Los
loros pasan gritando hacia la palmera donde
viven. El cielo está celeste y profundo.
El sol de la mañana acaricia todo.
Hace un par de años nadie daba un mango
por nosotros. Se hablaba de guerra civil,
se hablaba de disolución, se hablaba de
hiperinflación. Todos los pronósticos fueron
apocalípticos.
Y acá estamos, mal, pero estamos. No hubo
guerra civil, no hubo guerra de secesión,
no hubo hiperinflación. Todos los pronósticos
fueron errados: hoy el dólar tendría que
costar 8 pesos y sin embargo no para de
bajar. Ahora cotiza en baja a 2,9 pesos
por dólar.
¿Y saben qué? A pesar de todo se sigue
subestimando a la gente. Nos siguen subestimando
los políticos, los empresarios, los que
añoran la ridícula dolarización, los sucios
banqueros, el impresentable FMI, los analistas,
los economistas, los jueces, los policías.
Subestiman a la gente que tiene noción de
patria.
Ustedes creen que alguien dijo: nuestra
sociedad está más madura por eso no hubo
guerra civil, no hubo secesión, no hubo
hiperinflación. Nadie dijo que el mérito
más importante lo tiene la gente, que es
pacífica, que no es saqueadora (como sí
lo son los que siguen generando dinero acá
y llevándoselo sin ponerse colorados "a
otro lugar en el que se pueda confiar").
Los pobres no salieron a saquear (exceptuando
un par de casos de acuerdos entre barras
bravas que robaban y policías que liberaron
zonas), acá solo saquearon los más ricos.
Pero nadie reconoce el mérito de un pueblo
que a pesar de los horripilantes agravios
que sufre responde manifestándose en paz
(y a la espera de no ser masacrados por
las fuerzas de seguridad -que uno nunca
sabe a quiénes hacen sentir seguros-).
Pero el ex presidente sin consenso dice
que hizo todo bien (hasta protegerse en
la “lista de los fueros”), ex presidente
que escapó en helicóptero dice que hizo
todo bien; el ex presidiario que también
es ex presidente y ahora quiere ser candidato
a algo que le dé fueros, dice que hizo todo
bien. La gente no les importa.
Los vendidos encuestadores son el termómetro
de la política marketinera, que cambió los
proyectos y las propuestas por la imagen
y el merchandising, y la opinión de la gente,
por la opinión de mil tipos. Claro, qué
les importa la sociedad.
Los partidos políticos se dedican a lo
suyo: internas fraudulentas y escandalosas
o directamente la imposibilidad de realizar
una elección interna. En forma descarada
nos dicen: -No, dejen, ahora ni siquiera
tienen que elegir porque ya elegimos nosotros.
Y uno se pregunta ¿Quién carajo son ustedes?
¿Se puede decir algo diferente del sindicalismo?
¿O de los empresarios? ¿O de los jueces?
¿O de la policía? Siguen pensando igual
que los conquistadores españoles: creen
que el Dorado les pertenece y están dispuestos
a encontrar la ciudad de oro, aunque el
camino quede sembrado de miseria, de hambre,
de cadáveres. Como dijo Boogie el Aceitoso:
"Todo lo humano me es ajeno".
Ahora están las chicharras cantando al
sol. Un aire fresco y suave ocupa el espacio
sin ocuparlo.