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Visitas guiadas
por la Ciudad de Buenos Aires
Historia
apta para todo público
Por Carola
Chaparro
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Realizar una visita guiada histórica
es, por lo general, una invitación
carente de humor, ritmo o informalidad.
Más bien está teñida
de cierta cualidad eterna e indiscutible
que la vuelve distante y algo polvorienta.
Todo lo contrario a lo que sucede con la
propuesta de la Junta de Estudios Históricos
del Buen Ayre.
La idea, transmitida en cada visita guiada
por el historiador Eduardo Lazzari, es acercar
la historia a la gente, permitiendo que
cada uno reflexione y llegue a la conclusión
de que todo pueblo, incluso nosotros, tiene
un pasado que es causa de su presente. Sin
esa unión primordial entre sucesos
las personas quedan separadas de los motivos
reales, y lo que les ocurre empieza a ser
fruto de la casualidad. O peor, de alguna
maldición o característica
genética atribuible a una nación.
La tarea de la JEHBA es difundir conocimientos
con rigor histórico pero sin perder
gracia, ironía o locuacidad. No es
necesario aburrirse para sentir una compenetración
con la historia, y es fundamental para elaborar
preguntas o cuestionar a los héroes
resguardados por bronces inmortales. Porque
solamente descubriendo que cada conquistador,
presidente o intelectual argentino es tan
humano como cualquiera se puede comprender
la riqueza de cada período histórico.
Los héroes de mármol transmiten
tan poco como los viejos manuales de la
escuela secundaria: entre bostezo y bostezo
quizá se vislumbrara la adustez de
Sarmiento, pero demasiado poco de su enorme
valor para las ideas.
Fiel a estas premisas, la JEHBA trabaja
e investiga en el Museo Roca, para invitar,
cada fin de semana a las cuatro de la tarde,
a nuevas visitas guiadas por el Cementerio
de la Recoleta. Porque justamente allí
están (o estuvieron) la mayor parte
de quienes marcaron la historia argentina.
Aunque también –aclaran- realizan
recorridas guiadas por los barrios de Buenos
Aires, la Plaza de Mayo, los Palacios del
Centenario, entre otros sitios de la ciudad.
Recoleta tenebrosa
Durante la visita al Cementerio de la Recoleta
se pueden descubrir sorprendentes sucesos,
como por ejemplo, el destino de la pequeña
Isabelle, nieta de Napoleón Bonaparte
e hija del conde Walewski (un hijo extramatrimonial
de Bonaparte con la condesa polaca Marie
Walewska), quien murió en Buenos
Aires a los dos meses y fue enterrada en
la cripta de su madrina, Mariquita Sánchez
de Thompson.
O la tumba de Liliana Crociati, la joven
de 26 años que murió sepultada
por un alud en plena luna de miel, y para
quien sus padres construyeron un mausoleo
que reproduce su dormitorio y la muestra
con su vestido de novia y su mascota.
Pero si se trata de historias tenebrosas,
nada mejor que el terror de Alfredo Gath,
uno de los dueños de la famosa tienda
Gath & Chaves. Obsesionado por la catalepsia,
se preparó para lo peor con un féretro
cuyo mecanismo podía abrirse desde
adentro y activaba una campana externa para
avisar de la buena nueva. Lo probó
varias veces hasta que, el día en
que finalmente murió, no se produjo
el esperado despertar.
La que sí sufrió un ataque
de catalepsia fue la joven Rufina Cambaceres,
hija del poeta Eugenio Cambaceres, quien
a los 19 años fue sepultada viva,
cosa que solamente pudo comprobar su espantada
madre al día siguiente, cuando el
féretro movido la alertó de
la desgracia.
Por Carola Chaparro