Año III - número 12 - Marzo 2004 - Buenos Aires Argentina
-

Editorial

El filo de las láminas
Por Conrado Yasenza

Entrevistas

AMIA: Entrevista a Gabriel Levinas - Director de "El Porteño"
Por Vicente Zito Lema y Conrado Yasenza

El Damero

¿Una moral nueva y un nuevo sentido?
Por Mery Castillo-Amigo
La crisis de la Masculinidad
Por Marcelo Manuel Benítez
El discreto encanto de la peronía
Por Alfredo Grande

Ajo y Limones
Zona literaria y miscelánea

Julio Cortázar: Tremendo Cronopio
Por Conrado Yasenza
Cuentos:
"Felicidad sin perdices"
"Qué pasa"
Por Carola Chaparro
El Extranjero
Por Variya
Historia apta para todo público
Por Carola Chaparro

Poesía

Poemas de Fabio González
Poemas de Emilia Lahitte
Poemas de Marcelo Manuel Benítez

El ojo plástico

Juan José Eguizabal Escultor

Batea

Libros:
"El inventor de juegos"
Autor: Pablo de Santis
Por Carola Chaparro

Galerías


María Cristina Fresca:

María Cristina Fresca


Jorge Manuel Varela:

Jorge Manuel Varela


Marcelo Manuel Benítez:

Galería Marcelo Manuel Benítez


Kenti

Kenti


       Poesía

Poemas

Fabio Adalberto González

Dicen que dice el Acta Nº 2078 que en la Provincia de Buenos Aires el día 27, mes septiembre, año mil novecientos sesenta y ocho (1968), hora 21.30, lugar Avellaneda, nació una criatura del sexo masculino constatada por la obstétrica Nilda Amatilde Cacciabúe, recibió el nombre de Fabio Adalberto y el Apellido de González.

Dicho hecho lo obligará a pararse con más de tres personas a la hora de concurrir al consultorio del odontólogo, en los exámenes y en todo listado que se precie de tal. Su infancia transcurrió en LANÚS, al igual que su adolescencia, cosa que en algún momento - dicen que dice- se tornaba interminable y difícil pues nadie puede saber donde terminará lo que nunca se sabe muy bien dónde y cómo comenzó. Cursó su secundario en el colegio John F Kennedy; se recibió de técnico mecánico electricista, aún dicen que dice no saber con qué fin. Siguió estudiando, esta vez Profesorado en Historia. Se dedicó a la docencia con rigor, ahinco y también, por qué no, con gusto. Insistió con la Historia y se Licenció en la Universidad Nacional de Luján. Se casó, tuvo hijos, algunas arrugas, canas que empecinadamente intenta peinar, despertadores que desesperan a las 5.50 AM, vendedores a domicilio golpeando su puerta, llamados telefónicos ofreciéndole descuentos, ningún paraguas, varios amigos que cuidar, una débil voluntad para afeitarse con precisión y método, una fila inconclusa de dudas y algunas deudas. Su relación con la poesía es inestable, poco precisa pero "intensa". En 1993 obtuvo el tercer puesto de ediciones nubla y publicó su primeros poemas. También integró el grupo "LA MASACUATA" con quien soltó algunos retazos de voces apenas nombradas en "Poesía tapada" (1993), "Sudejo o libro del colibrí" (1994) y "Deudarios" (1995). Actualmente se domicilia en Monte Grande, partido de Esteban Echeverría, dicen que dice haber dudado de publicar estas letras, pero todos sabemos que ya es muy tarde.

QUÉ

¿Qué quedará de nosotros?
Pregunto que quedará de tu rostro ocupado por parientes,
Qué de mi corazón inundado de pájaros y malos pensamientos
Pregunto porque no entiendo este presente mal doblado
este asambleísmo de cuellos estirados sobre mis costillas
Pregunto porque muero quemado
ahogado de sudor y de recuerdos,
estallo en almohadas ajenas como mis manos
muero en relámpagos de vidrios rotos
asesinado por tu pelo que no cesa,
permanezco
rígido y lívido
con el sudor de los hartos y los ausentes
como los aparecidos y sus historias
como los libros que nadie lee ni quema
Pregunto: ¿Qué quedará de nosotros ?


LA DERROTA

La sombra que proyecta mi cuerpo
es la figura inerte de mi voz desasida.
Mi cuerpo inerte proyecta la sombra
de mi alma puesta en tus labios
como un insulto;
huye Dionisios de Alejandría
salgo yo de tus piernas enormes y líquidas.
¡Malditos somos los abandonados
en mitad de las batallas!
¡Malditos son los hijos que nunca tuvimos!
y las miserias que nos juntan
contra todo el filo de la luna
que nos corta con su quejido de navaja
con sus horcas puestas a los pies de la cama
donde se mece mi alma como un puerto
de labios de vino tinto.
Luego, se marcha tras Dionisios.
¿Qué otra cosa esperabas?


REQUIEM

Perderse de manera irremediable
en un ovillo de preguntas inconclusas
y ofrecer una tartamudez de palabras ciegas.
Temor en el olfato y en la lengua
oficio mudo cubierto de señales ásperas,
el sacrificio de despertar con los brazos al lado
del mismo cuerpo y con el cuerpo
envuelto en las mismas piedras.
Me han anunciado esta tormenta de picaportes.
Estos vasos destrozados por impactos de furia
son oficios que se vienen asomando
por los bordes sordos de mi boca
como una ocupación de infamantes hormigas
que avisan que me pudro como el agua estancada,
que soy casa de un miedo que me habita
en un desesperado hervor de larvas.
Sólo pienso en paladares blancos
manos sumergidas y tumbas profanadas
duelos descolados con escobas partidas
cruces de sal en patios de cemento
paredes que se herrumbran y acochambran
cuchillos que vacían las cuencas de mis ojos
oraciones que no puedo descifrar
garabatos que la lluvia dibuja
sin que vea cómo desalojan mis cajones
regalan mis ropas y embolsan mis borradores
con restos de yerba mate.


FACUNDO

Y ahora que me levanto
descubriendo tu ojos
mirando como los míos
tu olor enroscado en las sábanas
tu voz en un hilito abriendo la noche
Ahora que no puedo dejar de mirar
como me mirás
Y no puedo evitar preguntar si alguna vez miré
así a mi padre y viceversa.
Justo ahora que me descubro inútil
pobre de recursos e imágenes
para explicarte lo poco que sé
de mí y del mundo,
los pocos recursos con que cuento
para contar tu sonrisa en las mañanas
la alegría de tenerte entre mis brazos
la soledad muerta de miedo detrás de la puerta
corriendo a la locura y la miseria
en este país nuestro tan amarillo y hambriento,
en este retazo triangular del hemisferio sur
llamado Argentina derivado del latín argentum.


SILVIO

Mirarnos perplejos en el cuerpo del otro
como una copia arrancada por el tiempo
un dolor que no se salda con palabras
ni con abrazos no dados
Y ahora te tengo a mi costado
y te recorro como el mapa de un tesoro
y pienso que nadie va a quitarme tu voz
tus preguntas pequeñas y tus silencios
Nadie va evitar que nos miremos perplejos
que nos reconozcamos más allá de los alelos
y las leyes que la genética y el azar ha cifrado;
nos la pasaremos perdiendo llaves
llegando tarde o dudando de todo
entre el ser y el estar, seguros de que somos
ambos unos perfectos recién nacidos.


ACOMPAÑAMIENTO

Soy un hombre preocupado
que se pregunta cosas indecibles
en horarios desusados.
Me cuesta el sueño de ayer
el día de mañana
Me cuesta imaginar
un abdomen gigante
una lista de postergaciones
un cubilete de excusas
una justificación
un carro de supermercado.
No preciso de mucha motivación para el amor
digamos que me sale amarte
como a los ministros endeudarnos,
y me pasaría el día frotándote el culo
como si fuera la lámpara de Aladino.
Pero sucede que me preocupa
una mancha de humedad en la pared
que varía creando una multitud de seres indecisos
que preguntan por qué pregunto,
y todos callamos nostálgicos como bueyes
mientras vos dormís y entre ambos un abismo
consumido por el silencio que media entre dos cuerpos
entre la pared y los cuestionamientos
entre la soledad que nadie me quita
y me acompaña,
pero ni quienes la habitan ni yo decimos palabras
por no despertarte
por no despertarnos,
en fin, por simple impiedad y admiración
por fiera estupidez.

Por Fabio Adalberto González


Agradecemos su opinión sobre esta publicación

Por favor, seleccione la Nota sobre la que va a opinar:
Apellido y Nombre:
Código Postal y Localidad:
País:
Email:
Ocupación:
Su opinión sobre esta nota o sobre nuestra publicación:

Muchas gracias por su contacto

  



|© La Tecl@ Eñe - Ideas, cultura y otras historias - Todos los derechos reservados|
Registro de la Propiedad Intelectual 267822 - Queda hecho el depósito que marca la ley.
Copyright ©2001- 2004

Propietarios y Directores: Marcelo Luna - Conrado Yasenza - José Antonio Borré
Buenos Aires - Argentina