Genio
del mal II
Joseph
Goebbels
Por Marcelo
Rebón
|
 |
Introducción
Al finalizar la segunda guerra mundial,
no solo la fórmula para hacer la bomba atómica
le había sido extraída a los nazis alemanes
-y aplicada contra los pueblos de Hiroshima
y Nagasaki-. Entre muchos otros secretos develados
del acervo nazista - como avances en el campo
de la medicina (la cirugía estética, por ejemplo),
nacidos de la experimentación con prisioneros
de guerra-, y ante tanta crueldad que hoy se
utiliza en el mundo, estos apuntes de Joseph
Goebbels, ex ministro de propaganda nazi, graduado
en filosofía por la Universidad de Heidelberg
en 1921, dan cuenta de la agudeza y la astucia
que supo usar para mantener al mundo pendiente
de sus anuncios.
Entre los documentos
recuperados por las autoridades norteamericanas
en Berlín al finalizar la segunda guerra mundial,
hay cerca de 6800 paginas de un manuscrito (
sin duda) dictado por el mismo Goebbels, el
entonces ministro de propaganda nazi, escrito
en forma de diario que abarca en diversos lapsos,
el periodo que va desde el 21 de enero de 1942
al 9 de diciembre de 1943. El texto fue mecanografiado
a triple espacio con estilo gótico alemán,
con amplios márgenes y sobre grueso papel con
marca de agua; cada pagina contenía alrededor
de cien palabras.
Las partes mas importantes
de ese manuscrito ( cerca de un 30% ) fue traducido
por Louis P. Lochner en 1948 El presente documento
se encuentra hoy en el Hoover Insitute and Library
on War, Peace and Revolution en la universidad
de Stanford.
Es indudable que
el texto fue dictado por Goebbels, pero no es
necesariamente un relato sincero de su vida
como individuo propagandista. Era un hombre
demasiado astuto como para exponer su alma ante
una secretaria.
De los estudios
realizados se extraen una serie de principios
a partir de los cuales se pretende resumir lo
que motivaba a Goebbels. Estos principios pueden
ser considerados como legado intelectual del
ministro alemán. Si el legado ha sido objeto
de una deducción fiable, es una cuestión metodológica.
Si es valido, es una cuestión psicológica. Si,
o cuándo, partes del mismo deberían ser utilizadas
en una sociedad democrática son problemas profundos
e inquietantes de naturaleza política y ética.
1. Los propagandistas deben
tener acceso a la Información referente a los
acontecimientos y a la opinión pública.
Goebbels sostenía
que él y sus asociados podían planear planificar
y ejecutar propaganda tan solo con la constante
referencia a la información existente. Al empeorar
la situación en Alemania, permitió que un numero
cada vez menor de funcionarios tuviese acceso
a toda información relevante, y en mayo de
1943 persuadió a Hitler para que solo a el le
facilitase informes sin expurgar.
La información básica
afecta a los acontecimientos militares. Todo
indica que el filosofo era mantenido informado
acerca de los planes militares de Alemania.
No confiaba demasiado
en las encuestas porque decía que siempre estaban
hechas para un propósito determinado. Goebbels
tendía, además, a confiar en su propio sentido
común, su intuición o experiencia, que en los
informes oficiales. Escuchaba a su madre, decía,
porque “ ella conoce los sentimientos del
pueblo mejor que tantos expertos que juzgan
desde la torre de marfil de la encuesta científica,
ya que en el caso de ella es la voz del propio
pueblo la que habla”.
La SD, al
igual que los funcionarios alemanes, facilitaban
información sobre naciones enemigas , aliadas
y neutrales; esta era recopilada a partir de
espías , conversaciones y escuchas telefónicas.
A partir del interrogatorio a prisioneros y
espionaje de correspondencia de los mismos.
Basándose en su propia intuición decía; una
replica directa del enemigo, él la interpretaba
como signo de su propia eficacia.: “ Un violento
ataque contra mi último artículo – por parte
de la agencia de noticias soviética- demuestra
que nuestra propaganda antibolchevique está
minando lentamente los nervios soviéticos”.
2. La propaganda
debe ser planeada y ejecutada por una sola autoridad.
Seguía la línea
de la teoría nazi de la centralización del poder,
y también demuestra las ansia de poder que
sentía Goebbels.
Una sola autoridad
- Él -, debía realizar tres funciones:
a) Emitir todas
las directrices de la propaganda. Todo fragmento
de propaganda debía expresar un contenido político.
Y la política quedaba bien clara en las directrices.
Estas hacían referencias a acontecimientos de
la guerra y acontecimientos que sucedían dentro
y fuera de Alemania. Indicaban cuando las campañas
debían comenzar, intensificarse o atenuarse
y cuando terminar. Sugería como debían ser interpretadas
- las noticias- comentadas , o bien si debían
ignorarse por completo.
Goebbels solo cedía autoridad en la ejecución
y emisión de directrices al propio Hitler, cuya
aprobación en asuntos importantes era siempre
buscada. A menudo había quejas referentes a
la ejecución y planificación de alguna campaña,
por lo que la maquina propagandística nazi estaba
sometida a una constante reorganización.
b) Explicar las directrices de
la propaganda a funcionarios importantes y mantener
su moral. Si no se facilitaba una explicación
acerca de la política propagandística a aquellos
funcionarios que, formal o informalmente, cumplían
las directrices, no cabía esperar que actuaran
con eficacia y de buena gana.
c) Supervisar las
actividades de otras agencias que tengan consecuencias
propagandísticas. “ Yo creo – dijo Goebbels
a Hitler- que, cuándo se crea un ministro
de Propaganda, todas las cuestiones que afectan
a la propaganda, las noticias y la cultura dentro
del Reich y en las zonas ocupadas deben estar
subordinadas al mismo”.
3. Las consecuencias propagandísticas
de una acción deben ser consideradas al planificar
la acción.
Él persuadió a Hitler,
según escribió para que condujera “la guerra
aérea contra Inglaterra"
Según principios
psicológicos mas que militares.”Era mas importante
que un propagandista ayudase a planificar un
acontecimiento que a razonar uno que ya pasó.”
4. La propaganda
debe afectar a la política y a la acción del
enemigo.
La
propaganda era considerada un arma de guerra,
aunque Goebbels nunca utilizó las palabras “guerra
psicológica o guerra política” Aparte de socavar
la moral del enemigo, creía que la propaganda
podía afectar a los jefes enemigos de cuatro
maneras posibles:
a) Suprimiendo
el material propagandístico capaz de suministrar
al enemigo informaciones útiles. A menudo Goebbels
se negaba a refutar las alegaciones enemigas
referentes a daños causados por los ataques
aéreos: “Es mejor – dijo en abril de 1942- que
los ingleses crean haber conseguido grandes
éxitos en la guerra aérea, que hayan conseguido
en realidad tales victorias”. También censuraba
de mala gana noticias referentes a la mala calidad
de las armas soviéticas los planes alemanes
, para el empleo de armas secretas e incluso
noticias militares favorables.
b) Difundiendo abiertamente
propaganda cuyo contenido o tono conduzca al
enemigo a sacar las conclusiones deseadas. “estoy
convencido de que una firme actitud por nuestra
parte ( publicitaria) disipara en cierto
modo los anhelos de invasión por parte de los
ingleses”.
c) Incitando al
enemigo a revelar informaciones propias de carácter
vital. Al terminar la batalla del mar del Coral,
Goebbels creyó que los japoneses habían conseguido
una victoria total, y el silencio de las autoridades
norteamericanas y británicas fue atacado entonces
“con preguntas muy precisas; no podrán soslayar
durante mucho tiempo la responsabilidad de contestar
a tales preguntas”
d) Absteniéndose
de toda referencia a una actividad que perjudique
al enemigo cuando ella pudiera desacreditar
tal actividad. Goebbels no deseaba otorgar un
“Beso de la muerte” a aquellas cuestiones que
obtenían su aprobación. No se utilizaban en
absoluto aquellas noticias que indicaban relaciones
poco amistosas entre dos o mas de los países
opuestos a Alemania, porque “la controversia
entre los Aliados es una planta pequeña que
florece mejor cuando se permite que siga su
crecimiento natural”
Asimismo el aparato
publicitario nazi se mantenía al margen de una
huelga del carbón en Estados Unidos, y de los
grupos anticomunistas o profesistas en Inglaterra.

5. Debe haber una información no clasificada y operacional
a punto para complementar una campaña propagandística.
En el caso de la campaña antisemita, se
procedió a resucitar los protocolos de sión.
También creó noticias
desde la acción, para demostrar la amistad entre
Alemania y Finlandia, un grupo de niños finlandeses
enfermos fue invitado a pasar unas vacaciones
de convalecencia en Alemania.
Los entierros de
nazis destacados eran noticias rodeadas de toda
pompa, y la misma técnica se aplicaba a las
victimas francesas y belgas de los ataques aéreos
británicos.
6.
Para ser percibida,
la publicidad debe suscitar en interés de la
audiencia y debe ser transmitida a través de
un medio de comunicación que llame poderosamente
la atención.
Grandes energías
se dedicaron al establecimiento y mantenimiento
de los medios de comunicación. En países neutrales
u ocupados fueron controlados o adquiridos los
periódicos. “es una lastima que no podamos
llegar al pueblo de la Unión Soviética, puesto
que el Kremlin ha tenido la precaución de impedir
al pueblo ruso recibir las grandes emisiones
mundiales y limitarlo a sus emisoras locales”
En el interior del
Reich, fueron creados los medios para reabrir
rápidamente los cines luego de los mas intensos
ataques aéreos.
En radio fue ideado
un cebo parea mantener la atención de la audiencia.
Goebbels creía que la “propaganda” por radio,
pasado un tiempo, tendía a provocar rechazo
en la audiencia. En 1942, llegó a la conclusión
de que “los alemanes querían que su radio
no solo facilitara instrucción, sino también
entretenimiento y relajamiento” y que “las
noticias directas” eran mas efectivas que
las “charlas” cuando se trataba de audiencias
extranjeras. Como todo propagandista podría
atraer a oyentes enemigos facilitándole los
nombres de prisioneros de guerra. La mejor forma
de propaganda en los periódicos no era “propaganda”
( es decir editoriales y exhortaciones), sino
noticias matizadas que parecieran ser neutrales.
Goebbels se sentía
atraído por el cine, al menos tres noches a
la semana acudía a los estrenos de films de
argumentos o noticiarios para ofrecer lo que
el llamaba “expertas críticas” . Las
películas – afirmó- debían facilitar entretenimiento
y argumentos absorbentes capaces de suscitar
tensión para finalmente resolverla simultáneamente,
debían afectar sutilmente a un público atento,
pero no mediante fragmentos en particular, sino
con la atmósfera general.. “Cuesta muchísimo
montar debidamente el noticiario cada semana
y convertirlo en efectiva arma de propaganda,
pero esto bien vale la pena, ya que millones
de personas sacan del noticiario su mejor visión
acerca de la guerra, sus causas y sus efectos”.
También creía que los noticiarios aportaban
la “prueba” para muchas de sus principales
aseveraciones propagandísticas, en forma de
imágenes visuales ( estas poseían mayor credibilidad
que las palabras habladas).
7. Sólo
la credibilidad han de determinar si los materiales
de la propaganda han de ser ciertos o falsos.
La postura moral del filósofo Goebbels era
bien decidida: él decía la verdad y sus enemigos
contaban embustes.En realidad para él lo importante
era lo expeditivo y no lo moral. Pensaba que
la verdad debía ser utilizada con la mayor
frecuencia posible, de lo contrario el enemigo,
o los propios hechos, podían demostrar la falsedad,
en cuyo caso la propia credibilidad sufriría
detrimento. Afirmaba también que en 1914 los
alemanes se habían vuelto mas sofisticados ya
que podían leer entre líneas y por tanto no
resultaba fácil engañarlos.
Por consiguiente
las mentiras eran útiles cuando no podían ser
desmentidas. Para inducir a los italianos a
abandonar las zonas ocupadas por las fuerzas
británicas y americanas, y después enviarlos
a Alemania como fuerza de trabajo, Goebbels
anunció por la radio que “los ingleses y
los norte americanos obligarían a todos los
hombres en edad militar a alistarse”.
8. El
propósito, el contenido y la efectividad de
la propaganda enemiga, la fuerza y los efectos
de una refutación, y la naturaleza de las actuales
campañas propagandísticas determinan si la propaganda
enemiga debe ser ignorada o refutada.
Casi siempre Goebbels parecía mortalmente atemorizado
por la propaganda enemiga. Aunque él controlaba
todos los mass-media de Alemania desde
1933, debía de estar convencido de que los alemanes
no habían sido totalmente convertidos a la causa
alemana, o por lo menos de que podían verse
corrompidos por los esfuerzos del enemigo. En
enero de 1942 admitió que las emisiones de
radios enemigas vuelven a ser escuchadas con
mayor amplitud a pesar de que el castigo podía
ser la pena de muerte. Catorce meses mas tarde
reconoció que los ingleses y norte americanos
habían intensificado las transmisiones radiales
a los países del Eje e intentan intensificar
aun mas las propaganda radial.El primer impulso
de Goebbels era el de replicar a la propaganda
enemiga, el escribía como si fuese miembro
de una gran sociedad de Debates Internacionales
y como si el silencio de su parte podría significar
el hundimiento de su propio prestigio. Pero
en realidad equilibraba juiciosamente una serie
de factores antes de decidir si había que ignorar
o refutar las alegaciones del enemigo.
En primer lugar analizaba la propaganda enemiga. Si
le parecía que la meta de esta propaganda enemiga
era la de suscitar una respuesta, guardaba silencio.
“Los ingleses están empezando a utilizar
una nueva modalidad de propaganda: implican
al genera Rommel en objetivos que ahora no puede
realizar, con el fin de poder declarar mas adelante
la incapacidad del mismo. Una respuesta directa
a esas implicaciones hubiese equivalido a vender
los planes de los ejércitos alemanes.”
En cambio, se daba la réplica si se creía que el enemigo
estaba transmitiendo rotundas falsedades. Puesto
que casi toda afirmación del enemigo era considerada
como falsa, Goebbels creía que solo las mas
escandalosas debían ser expuestas.
En cambio las afirmaciones de los enemigos
de escasa enjundia no debían ser consideradas,
pues una refutación implicaba conferirles mayor
circulación .o representar un despilfarro en
energías propagandísticas..No obstante la propaganda
enemiga efectiva requería una acción inmediata.
“Si el enemigo daba la impresión de estar
consiguiendo un triunfo propagandístico en su
guerra de nervios”; al iniciarse las grandes
incursiones aéreas británicas contra las ciudades
alemanas, después de la caída de Mussolini,
o en medio de la fuerte presión aplicada por
Gran Bretaña a Turquía a finales del otoño de
1943; “La única réplica adecuada era un discurso
del propio Hitler”.
Goebbels examinaba un arsenal de propaganda antes de
iniciar la réplica, Mantenía silencio si juzgaba
que su respuesta, por ausencia de hechos o de
argumentos, pudiera parecer demasiado débil.
Cuando Alemania era atacada por el trato que
daba a los judíos, la política del “silencio
absoluto” parecía improcedente: es mejor tomar
la ofensiva y decir algo referente a la crueldad
de los ingleses en la india o en próximo oriente.
Y también “intensificar nuestra propaganda
antibolchevique”.
Trató también de evaluar de antemano la eficacia de
una refutación. Si sus propios argumentos, así
como los del enemigo, parecían vigorosos, pero
el enemigo podía aparentar mejor posición debido
a los esfuerzos alemanes para refutarle, Goebbels
se abstenía de abrir fuego, sin embargo, a menudo
creía que una refutación podía proteger a los
alemanes o contribuir a inmunizar a los extranjeros
contra una campaña enemiga a punto de ser lanzado
ya en curso.
Goebbels creía necesario revisar la propia propaganda
antes que refutar o ignorar la propaganda enemiga.
Se abstenía de replicar cuando su respuesta
podía desviar la atención respecto a temas propagandísticos
mas importantes, o incluso contrarrestarlos.
“No tiene objeto absorberse a diario en temas
nuevos y rumores diseminados por el enemigo”,
afirmo, puesto que era necesario concentrarse
en el “tema central” del antisemitismo.
En marzo de 1943, permitió que las noticias de victorias
de los bolcheviques circularan sin obstáculo
por todo el mundo, pues quería que Europa se
atemorizara y coopere en la lucha contra los
rusos.
9. Credibilidad,
inteligencia y los posibles efectos de la comunicación
determinan si los materiales propagandísticos
deben ser censurados.
“La política de las noticias – aseveró- es un arma de guerra; su propósito es el
de hacer la guerra y no el de dar información”
su decisión se apoyaba en tres consideraciones
pragmáticas.
Goebbels reconocía, primero, que a menudo la
censura (de un artículo) podía deteriorar la
credibilidad y consideraba que: “en tiempos
de excitación y tensión, el hambre de noticias
debe ser satisfecho como sea” , “si censuramos
empujamos al público alemán a leer las noticias
extranjeras y enemigas”.
La política consistía en suprimir materiales considerados
como indeseables para el consumo dentro de Alemania,
pero emplearlos simultáneamente en propaganda
exterior si eran apropiados al respecto. Las
historias referentes a un supuesto canibalismo
por parte de los soviéticos eran difundidas
en países extranjeros, pero no dentro de Alemania
para no aterrorizar a los familiares de aquellos
soldados que combatían contra los rusos. A veces
cierto material no era censurado dentro del
país a los efectos de mantener la credibilidad
en el extranjero. Censuraba cuando creía que
el conocimiento de la información podía producir
una reacción indeseable o bien cuando no seguía
la línea de una directriz del momento.
10. El
material de la propaganda del enemigo puede
ser utilizado en operaciones cuando ayude a
disminuir el prestigio de ese enemigo, o preste
apoyo al propio objetivo del propagandista.
Aunque su actitud básica respecto a la propaganda
enemiga fuese el desprecio, Goebbels tamizaba
la radio y la prensa enemigas, así como las
declaraciones oficiales, en busca de materiales
con los que operar. En este aspecto no estaba
motivado por el deseo mas bien defensivo de
replicar al enemigo, sino por consideraciones
ofensivas, puesto que ciertas palabras del enemigo
podían ayudarle a alcanzar sus propios objetivos
propagandísticos. “Por la mañana publicamos
en la prensa alemana una colección de diez mentiras
de Churchill, esta recopilación está causando
una profunda impresión en la prensa neutral
y demuestra que Churchill es el Almirante de
la incapacidad”
11.
La
propaganda negra debe ser empleada con preferencia
a la blanca cuando esta última sea menos creíble
o produzca efectos indeseables.
Por propaganda negra se entiende toda información
cuya fuente queda oculta para la audiencia.
Goebbels utilizó la propaganda negra para refutar
versiones en contra del Reich porque consideraba
que un desmentido oficial solo afirmaría y publicitaría
la campaña opositora, a esos ataques internos
les respondió con bolos no oficiales, lo que
el denominaba “propaganda de viva voz”.
También impuso mejoras en los campos de detención
de prisioneros rusos, y dejó correr la noticia
a efectos de esperar que el resto de los combatientes
rusos se entregasen.
12. La
propaganda puede ser facilitada por líderes
prestigiosos.
Este principio era de esperar en un Goebbels, cuya
ideología nazi subrayaba la importancia de la
jefatura.
Era de esperar que los alemanes se mostraran
sumisos frente a una propaganda que contuviera
el nombre de un líder prestigioso.
Si un funcionario nazi era relevado de su cargo por
incapaz, solo se decía que ha sido relevado
a causa de una enfermedad.
13. La
propaganda debe estar cuidadosamente sincronizada.
Goebbels pensaba que la agilidad y la flexibilidad
eran necesarias, y que los propagandistas debían
poseer en todo momento la facultad de “calcular
de antemano los efectos psicológicos”
Según
parecen actuaban tres principios:
a) La comunicación
debe llegar a la audiencia mucho antes que la
propaganda enemiga.” Quien dirige la primera
palabra al mundo siempre tiene razón”.
La pérdida de Kiev fue reconocida con la mayor celeridad
posible “para que no tengamos que andar rengueando
tras el anuncio del enemigo”.
b) Una campaña propagandística debe comenzar en el momento
óptimo.Goebbels nunca indicó, implícita
o explícitamente como decidía cuando era el
mejor momento para iniciar una campaña o dar
una noticia.
c) Un tema
propagandístico debe ser repetido, pero no mas
allá del punto en que disminuya su efectividad.
Por un lado Goebbels creía que la propaganda
debía ser repetida hasta ser aprendida por completo
y que, ulteriormente, era necesaria mas repetición
para consolidar el aprendizaje. Tales repeticiones
se realizaban a lo largo del tiempo. Una campaña
antijudía continuaba durante semanas, en cuyo
tiempo “alrededor del 70 u 80 % de nuestras
emisiones por radio, están dedicadas a ella.”
Por otro lado, la repetición podía ser innecesaria
e incluso indeseable: “cuando el tema era
aburrido o dejaba de impresionar como ocurrió
con la información de los éxitos de los submarinos
alemanes”.
Demasiados bombos y platillos al principiar la campaña,
aunque deseables psicológicamente, podrían hacer
demasiado “chillona” y la propaganda resultara
menos creíble.
14.
La
propaganda debe “etiquetar” los acontecimientos
y las personas con frases o consignas distintas.
Una y otra vez, Goebbels subrayaba intensamente frases
y consignas para caracterizar los hechos.
a) Deben
suscitar las respuestas deseadas que la audiencia
posee previamente. Si las palabras podían provocar
estas respuestas, entonces, la tarea de Goebbels
consistía, simplemente en vincular con el suceso
aquellas palabras que mas tarde habrían de adquirir
su especial significado.
“A veces, las noticias podían hablar por sí mismas
en el sentido de que suscitaban las respuestas
deseadas sin la adición de una etiqueta verbal.”
b)
Deben
poder ser aprendidas con facilidad.
“Ha de utilizar el blanco y el negro, de
lo contrario no resulta convincente para la
gente”, manifestó Goebbels. Este principio
de simplificación lo aplicó a todos los medios,
con el fin de facilitar el aprendizaje. Las
masas eran lo importante, no los intelectuales.
La propaganda podía ser apoyada por una voluntad
de aprender.
c)
Deben
ser utilizadas una y otra vez, pero sólo en
las situaciones apropiadas.
Deseaba explotar lo aprendido en cosas ya ocurridas,
las reacciones aprendidas por la gente frente
a los símbolos verbales quería transferirlas,
fácil y eficientemente, a nuevos acontecimientos.
Criticaba a la propaganda británica porque “
sus slogans cambian a cada momento y por
tanto, no poseen verdadera garra” “Hay ciertos
términos que debemos reservarnos tan solo para
nosotros, y entre ellos, también la palabra
“Reich”.
d)
Deben
ser a prueba de efectos bumeran. Goebbels “Hay
ciertas palabras ante las cuales deberíamos
huir como lo hace el diablo ante el agua bendita,
y entre ellas se encuentran sabotaje
y asesinato”
15. La
propaganda dirigida a la retaguardia debe evitar
el suscitar falsas esperanzas que puedan quedar
frustradas por los acontecimientos futuros.
Para Goebbels, estaba bien claro que el anuncio anticipado de un éxito
alemán a lo largo de líneas militares o políticas
podía tener ciertos efectos beneficiosos inmediatos,
“La confianza de los alemanes y la ansiedad
del enemigo podían ser incrementados, pero si
esa victoria no se concretizaba rápidamente
o el éxito se convertiría en fracaso, los alemanes
se sentirían abrumados y el enemigo se fortalecería.”
Goebbels prevenía a menudo contra “falsas
ilusiones” e impedía que ciertas victorias
fueran pregonadas con un estruendo excesivo.
En otros momentos se percibió que la propaganda
enemiga pretendió lanzar a los ejércitos alemanes
hacia objetivos que nadie podía esperar que
consiguieran.
16. La
propaganda en la retaguardia deberá crear un
nivel óptimo de ansiedad.
Para Goebbels la ansiedad era una espada de doble filo, ya que un exceso
de ansiedad podía producir pánico y desmoralización,
y una escasez podía producir la complacencia
y la inactividad. Por tanto se intentaba conseguir
un equilibrio entre ambos extremos, estrategia
que puede quedar reducida a dos principios:
a) La propaganda deberá reforzar la ansiedad
con respecto a las consecuencias de la derrota.
Los objetivos bélicos del enemigos eran el principal
material empleado para mantener la ansiedad
alemana en un punto álgido “El pueblo alemán
debe estar convencido de que esta guerra amenaza
sus vidas y sus posibilidades nacionales de
desarrollo, y debe combatir con todas sus fuerzas”
. Pero por si acaso la campaña de “la fuerza
por el miedo” fracasaba, no se perdía la menor
oportunidad de atacar aquellos términos en que
el enemigo planeaba la paz, que pudieran parecer
benignos. Las campañas antibolcheviques no solo
pretendían endurecer la resistencia alemana,
también trataban de conseguir cooperación de
todos los países neutrales y ocupados. Por una
aparte, Goebbels trataba de convencerse a si
mismo de que los alemanes no volverían a dejarse
engañar -como lo habían sido en la primera guerra
mundial -, “ pues conocen bien a sus enemigos
y saben los que les cabe esperar si llegasen
a entregarse a ellos” . Por otra parte,
estaba muy seguro de que los alemanes presentaban
especial sensibilidad vulnerable a la propaganda
pacifista, temía por tanto que la propaganda
americana estuviera dirigida “no contra el
pueblo alemán sino contra el nazismo”. De
vez en cuando era necesario incrementar el nivel
de ansiedad de los alemanes en lo referente
a un acontecimiento específico. El 24 de febrero
de 1942 , después de la primera y desastrosa
campaña invernal en Rusia, Goebbels “dio ordenes
a la prensa alemana para que tratase la situación
en el Este de un modo favorable, pero no excesivamente
optimista. No deseaba suscitar falsas esperanzas,
pero lo mas importante era que los alemanes
no dejaran de preocuparse por la situación en
el Este.
b) La
propaganda debe disminuir la ansiedad ( excepto
la referente a las consecuencias de la derrota)
que sea excesiva y que no pueda ser reducida
por la propia gente. Como es lógico, los bombardeos aéreos elevaban en exceso
la ansiedad de los alemanes, pero constituían
una situación sobre la cual Goebbels no podía
ejercer un control propagandístico. En otras
situaciones que implicaban también una dosis
de ansiedad desmoralizante, en cambio, podía
mostrarse mas activo. “Para ver las cosas
desde un prisma realista” cuando la situación
militar en Túnez dejó de ofrecer esperanza,
las bajas alemanas eran descriptas como “no
de tal índole, que como resultado de las mismas,
nuestras posibilidades para la victoria final
hayan quedado mermadas” En cambio trató
de utilizar el mismo principio al revés – la
llamada estrategia del terror- contra sus enemigos,
arrojando sobre ciudades inglesas, octavillas
con fotos de los daños causados por los ingleses
en Luebeck o Rostock, y bajo ellas el discurso
del Furer en el Reichstag, anunciando la inminencia
de ataques de represalia.
17. La
propaganda dirigida a la retaguardia debe disminuir
el impacto de la frustración.
Era importante evitar que los alemanes se sintieran
frustrados y para ello, por ejemplo, cabía inmunizarlos
contra falsas esperanzas. Si alguna decepción
no podía ser evitada, Goebbels procuraba disminuir
su impacto siguiendo dos principios:
a) Las frustraciones
inevitables deben ser previstas.Al
parecer, el razonamiento de Goebbels consistía
en que una frustración podía resultar menos
decepcionante si se eliminaba el elemento de
sorpresa o choque. Gradualmente, se le dio al
pueblo alemán “ alguna impresión de que el
final estaba a la vista” A medida que la
lucha en Túnez llegaba a su fin. Asimismo, recibía
de antemano indicaciones cada vez que se preparaba
una reducción en las raciones alimentarias,
aunque de todos modos el anuncio final siempre
le desazonaba.
b)
Las
frustraciones inevitables deben ser planeadas
en perspectiva. Goebbels consideraba como una de las principales
funciones la de dar a los alemanes lo que el
llamaba kriesguberblick, es decir, una panorámica
general de la guerra. “De lo contrario éstos
perderían la confianza en su régimen y en él
mismo, y dejarían de comprender por que se les
pide tantos sacrificios”.
18. La propaganda debe facilitar el desplazamiento
de la agresión, especificando los objetivos
para el odio.
Goebbels tuvo muy pocas satisfacciones positivas que
ofrecer a los alemanes durante “el período
de adversidades” (abarcado por el diario).
Citaba naturalmente las pérdidas enemigas, siempre
que le era posible y siempre y cuando los alemanes
no se mostraran confiados en exceso. Solo en
una ocasión alabó a los alemanes por haber resistido
al enemigo durante tanto tiempo. Parece ser
que en general la técnica principal consistió
en desplazar la agresividad alemana hacia un
grupo marginal.
Los objetivos del odio eran “ los bolcheviques
y los judíos” A Goebbels le inquietaban los
informes según los cuales “el temor a los bolcheviques
por parte de las grandes masas europeas se ha
debilitado un tanto” o de que ciertos grupos
de intelectuales alemanes han manifestado que
“el bolcheviquismo no es tan malo como piensan
los nazis”.
La propaganda antisemita solía ir combinada
con medidas activas contra los judíos en Alemania
o en los países ocupados. La agresión alemana
también iba dirigida hacia los pilotos ingleses
o americanos, pero no contra Estados Unidos
o Inglaterra.
En los países enemigos Goebbels manifestaba
una fuerte tendencia a emplear la táctica de
“introducir cuñas”, ya que procuraba
fomentar suspicacias, desconfianzas y antipatías
entre sus enemigos y entre los grupos o sectores
de un país en particular. Así, asumió la idea
de que los fundamentos de la hostilidad entre
naciones o dentro de una misma nación existían
ya por razones históricas, o resultado de los
reveses de la guerra. Su tarea consistía en
dirigir la agresión por canales conflictivos.
19. La propaganda
no debe perseguir respuestas inmediatas; más
bien debe ofrecer alguna forma de acción o diversión,
o ambas cosas.
En casi todo su pensamiento sobre la estrategia
y los objetivos propagandísticos, Goebbels adoptó
la distinción entre lo que era denominado Haltung
(porte, conducta, comportamiento observable)
y Stinunung ( sentimiento, espíritu, talento)
ante el bombardeo de una ciudad alemana
Goebbels solía decir que el “haltum” de
la población era excelente, pero el “Stimunung”
era bajo Él deseaba ver a estos componentes
de la moral tan altos como fuera posible. El
Stimunung lo consideraba mucho mas volátil,
ya que podía ser fácilmente afectado por la
propaganda enemiga y los acontecimientos y cabía
mejorarlo simplemente ofreciendo al pueblo alguna
forma de distracción y relajamiento. El Haltung
debía ser mantenido a cualquier precio,
ya que de lo contrario el régimen nazi perdería
su apoyo y la gente estaría dispuesta a rendirse.
En resumen los alemanes eran obligados a guardar
las apariencias y a cooperar en el esfuerzo
bélico, cualesquiera que fuesen sus sentimientos
internos. Goebbels reconocía claramente la impotencia
de su propaganda en seis situaciones: los impulsos
básicos del sexo y el hambre
no eran afectados por la propaganda. Las
incursiones aéreas
enemigas creaban problemas que iban desde la incomodidad hasta
la muerte y que no podían ser soslayadas. La
propaganda no podía aumentar significativamente
la producción industrial. Los impulsos religiosos de muchos
alemanes no podían ser alterados, por lo menos
durante la guerra. La oposición abierta
de algunos alemanes
y de las poblaciones en los países ocupados
requerían de una acción vigorosa, no palabras
ingeniosas. Finalmente, la desfavorable
situación militar de Alemania
se estaba convirtiendo en un hecho innegable.
|
|
“... por el momento
es muy poco lo que podemos hacer desde
la propaganda, debemos conseguir alguna
victoria en alguna parte...”.
El stimung estaba sentenciado
y e incluso el propio Haltung
le preocupaba, afortunadamente esa victoria
que anunciar nunca llegó.
Cuando el ejercito rojo
hizo avances en Alemania nazi, Hitler
invitó a Goebbels y su familia a que
se movieran hacia su Fuehrerbunker.
El 1 de mayo 1945, Joseph Goebbels pensando
en no dejar rastros de ningún tipo,
se suicido, no sin antes matar a su
esposa y seis hijos.
|
(Material Extraído de apuntes
de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora,
facultad de Ciencias Sociales, cátedra de Opinión
Pública del profesor Julio Aurelio.)
Algunas apreciaciones.
Propaganda: término que proviene de la religión
católica, de “propagar, propagandear la fe”.
Desde el recorte de la realidad “seleccionado”
por los noticieros hasta el famoso derecho a
réplica “ofrecido con caballerosidad” forman
parte de lo que Goebbels supo clasificar dentro
de lo que es dar y tratar de extraer información
“útil” según sea el sentido “utilitario” de
la misma. Información, “información” que sirve
para lograr que quienes la reciben, o parte
de ellos hagan lo deseado por el emisor. O
el efecto contrario: información omitida con
el objeto de conservar el orden establecido,
información omitida para no generar acción.
Información “cambiada” para desorientar a quienes
la reciben. (No voy a dar ejemplos concretos
sobre la actualidad). Cuando los argentinos
piden “ que se vayan todos” ( los políticos)
se olvidan de los medios de comunicación porque
son corresponsables de lo ocurrido, y estos
ya no se hacen cargo de responder abiertamente;
desde luego que Goebbels estaba a favor de la
monopolización de la información, y de la propiedad
de los medios de comunicación concentrada. En
este sentido, podemos hablar de “alianzas” entre
sectores políticos y algunos medios y o periodistas.En
cuanto a “etiquetar los hechos”, significa codificar
la información, pero al mismo tiempo darle un
rótulo, esto es una definición que conlleva
una manera de interpretar lo ocurrido en un
sentido lineal predirigido; los ejemplos también sobran. El filósofo no descubrió nada nuevo, simplemente clasificó
lo observable o perceptible, para poder hacer
uso de la fenomenología de la psico-comunicación
( ahora lo llaman marketing, tiene algo de ética
pero nace con el mismo fin: influir en las pautas
del “consumidor”). Algunos teóricos sostienen
que la comunicación no existe, o bien que “la
comunicación es una ilusión”; otros dicen que
sirve para que el o los destinatarios hagan
lo esperado por quien emite un mensaje, y es
dentro de esta visión que podemos ubicar a la
concepción que Goebbels utilizó para hacer su
propaganda.Según Tom Lupo, una vieja ley de
la comunicación dice: “El emisor que trata al
receptor como a un idiota, con el pasar de las
reiteraciones, termina transformándolo en
un idiota”. La repetición de los mensajes es algo que ya la gente soportó
y los publicistas lo saben. Desde la concepción
de Goebbels, el arte de mentir no es poesía,
es apenas traición, engaño y desprecio a la
tan cuestionada fe en el prójimo.
¿Sabrán los lectores desentrañar cuántos
principios más asociados a los pensamientos
del filósofo y ex ministro de propaganda nazi,
Joseph Goebbels, son hoy usados por campañas
publicitarias, campañas políticas y medios
de comunicación?.
Por Marcelo Rebón