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Libros
Hugo Biagini y Arturo
Roig (directores) El pensamiento alternativo
en la Argentina del siglo XX. Identidad, utopía,
integración (1900-1930), Tomo I, Editorial
Biblos, Buenos Aires, 2004 (551 págs.)
Por Marcelo Luna |
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La otra tradición
intelectual
En los icebergs una parte
emerge, sostenida -y también resistida-
por otra mucho más densa. En la historia
de las ideas, los principios y valores de
un orden establecido resultan de una lucha
de fuerzas análoga, donde el pensamiento
alternativo juega a contrapelo, es decir,
por debajo de áquel, subvertiéndolo.
En otras palabras, siendo la base del iceberg:
los trayectos truncos que no ganaron la
superficie, pero están presentes
en nuestra herencia intelectual. En ese
sentido, la Argentina del 900 fue el escenario
de una intensa producción intelectual
contrahegemónica: el reclamo de una
austeridad moral en la práctica política,
la condena al latifundio, a la dependencia,
la preocupación por los niños
dentro del espacio escolar, las posturas
feministas integraron algunos tópicos
de este pensamiento. Todos sus exponentes
-a excepción de Macedonio Fernández-
ensayaron un riguroso método de investigación,
y postularon distintos agentes transformadores:
la mujer, el obrero, el poeta, el estudiante,
la "masa enorme", la "plebe
impura", el indígena. Analizar
la dinámica y las particularidades
de las argumentaciones y propuestas alternativas
es el tema central de esta compilación
de ensayos, dirigida por Hugo Biagini y
Arturo Roig, referida al caso argentino
de las primeras décadas del siglo
XX.
A través de cuatro grandes campos
temáticos (filosofía e ideología,
sociedad y poder, las letras, ciencia y
educación) esta profunda mirada erudita
plantea una interrelación sobre tres
ejes centrales: la cuestión de la
identidad en el decurso de su construcción
histórica, las utopías sociales
como el anarquismo y el reformismo, y la
integración continental o regional.
El pensamiento alternativo argentino comprendió
entonces un amplio abanico de posturas y
corrientes intelectuales, de representaciones
e imaginarios sociales, tanto de las vanguardias
doctrinarias y estéticas, las revistas
y publicaciones periódicas, como
de los pensadores individuales. Así,
la heterogeneidad de las manifestaciones
culturales adquiere unidad en aquellos ejes
teóricos planteados por los directores,
develando una elaboración ilustrada
que miraba a Latinoamércia, y no
a Europa, como destino y herencia referencial
para su desarrollo futuro.
Elaborada por académicos del CONICET
e investigadores de distintas universidades
nacionales, esta obra colectiva integra
una trilogía que compendia la historia
de las propuestas alternativas de nuestro
país, en donde subyace un desafío
mayor que concierne al desarrollo del pensamiento
contrahegemónico en este siglo que
iniciamos. En efecto, enfrentar el unicato
ideológico del neoliberalismo, cuestionar
la inmortalidad del capitalismo, y aún
la primacía de Occidente como polo
excluyente de creación cultural son
los enlaces de esta apuesta experta con
nuestro tiempo. Latinoamérica entonces,
con su dinámica interétnica
y sus originales expresiones como el modernismo
o el muralismo, es también vanguardia.
Y ello amerita para los directores construir
la utopía bicentaria del continentalismo.
Por Marcelo Luna
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