la imposibilidad de unión
entre cuerpo y alma. Futuro incierto para
un país en el que el terror ha
calado hondo produciendo hombres y mujeres
privados del amor profundo. Finalmente,
la Muerte Música, el espacio de
máximo esplendor donde se conjuga
la poesía y la música, el
dolor y el impulso de muerte de aquella
madre que nos da la vida para devorarnos
luego.
Decía entonces
al comenzar, un acto creativo tan apasionante
como infrecuente. Y por qué infrecuente.
Bien, porque la estructura social dentro
de la cual nos desarrollamos e intentamos
vivir, ha limitado en modo alarmante la
posibilidad de crear, de jugar, de generar
nuevos hombres capaces de sentir; incapaces
de subvertir el ordenamiento social que
nos han impuesto y que, durante más
de diez años, hemos aceptado de
alguna u otra manera. Entonces sociedades
habitadas por sujetos sin plena conciencia
del terror que los ha tomado y paralizado,
conforman sociedades muertas – o
casi. Las sociedades muertas lo son en
tanto alienadas, pero Vicente Zito Lema
no descarta la posibilidad de recuperar
la conciencia quebrada - El mito gardeliano
que redime al Palangana en sueños
– y en esa posibilidad de transformación
descansa, para el autor, la vida. Paradójicamente,
ese remanso donde la vida descansa, Zito
Lema lo ubica en el Hospicio: El hospicio,
otra vez, como metáfora de la sociedad,
una sociedad jaqueada por la muerte, pero
no definitivamente. Para Vicente Zito
Lema la sociedad “está loca
pero no muerta”.
El Bronce que Sonríe
es, además, un libro novedoso por
el marco que Zito Lema inventa para situar
su trabajo y su vida: La Antropología
Teatral Poética. La invención
de un género mediante el cual expone
los procesos creativos e investigativos
que derivan en la producción de
una obra. Como diría Freud: la
única posibilidad de entender una
obra de arte es poniendo al espectador
en la piel del creador y transitar todos
los procesos e instancias de vida que
impulsaron al autor a crear esa obra.
Esto es básicamente la Antropología
Teatral Poética: un género
en el cual confluyen formas poéticas,
formas de la ciencia y el periodismo –
el libro cuenta con entrevistas realizadas
al Palangana, las cuales fueron publicadas
en la revista Crisis, y a otras internas
del Hospital Moyano -; un espacio interdisciplinario
donde se conjugan las pasiones y razones
que crean, además de obras, infiernos
y paraísos.
El bronce que sonríe
es un acontecimiento artístico
que circula por fiordos marginales a la
dramaturgia contemporánea de la
Argentina.