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Poemas
Ana Emilia
Lahitte
Nació el l9 de diciembre de
l921, en la ciudad de La Plata, Buenos
Aires, Argentina.
Ha publicado 23 libros
(poesía, narrativa, ensayo,
teatro y periodismo). Su actividad
sociocultural es incesante, proyectada
prioritariamente al interior de su
país o auspiciada por países
extranjeros. Becaria de la OEA en
México (l966) y del Instituto
de Cultura Hispánica de Madrid
(l969, 1972 y l975).
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Invitada por Inter
Nationes de la República Federal
Alemana; por el Ministerio de Prensa
de Austria; el Ministerio de Educación
y Cultura de Bélgica y por
Italia, su labor se extiende a toda
América Latina, donde ha difundido
y difunde la poesía argentina
contemporánea. En 1994 es invitada
por la Fundación Argentina
de la Ciudad Internacional Universitaria
de París, para dictar un curso
de Poesía Argentina Contemporánea.
Ha sido directora del Centro de Documentación
e Información Pedagógica
del Ministerio de Educación
de la Provincia de Buenos Aires; Asesora
literaria de Radio Universidad Nacional
de La Plata; Secretaria técnica
del Departamento de Teatro de la Escuela
Superior de Bellas Artes; jurado de
premios provinciales, nacionales y
extranjeros. Sus ciclos radiales de
“País Total” superaron
las l.500 audiciones. Colabora en
las principales publicaciones específicas.
Su obra ha sido recogida en numerosas
antologías y traducida al inglés,
francés, alemán italiano
y portugués.
Por sólo referirnos, en terreno
de distinciones, a las dos últimas
décadas del siglo pasado y
comienzos del Tercer Milenio, anotamos:
- l980 Pluma de
Plata del PEN Club Internacional,
Centro argentino.
- l982 Puma de Oro
de la Fundación Argentina
Para la Poesía.
- l983 Primer Premio
Nacional de Poesía (Región
Buenos Aires).
- 1994 Premio Consagración
“Roberto Themis Speroni”,
de la Sociedad de Escritores de
la Provincia de Buenos Aires (SEP)
- Premio Bienal
de la Cámara Argentina de
Publicaciones, por su libro “El
Tiempo, ese desierto demasiado extendido”.
- Premio Konex,
diploma al mérito.
- l995 Beca del
Fondo Nacional de las Artes (Creación)
por “Cinco Poetas
capitales: Ballina, Castillo, Mux,
Oteriño y Preler”.
Premio “Paul Harris Fellow”,
del Rotary Club Internacional..
- l997 Premio Anual
de Literatura Homero Mansi
- “Summa”(l947-l997),
poesía..Obra completa, Edición
de Homenaje de la Municipalidad
de La Plata.
- l999 Premio de
Poesía “Estéban
Etcheverría”, de Gente
de Letras.
- 2001 Segunda Edición
de Homenaje de SUMMA (l.947-1997)
Poesía, obra total Municipalidad
de La Plata.
- “El cuerpo”,
poema, traducido al italiano. Edición
de Homenaje de su Taller de Poesía.
- 2002 Gran Premio
de Honor y Puma de Oro de la Fundación
Argentina Para la Poesía..
- Su Taller de Poesía
y el Grupo de Hojas y Cuadernos
de Sudestada cumplen 24 años
de ininterrumpida labor y acredita
más de 300 publicaciones
editadas con su sello.
- En diciembre de
2.001 fue designada Ciudadana Ilustre
por la Municipalidad de La Plata.
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APRENDIZAJES
Comienzo
a perder instantes.
A perderme.
Una décima de segundo.
Un milésimo de silencio.
Nada me despoja.
Todo me desnuda.
Es lo infinito que regresa.
Aprendo
a habitar el esplendor
de la sombra.
EL HAMBRE
"Sólo se
apiadan de las víctimas
las víctimas." Antonio Porchia
Si logro trasvasar a Internet
el hambre
-no el discurso del hambre sino el verdadero
el que pudo ser nuestro
el que lo es en vísceras y en alma
de otros seres humanos-
talvez llegue en teoría a vislumbrar
el tema
ese niño sin hambre
que come a nuestro lado
y se desumaniza
civilizadamente
en su violenta jungla de iniciado.
Aquí
entre paredes
el hambre
no ha lugar para alegatos.
Para dejar de ser
- para al menos soñarlo -
el hambre
necesita del hambreado.
G E N E S I S
Después de Dios.
Después
de padecerlo en la humana versión
de sus sosías
vislumbramos un dios que se transforma
en soledad de dios
antes
de serlo.
Sólo resta
dejar en paz y firmes las heridas.
Desnudarnos de Dios.
Y contemplarlo.
Desnudo.
A nuestra propia semejanza.
U n N i ñ
o
Piedad
para ese niño solo
que deambula detrás de nuestros párpados.
Nos toma de la mano
un niño de mil años.
Es tan fugaz
y eterno
como el fuego el agua las mandrágoras.
Tiene agallas
para sobrevivir entre las ratas.
Como una rutina le toca
dar batalla.
Su pulso circular
volverá a denunciarnos la luz en
desmesura
de ser niño y ser llaga.
Su sombra
se asemeja a las estrellas
que no miramos nunca.
Ni siquiera
cuando el niño asido a nuestra mano
las arranca del miedo.
Y se las traga.
SEÑALES
Aquellos
padres hondos
de que habla Valery
siguen interrogándonos.
Nuestra orfandad
responde desde su alta mudez.
Eterno diálogo.
Quizá
el más cercano
de nuestros habitantes sin rostro
el más cauto
sabe que traficamos con la idoneidad
de un Judas
que sonríe a la hora de los pactos.
Emilia Lahitte