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Cooperativismo:
Asociación libre y auténtica.
LA MAQUINA DEL
TIEMPO
Por Rubén
Daniel Fernández Lisso
Juan B. Justo y Nicolás
Repetto
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“En el movimiento cooperativo de
nuestro país se han cometido y aún se siguen
cometiendo muchos errores.
Algunos de ellos tienen por causa
la falta de conocimiento de los sanos principios
cooperativos. Personas muy bien intencionadas
y honestas suelen interpretar mal estos principios
y, sin quererlo, hacen sufrir serias desviaciones
a las buenas normas de la cooperación.
Pero, al lado de esas personas,
hay otras que, si bien conocen los fundamentos
de la verdadera cooperación y la obra realizada
por cooperativas que pueden servir de modelo,
movidas por el deseo de obtener un beneficio
personal o alentadas por empresas o individuos
interesados en desnaturalizar y desprestigiar
al cooperativismo, realizan una tarea que redunda
en perjuicio del movimiento cooperativo.
Al amparo de la ley argentina de
cooperativas suelen aparecer algunas entidades
que por sus propósitos y procedimientos están
en pugna con los sanos principios de la cooperación
libre y auténtica”.
Nicolás Repetto, prólogo de Estudios
cooperativos, Buenos Aires, 1943.
UN SIGNIFICADO DE
LO INSIGNIFICANTE
Cuando la Cooperativa El Hogar Obrero ya era
la más importante de Sudamérica, en una de las
tantas veces que le tocó recapitular los hechos,
Repetto dijo: “Todas las obras destinadas a
alcanzar gran desarrollo y a prestar servicios
efectivos, comienzan, por lo general, en ambientes
modestos y bajo formas a menudo insignificantes”.
Así ocurrió el 30 de julio de 1905, cuando
se reunieron en una habitación grande unos cuantos
ciudadanos con intenciones de modificar sus
propias condiciones de vida mediante una sociedad
cooperativa de crédito y edificación. La llamaron
“El Hogar Obrero”. Los estatutos aprobados indicaban
que “tiene por objeto proporcionar crédito a
sus asociados para la adquisición de sus hogares
y para otros fines” que permitan los reglamentos.
Habían dado el primer paso. En la reunión participaron
tipos que con el tiempo se convertirían en referentes
del compromiso social: Juan B. Justo, Nicolás
Repetto, Angel Giménez y Angel Hermida, entre
otros. Pusieron unos 1.000 pesos cada uno y
la cooperativa de ahorro estaba en marcha.
Las cosas grandes comienzan modestamente.
Casi sin que se note. Como las estaciones del
año o los árboles... Pero el que lo decía maravillosamente
bien fue el brillante George Bernard Shaw: “ninguna
cosa realmente importante empieza de una manera
solemne”.
EL MATABURROS Y PROUDHON
Según el diccionario de la Real
Academia Española cooperar es obrar juntamente
con otro u otros para un mismo fin. Sencillo
y claro, pero difícil. Tan difícil, que para
que se entienda claro siempre hubo que andar
escribiendo como organizar las tareas. Por eso,
un libro viejo cuenta que en París hubo un obrero
tipógrafo llamado Pierre Joseph Proudhon. Un
hombre bastante activo que escribía cosas como
ésta:
“En relación con las personas y las familias
cuyo trabajo es objeto de la asociación, la
compañía tiene por reglas:
Que toda persona empleada en la
asociación, hombre, mujer, niño, anciano, jefe
de oficina, contramaestre, obrero o aprendiz,
tiene un derecho indiviso en la propiedad de
la compañía;
Que tiene derecho a desempeñar
sucesivamente todas las funciones, todos los
grados, según las conveniencias del sexo, la
edad, el talento;
Que su educación, su instrucción
y su aprendizaje deben en consecuencia ser dirigidos
de tal forma que al hacerle cumplir su parte
en los trabajos penosos, les haga recorrer una
serie de trabajos y de conocimientos, y les
aseguren, en la época de la madurez, una aptitud
enciclopédica y una remuneración suficiente;
Que las funciones son electivas,
y los reglamentos están sometidos a la aprobación
de los asociados;
Que el salario está proporcionado
a la naturaleza de la función, a la importancia
del talento, a la extensión de la responsabilidad;
Que todo asociado participe en
los beneficios así como en las cargas de la
compañía, en la proporción de sus servicios;
Que cada cual es libre de dejar
a voluntad la asociación, y en consecuencia
de pedir arreglo de cuentas y liquidar sus derechos;
y recíprocamente que la compañía es dueña de
incorporar nuevos miembros.
Equitable Pioneers
of Rochdale
La cuna del movimiento cooperativo
moderno es la pequeña ciudad inglesa de Rochdale,
donde en el año 1844, una treintena de obreros
tejedores en huelga echaron las bases de la
primera sociedad cooperativa de consumo. Estimulados
por el deseo de prolongar la resistencia haciendo
durar el mayor tiempo posible los escasos recursos
con que contaban, formaron con éstos un fondo
común destinado a adquirir, para distribuirse,
también en común, los principales artículos
de consumo personal. Así nació, modestamente,
como nacen todas las iniciativas llamadas a
grandes destinos, la cooperación de consumo.
(...) Después de casi un siglo
de aplicación, se mantienen en pie y se respetan
como principios esenciales de la cooperación
las cinco bases siguientes, concebidas y aplicadas
por primera vez por los Equitable Pioneers of
Rochdale;
1º Un solo voto para cada socio;
2º Limitación del interés del capital;
3º Compras y ventas al contado;
4º Vental al precio corriente;
y
5º Devolución de los excedentes
en proporción al consumo.
Estudios cooperativos, Edición
de la Federación Argentina de cooperativas de
consumo, Buenos Aires, 1943.
Hágalo usted
mismo
El cooperativismo surge contra
la desgracia del trato discriminatorio. Pero
nadie sabe en qué termina. Por eso ésta nota
no es un intento de defensa de las cooperativas,
porque las cooperativas reproducen las relaciones
que establece el circuito comercial. Esta es
una nota sobre el espíritu del cooperativismo.
Un banco cooperativo debería ofrecer las mejores
condiciones del mercado. Si ya es así, yo no
me enteré. Claro, para qué voy a ir al banco
si no tengo ni chirolas.
Tenemos un mercado de diez millones
de personas en un país de treinta y cinco millones
de seres. –Usted no pertenece al mercado, no
hay crédito, dicen los economistas, los hacedores
de “estudios de mercado”, los publicistas. Si
el crédito para los que tienen crédito es usurario,
el crédito para los pobres todavía no tiene
nombre, pero el más cercano que se me ocurre
es choreo. Por ejemplo, si un libro que cuesta
$49.9 se financia con una tarjeta de crédito
para pobres, hay que pagar dos cuotas de 29.90
pesos, o sea, el valor del libro aumenta un
20% en dos meses. La misma compra con una tarjeta
de crédito para clase media y alta financian
seis pagos sin intereses ni recargos. En ésta
tierra “condenada al éxito” comprar el mismo
libro, le cuesta a un pobre mucho más caro que
a los que no son pobres.
EL YOPIN
En mi barrio conocimos los shopping
center cuando ni siquiera se llamaban shopping.
Todavía no se había convertido el salir de compras
en una sola acción: salir era una acción que
emprendíamos los seres humanos y comprar era
otra acción. Pero, como dice una amiga, “a mí
me gusta ir al shopping porque me siento más
segura, ahí los únicos que me asaltan son los
comerciantes”. Y quizás una moraleja en la historia
de los centros de compras es que se deja de
salir, para estar siempre adentro.
Pero los shopping pueden esperar
una mejor ocasión, porque la guía de nuestros
pesares es que a Gath y Chaves podíamos ir a
mirar a los reyes magos, que nos hacían soñar,
pero no podíamos ni soñar con comprar nada.
Por eso “nuestro” primer centro de compras se
llamó Supercoop, un emprendimiento de la Cooperativa
El Hogar Obrero.
EL MAPA DEL TESORO
Un atardecer husmeaba en una librería.
En la mesa de ofertas de uno por $ 1,50 y tres
por $ 3, encontré unos extraños y viejos libros,
ediciones de 1940 ó 1935. Uno tenía una característica
sugestiva: nunca nadie había leído ese ejemplar,
porque las hojas todavía estaban unidas. Era
un libro nuevo pero de otra época y me sedujo
ser el primero en leer un ejemplar que se había
editado hace 70 años.
El otro libro tenía un título sugestivo:
Cómo se forma una cooperativa, escrito por el
mismísimo Nicolás Repetto, que no es el conductor
de televisión sino un hombre que trabajó para
construir la sociedad en la que vivía. También
parecía que nadie lo había leído, pero como
el libro estaba bien refilado, nadie lo puede
asegurar.
Me interesó Como se forma una cooperativa,
quizás por la malaria personal, pero más que
nada por la malaria de vivir en una sociedad
que no está asociada. Y descubrí un libro jugosísimo.
Un verdadero mapa de como se concreta una cooperativa
entre gente que quiere construir o comprar una
casa familiar.
El libro tiene todo: cuentas claras,
reglamentos, actas de asambleas, discursos varios,
emprendimientos fallidos y otras cuantas yerbas.
Cuando fui a pagar me dijeron que
podía llevar otro libro para aprovechar la oferta:
-si lleva dos cuestan 1,50 cada uno... Puede
llevar tres y le cuesta lo mismo...
Agradecí la amabilidad
y salí con mis dos libros abajo del brazo. Nunca
fui bueno para las matemáticas.
MAQUINA DEL TIEMPO
II
La gente pide a gritos una política
de manos limpias y uñas cortas. El prestigio
que han alcanzado algunas grandes empresas capitalistas
en los cuerpos colegiados torna oportuno el
recuerdo que la política no es una empresa para
el asalto de las posiciones, ni para el incremento
de los intereses privados de los que se ocupan
de ella.
El régimen de fraude que hemos
vivido durante casi diez años ha influido sobre
toda la administración pública, relajando no
pocos resortes y alentando la propensión que
sienten algunos funcionarios públicos a utilizar
el cargo como un medio de enriquecimiento ilícito.
Se trate de dictaduras ejercidas francamente
o de gobiernos que dosifican hábilmente la violencia
y el fraude, el resultado es siempre el mismo:
el elemento que circunda al Gobierno siente
tentaciones de hacerse cómplice, aprovechador
o corrompido.
Nicolás Repetto, Política,
Editorial La Vanguardia. Buenos Aires, 1940.
HOME SWEET HOME (sobreviviendo)
Leo que el Hogar Obrero construyó,
entre sus primeras obras, un grupo de casas
en Turdera. Turdera!!!!!!!!!!! Es donde yo vivo.
Sigo leyendo y aparecen unas fotografías de
esas primeras casas que construyeron los cooperativistas
obreros. Una pregunta me taladró una zona indescriptible
¿Dónde están éstas casas? ¿Cuáles son? ¿Seguirán
en pie? ¿Habrán dejado paso a un Mc Donalds?
En la foto se ven casas con terreros amplios
pero no guasos, lindas casas.
En esa época Turdera era una estación
del Ferrocarril Sur, a 30 minutos de Constitución.
Ahora Turdera es una estación de los Ferrocarrilles
Metropolitanos S.A. a 30 minutos de Constitución.
Pero no sólo los trenes cambiaron de dueño y
de fuente de energía, las pocas casas se convirtieron
en miles, y las miles y miles en el conurbano
bonaerense.
Esa foto me intrigó y la miré con
atención, con mucha atención. Hasta que una
sospecha comenzó a profundizarse: ¿serán esas?
Y sí, son esas, porque las encontré.
Pero solo pude ver bien una porque pasé casi
a las dos de la mañana.
Está vieja y
digna. En la pared colocaron una placa: El Hogar
Obrero. 1914. (¿o 1919?)-. ¡Todavía no la demolieron
para poner un Mc Donalds!!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡
Vamo Repetto carajo!!!!!! Una de las primeras
obras del cooperativismo vernáculo sobrevive
al más salvaje neoliberalismo, con su cerco
de hiedra, con sus árboles frutales, con su
color amarillo sufrido. Con su puerta de alambre
tejido. Y la alegría me brota desde el tuétano
mientras miro la metáfora perfecta del país
que nos rodea.
Vansittart Neale,
Bakunin y Kropotkin (Qué nombrecitos!!!)
Hace justamente
un siglo se le preguntó al más destacado y activo
cooperativista de Gran Bretaña, Edward Vansittart
Neale, cuáles eran los principios de los Pioneros
de Rochdale. Respondió que podían ser sintetizados
en una palabra: libertad.
“El
hombre no llega a ser hombre y no llega a la
conciencia y a la realización de su humanidad
más que en sociedad y sólo por la acción colectiva
de la sociedad entera. No se emancipa del yugo
de la naturaleza exterior más que por el trabajo
colectivo o social, único capaz de transformar
la superficie de la tierra en una morada propicia
al desarrollo de la humanidad. No puede emanciparse
de su propia naturaleza, esto es, no puede subordinar
los instintos y los movimientos de su propio
cuerpo a la dirección de su espíritu, cada vez
más evolucionado, si no es por la educación
y la instrucción; pero una y otra son cosas
eminentemente sociales; puesto que fuera de
la sociedad el hombre hubiera quedado para la
eternidad una bestia salvaje”. Bakunin.
“Hay
en la naturaleza humana –afirma Kropotkin en
El apoyo mutuo- un núcleo de hábitos sociales,
herencia del pasado, que todavía no han sido
apreciados como corresponde; tales hábitos no
son impuestos por compulsión alguna; son superiores
a toda coerción”.
Las tres citas provienen del libro
Hacia la comunidad cooperativa libre, autor:
Miguel Angel Angueira Miranda, Editorial Proyección,
1969.
SE ACABARON LOS GUAPOS
(otra que la pólvora)
El ministro de
Economía dijo que va a promocionar el crédito
cooperativo, quizás sería importante que se
pueda promover el ahorro, pero claro, nunca
hay plata para repartir. Y para colmo al FMI
no le gustan los inventos tipo Patacón (porque
tienen miedo que nos demos cuenta que la plata
es un gran invento). Ellos prefieren su propio
invento: el dólar (el Euro también logró el
rango de muy lucrativo invento).
Quizás sería
interesante hablar acerca del dinero: un ejemplo:
si depositás 20 pesos en el banco, el banco
los deposita en el Banco Central, y después
puede dar crédito por 100 pesos con ese respaldo
en el Central. O sea, cada peso que vos metés
en un banco, al banco se le convierten al instante
en cinco pesos. Por eso durante las corridas
cambiarias del 2001 no pudieron devolver toda
la plata que reclamaban los depositantes y recurrieron
a su salida favorita: la estafa.
Hasta la próxima.
Por Rubén Daniel Fernández
Lisso