|
ENTREVISTA
A GABRIEL LEVINAS
“... Se trata de no olvidar,
de mover conciencias, de animarnos
a escuchar las denuncias que se silencian,
de abrir las puertas que el miedo
cierra. De dejar en claro que después
de tanto horror y muerte no hay espacio
para las especulaciones, las usuras
personales y menos aún para
las impunidades que otorga el poder.
Que nadie se haga el inocente.”
Fragmento de el editorial escrito
por Vicente. Z. Lema como introducción
a la nota.
|
 |
LA
OTRA CARA DE LA AMIA.
La razón del
hecho: la voladura de la AMIA.
Investigaciones de los
familiares e instituciones judías.
Investigaciones y
libros publicados sobre el caso.
Las otras investigaciones.
RECUADRO 1: Labor pericial
y obtención de pruebas.
RECUADRO 2: Las pruebas:
La Trafic o el coche- bomba.
RECUADRO 3. Claves.
LA OTRA CARA DE LA AMIA 
Gabriel Levinas es artista plástico
y autor del libro ARTE ARGENTINO CONTEMPORANEO.
Como periodista fue fundador y director
de la revista “ El Porteño”.
Trabajó en el norte argentino en
un proyecto de protección de la fauna
con aborígenes wichy. También
redactó un informe sobre la investigación
del caso AMIA para el Comité de Relaciones
Exteriores del Congreso de Estados Unidos
de Norteamérica (USA). En relación
a la causa AMIA, Levinas fue el responsable
de su informatización, a pedido de
la DAIA, entre los años 1997 y 1998.
En esta entrevista, Gabriel Levinas describe
las razones por las cuales se involucró
en la investigación del caso AMIA,
las posibles causas del atentado y su relación
personal con las instituciones DAIA-AMIA,
como también el vínculo que
mantiene con el organismo que agrupa a un
sector de los familiares de la víctimas,
MEMORIA ACTIVA.
La entrevista contiene, además, las
reflexiones de Gabriel Levinas sobre otras
investigaciones y libros publicados que
tienen como eje temático el atentado
a la AMIA.
La siguiente frase sintetiza el espíritu
que motoriza la investigación que
el entrevistado lleva adelante como un francotirador:
“Que la verdad no pueda ser develada,
no es motivo suficiente para dejar de buscarla”.
- ¿Qué significó
en su vida el atentado a la AMIA?.
- Fue una masacre más dentro de
las que hemos vivido y que empiezan para
mi con Trelew porque esa fue la primera
vez que, de manera ostensible, desde el
Estado se hacía un fusilamiento casi
sin encubrirlo. Me parecía que era
un hecho que no se podía dejar pendiente.
Se hace un acuerdo nacional y se negocia
esa situación. Qué hubiera
pasado si en aquel momento se hubiesen ajustado
las cuentas, ¿los 30.000 hubieran
sido 30.000?. Es difícil saberlo.
Yo pienso que por ahí no. Pero si
después de los 30.000 se iba a dejar
todo así, cada vez iba a ser más
grave. Antes de las elecciones, dónde
ganó Raúl Alfonsín,
se estaba negociando. En ese momento yo
saqué una nota en “El Porteño”
dónde decía que el miedo era
una mala inversión, que negociar
por miedo era una mala inversión,
que primero fueron 16, después fueron
30.000 y más tarde cuántos
íbamos a ser. Que con o sin miedo
había que seguir adelante y sin negociar
esa historia. Y para que les fuera más
difícil negociar en aquél
momento se me ocurrió mostrar las
caras, cosa que nadie creía, de los
chicos desaparecidos. Inundé la Ciudad
de Buenos Aires con las fotos de los chicos
desaparecidos. Cuando los políticos
estaban ya por firmar con los militares
un nuevo acuerdo y apareció esa historia
de los afiches, yo creo que pensaron dos
veces si podían firmar también
eso. Yo aprendí con le tiempo que
algunas cosas se pueden hacer aunque sea
un sólo tipo, como francotirador.
Yo empecé esta investigación,
pero hubiese preferido que la haga otro.
Yo veo que el periodismo confunde lo que
es la fuente de trabajo y hasta dónde
pueden llegar las obligaciones con esa fuente
de trabajo. De repente nos encontramos con
una situación donde hay 86 muertos,
y la prensa en una situación corporativa
acepta haber mentido, a sabiendas, para
defender su fuente de trabajo. Y hasta dónde
la defensa de la fuente de trabajo justifica
que vos mientas. Hay 86 muertos.
- ¿Cuáles son las
razones o motivaciones que lo impulsan para
involucrarse en esta investigación?.
- Yo tengo en realidad más cosas
en común y más relación
con la gente que murió en la AMIA
que con la gente de Trelew, en términos
de conocimiento. Por otra parte mi padre
construyó ese edificio y fue miembro
del tribunal de ética de la AMIA.
Hagamos una salvedad. La primer salvedad
es que yo no estoy de acuerdo en investigar
el hecho en sí. Yo creo que ese es
trabajo de la policía, me guste o
no me guste, y del juez. Yo lo que tengo
que hacer es investigar cómo ellos
investigan, y denunciar si lo hacen bien
o mal. Y aparte me parece, por distintas
circunstancias a lo largo del tiempo, que
hay hechos en común con investigaciones
previas mías, acerca de los militares,
los desaparecidos, etc., que me han servido
enormemente para entender esto. Para la
mayoría de la gente, todos esos movimientos
iniciales desbordados por la situación,
donde la policía actúo sin
saber qué hacer, todos esos hechos
la gente lo interpretó como errores,
como una situación de subdesarrollo,
y era todo mentira, formaba todo parte de
un esquema. Ellos sabían qué
era lo que tenían que hacer, sabían
muy bien lo que significan los peritajes
para las compañías de seguros,
porque viven de eso. Saben qué se
puede tocar y qué no porque hay un
código procesal, y acá en
ningún caso se observó ese
tipo de situaciones. Además, veo
que quienes deben llevar adelante la observación
de la investigación judicial, que
vendría a ser la querella, en realidad
son prácticamente casi cómplices
de lo que está pasando. Un año
estuvieron sin penalista la AMIA Y LA DAIA.
Así dentro de mis motivaciones, incluyo
la actuación absolutamente deficiente
de las instituciones judías.
- Dentro de sus motivaciones, ¿sintió
la investigación y la denuncia como
una obligación?.
- Sí. Siento la doble obligación
de denunciarlo yo, porque estoy seguro que
si lo denuncian ustedes serían antisemitas;
y si lo hago yo, que me llamó Levinas,
no me pueden decir que soy antisemita, y
por eso creo que tengo la obligación
de hacerlo.
La razón del hecho: la voladura
de la AMIA. 
- ¿A qué razones
atribuye la voladura de la AMIA?.
- Yo puedo tener impresiones personales,
pero debo ser muy cauto y prudente. Yo no
sé qué pasó. Acá
todavía no se pusieron de acuerdo
en qué pasó. Lo que sí
podemos decir, sin equivocarnos, es que
la masacre de la AMIA fue posible porque
no se investigó la masacre de la
Embajada.
- ¿Cuál cree Usted
que es el nexo entre el primer atentado
y el segundo?.
- Yo creo que existen nexos, y también
creo que existe una relación entre
el Hezbollah y esto. Pero eso es una suposición.
Existen una serie de datos llamativos que
tienen que ver con el expediente. Se hicieron
allanamientos, que estarían indicados
por el caso de la Embajada, recién
con la masacre de la AMIA. Pero mucho más
no sé porque no investigué
el primer atentado.
- ¿ Se puede sospechar que
no hay relación, y que cómo
a veces sucede con los crímenes,
se usa lo que en apariencia es una relación
para causar un segundo hecho y que el primero
le sirva de cortina aunque no tenga nada
que ver.?
- Puede pasar. En la investigación
que tendrían que haber hecho y no
se hizo, da para esa suposición.
Yo no puedo tener certezas de nada porque
el expediente fue, adrede, muy contaminado.
Y las pruebas fueron arruinadas. Se necesita
la más alta decisión política
para contaminar tanto el expediente. Hoy
es muy difícil encontrar elementos
que permitan procesar y condenar a los culpables.
Pero sí se pueden encontrar huellas
de aquellos que se dedicaron a borrar huellas,
y uno por esas pistas también puede
llegar. Yo quisiera evitar todas las presunciones
y las hipótesis, porque las hipótesis
son un arma de doble filo, son necesarias
para ver con qué concuerdan. Por
eso yo lo que hice fue tomar como si fueran
mías todas las hipótesis,
pero sólo provisoriamente. Si no
uno termina viendo solamente aquellas cosas
que sirven a la hipótesis que se
formula. Por ejemplo, Román Lejtman
me llegó a decir que para él
no tenía ninguna importancia que
el Juez no haya citado a casi los 300 heridos.
Sólo se ha citado a veinte. Si no
es importante, para qué se citó
a veinte. Uno sólo de los testigos
que no fueron citados pudo haber visto algo
que podría ser una clave. Por eso,
lo primero que hay que hacer es ver a todos
ellos. A Román Lejtman le parecía
que eso no era importante, porque para su
hipótesis no era importante. Por
eso las hipótesis terminan comprometiéndote
con situaciones que después es muy
difícil dar vuelta. Una de las cosas
más difíciles para mí,
en este momento, teniendo evidencias clarísimas
de un montón de cosas, es cómo
hacer que los tipos que han escrito hasta
libros sobre el tema, vayan para atrás
porque se equivocaron.
Investigaciones y libros publicados
sobre el caso. 
- ¿Qué visión
tiene acerca de los libros publicados, por
ejemplo por Juan Salinas, Jorge Lanata y
Joe Goldman, sobre el tema?.
- Yo creo que el libro de Lanata tiene
un par de aciertos. Fue un libro demasiado
prematuro, yo sé que él puso
el nombre pero lo hizo Goldman. En el caso
de Goldman, él me confesó
que trabajaba part-time para el FBI .El
me dijo que cualquier otro Juez que no fuera
Galeano, podría ser peor. Cosa que
es un error jurídico porque no existen
jueces mejores ni peores, existe voluntad
política. Goldman creía que
a Galeano no había que moverlo, y
Galeano es la clave del asunto, porque es
de alguna manera el que cierra todos los
caminos
-¿Cuál es el aporte
de este libro a la investigación?.
- Creo que Lanata de entrada no se tragó
una cosa que era intragable, que un tipo
que sabe que va a cometer tal atentado y
que encima se dedica a la compra y venta
de autos usados, vaya y deje el número
de motor puesto. Eso no tiene ningún
sentido, y de ese estilo había un
montón de datos. La otra cosa que
rescato es que Lanata y Goldman denunciaron
las presuntas desprolijidades que hubieron
de entrada y que fueron de todo tipo. Al
inicio de todo este asunto, cuando fui llamado
para colaborar con la mesa de abogados de
la DAIA y me enteré que todos y cada
uno de los cadáveres fueron saqueados
por la policía y por los bomberos,
cosa que la DAIA conocía y no se
animó a denunciar, yo me pregunté
“si no se animaron a denunciar un
robo simple, se van a animar a enfrentarse
con los tipos que pusieron la bomba”.
El libro de Lanata funcionó con independencia,
esa es la ventaja que tiene sobre casi la
totalidad de las demás investigaciones
relacionadas. El libro de Salinas es más
complicado, primero porque él se
complica mucho y porque quizá necesita
menos elementos para encontrar conexiones
entre cosas que, por ahí, para un
caso de esa naturaleza se necesitarían
más. Al mismo tiempo es un libro
que estuvo condicionado por la propia AMIA,
porque lo financiaba. Hay que ver cómo
hubiera salido sin esa financiación.
Cada uno tiene un poquito de razón,
el asunto es ver cuál es la importancia
relativa de cada una de esas cosas, y la
única teoría que sirve va
a ser aquella que junte la totalidad de
los hechos que realmente sucedieron. Ninguna
hipótesis sirve si hay que ocultar
parte de la verdad.
- En estos libros, ¿hay
alguna hipótesis que involucre el
conjunto de los hechos?
- No, ninguna lo hace. Creo que yo estoy
más cerca de hacerlo. Cuando vi que
ese expediente crecía dos o tres
cuerpos por semana dije: está la
policía detrás de esto. Pero
no lo puedo probar, es una forma de entrar
al problema, como se hacía antes.
Si la policía no está en la
puerta, zona libre. ¿Quién
era el comisario? Era uno de los instructores
del CAPE, Centro de Adiestramiento de la
Policía Especial, que en la época
de los milicos, por ofrecimiento de los
propios grupos de policías armaron
un grupo de tareas que a su vez entrenaba
a otros oficiales, y los convertía
en comandos. Eran absolutamente antisemitas.
El tipo que dirigía la Comisaría
6ª, es decir el que manejaba la cuadra
de la AMIA, era uno de los instructores
del CAPE, Gastón Fernández.
Ese tipo era el que tenía a su cargo
la custodia de la AMIA. Y la DAIA a los
tres meses le hace un homenaje al tipo,
por su participación en el salvataje.
- Aparte de estos dos libros existe
el libro oficial de la DAIA. ¿Qué
es lo que rescata y condena del mismo?
- No rescato nada. Yo creo que ese libro
es un fiasco. Yo mismo, en su momento, preparé
un montón de elementos contundentes
que no fueron incluidos. Es un libro absolutamente
tibio, que solamente viene a cumplir con
una necesidad de parecer que uno está
un poco enojado con el gobierno, pero no
demasiado. Viene a cumplir con el manierismo
del enfrentamiento, pero no hay tal enfrentamiento.
Todo el mundo entiende que ellos deben tener
una manifestación crítica,
esa es una forma de demostrarlo, pero no
hay nada básicamente.
-¿Conoce otras investigaciones
que se hallan realizado.?
-Omar Lavieri, el día
21 hace un pacto con Galeano, hubo testigos
del pacto y aparte se puede demostrar solamente
leyendo el diario Clarín. El pacto
es así: “vos solamente mandás
adelante la teoría de la Traffic,
y tenés acceso irrestricto al expediente”.
El pacto se cumplió. Yo lo voy a
ver en el año ’95, cuando iba
a preparar un informe para un Congreso en
EEUU, sobre el caso Amia, y necesitaba que
hiciera un par de operativos de prensa,
que publique alguna cosa para ver que saltaba,
y el tipo me dice claramente que él
no publica nada que no conste en el expediente.
Ahora, yo le digo a Lavieri, si en el expediente
no hay nada, ¿vos vas a publicar
nada?. Eso no es periodístico. Clarín
decía, el día 20, que a juzgar
por la forma en que se encontró el
volquete, que estaba bajo los escombros,
estaba desflorado, desgastado en todas sus
partes, eso era porque algo había
explotado adentro. El día 21 se olvida
de lo que había publicado el día
20, se olvida de lo del volquete y habla
de la teoría de la Traffic. El día
20 a la noche fue la reunión con
Galeano, en Clarín con un testigo
que es amigo mío y que está
dispuesto a declarar. Pero no hace falta
ya porque Lavieri habló, en estos
días, con Aliverti y le dijo que
el pacto no lo hizo él, que lo hizo
Clarín.
Después tenemos a Román Lejtman,
quién conoce mi trabajo y es el mismo
que me dijo que para qué iba a mentir
Nicolasa Romero, cuando ahora ella misma
reconoce que mintió. La citan los
abogados de la DAIA, la interrogan, se pone
a llorar y Galeano le dice que se vaya porque
está llorando. Nicolasa Romero es
la única persona que dice haber visto
una Traffic en el lugar. La hermana que
iba con ella dice completamente otra cosa,
no vio nunca una Traffic y cruzaba con ella
la calle. A Nicolasa casi la pisa una Traffic
y a la hermana casi la pisa un taxi, y el
taxi sí está confirmado. Y
encima Román Lejtman es el tipo que
hace el negocio con Telleldín y Galeano,
para hacer el libro famoso, con el video
de por medio. Román Lejtman también
compró ese expediente y tenía
acceso irrestricto.
La Nación, por ejemplo, durante un
año y medio no pudo acceder al expediente
porque no aceptó ese tipo de pacto.
Al año y medio tuvieron que transar.
La prensa funcionó mal, a favor del
encubrimiento, a veces sin darse cuenta,
otras veces sí.
Horacio Verbitsky se tomó el laburo
de chequearme la información como
en mi vida me la chequearon. Eso me sirvió
para respetarlo mucho más de lo que
lo respetaba y segundo porque me ayudo a
aceitar y a reactivar el mecanismo que ahora
me permiten tener estas conversaciones.
Verbitsky es el más serio. En el
caso de la AMIA, murieron 86 personas, la
prensa puede equivocarse, pero hay que tener
el más alto grado de honestidad intelectual.
En eso no se puede fallar.

Investigaciones de los familiares
e instituciones judías. 
- ¿Tienen los familiares
o las instituciones judías abogados
o investigadores que traten de dar respuesta
al por qué del atentado?
- Ellos tienen abogados que forman parte
de la querella, con lo cual son una suerte
de fiscal privado, que controlan un poco
la causa. Pero el que tiene la obligación
de investigar es el Juez y la policía
federal por orden del Juez, y cualquier
otra cosa no sirve y creo que no existió
ninguna otra cosa.
- Desde esa fiscalización
de la causa, ¿los familiares tienen
una idea acerca de qué es lo que
ocurrió y quiénes fueron sus
responsables?
-Si la tienen, pero creo que no es la correcta.
Ellos siguen creyendo en la teoría
de la Traffic. Ahora dicen que no importa
si el motor llegó andando o si lo
pusieron para desviar la causa, porque el
motor está ahí. Yo creo que
de entrada es hasta sensato, pero en realidad
no es así. Porque hay que saber exactamente
lo que pasó, de lo contrario no podemos
condenar a nadie.
- ¿A qué causas atribuye
Usted la insistencia por parte de los familiares
en la teoría de la Traffic?
- Los familiares pueden ser los más
creíbles, pero eso no significa que
sean los más eficaces. La sociedad
les cree a los familiares de cualquier víctima,
lo cual les otorga también cierta
impunidad. Es decir, y esto nunca me animé
a decirlo, es un sorteo macabro el que determina
quién es creíble y quién
no lo es. Hay personas que están
involucradas en esto porque perdió
un familiar, pero a su vez son empleados
más o menos jerárquicos de
la AMIA y de a DAIA, tienen relación
de dependencia, no pueden enfrentarse demasiado
en algunos casos.
- Hay familiares que están
abiertamente enfrentados, como la gente
de Memoria Activa...
- Estoy de acuerdo. Pero yo creo que, lamentablemente,
todo Memoria Activa depositó en la
AMIA, durante más de un año,
la responsabilidad de llevar a cabo la querella.
Directamente dieron por hecho que ellos
lo tenían que hacer, o que lo iba
a hacer la DAIA. La DAIA estaba feliz de
esta situación y el gobierno más.
Así se perdió un año
muy valioso de investigación. Y una
vez que empiezan a trabajar, hay diferencias
enormes entre la gente que responde a distintas
formas de pensamiento, y a su vez de lealtades
y deslealtades. Hay gente que, por ejemplo,
está bajo la órbita de Luis
Dobniewski, abogado de la AMIA. Dobniewski
avala absolutamente al Juez.
- ¿Cómo sintetizaría
el pensamiento del grupo de familiares que
integra Memoria Activa sobre lo ocurrido
en la AMIA?. ¿Qué versión
o qué idea tienen?
- Yo creo que este grupo ha sufrido un
proceso bastante similar al de las madres,
que como sabemos muy bien han peleado y
eso es invalorable. Y yo puedo no coincidir
con alguna metodología, pero no puedo
no estar de acuerdo con esa pelea. Esa pelea
es única y la agradezco, porque eso
mantiene viva la posibilidad de que este
caso se resuelva. Sin esa pelea, si ellos
no existen yo no existo. Para empezar todo
mi respeto, sobretodo por sus víctimas.
Todos los días lunes, ese homenaje
que se hace por un lado a las víctimas
y esa denuncia a la impunidad es muy valiosa.
Para que ello sea posible son indudables
Laura Ginsberg y Diana. Ellas, entre otras
personas, son el alma de esta situación.
Todos sin excepción nos equivocamos.
Por suerte, yo no perdí a nadie ,
ni en el momento de los desaparecidos, ni
en la AMIA., pero estuve antes y ahora.
Y esto no es una desventaja, puede ser una
ventaja porque no es que a mi me eligió
un sorteo macabro, sino que me puse a trabajar.
La experiencia que yo tengo creo que es
valiosa y que tendría que ser tomada
en cuenta. Yo la ofrecí y no le dieron
importancia. Tengo mucha información
cargada en mis computadoras, puedo cruzar
datos. A mi me pagaba el propio Rubén
Beraja para que investigue. Yo trabajé
para la DAIA. La causa es una herramienta,
pero si acá no existe presión
política para que halla decisión
política, el caso no se va a resolver.
Y yo creo que ellas para la acción
política son ideales.
Pero creo que desperdiciaron una posibilidad
enorme, con un abogado que fue el único
que alguna vez metió en cana a canas,
que fue León Smolianski quién
se pasó a los familiares y dejó
a la DAIA, porque quería llevar adelante
la causa. De la misma manera que metió
preso a toda la plana mayor de la policía
federal en el caso Sivak.
- ¿Qué es lo que
sucedió con el abogado Smolianski?.
- Se fue porque no pasaba nada. Era una
cuestión de tanta interna, de tanta
presión, de conciliábulo permanente,
que renunció. Y Alberto Zupi, que
es un tipo más autoritario, parece
que maneja mejor las cosas, las impone.
Es un penalista que estuvo a cargo el tema
de Priebke, y lo hizo bien. Pero este caso
lo haría mejor un penalista más
relacionado con el tema de siniestros, de
seguros, que un penalista político.
- ¿Cuál es la posición
de la DAIA y la AMIA frente a la necesidad
de hallar a los culpables?
- No creo que ninguna de estas instituciones
no quiera que los culpables vayan presos.
El tema pasa por lo que son capaces de hacer
al respecto, y que son capaces de dar a
cambio. Como primer punto, yo creo que cuando
un presidente de la DAIA es un presidente
de un Banco (Banco Mayo), ya estamos condicionados.
Esto se lo dije a Beraja el primer día
que lo conocí. Punto número
dos: cuando la bomba estalla, el banco Mayo
estaba a punto de caer. El efecto Tequila
casi lo tumba. Era un banco que estaba en
condiciones de ser absorbido. No obstante,
el Banco Mayo no sólo no se cae y
termina absorbiendo a otras instituciones,
sino que crece hasta el año l997,
más de catorce veces, recibe préstamos.
Esto podría haber sido una estrategia
de Carlos Menem para no enojarlo demasiado,
sin que Beraja le pidiese nada.
- ¿Cuál es su relación
con Rubén Beraja?
- Yo le pregunté a Beraja acerca
de todo esto, y le dije que la mejor prueba
de que no tuviera nada que ver era que la
causa avanzara, o por lo menos que hiciera
todo lo que pudiera. Ahí me pide
que trabaje con él. Me contrata y
yo sería un mentiroso si dijera que
tuve alguna restricción a la información,
me dio todo y me permitió investigar,
desde lo técnico hasta lo económico.
¿Cuándo yo interpreto que
la situación no está bien?,
cuando empezaron a pasar todas esas cosas
que yo decía, que yo encontraba un
error en la investigación e iban
y lo limpiaban en lugar de investigarlo.
Ellos siguieron llevando adelante la teoría
de la Traffic cuando yo ya había
demostrado que lo de las piezas de la Traffic
era todo mentira. Ninguno de los vehículos
coincidía con los pedazos encontrados
en la AMIA. Por otro lado esos pedazos hallados
no conforman un vehículo posible
en condiciones de funcionar. Además,
no se encontró lo que estadísticamente
siempre se encuentra, que es un 35 o un
40% de un vehículo cuando explota.
No se encontró ni un pedazo en el
lugar de la explosión, cuando por
lo menos, físicamente, debe quedar
el piso, el pedazo que va para abajo. Se
debió encontrar el chasis, porque
el explosivo no rompe metal. Nassib Haddad
es el propietario de la empresa de volquetes
que pone el volquete en la puerta y que
además compra toneladas de amonal,
que miente en una compra que era la cantidad
exacta, según los peritos, para poder
llevar a cabo el atentado. Esa compra la
hizo cuando él no estaba autorizado
aún para comprar material explosivo,
porque después él logra la
autorización para hacer un dique
en Casa de Piedra. Es decir, que en ese
momento Haddad compra explosivos y los transporta
por rutas nacionales y provinciales, sin
tener permiso para ello, lo cual implica
un delito federal. Galeano tiene conocimiento
de esto y como es un delito independiente
del caso AMIA, debería haber dado
parte de ese delito o procesarlo él
mismo. Y no lo hace, es casi un encubrimiento.
También hay conocimiento de la DAIA
de todo esto, porque yo se lo llevo con
todos los papeles, y tampoco hace nada.
Delitos de esta clase hay varios.
- ¿Qué supone que
hay por detrás de esto?
- Por empezar, yo creo hoy que pudo haber
habido traiciones. En el caso de Beraja
yo creo que influyó la cultura de
la conveniencia. Yo veía ingenuidad,
incapacidad, desidia y bastante miedo. Y
al mismo tiempo una falta de conciencia
del poder que se tenía, y del poder
que implicaba ser una comunidad judía,
con el apoyo irrestricto de toda la comunidad
internacional que estaba esperando una señal
para hacer lo que tenían que hacer.
Y Beraja lo frenaba. Esto no es todo. Yo
soy investigado por el Juez, es pinchado
mi teléfono. Después pasan
dos o tres cosas que son fundamentales para
mí. Una es el caso de Cúneo
Libarona, dónde yo veo a un Juez
de la Nación, negociando con un imputado
en la causa, una declaración consensuada
a cambio de dinero. Y al mismo tiempo me
confunde, no sé cuando es Juez y
cuando editor. Eso para mí es en
sí mismo suficiente motivo para que
al Juez se le eche. Es un delito, que se
ve en el video con toda nitidez y claridad.
Así yo veo a un presidente de la
DAIA, que me representa aunque no quiera
y no me guste, avalando semejante delito
en vez de denunciarlo. Veo a Beraja defendiendo
a Oyarbide, y me pregunto hasta dónde
llega su compromiso político para
tener que defender a ese tipo.
- ¿Cuándo o por qué
se produce el punto de inflexión
en su relación con Beraja?.
- El punto de inflexión se da un
día en el que yo hacía maquetas,
animaciones para saber qué había
pasado en los tres minutos previos al estallido
de la bomba. Cuando Beraja me llamaba y
me preguntaba por qué cuerpo iba,
yo decía por el primero, yo ya había
informatizado un montón, pero me
obsesionaban los tres primeros minutos.
Si no entendía el primer cuerpo,
cómo voy a pasar al segundo. Yo estudié
detalladamente esa situación, y sé
que no había espacio físico
para la Trafic. Esto es la base de todo
y no es una concepción subjetiva
mía, es la suma de testimonios, de
leyes físicas. Yo sugiero también
que se tomen abogados penalistas y se hace.
Un día me llaman a una reunión
y me piden que vaya con mi maqueta. Cuando
llego me encuentro con Osvaldo Laborda,
que es un experto en explosivos, y yo desconocía
que iba a estar, cuando él, que venía
de afuera de la institución, me esperaba.
Entramos en una discusión porque
yo lo primero que le digo es que la posición
de los vehículos no es la que se
supone, es otra. Yo puedo demostrarlo y
es de vital importancia. Si se parte de
otro planteo se llegan a conclusiones equivocadas.
El le quita importancia al hecho, aún
cuando él mismo lo había enseñado
en otra oportunidad. Yo noto una cosa muy
rara, se decía que uno de los amortiguadores,
de los elásticos de la Trafic, era
de un modelo y otro era de otro, uno era
grande y el otro chico. López, el
de la policía, decía que no
era largo sino que se había agrandado
por la explosión. Yo veía
que la DAIA y la AMIA estaban comprando
la versión de López y entonces
sentí que yo era el único
enemigo ahí dentro. López
alababa la capacidad del que había
puesto la bomba, y yo usando sus argumentos
le pregunto cuántos hombres hay con
esas habilidades. De ahí en más
yo sabía que lo que me quedaba era
irme y necesitaba tiempo para sacar toda
la información que pudiera hasta
que no diera más. Le avisé
a Beraja, que era el que me había
contratado que me iba a ir.
- ¿Cómo es su relación
con la DAIA y con la AMIA al día
de hoy?
- Ellos van a decir cualquier cosa porque
ya lo han hecho, aún desoyendo un
cierto pacto que hicimos con Beraja, cuando
me iba . Yo quedé en que me cortaba
sólo y le di la oportunidad de que
si salía bien, él podía
decir que había formado parte de
sus pericias, y si no era así, decir
que me había cortado solo, en tanto
y en cuanto él no saliera a desmentir
cosas que eran ciertas. Las palabras iban
a correr por mi cuenta. El no cumplió.
Enseguida empezó a dar opiniones,
a decir que no conocía la causa.
- Hablemos de la relación
con la DAIA y de la manera en que esa institución
está investigando o fiscalizando
la tarea del juzgado.
- Para la Justicia argentina el querellante
es una especie de fiscal privado. Observa,
controla, pide medidas. Entonces, no se
puede tener una relación carnal con
el juez. Es incorrecto avalar abiertamente
todo lo que hace el mismo. Caso contrario,
uno también se convierte en responsable
de la investigación y la Daia como
querellante no tiene por qué hacerlo.
El único a quien corresponde investigar
la masacre es al Estado, a la Justicia.
De otra manera, se corre el riesgo de ser
corresponsables del fracaso. Este es el
problema en el que está metida la
Daia. No se entiende entonces el comportamiento
de la Daia, ya que por otra parte quiere
mostrar una actitud cauta.
- ¿ Cómo es entonces,
en lo concreto, la relación entre
la Daia y el juez Galeano y a qué
obedece las formas en que se da esa relación?
- Estimo que la relación Daia- Galeano
se ha hecho más íntima de
lo que debería ser a partir, básicamente,
de los estrechos lazos que el doctor Dobniewsky,
abogado de la Amia, tiene personalmente
con el juzgado. Es una relación cercana,
mimetizada, si se quiere, promiscua.
- ¿A qué obedece
este tipo de relación entre el juez
y el abogado?
- Eso no lo sé bien. Puedo pensar
que este abogado es un hombre muy mediático,
al que le gusta aparecer continuamente en
la televisión, en todos los medios.
Él tiene ahora una imagen pública
gracias al caso Amia y no la quiere perder.
Es una situación de privilegio y
subsistencia personal que prioriza por encima
de los muertos. Por una cuestión
de ética, no tendría que estar
en un caso así después de
haber sido abogado del Bambino Veira y actuar
en la causa del padre de Telleldín,
uno de los imputados. Además es una
persona que continuamente falta a la verdad.
No tengo el menor miedo en decirlo. Además,
no sé por qué miente tanto.
Por ejemplo, hay un testigo, el señor
Di Napoli, que fuera secuestrado por el
padre de Telleldín y que avala la
teoría de que la explosión
se produjo en el volquete. Y el abogado
descalifica la teoría y dice que
nada de lo que el testigo afirma le consta.
Sin embargo, él estuvo como defensor
en esa causa de Telleldín padre.
Y a Di Napoli, en el juzgado, le devuelven
máquinas agropecuarias, es decir,
propias de un productor de campo y sin embargo
también dice que no le consta esa
condición de Di Napoli. Dicha causa
fue agregada a la causa de la Amia, es decir,
si dice que nada le consta, está
falseando los hechos. No es lo mismo que
un abogado de la Daia se equivoque a que
un abogado con toda la responsabilidad que
se presume en esa causa no diga la verdad.
Allí ya cambia la mano, debe pensarse
en la mala fe, en intereses oscuros. A todas
luces su actitud es mínimamente poco
inteligente y creo que va a terminar mal.
- ¿A qué se debería
esa actitud del abogado que usted denuncia?
-Es muy difícil saberlo, pero a
partir de que como abogado defendió
gente de la banda de Telleldín padre,
a mí se me abre una legítima
sospecha sobre su conducta, aunque no sepa
las razones de la misma. Puede pasar que
a él lo tengan agarrado de algún
lado.
- ¿Entonces lo que usted
tiene son sospechas?
- Sí, muchas sospechas de su comportamiento
en general y también pruebas para
demostrar que el abogado Dobniewsky mintió
varias veces. Hay un montón de personajes,
entre los que incluyo a Dobniewsky y a Beraja,
que no tendrían que tener las responsabilidades
públicas que mantienen en esta causa.
Las otras investigaciones. 
- Tiene conocimiento de que los
servicios de información argentinos
estén haciendo algún tipo
de investigación paralela a la del
juzgado?
- Lo único que hacen ellos es investigar
a los que intentamos encaminar la verdad
de lo que pasó en la Amia y desviar
todo lo positivo que podemos aportar nosotros.
Tengo certezas y pruebas de lo que digo.
Han puesto piedras, han revuelto la causa,
obstaculizando el trabajo de los que buscamos
la verdad. Soy más investigado yo
que muchos de los que están involucrados
directamente en el atentado.
- Y en cuanto al organismo que creó
el gobernador Duhalde para colaborar con
el juzgado, ¿ cómo evaluaría
el desempeño?
- De entrada, no hay manera que la policía
de la provincia de Buenos Aires pueda operar
en la Capital sin que la fuerza local lo
sepa. Entre las policías no se juega
y todo se paga. Segundo, pienso que lo que
está detrás del atentado es
una decisión política que
no involucra al gobierno de la provincia.
Aunque Eduardo Duhalde quisiera hacer una
investigación en serio sobre el tema
no podría. Aquí no se dan
las mismas condiciones que en el caso de
Yabrán. No está de más
recordar algo que dijera el ex presidente
Alfonsín cuando le requirieron su
opinión desde una revista judía.
Él dio a entender que no podría
ir más allá de lo que las
propias autoridades de la comunidad judía
aceptaban sobre cómo habían
sucedido los hechos y quiénes eran
los responsables. Es decir, nadie puede
desdecir la historia oficial de la comunidad.
- ¿Por qué?
- No se por qué, pero Alfonsín,
como en general los políticos argentinos,
le tienen miedo a ponerse públicamente
en contra de la comunidad judía y
especialmente de las autoridades. En mi
criterio él estaba diciendo: aquí
hay algo que no cierra.
- ¿Sabe si los servicios
de información de los Estados Unidos
y de Israel están trabajando en esta
causa?
- No me consta nada y creo que no están
haciendo nada, y si fuera distinto, difícil
que yo lo supiera. Uno sabe de los servicios
lo que ellos quieren que uno se entere.
Todo lo que surge de los servicios es para
generar situaciones y nunca para aclarar
la verdad. De todos modos, no olvidemos
que los servicios responden a gobiernos.
No dirían nada sin previamente ponerse
de acuerdo con el Gobierno argentino. Creo
que sobre este punto no van a ir más
allá de la versión oficial
de nuestras autoridades. Tanto el Mosad
como el FBI saben que desde la investigación
oficial les están mintiendo, pero
por razones políticas lo dejan pasar.
Eso se ve claro en el propio informe del
FBI, donde el encargado del mismo textualmente
dice que en la Argentina le están
dando datos falsos. En ese informe del FBI,
oficialmente, y después de un largo
chequeo, no se desmiente ninguna de las
imputaciones que yo hago sobre la conspiración
que hubo en el atentado contra la Amia.
- De sus dichos se infiere una
relación suya con organismos de los
Estados Unidos. ¿Cómo es la
misma?.
- Mi relación es a partir de algunos
familiares que viven en los Estados Unidos,
especialmente mis hermanos. Ellos me pusieron
en contacto con entidades judías
norteamericanas que fueron las que provocaron
la audiencia especial sobre el tema en el
Congreso de los estados Unidos. A su vez,
estas instituciones presentaron al Congreso
mi informe, el que luego fue avalado por
el mismo Congreso. Incluso lo publicaron
junto a otras informaciones que ellos obtuvieron
de distintas fuentes.
- ¿Qué relación
sigue manteniendo con el Congreso de los
Estados Unidos?
- Se mantienen en el mismo nivel. Cuando
vinieron los congresistas norteamericanos
a Buenos Aires y hablaron con familiares
de las víctimas y con distintas personalidades
e instituciones, también hablaron
en privado conmigo.
- ¿Qué piensan ellos
de su investigación?
- Es un tema complejo. Me escuchan atentamente,
incluso me dan la razón, pero luego
las cosas siguen tal como están.
Yo creo que por razones políticas
nadie quiere sacar los pies del plato. No
quieren oponerse al juez ni a la Daia. Y
eso a pesar de que es insostenible la teoría
de que la explosión se cometió
a partir del auto- bomba. No se puede negar
que la bomba se colocó en el volquete.
Hay elementos de todo tipo, incluso testigos
directos, que avalan esta línea de
investigación y sin embargo en la
práctica la han abortado.
- ¿Diría que hay
una conspiración para que no se descubra
la verdad sobre la tragedia de la Amia?.
- Sé que la palabra “conspiración”
despierta rechazo, pero no hay otra palabra
para lo que está pasando.
- Usted es muy crítico de
la investigación del juez Galeano.
¿No rescata nada de todo lo que se
ha hecho?.
- Para mí ni siquiera se investigó.
Y lo que se llama “avance” son
golpes propagandísticos que se suceden
inmediatamente después e las precisiones
que recibe el juzgado, o el Gobierno, especialmente
desde el exterior. Si uno toma las fechas
de las medidas de Galeano, comprueba que
coinciden con los aniversarios, con la visita
de algún personaje público,
con hechos políticos pertinentes.
No olvidemos que hay una presión
continua de la comunidad judía internacional
y cada tanto entonces se monta un show para
distraer la atención, para mostrar
que se avanza cuando en la práctica
es todo lo contrario. Cada vez estamos más
lejos de la verdad. Es imposible entender
por qué no se investiga a un montón
de gente que de la simple lectura del expediente
surge como altamente sospechosa. Por qué
no se investiga, en especial, todo lo que
está ligado a la colocación
del volquete, a los explosivos que si duda
se pusieron allí. Si uno siguiera
por esta línea investigativa descubriría
extrañísimos acercamientos
con el poder de personajes que de una u
otra forma estarían involucrados.
Por ejemplo, un traficante de armas que
vendió pertrechos a Bosnia, y todo
lo ligado a la empresa Santa Rita, propiedad
de los dueños de los volquetes; también
se debería investigar lo relacionado
a la compra de explosivos.
- ¿Usted involucra al Gobierno?
- Yo tengo el derecho de sospechar de gente
ligada al entorno gubernamental y a los
cuales curiosamente se los deja de lado
de la investigación a pesar de que
es evidente que despiertan fuertes sospechas.
Tampoco se puede entender cómo se
abortó la línea investigativa
que involucraba al sector del ejército
de “los caras pintadas”. Para
mí eso está ligado a los acuerdos
políticos que se hicieron con el
Modín. Lo más indignante de
todo es que una mentira tan grosera como
es esta versión oficial que se monta
a partir de la explosión en la Trafic
puede ser aceptada por las autoridades de
las instituciones judías. No se puede
jugar con tanto dolor, con tantas muertes.
- Reiterando algo que ya se ha
dicho, usted no duda de que la Amia explotó
por la bomba que se puso en el volquete.
¿Qué más puede decir
sobre este punto?
- Hay elementos contundentes para acreditar
la tesis del volquete, que no se agota en
sí. Creo que la bomba en el volquete
sola fue insuficiente para volar la Amia,
y que hubo otra bomba colocada en el interior
del edificio que estalló por simpatía
a partir de la primera. Y esto es algo fundamental
como comienzo de la búsqueda de la
verdad. Primero hay que tener una narración
lógica de los hechos. Cuando uno
sabe qué pasó, recién
podrá investigar cómo pasó
y desde allí establecer una narración
lógica. De lo que se trata aquí,
desde el punto de vista teórico,
es de convertir la materialidad del hecho
de este crimen, la responsabilidad, la responsabilidad.
Pero ni siquiera en el juzgado de Galeano
tienen en claro la materialidad. El error
es creer que no se puede llegar a los responsables
por otra vía que la de la Trafic,
y aún sabiendo que esta vía
es falsa insistir en ella.. Sin embargo,
a partir de la verdad, que yo pienso que
es la vía del volquete, con más
facilidad se podría llegar a los
autores responsables, sea quienes fueren.
Incluso, hipotéticamente a los que
se sindica partiendo de que la bomba explotó
en la Trafic, es decir al Hezbollah.
- ¿Por qué entonces
este empecinamiento en seguir por una vía
falsa y desechar otra, la que usted considera
verdadera, si en definitiva se llegaría
a los mismos responsables?
- A mí también me preocupa
la respuesta. Ya que hay demasiadas muertes
detrás. Lo que yo exijo es que no
se mienta y que se investiguen las cosas
que se deben investigar y se dejan de lado.
Ya no me importan las razones del empecinamiento,
lo único que importa es que se llegue
a la verdad, y esto más allá
de que mi trabajo sea válido o no.
Es como pedir una rigurosidad intelectual,
aceptar nuestras equivocaciones. Lo único
intolerable en este caso es empecinarse
en la mentira. Quiero ser pragmático,
lo que importa es la eficacia, y a esta
altura ya no interesan las motivaciones
personales de los que debieran investigar
y no lo hacen.
- Hagamos una síntesis final
de su valoración sobre el desarrollo
de la causa, sus mayores críticas
y sus propuestas para encontrar la verdad
de los hechos.
- Mi investigación no fue encaminada
para encontrar a los responsables sino a
cómo se fue llevando la causa desde
el juzgado y cómo actúan las
fuerzas que intervienen en la investigación.
Las hipótesis esgrimidas han servido
para parcializar las investigaciones periodísticas,
y en la mayoría de los casos también
la labor de los abogados que intervienen
en la querella. La sistemática destrucción
de pruebas, los desvíos intencionales
intentados y conseguidos no permiten una
hipótesis que pueda ser sustentada
seriamente. Además, la mayoría
de los interrogantes, contradicciones, falsos
testimonios, no han sido investigados por
el juez Galeano. Esto no permite responsablemente
asegurar nada. Es por eso que esta investigación
no pretende de ningún modo esclarecer
hechos, no es nuestra tarea. Además,
a cuatro años de lo ocurrido resultaría
imposible. Aún encontrando a los
responsables del atentado no es seguro que
el juzgado decida hacer algo al respecto.
Después creo que se han subestimado
absolutamente los motivos por los cuales
existen errores y por los cuales la policía
ha hecho más esto y aquello. No se
acordonó la zona, por ejemplo; todas
esas cosas forman parte del abecé
de los bomberos de la Argentina y se conocen
de aquí hasta la China; que saben
hacerlo muy bien. Cuando quieren no hay
tal error; saben la importancia de los peritajes.
Ninguna de las pruebas fue tomada como corresponde,
fueron totalmente realizadas sin los debidos
recaudos, sin embolsarlas, sin numerarlas,
sin los testigos. Ellos dicen que no había
testigos cuando todo el tiempo estaba lleno
de gente, como lo demuestran las fotos.
Han tirado con la topadora al río
la mayoría de las pruebas del caso
Amia. Han tirado arriba de los escombros
cualquier cantidad de basura, pedazos de
vehículos, para entorpecer y confundir
nuevas investigaciones. Han arrojado cuarenta
toneladas de piedras sobre una de las pruebas
fundamentales que son los pedazos de volquete
y del Renault 20. Todos errores que no son
tales, que forman parte de un plan, que
llevaron a cabo muy pocas personas y que
sabían claramente qué querían;
que se dedicaron a interrogar y a distorsionar
esas declaraciones de manera sistemática.
Hubo un hombre, un testigo, que tuvo que
luchar codo a codo cada uno de sus dichos
para que se pongan de la manera que él
decía. Él afirmaba que allí
no hubo ninguna Traffic. Y gracias a cuatro
o cinco personas así uno puede empezar
a sospechar cosas que después se
demostraron que eran ciertas. Y como una
totalidad. Aquí hay cantidad de testimonios
que nunca se tomaron, heridos que nunca
fueron escuchados. Aquí se inculpó
con liviandad a gente. Jamás el Juzgado
se tomó el trabajo de pedir formalmente
a Irán colaboración para esclarecer
el atentado. A lo mejor, Irán sabía
y quería entregar a los culpables.
Nada se hizo para acreditar que Irán
negaba colaboración. Se han salido
a buscar cuatro años después
a personas que eran sospechosas desde el
principio, como Wilson Do Santos y otros
muchísimos elementos más que
reiteran esta misma y aterradora situación
que denunciamos: más que investigar
una conspiración, se impidió
saber la verdad sobre el caso Amia.
ENTREVISTA REALIZADA POR VICENTE
ZITO LEMA Y CONRADO YASENZA.

RECUADRO 1: Labor pericial y obtención
de pruebas. 
- Los oficiales a cargo del trabajo pericial
de los bomberos eran el principal Helguera,
principal Arbor y subcomisario López.
(Esto consta en las actas del expediente
labor pericial folio 13 y siguientes. Informe
preliminar Gabriel Levinas.)
- Cuarenta y cinco minutos después
de la explosión se inicia un “acta
preliminar”, donde se evalúan
las posibles causas de la misma. En ellas
se adelanta que: “la misma fue provocada
por un coche-bomba y se orienta la búsqueda
en ese sentido”, ( a pesar del escaso
tiempo transcurrido.) G. Levinas, Informe
preliminar.
- Con las primeras piezas secuestradas
recogidas aproximadamente a las 11.45 Hs.,
se consulta vía telefónica
“a los proveedores acerca del origen
de los trozos de cubierta hallados, quienes
informan que los mismos pueden proceder
de una Renault Trafic, Ford 100 o Peugeot”.
- Se compara la información obtenida
con los restos hallados en el lugar del
atentado y se concluye que el coche-bomba
era una Renault Trafic.
- Antes de las 10:50 Hs. ya se habría
descartado la posibilidad de que la explosión
hubiese sido provocada por un explosivo
(amonal), colocado dentro de un volquete
depositado en la puerta de la AMIA.
RECUADRO 2: Las pruebas: La Trafic
o el coche- bomba. 
- Las pruebas se enumeran de forma muy
confusa.
- Los números de prueba no corresponden
a los números de fotografías.
- Los números de fotografías,
en mucho de los casos, corresponden a una
misma pieza, pero no se encuentran en forma
correlativa, lo que lleva a pensar que existen
mayor cantidad de objetos que se dicen haber
hallado de los que en realidad fueron encontrados.
- Algunos de ellos fueron enviados a Ciadea,
para su análisis, y desde Ciadea
se aceptó como fabricados por ellos
un número bastante menor que los
sugeridos por los Bomberos.
- Muchos de los objetos no reconocidos son
incluidos en la reconstrucción hecha
en el Departamento de Policía con
las piezas agrupadas sobre un esquema gráfico
del tamaño del vehículo.
- La bomba de nafta según Ciadea
(consta en el expediente) “no fue
montada”. Quién firma el informe
de Renault confirmó que la bomba
en cuestión jamás fue utilizada
para poner en marcha motor alguno, es decir,
“jamás pasó nafta por
su interior”.
- Las piezas que no correspondían
a un Renault no se llevaron a las dos fabricas
restantes, existentes en el país,
para determinar su origen.
- A pesar de que algunas piezas son de Renault
Trafic, los dos paquetes de elásticos,
son de un vehículo corto uno y el
otro de uno largo. El paquete de elásticos
largo no se puede colocar en el vehículo
corto que supuestamente se utilizó
para el atentado.
- Como este ejemplo hay varios otros casos
que no fueron consultados pero que igualmente
hablan de un vehículo que no pudo
jamás funcionar si los materiales
encontrados correspondiesen a un solo rodado.
- La razón por la que Ciadea no informó
es porque sólo se les preguntó
si las partes eran de una Trafic. ( Informe
preliminar Gabriel Levinas).
- No se encontró lo que estadísticamente
siempre se encuentra, que es un 35 o 40
% de un vehículo cuando éste
explota. Tampoco fue hallado ni un pedazo
en el lugar de la explosión, cuando
por lo menos debió encontrarse en
el piso el chasis, porque el explosivo no
rompe metal. (Levinas-entrevista).
RECUADRO 3. Claves.
- Nassib Haddad, ex presidente del Centro
Islámico, es propietario de la empresa
Volquetes Santa Rita, que depositó
un volquete en la puerta de la AMIA, minutos
antes de la explosión. Haddad realizaba
demoliciones con explosivos como el que
se utilizó en el atentado (amonal).
(Fuente Página 12 .Verbitsky 26-4-98)
- El Renault 20 del electricista Daniel
Joffe, estaba al lado del volquete en el
momento de la explosión. Dice Levinas:
“es el único de todos los vehículos
que tiene desintegración material
por proximidad. No fue peritado y se trató
de destruirlo arrojándole escombros
encima .
- Luego de nueve meses de transcurrido el
atentado, el Juez Galeano decidió
entregar lo que había quedado del
coche.
- Un desconocido ofreció a Joffe
5.000 dólares por lo que quedaba
del coche (chatarra inservible). Joffe no
aceptó y el mismo desconocido ofreció
10.000 dólares. Joffe se negó
nuevamente y fue insultado y amenazado.(
Levinas).
- De los 300 heridos del atentado sólo
fueron citados a declarar 20 de ellos.(Gabriel
Levinas)
- Nicolasa Romero es la única persona
que dice haber visto una Trafic en el lugar
del atentado. La hermana que iba con ella
dice haber visto sólo un taxi. La
presencia del taxi fue confirmada.
- Otro testigo es el chofer Villalba, que
se hallaba mal estacionado en Pasteur y
Viamonte. Al estar en infracción
estaba atento para detectar la presencia
del vehículo del cepo, que es marca
Renault Trafic y de color blanco. Villalba
sostiene que nunca vio a la Trafic blanca
en las inmediaciones.(Informe Levinas)
- El inspector José Luis González
amenazó al barrendero de Manliba
Juan Carlos Alvarez para que atestiguara
haber visto una Trafic. Este testigo dejó
en el volquete unos papeles que le dieron
en Pasteur 611, se dirigió hacia
la vereda de enfrente a buscar su carro
y antes de llegar se produjo la explosión
(foja 210 y 210b). En el Hospital de Clínicas
volvió a ser presionado por Javier
de Gamas. Alvarez, con 11 hijos, se negó
a identificar la Trafic a pesar de las amenazas.
(Informe preliminar Gabriel Levinas)