Año III - número 12 - Marzo 2004 - Buenos Aires Argentina
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Editorial

El filo de las láminas
Por Conrado Yasenza

Entrevistas

AMIA: Entrevista a Gabriel Levinas - Director de "El Porteño"
Por Vicente Zito Lema y Conrado Yasenza

El Damero

¿Una moral nueva y un nuevo sentido?
Por Mery Castillo-Amigo
La crisis de la Masculinidad
Por Marcelo Manuel Benítez
El discreto encanto de la peronía
Por Alfredo Grande

Ajo y Limones
Zona literaria y miscelánea

Julio Cortázar: Tremendo Cronopio
Por Conrado Yasenza
Cuentos:
"Felicidad sin perdices"
"Qué pasa"
Por Carola Chaparro
El Extranjero
Por Variya
Historia apta para todo público
Por Carola Chaparro

Poesía

Poemas de Fabio González
Poemas de Emilia Lahitte
Poemas de Marcelo Manuel Benítez

El ojo plástico

Juan José Eguizabal Escultor

Batea

Libros:
"El inventor de juegos"
Autor: Pablo de Santis
Por Carola Chaparro

Galerías


María Cristina Fresca:

María Cristina Fresca


Jorge Manuel Varela:

Jorge Manuel Varela


Marcelo Manuel Benítez:

Galería Marcelo Manuel Benítez


Kenti

Kenti


       Entrevistas

ENTREVISTA A GABRIEL LEVINAS

“... Se trata de no olvidar, de mover conciencias, de animarnos a escuchar las denuncias que se silencian, de abrir las puertas que el miedo cierra. De dejar en claro que después de tanto horror y muerte no hay espacio para las especulaciones, las usuras personales y menos aún para las impunidades que otorga el poder. Que nadie se haga el inocente.”
Fragmento de el editorial escrito por Vicente. Z. Lema como introducción a la nota.

LA OTRA CARA DE LA AMIA.
La razón del hecho: la voladura de la AMIA.
Investigaciones de los familiares e instituciones judías.
Investigaciones y libros publicados sobre el caso.
Las otras investigaciones.
RECUADRO 1: Labor pericial y obtención de pruebas.
RECUADRO 2: Las pruebas: La Trafic o el coche- bomba.
RECUADRO 3. Claves.


LA OTRA CARA DE LA AMIA Arriba

Gabriel Levinas es artista plástico y autor del libro ARTE ARGENTINO CONTEMPORANEO. Como periodista fue fundador y director de la revista “ El Porteño”. Trabajó en el norte argentino en un proyecto de protección de la fauna con aborígenes wichy. También redactó un informe sobre la investigación del caso AMIA para el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos de Norteamérica (USA). En relación a la causa AMIA, Levinas fue el responsable de su informatización, a pedido de la DAIA, entre los años 1997 y 1998. En esta entrevista, Gabriel Levinas describe las razones por las cuales se involucró en la investigación del caso AMIA, las posibles causas del atentado y su relación personal con las instituciones DAIA-AMIA, como también el vínculo que mantiene con el organismo que agrupa a un sector de los familiares de la víctimas, MEMORIA ACTIVA.
La entrevista contiene, además, las reflexiones de Gabriel Levinas sobre otras investigaciones y libros publicados que tienen como eje temático el atentado a la AMIA.
La siguiente frase sintetiza el espíritu que motoriza la investigación que el entrevistado lleva adelante como un francotirador: “Que la verdad no pueda ser develada, no es motivo suficiente para dejar de buscarla”.

- ¿Qué significó en su vida el atentado a la AMIA?.

- Fue una masacre más dentro de las que hemos vivido y que empiezan para mi con Trelew porque esa fue la primera vez que, de manera ostensible, desde el Estado se hacía un fusilamiento casi sin encubrirlo. Me parecía que era un hecho que no se podía dejar pendiente. Se hace un acuerdo nacional y se negocia esa situación. Qué hubiera pasado si en aquel momento se hubiesen ajustado las cuentas, ¿los 30.000 hubieran sido 30.000?. Es difícil saberlo. Yo pienso que por ahí no. Pero si después de los 30.000 se iba a dejar todo así, cada vez iba a ser más grave. Antes de las elecciones, dónde ganó Raúl Alfonsín, se estaba negociando. En ese momento yo saqué una nota en “El Porteño” dónde decía que el miedo era una mala inversión, que negociar por miedo era una mala inversión, que primero fueron 16, después fueron 30.000 y más tarde cuántos íbamos a ser. Que con o sin miedo había que seguir adelante y sin negociar esa historia. Y para que les fuera más difícil negociar en aquél momento se me ocurrió mostrar las caras, cosa que nadie creía, de los chicos desaparecidos. Inundé la Ciudad de Buenos Aires con las fotos de los chicos desaparecidos. Cuando los políticos estaban ya por firmar con los militares un nuevo acuerdo y apareció esa historia de los afiches, yo creo que pensaron dos veces si podían firmar también eso. Yo aprendí con le tiempo que algunas cosas se pueden hacer aunque sea un sólo tipo, como francotirador. Yo empecé esta investigación, pero hubiese preferido que la haga otro. Yo veo que el periodismo confunde lo que es la fuente de trabajo y hasta dónde pueden llegar las obligaciones con esa fuente de trabajo. De repente nos encontramos con una situación donde hay 86 muertos, y la prensa en una situación corporativa acepta haber mentido, a sabiendas, para defender su fuente de trabajo. Y hasta dónde la defensa de la fuente de trabajo justifica que vos mientas. Hay 86 muertos.


- ¿Cuáles son las razones o motivaciones que lo impulsan para involucrarse en esta investigación?.

- Yo tengo en realidad más cosas en común y más relación con la gente que murió en la AMIA que con la gente de Trelew, en términos de conocimiento. Por otra parte mi padre construyó ese edificio y fue miembro del tribunal de ética de la AMIA.
Hagamos una salvedad. La primer salvedad es que yo no estoy de acuerdo en investigar el hecho en sí. Yo creo que ese es trabajo de la policía, me guste o no me guste, y del juez. Yo lo que tengo que hacer es investigar cómo ellos investigan, y denunciar si lo hacen bien o mal. Y aparte me parece, por distintas circunstancias a lo largo del tiempo, que hay hechos en común con investigaciones previas mías, acerca de los militares, los desaparecidos, etc., que me han servido enormemente para entender esto. Para la mayoría de la gente, todos esos movimientos iniciales desbordados por la situación, donde la policía actúo sin saber qué hacer, todos esos hechos la gente lo interpretó como errores, como una situación de subdesarrollo, y era todo mentira, formaba todo parte de un esquema. Ellos sabían qué era lo que tenían que hacer, sabían muy bien lo que significan los peritajes para las compañías de seguros, porque viven de eso. Saben qué se puede tocar y qué no porque hay un código procesal, y acá en ningún caso se observó ese tipo de situaciones. Además, veo que quienes deben llevar adelante la observación de la investigación judicial, que vendría a ser la querella, en realidad son prácticamente casi cómplices de lo que está pasando. Un año estuvieron sin penalista la AMIA Y LA DAIA. Así dentro de mis motivaciones, incluyo la actuación absolutamente deficiente de las instituciones judías.

- Dentro de sus motivaciones, ¿sintió la investigación y la denuncia como una obligación?.

- Sí. Siento la doble obligación de denunciarlo yo, porque estoy seguro que si lo denuncian ustedes serían antisemitas; y si lo hago yo, que me llamó Levinas, no me pueden decir que soy antisemita, y por eso creo que tengo la obligación de hacerlo.


La razón del hecho: la voladura de la AMIA. Arriba

- ¿A qué razones atribuye la voladura de la AMIA?.

- Yo puedo tener impresiones personales, pero debo ser muy cauto y prudente. Yo no sé qué pasó. Acá todavía no se pusieron de acuerdo en qué pasó. Lo que sí podemos decir, sin equivocarnos, es que la masacre de la AMIA fue posible porque no se investigó la masacre de la Embajada.

- ¿Cuál cree Usted que es el nexo entre el primer atentado y el segundo?.

- Yo creo que existen nexos, y también creo que existe una relación entre el Hezbollah y esto. Pero eso es una suposición. Existen una serie de datos llamativos que tienen que ver con el expediente. Se hicieron allanamientos, que estarían indicados por el caso de la Embajada, recién con la masacre de la AMIA. Pero mucho más no sé porque no investigué el primer atentado.

- ¿ Se puede sospechar que no hay relación, y que cómo a veces sucede con los crímenes, se usa lo que en apariencia es una relación para causar un segundo hecho y que el primero le sirva de cortina aunque no tenga nada que ver.?

- Puede pasar. En la investigación que tendrían que haber hecho y no se hizo, da para esa suposición. Yo no puedo tener certezas de nada porque el expediente fue, adrede, muy contaminado. Y las pruebas fueron arruinadas. Se necesita la más alta decisión política para contaminar tanto el expediente. Hoy es muy difícil encontrar elementos que permitan procesar y condenar a los culpables. Pero sí se pueden encontrar huellas de aquellos que se dedicaron a borrar huellas, y uno por esas pistas también puede llegar. Yo quisiera evitar todas las presunciones y las hipótesis, porque las hipótesis son un arma de doble filo, son necesarias para ver con qué concuerdan. Por eso yo lo que hice fue tomar como si fueran mías todas las hipótesis, pero sólo provisoriamente. Si no uno termina viendo solamente aquellas cosas que sirven a la hipótesis que se formula. Por ejemplo, Román Lejtman me llegó a decir que para él no tenía ninguna importancia que el Juez no haya citado a casi los 300 heridos. Sólo se ha citado a veinte. Si no es importante, para qué se citó a veinte. Uno sólo de los testigos que no fueron citados pudo haber visto algo que podría ser una clave. Por eso, lo primero que hay que hacer es ver a todos ellos. A Román Lejtman le parecía que eso no era importante, porque para su hipótesis no era importante. Por eso las hipótesis terminan comprometiéndote con situaciones que después es muy difícil dar vuelta. Una de las cosas más difíciles para mí, en este momento, teniendo evidencias clarísimas de un montón de cosas, es cómo hacer que los tipos que han escrito hasta libros sobre el tema, vayan para atrás porque se equivocaron.


Investigaciones y libros publicados sobre el caso. Arriba

- ¿Qué visión tiene acerca de los libros publicados, por ejemplo por Juan Salinas, Jorge Lanata y Joe Goldman, sobre el tema?.

- Yo creo que el libro de Lanata tiene un par de aciertos. Fue un libro demasiado prematuro, yo sé que él puso el nombre pero lo hizo Goldman. En el caso de Goldman, él me confesó que trabajaba part-time para el FBI .El me dijo que cualquier otro Juez que no fuera Galeano, podría ser peor. Cosa que es un error jurídico porque no existen jueces mejores ni peores, existe voluntad política. Goldman creía que a Galeano no había que moverlo, y Galeano es la clave del asunto, porque es de alguna manera el que cierra todos los caminos

-¿Cuál es el aporte de este libro a la investigación?.

- Creo que Lanata de entrada no se tragó una cosa que era intragable, que un tipo que sabe que va a cometer tal atentado y que encima se dedica a la compra y venta de autos usados, vaya y deje el número de motor puesto. Eso no tiene ningún sentido, y de ese estilo había un montón de datos. La otra cosa que rescato es que Lanata y Goldman denunciaron las presuntas desprolijidades que hubieron de entrada y que fueron de todo tipo. Al inicio de todo este asunto, cuando fui llamado para colaborar con la mesa de abogados de la DAIA y me enteré que todos y cada uno de los cadáveres fueron saqueados por la policía y por los bomberos, cosa que la DAIA conocía y no se animó a denunciar, yo me pregunté “si no se animaron a denunciar un robo simple, se van a animar a enfrentarse con los tipos que pusieron la bomba”.
El libro de Lanata funcionó con independencia, esa es la ventaja que tiene sobre casi la totalidad de las demás investigaciones relacionadas. El libro de Salinas es más complicado, primero porque él se complica mucho y porque quizá necesita menos elementos para encontrar conexiones entre cosas que, por ahí, para un caso de esa naturaleza se necesitarían más. Al mismo tiempo es un libro que estuvo condicionado por la propia AMIA, porque lo financiaba. Hay que ver cómo hubiera salido sin esa financiación. Cada uno tiene un poquito de razón, el asunto es ver cuál es la importancia relativa de cada una de esas cosas, y la única teoría que sirve va a ser aquella que junte la totalidad de los hechos que realmente sucedieron. Ninguna hipótesis sirve si hay que ocultar parte de la verdad.

- En estos libros, ¿hay alguna hipótesis que involucre el conjunto de los hechos?

- No, ninguna lo hace. Creo que yo estoy más cerca de hacerlo. Cuando vi que ese expediente crecía dos o tres cuerpos por semana dije: está la policía detrás de esto. Pero no lo puedo probar, es una forma de entrar al problema, como se hacía antes. Si la policía no está en la puerta, zona libre. ¿Quién era el comisario? Era uno de los instructores del CAPE, Centro de Adiestramiento de la Policía Especial, que en la época de los milicos, por ofrecimiento de los propios grupos de policías armaron un grupo de tareas que a su vez entrenaba a otros oficiales, y los convertía en comandos. Eran absolutamente antisemitas. El tipo que dirigía la Comisaría 6ª, es decir el que manejaba la cuadra de la AMIA, era uno de los instructores del CAPE, Gastón Fernández. Ese tipo era el que tenía a su cargo la custodia de la AMIA. Y la DAIA a los tres meses le hace un homenaje al tipo, por su participación en el salvataje.

- Aparte de estos dos libros existe el libro oficial de la DAIA. ¿Qué es lo que rescata y condena del mismo?

- No rescato nada. Yo creo que ese libro es un fiasco. Yo mismo, en su momento, preparé un montón de elementos contundentes que no fueron incluidos. Es un libro absolutamente tibio, que solamente viene a cumplir con una necesidad de parecer que uno está un poco enojado con el gobierno, pero no demasiado. Viene a cumplir con el manierismo del enfrentamiento, pero no hay tal enfrentamiento. Todo el mundo entiende que ellos deben tener una manifestación crítica, esa es una forma de demostrarlo, pero no hay nada básicamente.

-¿Conoce otras investigaciones que se hallan realizado.?

-Omar Lavieri, el día 21 hace un pacto con Galeano, hubo testigos del pacto y aparte se puede demostrar solamente leyendo el diario Clarín. El pacto es así: “vos solamente mandás adelante la teoría de la Traffic, y tenés acceso irrestricto al expediente”. El pacto se cumplió. Yo lo voy a ver en el año ’95, cuando iba a preparar un informe para un Congreso en EEUU, sobre el caso Amia, y necesitaba que hiciera un par de operativos de prensa, que publique alguna cosa para ver que saltaba, y el tipo me dice claramente que él no publica nada que no conste en el expediente. Ahora, yo le digo a Lavieri, si en el expediente no hay nada, ¿vos vas a publicar nada?. Eso no es periodístico. Clarín decía, el día 20, que a juzgar por la forma en que se encontró el volquete, que estaba bajo los escombros, estaba desflorado, desgastado en todas sus partes, eso era porque algo había explotado adentro. El día 21 se olvida de lo que había publicado el día 20, se olvida de lo del volquete y habla de la teoría de la Traffic. El día 20 a la noche fue la reunión con Galeano, en Clarín con un testigo que es amigo mío y que está dispuesto a declarar. Pero no hace falta ya porque Lavieri habló, en estos días, con Aliverti y le dijo que el pacto no lo hizo él, que lo hizo Clarín.
Después tenemos a Román Lejtman, quién conoce mi trabajo y es el mismo que me dijo que para qué iba a mentir Nicolasa Romero, cuando ahora ella misma reconoce que mintió. La citan los abogados de la DAIA, la interrogan, se pone a llorar y Galeano le dice que se vaya porque está llorando. Nicolasa Romero es la única persona que dice haber visto una Traffic en el lugar. La hermana que iba con ella dice completamente otra cosa, no vio nunca una Traffic y cruzaba con ella la calle. A Nicolasa casi la pisa una Traffic y a la hermana casi la pisa un taxi, y el taxi sí está confirmado. Y encima Román Lejtman es el tipo que hace el negocio con Telleldín y Galeano, para hacer el libro famoso, con el video de por medio. Román Lejtman también compró ese expediente y tenía acceso irrestricto.
La Nación, por ejemplo, durante un año y medio no pudo acceder al expediente porque no aceptó ese tipo de pacto. Al año y medio tuvieron que transar. La prensa funcionó mal, a favor del encubrimiento, a veces sin darse cuenta, otras veces sí.
Horacio Verbitsky se tomó el laburo de chequearme la información como en mi vida me la chequearon. Eso me sirvió para respetarlo mucho más de lo que lo respetaba y segundo porque me ayudo a aceitar y a reactivar el mecanismo que ahora me permiten tener estas conversaciones. Verbitsky es el más serio. En el caso de la AMIA, murieron 86 personas, la prensa puede equivocarse, pero hay que tener el más alto grado de honestidad intelectual. En eso no se puede fallar.


Investigaciones de los familiares e instituciones judías. Arriba

- ¿Tienen los familiares o las instituciones judías abogados o investigadores que traten de dar respuesta al por qué del atentado?

- Ellos tienen abogados que forman parte de la querella, con lo cual son una suerte de fiscal privado, que controlan un poco la causa. Pero el que tiene la obligación de investigar es el Juez y la policía federal por orden del Juez, y cualquier otra cosa no sirve y creo que no existió ninguna otra cosa.

- Desde esa fiscalización de la causa, ¿los familiares tienen una idea acerca de qué es lo que ocurrió y quiénes fueron sus responsables?

-Si la tienen, pero creo que no es la correcta. Ellos siguen creyendo en la teoría de la Traffic. Ahora dicen que no importa si el motor llegó andando o si lo pusieron para desviar la causa, porque el motor está ahí. Yo creo que de entrada es hasta sensato, pero en realidad no es así. Porque hay que saber exactamente lo que pasó, de lo contrario no podemos condenar a nadie.

- ¿A qué causas atribuye Usted la insistencia por parte de los familiares en la teoría de la Traffic?

- Los familiares pueden ser los más creíbles, pero eso no significa que sean los más eficaces. La sociedad les cree a los familiares de cualquier víctima, lo cual les otorga también cierta impunidad. Es decir, y esto nunca me animé a decirlo, es un sorteo macabro el que determina quién es creíble y quién no lo es. Hay personas que están involucradas en esto porque perdió un familiar, pero a su vez son empleados más o menos jerárquicos de la AMIA y de a DAIA, tienen relación de dependencia, no pueden enfrentarse demasiado en algunos casos.

- Hay familiares que están abiertamente enfrentados, como la gente de Memoria Activa...

- Estoy de acuerdo. Pero yo creo que, lamentablemente, todo Memoria Activa depositó en la AMIA, durante más de un año, la responsabilidad de llevar a cabo la querella. Directamente dieron por hecho que ellos lo tenían que hacer, o que lo iba a hacer la DAIA. La DAIA estaba feliz de esta situación y el gobierno más. Así se perdió un año muy valioso de investigación. Y una vez que empiezan a trabajar, hay diferencias enormes entre la gente que responde a distintas formas de pensamiento, y a su vez de lealtades y deslealtades. Hay gente que, por ejemplo, está bajo la órbita de Luis Dobniewski, abogado de la AMIA. Dobniewski avala absolutamente al Juez.

- ¿Cómo sintetizaría el pensamiento del grupo de familiares que integra Memoria Activa sobre lo ocurrido en la AMIA?. ¿Qué versión o qué idea tienen?

- Yo creo que este grupo ha sufrido un proceso bastante similar al de las madres, que como sabemos muy bien han peleado y eso es invalorable. Y yo puedo no coincidir con alguna metodología, pero no puedo no estar de acuerdo con esa pelea. Esa pelea es única y la agradezco, porque eso mantiene viva la posibilidad de que este caso se resuelva. Sin esa pelea, si ellos no existen yo no existo. Para empezar todo mi respeto, sobretodo por sus víctimas. Todos los días lunes, ese homenaje que se hace por un lado a las víctimas y esa denuncia a la impunidad es muy valiosa. Para que ello sea posible son indudables Laura Ginsberg y Diana. Ellas, entre otras personas, son el alma de esta situación. Todos sin excepción nos equivocamos. Por suerte, yo no perdí a nadie , ni en el momento de los desaparecidos, ni en la AMIA., pero estuve antes y ahora. Y esto no es una desventaja, puede ser una ventaja porque no es que a mi me eligió un sorteo macabro, sino que me puse a trabajar. La experiencia que yo tengo creo que es valiosa y que tendría que ser tomada en cuenta. Yo la ofrecí y no le dieron importancia. Tengo mucha información cargada en mis computadoras, puedo cruzar datos. A mi me pagaba el propio Rubén Beraja para que investigue. Yo trabajé para la DAIA. La causa es una herramienta, pero si acá no existe presión política para que halla decisión política, el caso no se va a resolver. Y yo creo que ellas para la acción política son ideales.
Pero creo que desperdiciaron una posibilidad enorme, con un abogado que fue el único que alguna vez metió en cana a canas, que fue León Smolianski quién se pasó a los familiares y dejó a la DAIA, porque quería llevar adelante la causa. De la misma manera que metió preso a toda la plana mayor de la policía federal en el caso Sivak.

- ¿Qué es lo que sucedió con el abogado Smolianski?.

- Se fue porque no pasaba nada. Era una cuestión de tanta interna, de tanta presión, de conciliábulo permanente, que renunció. Y Alberto Zupi, que es un tipo más autoritario, parece que maneja mejor las cosas, las impone. Es un penalista que estuvo a cargo el tema de Priebke, y lo hizo bien. Pero este caso lo haría mejor un penalista más relacionado con el tema de siniestros, de seguros, que un penalista político.

- ¿Cuál es la posición de la DAIA y la AMIA frente a la necesidad de hallar a los culpables?

- No creo que ninguna de estas instituciones no quiera que los culpables vayan presos. El tema pasa por lo que son capaces de hacer al respecto, y que son capaces de dar a cambio. Como primer punto, yo creo que cuando un presidente de la DAIA es un presidente de un Banco (Banco Mayo), ya estamos condicionados. Esto se lo dije a Beraja el primer día que lo conocí. Punto número dos: cuando la bomba estalla, el banco Mayo estaba a punto de caer. El efecto Tequila casi lo tumba. Era un banco que estaba en condiciones de ser absorbido. No obstante, el Banco Mayo no sólo no se cae y termina absorbiendo a otras instituciones, sino que crece hasta el año l997, más de catorce veces, recibe préstamos. Esto podría haber sido una estrategia de Carlos Menem para no enojarlo demasiado, sin que Beraja le pidiese nada.

- ¿Cuál es su relación con Rubén Beraja?

- Yo le pregunté a Beraja acerca de todo esto, y le dije que la mejor prueba de que no tuviera nada que ver era que la causa avanzara, o por lo menos que hiciera todo lo que pudiera. Ahí me pide que trabaje con él. Me contrata y yo sería un mentiroso si dijera que tuve alguna restricción a la información, me dio todo y me permitió investigar, desde lo técnico hasta lo económico. ¿Cuándo yo interpreto que la situación no está bien?, cuando empezaron a pasar todas esas cosas que yo decía, que yo encontraba un error en la investigación e iban y lo limpiaban en lugar de investigarlo. Ellos siguieron llevando adelante la teoría de la Traffic cuando yo ya había demostrado que lo de las piezas de la Traffic era todo mentira. Ninguno de los vehículos coincidía con los pedazos encontrados en la AMIA. Por otro lado esos pedazos hallados no conforman un vehículo posible en condiciones de funcionar. Además, no se encontró lo que estadísticamente siempre se encuentra, que es un 35 o un 40% de un vehículo cuando explota. No se encontró ni un pedazo en el lugar de la explosión, cuando por lo menos, físicamente, debe quedar el piso, el pedazo que va para abajo. Se debió encontrar el chasis, porque el explosivo no rompe metal. Nassib Haddad es el propietario de la empresa de volquetes que pone el volquete en la puerta y que además compra toneladas de amonal, que miente en una compra que era la cantidad exacta, según los peritos, para poder llevar a cabo el atentado. Esa compra la hizo cuando él no estaba autorizado aún para comprar material explosivo, porque después él logra la autorización para hacer un dique en Casa de Piedra. Es decir, que en ese momento Haddad compra explosivos y los transporta por rutas nacionales y provinciales, sin tener permiso para ello, lo cual implica un delito federal. Galeano tiene conocimiento de esto y como es un delito independiente del caso AMIA, debería haber dado parte de ese delito o procesarlo él mismo. Y no lo hace, es casi un encubrimiento. También hay conocimiento de la DAIA de todo esto, porque yo se lo llevo con todos los papeles, y tampoco hace nada. Delitos de esta clase hay varios.

- ¿Qué supone que hay por detrás de esto?

- Por empezar, yo creo hoy que pudo haber habido traiciones. En el caso de Beraja yo creo que influyó la cultura de la conveniencia. Yo veía ingenuidad, incapacidad, desidia y bastante miedo. Y al mismo tiempo una falta de conciencia del poder que se tenía, y del poder que implicaba ser una comunidad judía, con el apoyo irrestricto de toda la comunidad internacional que estaba esperando una señal para hacer lo que tenían que hacer. Y Beraja lo frenaba. Esto no es todo. Yo soy investigado por el Juez, es pinchado mi teléfono. Después pasan dos o tres cosas que son fundamentales para mí. Una es el caso de Cúneo Libarona, dónde yo veo a un Juez de la Nación, negociando con un imputado en la causa, una declaración consensuada a cambio de dinero. Y al mismo tiempo me confunde, no sé cuando es Juez y cuando editor. Eso para mí es en sí mismo suficiente motivo para que al Juez se le eche. Es un delito, que se ve en el video con toda nitidez y claridad. Así yo veo a un presidente de la DAIA, que me representa aunque no quiera y no me guste, avalando semejante delito en vez de denunciarlo. Veo a Beraja defendiendo a Oyarbide, y me pregunto hasta dónde llega su compromiso político para tener que defender a ese tipo.

- ¿Cuándo o por qué se produce el punto de inflexión en su relación con Beraja?.

- El punto de inflexión se da un día en el que yo hacía maquetas, animaciones para saber qué había pasado en los tres minutos previos al estallido de la bomba. Cuando Beraja me llamaba y me preguntaba por qué cuerpo iba, yo decía por el primero, yo ya había informatizado un montón, pero me obsesionaban los tres primeros minutos. Si no entendía el primer cuerpo, cómo voy a pasar al segundo. Yo estudié detalladamente esa situación, y sé que no había espacio físico para la Trafic. Esto es la base de todo y no es una concepción subjetiva mía, es la suma de testimonios, de leyes físicas. Yo sugiero también que se tomen abogados penalistas y se hace. Un día me llaman a una reunión y me piden que vaya con mi maqueta. Cuando llego me encuentro con Osvaldo Laborda, que es un experto en explosivos, y yo desconocía que iba a estar, cuando él, que venía de afuera de la institución, me esperaba. Entramos en una discusión porque yo lo primero que le digo es que la posición de los vehículos no es la que se supone, es otra. Yo puedo demostrarlo y es de vital importancia. Si se parte de otro planteo se llegan a conclusiones equivocadas. El le quita importancia al hecho, aún cuando él mismo lo había enseñado en otra oportunidad. Yo noto una cosa muy rara, se decía que uno de los amortiguadores, de los elásticos de la Trafic, era de un modelo y otro era de otro, uno era grande y el otro chico. López, el de la policía, decía que no era largo sino que se había agrandado por la explosión. Yo veía que la DAIA y la AMIA estaban comprando la versión de López y entonces sentí que yo era el único enemigo ahí dentro. López alababa la capacidad del que había puesto la bomba, y yo usando sus argumentos le pregunto cuántos hombres hay con esas habilidades. De ahí en más yo sabía que lo que me quedaba era irme y necesitaba tiempo para sacar toda la información que pudiera hasta que no diera más. Le avisé a Beraja, que era el que me había contratado que me iba a ir.

- ¿Cómo es su relación con la DAIA y con la AMIA al día de hoy?

- Ellos van a decir cualquier cosa porque ya lo han hecho, aún desoyendo un cierto pacto que hicimos con Beraja, cuando me iba . Yo quedé en que me cortaba sólo y le di la oportunidad de que si salía bien, él podía decir que había formado parte de sus pericias, y si no era así, decir que me había cortado solo, en tanto y en cuanto él no saliera a desmentir cosas que eran ciertas. Las palabras iban a correr por mi cuenta. El no cumplió. Enseguida empezó a dar opiniones, a decir que no conocía la causa.

- Hablemos de la relación con la DAIA y de la manera en que esa institución está investigando o fiscalizando la tarea del juzgado.

- Para la Justicia argentina el querellante es una especie de fiscal privado. Observa, controla, pide medidas. Entonces, no se puede tener una relación carnal con el juez. Es incorrecto avalar abiertamente todo lo que hace el mismo. Caso contrario, uno también se convierte en responsable de la investigación y la Daia como querellante no tiene por qué hacerlo. El único a quien corresponde investigar la masacre es al Estado, a la Justicia. De otra manera, se corre el riesgo de ser corresponsables del fracaso. Este es el problema en el que está metida la Daia. No se entiende entonces el comportamiento de la Daia, ya que por otra parte quiere mostrar una actitud cauta.

- ¿ Cómo es entonces, en lo concreto, la relación entre la Daia y el juez Galeano y a qué obedece las formas en que se da esa relación?

- Estimo que la relación Daia- Galeano se ha hecho más íntima de lo que debería ser a partir, básicamente, de los estrechos lazos que el doctor Dobniewsky, abogado de la Amia, tiene personalmente con el juzgado. Es una relación cercana, mimetizada, si se quiere, promiscua.

- ¿A qué obedece este tipo de relación entre el juez y el abogado?

- Eso no lo sé bien. Puedo pensar que este abogado es un hombre muy mediático, al que le gusta aparecer continuamente en la televisión, en todos los medios. Él tiene ahora una imagen pública gracias al caso Amia y no la quiere perder. Es una situación de privilegio y subsistencia personal que prioriza por encima de los muertos. Por una cuestión de ética, no tendría que estar en un caso así después de haber sido abogado del Bambino Veira y actuar en la causa del padre de Telleldín, uno de los imputados. Además es una persona que continuamente falta a la verdad. No tengo el menor miedo en decirlo. Además, no sé por qué miente tanto. Por ejemplo, hay un testigo, el señor Di Napoli, que fuera secuestrado por el padre de Telleldín y que avala la teoría de que la explosión se produjo en el volquete. Y el abogado descalifica la teoría y dice que nada de lo que el testigo afirma le consta. Sin embargo, él estuvo como defensor en esa causa de Telleldín padre. Y a Di Napoli, en el juzgado, le devuelven máquinas agropecuarias, es decir, propias de un productor de campo y sin embargo también dice que no le consta esa condición de Di Napoli. Dicha causa fue agregada a la causa de la Amia, es decir, si dice que nada le consta, está falseando los hechos. No es lo mismo que un abogado de la Daia se equivoque a que un abogado con toda la responsabilidad que se presume en esa causa no diga la verdad. Allí ya cambia la mano, debe pensarse en la mala fe, en intereses oscuros. A todas luces su actitud es mínimamente poco inteligente y creo que va a terminar mal.

- ¿A qué se debería esa actitud del abogado que usted denuncia?

-Es muy difícil saberlo, pero a partir de que como abogado defendió gente de la banda de Telleldín padre, a mí se me abre una legítima sospecha sobre su conducta, aunque no sepa las razones de la misma. Puede pasar que a él lo tengan agarrado de algún lado.

- ¿Entonces lo que usted tiene son sospechas?

- Sí, muchas sospechas de su comportamiento en general y también pruebas para demostrar que el abogado Dobniewsky mintió varias veces. Hay un montón de personajes, entre los que incluyo a Dobniewsky y a Beraja, que no tendrían que tener las responsabilidades públicas que mantienen en esta causa.


Las otras investigaciones. Arriba

- Tiene conocimiento de que los servicios de información argentinos estén haciendo algún tipo de investigación paralela a la del juzgado?

- Lo único que hacen ellos es investigar a los que intentamos encaminar la verdad de lo que pasó en la Amia y desviar todo lo positivo que podemos aportar nosotros. Tengo certezas y pruebas de lo que digo. Han puesto piedras, han revuelto la causa, obstaculizando el trabajo de los que buscamos la verdad. Soy más investigado yo que muchos de los que están involucrados directamente en el atentado.


- Y en cuanto al organismo que creó el gobernador Duhalde para colaborar con el juzgado, ¿ cómo evaluaría el desempeño?

- De entrada, no hay manera que la policía de la provincia de Buenos Aires pueda operar en la Capital sin que la fuerza local lo sepa. Entre las policías no se juega y todo se paga. Segundo, pienso que lo que está detrás del atentado es una decisión política que no involucra al gobierno de la provincia. Aunque Eduardo Duhalde quisiera hacer una investigación en serio sobre el tema no podría. Aquí no se dan las mismas condiciones que en el caso de Yabrán. No está de más recordar algo que dijera el ex presidente Alfonsín cuando le requirieron su opinión desde una revista judía. Él dio a entender que no podría ir más allá de lo que las propias autoridades de la comunidad judía aceptaban sobre cómo habían sucedido los hechos y quiénes eran los responsables. Es decir, nadie puede desdecir la historia oficial de la comunidad.

- ¿Por qué?

- No se por qué, pero Alfonsín, como en general los políticos argentinos, le tienen miedo a ponerse públicamente en contra de la comunidad judía y especialmente de las autoridades. En mi criterio él estaba diciendo: aquí hay algo que no cierra.

- ¿Sabe si los servicios de información de los Estados Unidos y de Israel están trabajando en esta causa?

- No me consta nada y creo que no están haciendo nada, y si fuera distinto, difícil que yo lo supiera. Uno sabe de los servicios lo que ellos quieren que uno se entere. Todo lo que surge de los servicios es para generar situaciones y nunca para aclarar la verdad. De todos modos, no olvidemos que los servicios responden a gobiernos. No dirían nada sin previamente ponerse de acuerdo con el Gobierno argentino. Creo que sobre este punto no van a ir más allá de la versión oficial de nuestras autoridades. Tanto el Mosad como el FBI saben que desde la investigación oficial les están mintiendo, pero por razones políticas lo dejan pasar. Eso se ve claro en el propio informe del FBI, donde el encargado del mismo textualmente dice que en la Argentina le están dando datos falsos. En ese informe del FBI, oficialmente, y después de un largo chequeo, no se desmiente ninguna de las imputaciones que yo hago sobre la conspiración que hubo en el atentado contra la Amia.

- De sus dichos se infiere una relación suya con organismos de los Estados Unidos. ¿Cómo es la misma?.

- Mi relación es a partir de algunos familiares que viven en los Estados Unidos, especialmente mis hermanos. Ellos me pusieron en contacto con entidades judías norteamericanas que fueron las que provocaron la audiencia especial sobre el tema en el Congreso de los estados Unidos. A su vez, estas instituciones presentaron al Congreso mi informe, el que luego fue avalado por el mismo Congreso. Incluso lo publicaron junto a otras informaciones que ellos obtuvieron de distintas fuentes.

- ¿Qué relación sigue manteniendo con el Congreso de los Estados Unidos?

- Se mantienen en el mismo nivel. Cuando vinieron los congresistas norteamericanos a Buenos Aires y hablaron con familiares de las víctimas y con distintas personalidades e instituciones, también hablaron en privado conmigo.

- ¿Qué piensan ellos de su investigación?

- Es un tema complejo. Me escuchan atentamente, incluso me dan la razón, pero luego las cosas siguen tal como están. Yo creo que por razones políticas nadie quiere sacar los pies del plato. No quieren oponerse al juez ni a la Daia. Y eso a pesar de que es insostenible la teoría de que la explosión se cometió a partir del auto- bomba. No se puede negar que la bomba se colocó en el volquete. Hay elementos de todo tipo, incluso testigos directos, que avalan esta línea de investigación y sin embargo en la práctica la han abortado.

- ¿Diría que hay una conspiración para que no se descubra la verdad sobre la tragedia de la Amia?.

- Sé que la palabra “conspiración” despierta rechazo, pero no hay otra palabra para lo que está pasando.

- Usted es muy crítico de la investigación del juez Galeano. ¿No rescata nada de todo lo que se ha hecho?.

- Para mí ni siquiera se investigó. Y lo que se llama “avance” son golpes propagandísticos que se suceden inmediatamente después e las precisiones que recibe el juzgado, o el Gobierno, especialmente desde el exterior. Si uno toma las fechas de las medidas de Galeano, comprueba que coinciden con los aniversarios, con la visita de algún personaje público, con hechos políticos pertinentes. No olvidemos que hay una presión continua de la comunidad judía internacional y cada tanto entonces se monta un show para distraer la atención, para mostrar que se avanza cuando en la práctica es todo lo contrario. Cada vez estamos más lejos de la verdad. Es imposible entender por qué no se investiga a un montón de gente que de la simple lectura del expediente surge como altamente sospechosa. Por qué no se investiga, en especial, todo lo que está ligado a la colocación del volquete, a los explosivos que si duda se pusieron allí. Si uno siguiera por esta línea investigativa descubriría extrañísimos acercamientos con el poder de personajes que de una u otra forma estarían involucrados. Por ejemplo, un traficante de armas que vendió pertrechos a Bosnia, y todo lo ligado a la empresa Santa Rita, propiedad de los dueños de los volquetes; también se debería investigar lo relacionado a la compra de explosivos.

- ¿Usted involucra al Gobierno?

- Yo tengo el derecho de sospechar de gente ligada al entorno gubernamental y a los cuales curiosamente se los deja de lado de la investigación a pesar de que es evidente que despiertan fuertes sospechas. Tampoco se puede entender cómo se abortó la línea investigativa que involucraba al sector del ejército de “los caras pintadas”. Para mí eso está ligado a los acuerdos políticos que se hicieron con el Modín. Lo más indignante de todo es que una mentira tan grosera como es esta versión oficial que se monta a partir de la explosión en la Trafic puede ser aceptada por las autoridades de las instituciones judías. No se puede jugar con tanto dolor, con tantas muertes.

- Reiterando algo que ya se ha dicho, usted no duda de que la Amia explotó por la bomba que se puso en el volquete. ¿Qué más puede decir sobre este punto?

- Hay elementos contundentes para acreditar la tesis del volquete, que no se agota en sí. Creo que la bomba en el volquete sola fue insuficiente para volar la Amia, y que hubo otra bomba colocada en el interior del edificio que estalló por simpatía a partir de la primera. Y esto es algo fundamental como comienzo de la búsqueda de la verdad. Primero hay que tener una narración lógica de los hechos. Cuando uno sabe qué pasó, recién podrá investigar cómo pasó y desde allí establecer una narración lógica. De lo que se trata aquí, desde el punto de vista teórico, es de convertir la materialidad del hecho de este crimen, la responsabilidad, la responsabilidad. Pero ni siquiera en el juzgado de Galeano tienen en claro la materialidad. El error es creer que no se puede llegar a los responsables por otra vía que la de la Trafic, y aún sabiendo que esta vía es falsa insistir en ella.. Sin embargo, a partir de la verdad, que yo pienso que es la vía del volquete, con más facilidad se podría llegar a los autores responsables, sea quienes fueren. Incluso, hipotéticamente a los que se sindica partiendo de que la bomba explotó en la Trafic, es decir al Hezbollah.

- ¿Por qué entonces este empecinamiento en seguir por una vía falsa y desechar otra, la que usted considera verdadera, si en definitiva se llegaría a los mismos responsables?

- A mí también me preocupa la respuesta. Ya que hay demasiadas muertes detrás. Lo que yo exijo es que no se mienta y que se investiguen las cosas que se deben investigar y se dejan de lado. Ya no me importan las razones del empecinamiento, lo único que importa es que se llegue a la verdad, y esto más allá de que mi trabajo sea válido o no. Es como pedir una rigurosidad intelectual, aceptar nuestras equivocaciones. Lo único intolerable en este caso es empecinarse en la mentira. Quiero ser pragmático, lo que importa es la eficacia, y a esta altura ya no interesan las motivaciones personales de los que debieran investigar y no lo hacen.

- Hagamos una síntesis final de su valoración sobre el desarrollo de la causa, sus mayores críticas y sus propuestas para encontrar la verdad de los hechos.

- Mi investigación no fue encaminada para encontrar a los responsables sino a cómo se fue llevando la causa desde el juzgado y cómo actúan las fuerzas que intervienen en la investigación. Las hipótesis esgrimidas han servido para parcializar las investigaciones periodísticas, y en la mayoría de los casos también la labor de los abogados que intervienen en la querella. La sistemática destrucción de pruebas, los desvíos intencionales intentados y conseguidos no permiten una hipótesis que pueda ser sustentada seriamente. Además, la mayoría de los interrogantes, contradicciones, falsos testimonios, no han sido investigados por el juez Galeano. Esto no permite responsablemente asegurar nada. Es por eso que esta investigación no pretende de ningún modo esclarecer hechos, no es nuestra tarea. Además, a cuatro años de lo ocurrido resultaría imposible. Aún encontrando a los responsables del atentado no es seguro que el juzgado decida hacer algo al respecto. Después creo que se han subestimado absolutamente los motivos por los cuales existen errores y por los cuales la policía ha hecho más esto y aquello. No se acordonó la zona, por ejemplo; todas esas cosas forman parte del abecé de los bomberos de la Argentina y se conocen de aquí hasta la China; que saben hacerlo muy bien. Cuando quieren no hay tal error; saben la importancia de los peritajes. Ninguna de las pruebas fue tomada como corresponde, fueron totalmente realizadas sin los debidos recaudos, sin embolsarlas, sin numerarlas, sin los testigos. Ellos dicen que no había testigos cuando todo el tiempo estaba lleno de gente, como lo demuestran las fotos. Han tirado con la topadora al río la mayoría de las pruebas del caso Amia. Han tirado arriba de los escombros cualquier cantidad de basura, pedazos de vehículos, para entorpecer y confundir nuevas investigaciones. Han arrojado cuarenta toneladas de piedras sobre una de las pruebas fundamentales que son los pedazos de volquete y del Renault 20. Todos errores que no son tales, que forman parte de un plan, que llevaron a cabo muy pocas personas y que sabían claramente qué querían; que se dedicaron a interrogar y a distorsionar esas declaraciones de manera sistemática. Hubo un hombre, un testigo, que tuvo que luchar codo a codo cada uno de sus dichos para que se pongan de la manera que él decía. Él afirmaba que allí no hubo ninguna Traffic. Y gracias a cuatro o cinco personas así uno puede empezar a sospechar cosas que después se demostraron que eran ciertas. Y como una totalidad. Aquí hay cantidad de testimonios que nunca se tomaron, heridos que nunca fueron escuchados. Aquí se inculpó con liviandad a gente. Jamás el Juzgado se tomó el trabajo de pedir formalmente a Irán colaboración para esclarecer el atentado. A lo mejor, Irán sabía y quería entregar a los culpables. Nada se hizo para acreditar que Irán negaba colaboración. Se han salido a buscar cuatro años después a personas que eran sospechosas desde el principio, como Wilson Do Santos y otros muchísimos elementos más que reiteran esta misma y aterradora situación que denunciamos: más que investigar una conspiración, se impidió saber la verdad sobre el caso Amia.

ENTREVISTA REALIZADA POR VICENTE ZITO LEMA Y CONRADO YASENZA.


RECUADRO 1: Labor pericial y obtención de pruebas. Arriba

- Los oficiales a cargo del trabajo pericial de los bomberos eran el principal Helguera, principal Arbor y subcomisario López. (Esto consta en las actas del expediente labor pericial folio 13 y siguientes. Informe preliminar Gabriel Levinas.)

- Cuarenta y cinco minutos después de la explosión se inicia un “acta preliminar”, donde se evalúan las posibles causas de la misma. En ellas se adelanta que: “la misma fue provocada por un coche-bomba y se orienta la búsqueda en ese sentido”, ( a pesar del escaso tiempo transcurrido.) G. Levinas, Informe preliminar.

- Con las primeras piezas secuestradas recogidas aproximadamente a las 11.45 Hs., se consulta vía telefónica “a los proveedores acerca del origen de los trozos de cubierta hallados, quienes informan que los mismos pueden proceder de una Renault Trafic, Ford 100 o Peugeot”.

- Se compara la información obtenida con los restos hallados en el lugar del atentado y se concluye que el coche-bomba era una Renault Trafic.

- Antes de las 10:50 Hs. ya se habría descartado la posibilidad de que la explosión hubiese sido provocada por un explosivo (amonal), colocado dentro de un volquete depositado en la puerta de la AMIA.


RECUADRO 2: Las pruebas: La Trafic o el coche- bomba. Arriba

- Las pruebas se enumeran de forma muy confusa.
- Los números de prueba no corresponden a los números de fotografías.
- Los números de fotografías, en mucho de los casos, corresponden a una misma pieza, pero no se encuentran en forma correlativa, lo que lleva a pensar que existen mayor cantidad de objetos que se dicen haber hallado de los que en realidad fueron encontrados.
- Algunos de ellos fueron enviados a Ciadea, para su análisis, y desde Ciadea se aceptó como fabricados por ellos un número bastante menor que los sugeridos por los Bomberos.
- Muchos de los objetos no reconocidos son incluidos en la reconstrucción hecha en el Departamento de Policía con las piezas agrupadas sobre un esquema gráfico del tamaño del vehículo.
- La bomba de nafta según Ciadea (consta en el expediente) “no fue montada”. Quién firma el informe de Renault confirmó que la bomba en cuestión jamás fue utilizada para poner en marcha motor alguno, es decir, “jamás pasó nafta por su interior”.
- Las piezas que no correspondían a un Renault no se llevaron a las dos fabricas restantes, existentes en el país, para determinar su origen.
- A pesar de que algunas piezas son de Renault Trafic, los dos paquetes de elásticos, son de un vehículo corto uno y el otro de uno largo. El paquete de elásticos largo no se puede colocar en el vehículo corto que supuestamente se utilizó para el atentado.
- Como este ejemplo hay varios otros casos que no fueron consultados pero que igualmente hablan de un vehículo que no pudo jamás funcionar si los materiales encontrados correspondiesen a un solo rodado.
- La razón por la que Ciadea no informó es porque sólo se les preguntó si las partes eran de una Trafic. ( Informe preliminar Gabriel Levinas).
- No se encontró lo que estadísticamente siempre se encuentra, que es un 35 o 40 % de un vehículo cuando éste explota. Tampoco fue hallado ni un pedazo en el lugar de la explosión, cuando por lo menos debió encontrarse en el piso el chasis, porque el explosivo no rompe metal. (Levinas-entrevista).


RECUADRO 3. Claves.Arriba

- Nassib Haddad, ex presidente del Centro Islámico, es propietario de la empresa Volquetes Santa Rita, que depositó un volquete en la puerta de la AMIA, minutos antes de la explosión. Haddad realizaba demoliciones con explosivos como el que se utilizó en el atentado (amonal). (Fuente Página 12 .Verbitsky 26-4-98)
- El Renault 20 del electricista Daniel Joffe, estaba al lado del volquete en el momento de la explosión. Dice Levinas: “es el único de todos los vehículos que tiene desintegración material por proximidad. No fue peritado y se trató de destruirlo arrojándole escombros encima .
- Luego de nueve meses de transcurrido el atentado, el Juez Galeano decidió entregar lo que había quedado del coche.
- Un desconocido ofreció a Joffe 5.000 dólares por lo que quedaba del coche (chatarra inservible). Joffe no aceptó y el mismo desconocido ofreció 10.000 dólares. Joffe se negó nuevamente y fue insultado y amenazado.( Levinas).
- De los 300 heridos del atentado sólo fueron citados a declarar 20 de ellos.(Gabriel Levinas)
- Nicolasa Romero es la única persona que dice haber visto una Trafic en el lugar del atentado. La hermana que iba con ella dice haber visto sólo un taxi. La presencia del taxi fue confirmada.
- Otro testigo es el chofer Villalba, que se hallaba mal estacionado en Pasteur y Viamonte. Al estar en infracción estaba atento para detectar la presencia del vehículo del cepo, que es marca Renault Trafic y de color blanco. Villalba sostiene que nunca vio a la Trafic blanca en las inmediaciones.(Informe Levinas)
- El inspector José Luis González amenazó al barrendero de Manliba Juan Carlos Alvarez para que atestiguara haber visto una Trafic. Este testigo dejó en el volquete unos papeles que le dieron en Pasteur 611, se dirigió hacia la vereda de enfrente a buscar su carro y antes de llegar se produjo la explosión (foja 210 y 210b). En el Hospital de Clínicas volvió a ser presionado por Javier de Gamas. Alvarez, con 11 hijos, se negó a identificar la Trafic a pesar de las amenazas. (Informe preliminar Gabriel Levinas)

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