Año III - número 14 - Agosto 2004 - Buenos Aires Argentina
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Editorial

Esos malditos perros callejero
Por Conrado Yasenza

Entrevistas

Víctor Redondo - Poeta
Por Amalia Gieschen
León Rozitchner
Por Conrado Yasenza

El Damero

La derecha es un delirio eterno
Por Alfredo Grande
¿Hacia donde vá Estados Unidos?
Por Mery Castillo-Amigo
Séneca y el infortunio del hombre sin poder - Parte II
Por Marcelo Manuel Benítez
Cuide su colon, y cómprese un auto nuevo.
Por Marcos Manuel Sánchez
Malvinas, la lucha no termina
Por Marcelo Luna

Ajo y Limones: Zona literaria y miscelánea

El año 3000 nos encontrará unidos o dominados
Por Rubén Fernández Lisso
Afrodisíacos MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL
Por Carola Chaparro
Fútbol, deporte y poder Una charla con Ezequiel Fernández Moores
Por Rubén F. Lisso
La luz no usada. Encuentro de Escritores La Plata
Por Juan José Hernández
Libro: "El bronce que sonríe" Entrevista al Autor Vicente Zito Lema
Por Conrado Yasenza Fotos de Efraín Dávila
La Rebelión de los ángeles.
Psicoanálisis Implicado III Del diván al piquete de Alfredo Grande.
Por Juan Carlos Volnovich

Poesía y cuentos

Poesías de Joaquín Giannuzzi
Poesías de Pablo Cassi, poeta chileno.
Poesías de Silh
Cuento:
Pétalos de ángel.
Por Carola Chaparro.

El ojo plástico

Galería sobre la última Performance de León Ferrari, en el CETC (Centro de Experimentación del Teatro Colón)

Batea

Libros:
"La escuela es una fiesta. Una propuesta didáctica en torno a las fechas patrias."
De Sandra Ribba y Marcela Roberts
Navarro Bravo Editores (2004)
Por Marcelo Luna
Libros:
"Irak. El imperio empantanado"
Autor: Juan Gelman
Por Amalia Gieschen

Galerías


María Cristina Fresca:

María Cristina Fresca


Jorge Manuel Varela:

Jorge Manuel Varela


Marcelo Manuel Benítez:

Galería Marcelo Manuel Benítez


Kenti

Kenti


       Ajo y Limones

El año 3000 nos encontrará unidos o dominados

Por Rubén Fernández Lisso

Ilustraciones: Paul Patza

Hace tiempo, la pobreza se convirtió en una medida económica y los intentos por reducir sus consecuencias también parecen ser  variantes económicas. La nota que sigue explora la posibilidad de una instancia previa a la pobreza económica llamada pobreza del estado de ser.

Todo el mundo afirma que la pobreza es una condición económica. Dicen que es pobre el que no tiene plata. Esto es cierto, parcialmente cierto. Porque parece existir un estado previo a la pobreza económica, que es la pobreza como estado de ser. Y aunque esbozar algo tan abstracto como el estado de ser presente muchas dificultades, especialmente porque el estado de ser es todo lo que somos, nos embarcamos en la aventura de explorar el tema.

Los matones de un barrio fueron denunciados por sus matonerías. Al enterarse de la denuncia en su contra, los matones fueron al barrio empezaron a apedrear las casas y a gritarle a la gente que eran unos buchones y cobardes que no salían a dar la cara. Claro, los matones esperaban que como siempre, nadie saliera a “hacerse cargo” de la atrocidad que habían cometido al denunciarlos. Esperaban, como siempre, agarrar “algún gil” para romperle la nariz. Pero esta vez, uno a uno, los seres del barrio fueron saliendo de sus casas con palos y piedras. Y esos seres se convirtieron en EL BARRIO que castigaba a los matones. No los mataron, porque EL BARRIO no es matón, es gente que fue avasallada hasta que la hicieron salir de sus casillas. Porque hace ya mucho tiempo que nadie los defiende. Sus barrios son tierra de nadie. La policía, que ahora demuestra que tampoco vigila las zonas de clase media, hace mucho que se olvidó de los barrios periféricos como un sitio al que deba proteger. Muy por el contrario, hace mucho tiempo que en los barrios periféricos a los únicos que protegen es a los delincuentes. A sus delincuentes. Y esta vez los policías también dicen que los delincuentes se salvaron porque llegaron ellos, porque sino hubiesen sido linchados. Pero si el barrio hubiese querido matar a los delincuentes, nadie lo hubiese evitado, y menos que menos, la ineficientísima policía.

Esta pequeña anécdota –que se basa en un hecho muy reciente- muestra hasta qué límites la mafia domina este lugar hace muchos años. Y también muestra que la gente está harta de hacer ojos ciegos a la delincuencia oficial. Y también muestra que la gente no quiere manchar sus manos de sangre, la gente quiere que la dejen de humillar.

No voy a ser tan torpe de continuar mi argumentación con hechos antagónicos que muestren a tipos con una situación económica absolutamente holgada que salen a matar chorros porque les birlaron el grabador, pero ahora que lo pienso no estaría mal: ¿Por qué existe tanta gente que tiene dinero, educación, oportunidades e inserción social y sin embargo no respeta a sus prójimos?

¿Por qué hay sujetos que cuentan la plata por millones, especulan, pagan sueldos miserables, evaden impuestos, corrompen funcionarios y se enriquecen con prebendas?

Sé que existen tipos que niegan un aumento a un empleado y al rato gastan el doble en una cena. ¿Esto no revela un pobre estado de ser?

Y si quienes no padecen apremios económicos, con sus innumerables posibilidades de instrucción e inserción social, presentan al mundo comportamientos pobres ¿Por qué se les exigen cambios a los pobres que sólo cuentan en su haber con su pobreza?

Pero no sólo quienes tienen mejores posibilidades económicas y educativas le exigen a los pobres que cambien pobreza por mayor pobreza, además les exigen que no se quejen, porque los pobres que se quejan se convierten en delincuentes. ¿Son seres realmente educados quienes se dicen educados? ¿Se puede maldecir la pobreza y al mismo tiempo decirse educado? ¿Es creíble un tipo que habla mal de los piqueteros y después veranea en Punta del Este?

Y así como la holgura económica no garantiza seres humanos con un estado de ser constructivo, la pobreza económica no implica pobreza del estado de ser.

Recuerdan la noche de la caída de De la Rúa. Recuerdan que esa noche se temió al Gran Malón que arrasaría con saqueos. Los ricos se encerraron en sus barrios privados temiendo lo peor. La policía bonaerense orquestó un simulacro de disparos y confusión (por lo menos en la zona Sur), realzado con unos premeditados saqueos que tuvieron zona liberada. Esa noche, los pobres se armaron precariamente y se juntaron en las esquinas donde prendieron fogatas (nadie los protege desde hace mucho tiempo) porque decían que desde las villas iban a llegar los más pobres para saquearlos.

Tanto esa noche, como la incesante presión para que se criminalice la protesta social, revelan con claridad que hay una íntima y firme creencia popular: los más pobres son un malón. Y supongo que la relación entre malón y malo no necesita mucho análisis.

Finalmente, el Gran Malón solo existió en la imaginación de una sociedad en estado de indefensión, y los únicos que saquearon todo a gusto y placer fueron los bancos y los aliados al gobierno corrupto. El Gran Malón fue la última gran fantasía de una sociedad sumergida, junto a los tres poderes del estado, en la podredumbre. Una sociedad con estado de ser muy precario.

Pero así parece ser esta no-sociedad que se construyó encima del despojo, de la violación, de la carnicería genocida. La invasión española fue un tremendo estrago. La invasión criolla fue un tremendo estrago. La invasión militar fue un tremendo estrago. La invasión inglesa fue un tremendo estrago. La invasión neoliberal fue un tremendo estrago. ¿Dejaremos de ser algún día los restos del estrago?

Cada palabra que escribo me convence más de que la pobreza surge como una consecuencia del empobrecimiento del estado de ser y recién después comienza a afectar la condición económica. Sin embargo, mi estupidez no es tanta como para no ver las penurias de la gente cuando su medida económica se llama pobreza. Ni para dejarme engañar por los viejos que dicen que antes se vivía mejor. Puede que haya habido más trabajo, pero esta tierra siempre fue de división y de saqueo. Nunca existió la oportunidad del respeto. Nunca salimos del estado de temor porque hay muchas injusticias sin reparar, hay mucha mierda tapada, hay mucha irresponsabilidad.

¿En qué estado de ser se encuentra el tipo que roba, el tipo que le quita a otro algo por la fuerza? ¿En qué estado de ser se encuentra el tipo que despoja a alguien por medio del engaño? Como mínimo, el otro no le importa, lo que no parece ser un estado muy constructivo. Y para conformar una sociedad es fundamental que nos importe el otro.

Y el tipo que secuestra ¿le cuenta a su mamá y a sus hijos lo bien que le fue con la última víctima?

¿En qué estado está el patovica que caga a palos a un pendejo hasta deformarle la cara?

¿Cómo vive un policía que extorsiona o mata o roba?

Vivimos en un lugar pobre porque nuestro estado de ser es pobre.

Decimos que somos una sociedad, pero no estamos asociados.

Decimos que somos libres, pero hay cada vez más rejas.

Decimos que queremos paz, pero somos violentos.

¿Por qué abusamos del indefenso?

¿Por qué esa madre castiga despiadadamente a su niño?

Nuestra tierra es bella.

Pero nosotros somos sus expoliadores.

Por Rubén Daniel Fernández Lisso

PD: A Diego le pusieron un chaleco de fuerza. Además lo tienen encerrado contra su voluntad ¿Se puede hacer eso con una persona?

Parece que sí, especialmente si están de acuerdo tu doctor, tu mujer y tus hijos.

Hasta la próxima.


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