Año III - número 12 - Marzo 2004 - Buenos Aires Argentina
-

Editorial

El filo de las láminas
Por Conrado Yasenza

Entrevistas

AMIA: Entrevista a Gabriel Levinas - Director de "El Porteño"
Por Vicente Zito Lema y Conrado Yasenza

El Damero

¿Una moral nueva y un nuevo sentido?
Por Mery Castillo-Amigo
La crisis de la Masculinidad
Por Marcelo Manuel Benítez
El discreto encanto de la peronía
Por Alfredo Grande

Ajo y Limones
Zona literaria y miscelánea

Julio Cortázar: Tremendo Cronopio
Por Conrado Yasenza
Cuentos:
"Felicidad sin perdices"
"Qué pasa"
Por Carola Chaparro
El Extranjero
Por Variya
Historia apta para todo público
Por Carola Chaparro

Poesía

Poemas de Fabio González
Poemas de Emilia Lahitte
Poemas de Marcelo Manuel Benítez

El ojo plástico

Juan José Eguizabal Escultor

Batea

Libros:
"El inventor de juegos"
Autor: Pablo de Santis
Por Carola Chaparro

Galerías


María Cristina Fresca:

María Cristina Fresca


Jorge Manuel Varela:

Jorge Manuel Varela


Marcelo Manuel Benítez:

Galería Marcelo Manuel Benítez


Kenti

Kenti


       Editorial

Editorial

El Filo de las láminas

Por Conrado Yasenza

Escucho la trompeta de Miles Davis desplegándose sobre las cuatro variaciones de Nuit Sur les Champs-Elysees, y pienso que no soy un intelectual, que apenas intento expandir el oficio de escribir más allá de la palabra, que tengo furias y alegrías estallando en cada encuentro, en cada charla o discusión.
No soy un intelectual, sólo un acopiador de ideas. Tengo amigos a los que odio y amo sin cortesías ni cochinadas inútiles.

Siento deseos de creer a pesar de estos duros tiempos de encuestas con porcentajes de popularidad elevadísimos; siento ganas de sacudir este estado actual de cosas: delicadezas fachistas de igualación hacia abajo; sonrisas de algunos dudosos representantes enfrentados a momentos cruciales; hipocresías de los que no asumen su angustia ni escarban en su propio excremento pero lo ofrecen igual; violencias producidas ante las cuales sólo se responde con un “esto no puede volver a ocurrir”
En fin, rechazo la vida tal cual se nos da, y la muerte también. Me importa nada que se me exija claridad. Aquel que sufra - y creo que los hay por cientos de miles - no necesita explicaciones. No puede ni debe aclarársele nada: sólo sentirlo. Cada palabra ocupa un silencio omnipresente, universal, y ellos, que sufren, lo saben muy bien. No hay aclaraciones válidas para los que viven en la espera eterna. Sólo sentirlo: haber nacido incompleto en un mundo afecto a la negación de lo que molesta y afea el paisaje propio y ajeno. Todos sufren y tienen derecho o no, y viven heridos por siempre, cayéndose una y otra vez del mundo sin otra respuesta que el desprecio, mientras los reyes se desnudan para que se les siga besando la mano.
Me expongo y ofrezco entonces mi vigilia, que no es un flujo semántico. Vivo entre el pánico a la repetición del abismo y la necesidad de repetir el deseo de creer. Vivo abriendo puertas pulmonares para ir de la cautela a la irritación: bien por la soja, la miel, la carne sin aftosa y nuestro bendito modelo exportador agrícola-ganadero. Pero yo no veo, y lo digo como queriendo que se me cumpla un deseo, al obrero volviendo a su fábrica reabierta ( o al obrero reincorporado a las que subsisten). Me duele este pánico al vacío, a los ojos ajados, a los dientes siempre rígidos en el vacío. Me duelen los servicios de cliente, el amor degradado; me duelen las planicies y las ojeras de este tiempo tan poco ingenuo, tan mentido y robado, vendido y prostituido por un conjunto de absurdos charlatanes.
En definitiva, una enfermedad de época, parecida a esas cuatro variaciones de una trompeta perdida. Una enfermedad desorientada por la noche y su viaje hacia la transfiguración. Una enfermedad de este cuerpo que quiere desesperadamente encontrar su huella, su marca o destino. Un cuerpo al que le guste su nombre; un cuerpo asociado que obligue a sus sentidos a permanecer alerta ante tanto rostro reciclado. Ojalá nos encontremos con ese cuerpo nuevo, arrojado hacia el futuro.
Aquí está el mío, con sus ganas, sus dudas, su esperanza y su carnal “combate entre la luz y las tinieblas”.
Si a alguien le sirve, úselo. Asumo el filo de las láminas.

Por Conrado Yasenza.


Agradecemos su opinión sobre esta publicación

Por favor, seleccione la Nota sobre la que va a opinar:
Apellido y Nombre:
Código Postal y Localidad:
País:
Email:
Ocupación:
Su opinión sobre esta nota o sobre nuestra publicación:

Muchas gracias por su contacto

  



|© La Tecl@ Eñe - Ideas, cultura y otras historias - Todos los derechos reservados|
Registro de la Propiedad Intelectual 267822 - Queda hecho el depósito que marca la ley.
Copyright ©2001- 2004

Propietarios y Directores: Marcelo Luna - Conrado Yasenza - José Antonio Borré
Buenos Aires - Argentina