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Detrás
de la pantalla
Hombres
y mujeres del doblaje
Por Carola
Chaparro
Gráfica: "Caras"
- Óleo de Pablo Patza
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¿Quién le presta atención
a las voces de las películas, los
documentales o los dibujos animados? Todos
los que se enamoran de un protagonista,
los que siguen cada capítulo de una
serie, los que adoran la historia o los
animales. Todos y ninguno, en realidad,
porque quien capta la atención es
la cara visible de la escena, el actor que
domina la pantalla. Y así la voz,
ese sonido irreemplazable que le da vida
a cualquier interpretación, queda
anónima detrás del personaje.
Ese es el destino de los actores de doblaje,
que prestan su voz y su talento actoral
para ser, por un rato, De Niro, Meg Ryan
o Los Muppets.
Industria
nacional
En la Argentina, créase o no, se
realizan gran parte de los doblajes que
escucha el resto de América Latina.
Eso es debido al uso del denominado “castellano
neutro”, un lenguaje lavado de acentos
y comprensible para cualquiera. Quedan afuera
palabras como che, vos, coche o churrasco,
en aras de un “tú” liberado
de nuestras eyes características
(no hay yuvia ni yave que otro oído
latino soporte).
Esta industria argentina tuvo su momento
de glorias pasadas en los ’80, con
“El show de Benny Hill”. Pero
ya en los ’60 se hacían “Yo
quiero a Lucy”, “Cuero Crudo”
y “Sargento Bilko”. Los elencos
eran básicamente de actores de radio,
como Barbero, Pepe Lastra, Elbio Nessier
o Marga de los Llanos. Los ’70 trajeron
“Candy Candy” y “La princesa
caballero” y los ’90 fueron
para los documentales de National Geographic,
Discovery Channel y muchos episodios de
“El show de los Muppets”, que
se volvieron a doblar en nuestro país.
En la actualidad, además de documentales,
se han hecho trabajos como el del film animé
“El viaje de Chihiro” (con la
voz de Lucila Gomez como protagonista) y
se hacen distintos films de animación
y películas para TV.
Buenos y
baratos
La Argentina es la nueva Meca del doblaje
por dos motivos muy fuertes: precio (bajo
y competitivo) y calidad (un muestrario
de excelentes actores de doblaje).
¿Quiénes se dedican a este
arte? En su mayoría, actores y locutores,
aunque también hay cantantes y aficionados
con buen oído. El oficio requiere
una mezcla de técnica y arte que
no es fácil de alcanzar y que, en
algunos casos, puede adquirirse en cursos
de doblaje que dictan las empresas dedicadas
al rubro.
Hay algunos timbres muy reconocibles para
cualquier televidente, como el del célebre
actor Natalio Hoxman (quien falleció
el pasado 27 de marzo, a los 75 años)
quien era la voz de Benny Hill. Otros son
más anónimos, pero no menos
importantes. Y gracias a cada uno la Argentina
podrá convertirse en la próxima
parada de todos los personajes de Disney.
Lo cual implica una buena fuente de trabajo
para muchos profesionales y una oportunidad
para aquellos que siempre soñaron
con ponerse en la piel (o en la voz) de
su héroe favorito.
Por Carola Chaparro