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El
Damero
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El discreto
encanto de la PERONÍA
Escribe
Alfredo Grande
Especial
para La Tecl@ Eñe
En un reportaje, un periodista extranjero
le preguntó a Perón
como era la distribución política
de los argentinos. El General respondió:
“bueno un tercio son conservadores,
un tercio socialistas, un tercio radicales”.
¿Pero y peronistas? Volvió
a preguntar desconcertado el periodista.
“Ah, no - respondió
Perón – peronistas son
todos” En una novela de
Osvaldo Soriano, un personaje se defiende:
“Yo nunca me metí en
política, siempre fui peronista”.
Peronista entonces designa un Universal
no partidario. Está ligado
a la idea de Movimiento policlasista.
Lo incompatible que albergaba estalló
en la masacre de Ezeiza. Pudo apenas
ser controlado por el General.
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Con Isabel el derrumbe, como el del Glaciar,
era cuestión de tiempo. La negación
maníaca de estas contradicciones
tenía una importancia decisiva en
la resistencia. Cuando la Revolución
Libertadora se mostró abiertamente
como Restauración Conservadora, pasando
Lonardi a la categoría de efímero
ex, apareció el peronismo del luche
y vuelve. El diagnóstico diferencial
entre peronismo y peronía solo es
posible a partir del regreso mítico
del General. Denomino peronía a la
captura reaccionaria del peronismo. Captura
que incluso tuvo el mismísimo General,
en su famoso discurso del primero de mayo
echando a la juventud maravillosa de la
plaza. Los peronios son siempre mas peronistas
que Perón. La lealtad es su máxima.
Isabel conducción fue su doctrina.
Para la peronía gorila es todo aquel
que intenta ensayar alguna crítica
a la doctrina del General. Para los peronistas,
gorilas son los que apoyaron y apoyan la
restauración conservadora. Lamentablemente,
la peronía y los peronistas han estado
fusionados en algunas oportunidades. En
las últimas elecciones, los tres
candidatos peronistas en realidad eran peronios.
El Padre de la Convertibilidad, el señor
Feudal de San Luis, y el Gobernador del
Calafate, llegado a esas lides por la deserción
del Señor de las Inundaciones, que
vio algo que nunca pudo contar. (Situación
opuesta a la de Mónica Lewinski que
contó algo que en realidad no tenía
que ver) Fueron tres peronios y ninguno
pudo ser candidato del Partido Peronista
por la habilidad fullera del Amo Bonaerense,
que hizo un per saltum de las internas,
lo que me parece que al menos impidió
una guerra civil porque hubiera ganado el
padre de Máximo Saúl. Eran
tres peronios, instituidos en los mecanismos
del poder y destinatarios de la fracasada
profecía del “que se vayan
todos”. Habría que haber agregado
una postdata: “y que no vuelvan”.
El peronio de la última hora dio
doble batacazo. Primero ganó por
virtud de un ballotage que era como patear
un penal sin arquero (puede fallar) Y segundo
en el discurso de asunción del cargo,
se clonó a peronista. Los peronios
todavía no saben bien que hacer,
porque no pueden enfrentarlo como si fuera
un radical cualquiera. Uno de los más
peronios de todos, que huyó de la
gobernación y regresó como
diputado, está evaluando el tema
entre sus devaneos de gatillo fácil
y transplante capilar. De todos modos, y
por el momento, la peronía está
tranquila. La salvaje devaluación
pulverizó salarios, que actualmente
tienen un poder adquisitivo menor en un
30%. Pero con la convertibilidad ya estaban
pulverizados, nadie se dio demasiada cuenta
de la diferencia. Los impuestos al consumo
son confiscatorios y prometen nuevas escaladas
recesivas. El superávit fiscal es
un límite de goma para el depredador
monetario internacional. Una moratoria unilateral
de los pagos hasta que se determine judicialmente
la legitimidad y legalidad de la deuda,
cuantas veces se pagó y quienes verdaderamente
la contrajeron, parece una forma de mantener
para el actual gobierno su carácter
peronista y alejarse del discreto encanto
de la peronía. Este es un momento
histórico para verificar la profecía
de Evita, la fundadora histórica
del peronismo: “el peronismo será
revolucionario o no será”.
Es decir, será peronía. Ya
lo fue por mas de diez años, incluyendo
la ¿gestión? de gobierno de
Isabel con o sin Brujo. De lo que se trata
es que pueda recuperar lo que tantas veces
perdió: la lucha revolucionaria.
El lema peronio por excelencia: “ni
yanquis ni marxistas: peronistas”
deberá dar paso a otros lemas donde
el divorcio histórico de la izquierda
revolucionaria y el peronismo combativo
y de base sea reparado. Creo que la Patria
Socialista fue un intento fallido, porque
aun el peronismo estaba demasiado infiltrado
de peronios. Después de los horrores
y dolores de la dictadura militar, después
de los errores y dolores de las dictaduras
civiles, después de los levantamientos
populares contenidos por los vallados ideológicos
de los democratismos burgueses, quizá
sea el momento de volver a cambiar la historia.
Para eso es muy necesario, me atrevo a decir
que imprescindible en el mediano plazo,
que el Presidente sea cada vez mas peronista
y que el discreto encanto de la peronía
no lo seduzca.
Si lo logra, no lo votaré pero prometo
aplaudirlo.
Por Alfredo Grande
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