Año III - número 11 - Diciembre 2003 - Buenos Aires Argentina
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Editorial

La ciudad de las filtraciones
Por Conrado Yasenza

Entrevistas

Doris Halpin - Perfiles de Ricardo Carpani
Por Marcelo Luna

El Damero

Seminario: "Neoliberalismo y cultura, perplejidades del nuev siglo"
Breve historia de la tortura en la Argentina - II Parte
Por Marcelo Benítez
El cuerpo de sílice.
Por Alfredo Grande
Cooperativismo: Asociación libre y auténtica.
Por Rubén Fernández Lisso
Capitalismo y desocupación: "Los lunes al sol"
Por Marcelo Benítez

Ajo y Limones

Héctor Yánover.
Por Amalia Inés Gieschen Zarrabeitia.
Poemas
Por Héctor Yánover
Leonardo Martínez Poeta Catamarqueño
El Tango: escrito en el cuerpo.
Lic. Mirta Vazquez
Burguesía y gangsterismo en el deporte. El atrofiado hipertrofiado.
de Dante Panzeri
Nuestra América.
de José Martí

Dossier

Joseph Goebbels
Genio del mal II
Por Marcelo Rebón

El ojo plástico

Carpani

Batea

Libros: "Estúpidos Hombres Blancos" Autor: Michel Moore Por Rubén Fernández Lisso
Libros: "La mestiza de Pizarro" Autor Alberto Vargas Llosa Por Carola Chaparro

Galerías


María Cristina Fresca:

María Cristina Fresca


Jorge Manuel Varela:

Jorge Manuel Varela


Marcelo Manuel Benítez:

Galería Marcelo Manuel Benítez


Kenti

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      Dossier

Genio del mal II

Joseph Goebbels

Por Marcelo Rebón

Introducción

Al finalizar la segunda guerra mundial, no solo la fórmula para hacer la bomba atómica le había sido extraída a los nazis alemanes  -y aplicada contra los pueblos de Hiroshima y Nagasaki-. Entre muchos otros secretos develados del acervo nazista - como avances en el campo de la medicina (la cirugía estética, por ejemplo),  nacidos de la experimentación con prisioneros de guerra-, y ante tanta crueldad que hoy se utiliza en el mundo, estos apuntes de Joseph Goebbels, ex ministro de propaganda nazi, graduado en filosofía  por la Universidad de Heidelberg en 1921, dan cuenta de la agudeza y la astucia que supo usar para mantener  al mundo pendiente de sus anuncios.

Entre los documentos recuperados por las autoridades norteamericanas en Berlín al finalizar la segunda guerra mundial, hay cerca de 6800 paginas de un manuscrito ( sin duda) dictado por el mismo Goebbels, el entonces ministro de propaganda nazi, escrito en forma de diario que abarca en diversos lapsos, el periodo que va desde el 21 de enero de 1942 al 9 de diciembre de 1943. El texto fue mecanografiado a triple espacio con  estilo gótico alemán, con amplios márgenes y sobre grueso papel con marca de agua;  cada pagina contenía alrededor de cien palabras.

Las partes mas importantes de ese manuscrito ( cerca de un 30% ) fue traducido por Louis P. Lochner en 1948  El presente documento se encuentra hoy en el Hoover Insitute and Library on War, Peace and Revolution en la universidad de Stanford.

Es indudable que el texto fue dictado por Goebbels, pero no es necesariamente un relato sincero de su vida como individuo propagandista. Era un hombre demasiado astuto como para exponer su alma ante una secretaria.

De los estudios realizados se extraen una serie de principios a partir de los cuales se pretende resumir lo que motivaba a Goebbels. Estos principios pueden ser considerados como legado intelectual del ministro alemán. Si el legado ha sido objeto de una deducción fiable, es una cuestión metodológica. Si es valido, es una cuestión psicológica. Si, o cuándo, partes del mismo deberían ser utilizadas en una sociedad democrática son problemas profundos e inquietantes de naturaleza política y ética.

1.  Los propagandistas deben tener acceso a la Información referente a los acontecimientos y a la opinión pública.

Goebbels sostenía que él y sus asociados podían planear planificar y ejecutar propaganda tan solo con la constante referencia a la información existente. Al empeorar la situación en Alemania, permitió que un numero cada vez menor de funcionarios tuviese acceso a toda información relevante, y en mayo de  1943 persuadió a Hitler para que solo a el le facilitase informes sin expurgar.

La información básica afecta a los acontecimientos militares. Todo indica que el filosofo era mantenido informado acerca de los planes militares de Alemania.

No confiaba demasiado en las encuestas porque decía que siempre estaban hechas para un propósito determinado. Goebbels tendía, además, a confiar en su propio sentido común, su intuición o experiencia, que en los informes oficiales. Escuchaba a su madre, decía, porque “ ella  conoce los sentimientos del pueblo mejor que tantos expertos que juzgan desde la torre de marfil de la encuesta científica, ya que en el caso de ella es la voz  del propio pueblo la que habla”.

La SD, al igual que los funcionarios alemanes, facilitaban información sobre naciones enemigas , aliadas y neutrales; esta era recopilada a partir de espías , conversaciones y escuchas telefónicas. A partir del interrogatorio a prisioneros y espionaje de correspondencia de los mismos. Basándose en su propia intuición decía; una replica directa del enemigo, él la interpretaba como signo de su propia eficacia.: “ Un violento ataque contra mi último artículo – por parte de la agencia de noticias soviética- demuestra que nuestra propaganda antibolchevique está minando lentamente los nervios soviéticos”.

2. La propaganda debe ser planeada y ejecutada por una sola autoridad.

Seguía la línea de la teoría nazi de la centralización del poder, y también demuestra  las ansia de poder que sentía Goebbels.

Una sola autoridad - Él -, debía realizar tres funciones:

a) Emitir todas las directrices de la propaganda.  Todo fragmento de propaganda debía expresar un contenido político. Y la política quedaba bien clara en las directrices.
Estas hacían referencias a acontecimientos de la guerra y  acontecimientos que sucedían dentro y fuera de Alemania. Indicaban cuando las campañas debían comenzar, intensificarse o atenuarse y cuando terminar. Sugería como debían ser interpretadas - las noticias- comentadas , o bien si debían ignorarse por completo.
Goebbels solo cedía autoridad en la ejecución y emisión de directrices al propio Hitler, cuya aprobación en asuntos importantes era siempre buscada. A menudo había quejas referentes a la ejecución y planificación de alguna campaña, por lo que la maquina propagandística nazi estaba sometida a una constante reorganización.

b)  Explicar las directrices de la propaganda a funcionarios importantes y mantener su moral. Si no se facilitaba una explicación acerca de la política propagandística a aquellos funcionarios que, formal o informalmente, cumplían las directrices, no cabía esperar que actuaran con eficacia y de buena gana.

c) Supervisar las actividades de otras agencias que tengan consecuencias propagandísticas. “ Yo creo – dijo Goebbels a Hitler- que, cuándo se crea un ministro de Propaganda, todas las cuestiones que afectan a la propaganda, las noticias y la cultura dentro del Reich y en las zonas ocupadas deben estar subordinadas al mismo”.

3.  Las consecuencias propagandísticas de una acción deben ser consideradas al planificar la acción.

Él persuadió a Hitler, según escribió para que condujera “la guerra aérea contra Inglaterra"

Según principios psicológicos mas que militares.”Era mas importante que un propagandista ayudase a planificar un acontecimiento que a razonar uno que ya pasó.”

4. La propaganda debe afectar a la política y a la acción del enemigo.

La propaganda era considerada un arma de guerra, aunque Goebbels nunca utilizó las palabras “guerra psicológica o guerra política” Aparte de socavar la moral del enemigo, creía que la propaganda podía afectar a los jefes enemigos de cuatro maneras posibles:

a)      Suprimiendo el material propagandístico capaz de suministrar al enemigo informaciones útiles. A menudo Goebbels se negaba a refutar las alegaciones enemigas referentes a daños causados por los ataques aéreos: “Es mejor – dijo en abril de 1942- que los ingleses crean haber conseguido grandes éxitos en la guerra aérea, que hayan conseguido en realidad tales victorias”. También censuraba de mala gana noticias referentes a la mala calidad de las armas soviéticas los planes alemanes , para el empleo de armas secretas e incluso noticias militares favorables.

b)  Difundiendo abiertamente propaganda cuyo contenido o tono conduzca al enemigo a sacar las conclusiones deseadas. “estoy convencido de que una firme actitud por nuestra parte ( publicitaria)  disipara en cierto modo los anhelos de invasión por parte de los ingleses”.

c) Incitando al enemigo a revelar informaciones propias de carácter vital. Al terminar la batalla del mar del Coral, Goebbels creyó que los japoneses habían conseguido una victoria total, y el silencio de las autoridades norteamericanas y británicas fue atacado entonces “con preguntas muy precisas; no podrán soslayar durante mucho tiempo la responsabilidad de contestar a tales preguntas”

d) Absteniéndose de toda referencia a una actividad que perjudique al enemigo cuando ella pudiera desacreditar tal actividad. Goebbels no deseaba otorgar un “Beso de la muerte” a aquellas cuestiones que obtenían su aprobación. No se utilizaban en absoluto aquellas noticias que indicaban relaciones poco amistosas entre dos o mas de los países opuestos a Alemania, porque “la controversia entre los Aliados es una planta pequeña que florece mejor cuando se permite que siga su crecimiento natural”

Asimismo el aparato publicitario nazi se mantenía al margen de una huelga del carbón en Estados Unidos, y de los grupos anticomunistas o profesistas en Inglaterra.

5. Debe haber una información no clasificada y operacional a punto para complementar una campaña propagandística.                         

En el caso de la campaña antisemita, se procedió a resucitar los protocolos de sión.                                                                               

También creó noticias desde la acción, para demostrar la amistad entre Alemania y Finlandia, un grupo de niños finlandeses enfermos fue invitado a pasar unas vacaciones de convalecencia en Alemania.

Los entierros de nazis destacados eran noticias rodeadas de toda pompa, y la misma técnica se aplicaba a las victimas francesas y belgas de los ataques aéreos británicos.

6.      Para ser percibida, la publicidad debe suscitar en interés de la audiencia y debe ser transmitida a través de un medio de comunicación que llame poderosamente la atención.

Grandes energías se dedicaron al establecimiento y mantenimiento de los medios de comunicación. En países neutrales u ocupados fueron controlados o adquiridos los periódicos. “es una lastima que no podamos llegar al pueblo de la Unión Soviética, puesto que el Kremlin ha tenido la precaución de impedir al pueblo ruso recibir las grandes emisiones mundiales y limitarlo a sus emisoras locales”

En el interior del Reich, fueron creados los medios para reabrir rápidamente los cines luego de los mas intensos ataques aéreos.

En radio fue ideado un cebo parea mantener la atención de la audiencia. Goebbels creía que la “propaganda” por radio, pasado un tiempo, tendía a provocar rechazo en la audiencia. En 1942, llegó a la conclusión de que “los alemanes querían que su radio no solo facilitara instrucción, sino también entretenimiento y relajamiento”  y que “las noticias directas” eran mas efectivas que las “charlas” cuando se trataba de audiencias extranjeras. Como todo propagandista podría atraer a oyentes enemigos facilitándole los nombres de prisioneros de guerra. La mejor forma de propaganda en los periódicos no era “propaganda” ( es decir editoriales y exhortaciones), sino noticias matizadas que parecieran ser neutrales.

Goebbels se sentía atraído por el cine, al menos tres noches a la semana acudía a los estrenos de films de argumentos o noticiarios para ofrecer lo que el llamaba “expertas críticas” . Las películas – afirmó- debían facilitar entretenimiento y argumentos absorbentes capaces de suscitar tensión para finalmente resolverla simultáneamente, debían afectar sutilmente a un público atento, pero no mediante fragmentos en particular, sino con la atmósfera general.. “Cuesta muchísimo montar debidamente el noticiario cada semana y convertirlo en efectiva arma de propaganda, pero esto bien vale la pena, ya que millones de personas sacan del noticiario su mejor visión acerca de la guerra, sus causas y sus efectos”.  También creía que los noticiarios aportaban la “prueba” para muchas de sus principales aseveraciones propagandísticas, en forma de imágenes visuales ( estas poseían mayor credibilidad que las palabras habladas).

7.  Sólo la credibilidad han de determinar si los materiales de la propaganda han de ser ciertos o falsos.

La postura moral del filósofo Goebbels era bien decidida: él decía la verdad y sus enemigos contaban embustes.En realidad para él lo importante era lo expeditivo y no lo moral. Pensaba que la verdad debía ser utilizada con  la mayor frecuencia posible, de lo contrario el  enemigo, o los propios hechos, podían demostrar la falsedad, en cuyo caso la propia credibilidad sufriría detrimento. Afirmaba también que en 1914 los alemanes se habían vuelto mas sofisticados ya que podían leer entre líneas y por tanto no resultaba fácil engañarlos.

Por consiguiente las mentiras eran útiles cuando no podían ser desmentidas. Para inducir a los italianos a abandonar las zonas ocupadas por las fuerzas británicas y americanas, y después enviarlos a Alemania como fuerza de trabajo, Goebbels anunció por la radio que “los ingleses y los norte americanos obligarían a todos los hombres en edad militar a alistarse”.

8.  El propósito, el contenido y la efectividad de la propaganda enemiga, la fuerza y los efectos de una refutación, y la naturaleza de las actuales campañas propagandísticas determinan si la propaganda enemiga debe ser ignorada o refutada.

Casi siempre Goebbels parecía mortalmente atemorizado por la propaganda enemiga. Aunque él controlaba todos los mass-media de Alemania desde 1933, debía de estar convencido de que los alemanes no habían sido totalmente convertidos a la causa  alemana, o por lo menos de que podían verse corrompidos por los esfuerzos del enemigo. En enero de 1942 admitió que las emisiones de  radios enemigas vuelven a ser escuchadas con mayor amplitud a pesar de que el castigo podía ser la pena de muerte. Catorce meses mas tarde reconoció que los ingleses y norte americanos habían intensificado las transmisiones radiales a los países del Eje e intentan intensificar aun mas las propaganda radial.El primer impulso de Goebbels era el de replicar a la propaganda enemiga,  el escribía como si fuese miembro de una gran sociedad de Debates Internacionales y como si el silencio de su parte podría significar el hundimiento de su propio prestigio. Pero en realidad equilibraba juiciosamente una serie de factores antes de decidir si había que ignorar o refutar las alegaciones del enemigo.

En primer lugar analizaba la propaganda enemiga. Si le parecía que la meta de esta propaganda enemiga era la de suscitar una respuesta, guardaba silencio. “Los ingleses están empezando a utilizar una nueva modalidad de propaganda: implican al genera Rommel en objetivos que ahora no puede realizar, con el fin de poder declarar mas adelante la incapacidad del mismo. Una respuesta directa a esas implicaciones hubiese equivalido a vender los planes de los ejércitos alemanes.”

En cambio, se daba la réplica si se creía que el enemigo estaba transmitiendo rotundas falsedades. Puesto que casi toda afirmación del enemigo era considerada como falsa, Goebbels creía que solo las mas escandalosas debían ser expuestas.

En cambio las afirmaciones de los enemigos de escasa enjundia no debían ser consideradas, pues una refutación implicaba conferirles mayor circulación .o representar un despilfarro en energías propagandísticas..No obstante la propaganda enemiga efectiva  requería una acción inmediata. “Si el enemigo daba la impresión de estar consiguiendo un triunfo propagandístico en su guerra de nervios”; al iniciarse las grandes incursiones aéreas británicas contra las ciudades alemanas, después de la caída de Mussolini, o en medio de la fuerte presión aplicada por Gran Bretaña a Turquía a finales del otoño de 1943; “La única réplica adecuada era un discurso del propio Hitler”.

Goebbels examinaba un arsenal de propaganda antes de iniciar la réplica, Mantenía silencio si juzgaba que su respuesta, por ausencia de hechos o de argumentos, pudiera parecer demasiado débil.

Cuando Alemania era atacada por el trato que daba a los judíos, la política del “silencio absoluto”  parecía improcedente: es mejor tomar la ofensiva y decir algo referente a la crueldad de los ingleses en la india o en  próximo oriente. Y también “intensificar nuestra propaganda antibolchevique”.

Trató también de evaluar de antemano la eficacia de una refutación. Si sus propios argumentos, así como los del enemigo, parecían vigorosos, pero el enemigo podía aparentar mejor posición debido a los esfuerzos alemanes para refutarle, Goebbels se abstenía de abrir fuego, sin embargo, a menudo creía que una refutación podía proteger a los alemanes o contribuir a inmunizar a los extranjeros contra una campaña enemiga a punto de ser lanzado ya en curso.

Goebbels creía necesario revisar la propia propaganda antes que refutar o ignorar la propaganda enemiga. Se abstenía de replicar cuando su respuesta podía desviar la atención respecto a temas propagandísticos mas importantes, o incluso contrarrestarlos. “No tiene objeto absorberse a diario en temas nuevos y rumores diseminados por el enemigo”, afirmo, puesto que era necesario concentrarse en el “tema central” del antisemitismo.

En marzo de 1943, permitió que las noticias de victorias de los bolcheviques circularan sin obstáculo por todo el mundo, pues quería que Europa se atemorizara y coopere en la lucha contra los rusos.

9. Credibilidad, inteligencia y los posibles efectos de la comunicación determinan si los materiales propagandísticos deben ser censurados.

“La política de las noticias – aseveró- es un arma de guerra; su propósito es el de hacer la guerra y no el de dar información” su decisión se apoyaba en tres consideraciones pragmáticas.

Goebbels reconocía, primero, que a menudo la censura (de un artículo) podía deteriorar la credibilidad y consideraba que: “en tiempos de excitación y tensión,  el hambre de noticias debe ser satisfecho como sea” , “si censuramos empujamos al público alemán a leer las noticias extranjeras y enemigas”.

La política consistía en suprimir materiales considerados como indeseables para el consumo dentro de Alemania, pero emplearlos simultáneamente en propaganda exterior si eran apropiados al respecto. Las historias referentes a un supuesto canibalismo por parte de los soviéticos eran difundidas en países extranjeros, pero no dentro de Alemania para no aterrorizar a los familiares de aquellos soldados que combatían contra los rusos. A veces cierto material no era censurado dentro del país a los efectos de mantener la credibilidad en el extranjero. Censuraba cuando creía que el conocimiento de la información podía producir una reacción indeseable o bien cuando no seguía la línea de una directriz del momento.

10.  El material de la propaganda del enemigo puede ser utilizado en operaciones cuando ayude a disminuir el prestigio de ese enemigo, o preste apoyo al propio objetivo del propagandista.

Aunque su actitud básica respecto a la propaganda enemiga fuese el desprecio, Goebbels tamizaba la radio y la prensa enemigas, así como las declaraciones oficiales, en busca de materiales con los que operar. En este aspecto no estaba motivado por el deseo mas bien defensivo de replicar al enemigo, sino por consideraciones ofensivas, puesto que ciertas palabras del enemigo podían ayudarle a alcanzar sus propios objetivos propagandísticos. “Por la mañana publicamos en la prensa alemana una colección de diez mentiras de Churchill, esta recopilación está causando una profunda impresión en  la prensa neutral y demuestra que Churchill es el Almirante de la incapacidad”

11.  La propaganda negra debe ser empleada con preferencia a la blanca cuando esta última sea menos creíble o produzca efectos indeseables.

Por propaganda negra se entiende toda información cuya fuente queda oculta para la audiencia. Goebbels utilizó la propaganda negra para refutar versiones en contra del Reich porque consideraba que un desmentido oficial solo afirmaría y publicitaría la campaña opositora, a esos ataques internos les respondió con bolos no oficiales, lo que el denominaba “propaganda de viva voz”. También  impuso mejoras en los campos de detención de prisioneros rusos, y dejó correr la noticia a efectos de esperar que el resto de  los combatientes rusos se entregasen.

12.  La propaganda puede ser facilitada por líderes prestigiosos.

Este principio era de esperar en un Goebbels, cuya ideología nazi subrayaba la importancia de la jefatura.

Era de esperar que los alemanes se mostraran sumisos frente a una propaganda que contuviera  el nombre de un líder prestigioso.

Si un funcionario nazi era relevado de su cargo por incapaz, solo se decía que ha sido relevado a causa de una enfermedad.

13.  La propaganda debe estar cuidadosamente sincronizada.

Goebbels pensaba que la agilidad y la flexibilidad eran necesarias, y que los propagandistas debían poseer en todo momento la facultad de “calcular de antemano los efectos psicológicos”

Según parecen actuaban tres principios:

a) La comunicación debe llegar a la audiencia mucho antes que la propaganda enemiga.” Quien dirige la primera palabra al mundo siempre tiene razón”.

La pérdida de Kiev fue reconocida con la mayor celeridad posible “para que no tengamos que andar rengueando tras el anuncio del enemigo”.

b) Una campaña propagandística debe comenzar en el momento óptimo.Goebbels nunca indicó,  implícita o explícitamente como decidía cuando era el mejor momento para iniciar una campaña o dar una noticia.

c) Un tema propagandístico debe ser repetido, pero no mas allá del punto en que disminuya su efectividad. Por un lado Goebbels creía que la propaganda debía ser repetida hasta ser aprendida por completo y que, ulteriormente, era necesaria mas repetición para consolidar el aprendizaje.  Tales repeticiones se realizaban a lo largo del tiempo. Una campaña antijudía continuaba durante semanas, en cuyo tiempo “alrededor del 70 u 80 % de nuestras emisiones por radio, están dedicadas a ella.”

Por otro lado, la repetición podía ser innecesaria e incluso indeseable: “cuando el tema era aburrido o dejaba de impresionar como ocurrió con la información de los éxitos de los submarinos alemanes”.

Demasiados bombos y platillos al principiar la campaña, aunque deseables psicológicamente, podrían hacer demasiado “chillona” y la propaganda resultara menos creíble.

14.  La propaganda debe “etiquetar” los acontecimientos y las personas con frases o consignas distintas.

Una y otra vez, Goebbels subrayaba intensamente frases y consignas para caracterizar los hechos.

a) Deben suscitar las respuestas deseadas que la audiencia posee previamente. Si las palabras podían provocar estas respuestas, entonces, la tarea de Goebbels consistía, simplemente en vincular con el suceso aquellas palabras que mas tarde habrían de adquirir su especial significado.

“A veces, las noticias podían hablar por sí mismas en el sentido de que suscitaban las respuestas deseadas sin la adición de una etiqueta verbal.”

b)     Deben poder ser aprendidas con facilidad.

Ha de utilizar el blanco y el negro, de lo contrario no resulta convincente para la gente”, manifestó Goebbels. Este principio  de simplificación lo aplicó a todos los medios, con el fin de facilitar el aprendizaje. Las masas eran lo importante, no los intelectuales. La propaganda podía ser apoyada por una voluntad de aprender.

c)      Deben ser utilizadas una y otra vez, pero sólo en las situaciones apropiadas.

Deseaba explotar lo aprendido en cosas ya ocurridas, las reacciones aprendidas por la gente frente a los símbolos verbales quería transferirlas, fácil y eficientemente, a nuevos acontecimientos. Criticaba a la propaganda británica porque “ sus slogans cambian a cada momento y por tanto, no poseen verdadera garra” “Hay ciertos términos que debemos reservarnos tan solo para nosotros, y entre ellos, también la palabra “Reich”.

d)     Deben ser a prueba de efectos bumeran. Goebbels “Hay ciertas palabras ante las cuales deberíamos huir como lo hace el diablo ante el agua bendita, y entre ellas se encuentran sabotaje y asesinato

15.  La propaganda dirigida a la retaguardia debe evitar el suscitar falsas esperanzas que puedan quedar frustradas por los acontecimientos futuros.

Para Goebbels, estaba bien claro que el anuncio anticipado de un éxito alemán a lo largo de líneas militares o políticas podía tener ciertos efectos beneficiosos inmediatos, “La confianza de los alemanes y la ansiedad del enemigo podían ser incrementados, pero si esa victoria no se concretizaba rápidamente o el éxito se convertiría en fracaso, los alemanes se sentirían abrumados y el enemigo se fortalecería.” Goebbels prevenía a menudo contra “falsas ilusiones” e impedía que ciertas victorias fueran pregonadas con un estruendo excesivo. En otros momentos se percibió que la propaganda enemiga pretendió lanzar a los ejércitos alemanes hacia objetivos que nadie podía esperar que consiguieran.

16.  La propaganda en la retaguardia deberá crear un nivel óptimo de ansiedad.

Para Goebbels la ansiedad era una espada de doble filo, ya que un exceso de ansiedad podía producir pánico y desmoralización, y una escasez podía producir la complacencia y la inactividad. Por tanto se intentaba conseguir un equilibrio entre ambos extremos, estrategia que puede quedar reducida a dos principios:

a) La propaganda deberá reforzar la ansiedad con respecto a las consecuencias de la derrota. Los objetivos bélicos del enemigos eran el principal material empleado para mantener la ansiedad alemana en un punto álgido “El pueblo alemán debe estar convencido de que esta guerra amenaza sus vidas y sus posibilidades nacionales de desarrollo, y debe combatir con todas sus fuerzas” . Pero por si acaso la campaña de  “la fuerza por el miedo” fracasaba, no se perdía la menor oportunidad de atacar aquellos términos en que el enemigo planeaba la paz, que pudieran parecer benignos. Las campañas antibolcheviques no solo pretendían endurecer la resistencia alemana, también trataban de conseguir cooperación de todos los países neutrales y ocupados. Por una aparte, Goebbels trataba de convencerse a si mismo de que los alemanes no volverían a dejarse engañar -como lo habían sido en la primera guerra mundial  -, “ pues conocen bien a sus enemigos y saben los que les cabe esperar si llegasen a entregarse a ellos” . Por otra parte, estaba muy seguro de que los alemanes presentaban especial sensibilidad vulnerable a la propaganda pacifista, temía por tanto que la propaganda americana estuviera dirigida “no contra el pueblo alemán sino contra el nazismo”. De vez en cuando era necesario incrementar el nivel de ansiedad  de los alemanes en lo referente a un acontecimiento específico. El 24 de febrero de 1942 , después de la primera y desastrosa campaña invernal en Rusia, Goebbels “dio ordenes a la prensa alemana  para que tratase la situación en el Este de un modo favorable, pero no excesivamente optimista. No deseaba suscitar falsas esperanzas, pero lo mas importante era que los alemanes no dejaran de preocuparse por la situación en el Este.

b) La propaganda debe disminuir la ansiedad ( excepto la referente a las consecuencias de la derrota) que sea excesiva y que no pueda ser reducida por la propia gente. Como es lógico, los bombardeos aéreos elevaban en exceso la ansiedad de los alemanes, pero constituían una situación sobre la cual Goebbels no podía ejercer un control propagandístico. En otras situaciones que implicaban también una dosis de ansiedad desmoralizante, en cambio, podía mostrarse mas activo. “Para ver las cosas desde un prisma realista” cuando la situación militar en Túnez dejó de ofrecer esperanza, las bajas alemanas eran descriptas como “no de tal índole, que como resultado de las mismas, nuestras posibilidades para la victoria final hayan quedado mermadas” En cambio trató de utilizar el mismo principio al revés – la llamada estrategia del terror- contra sus enemigos, arrojando sobre ciudades inglesas, octavillas con fotos de los daños causados por los ingleses en Luebeck o Rostock, y bajo ellas el discurso del Furer en el Reichstag, anunciando la inminencia de ataques de represalia.

17.  La propaganda dirigida a la retaguardia debe disminuir el impacto de la frustración.

Era importante evitar que los alemanes se sintieran frustrados y para ello, por ejemplo, cabía inmunizarlos contra falsas esperanzas. Si alguna decepción no podía ser evitada, Goebbels procuraba disminuir su impacto siguiendo dos principios:

a) Las frustraciones inevitables deben ser previstas.Al parecer, el razonamiento de Goebbels consistía en que una frustración podía resultar menos decepcionante si se eliminaba el elemento de sorpresa o choque. Gradualmente, se le dio al pueblo alemán “ alguna impresión de que el final estaba a la vista” A medida que la lucha en Túnez llegaba a su fin. Asimismo, recibía de antemano indicaciones cada vez que se preparaba una reducción en las raciones alimentarias, aunque de todos modos el anuncio final siempre le desazonaba.

b)     Las frustraciones inevitables deben ser planeadas en perspectiva. Goebbels consideraba como una de las principales funciones la de dar a los alemanes lo que el llamaba kriesguberblick, es decir, una panorámica general de la guerra. “De lo contrario éstos perderían la confianza en su régimen y en él mismo, y dejarían de comprender por que se les pide tantos sacrificios”.

18. La propaganda debe facilitar el desplazamiento de la agresión, especificando los objetivos para el odio.

Goebbels tuvo muy pocas satisfacciones positivas que ofrecer a los alemanes durante “el período de adversidades” (abarcado por el diario). Citaba naturalmente las pérdidas enemigas, siempre que le era posible y siempre y cuando los alemanes no se mostraran confiados en exceso. Solo en una ocasión alabó a los alemanes por haber resistido al enemigo durante tanto tiempo. Parece ser que en general la técnica principal consistió en desplazar la agresividad alemana hacia un grupo marginal.

Los objetivos del odio eran “ los bolcheviques y los judíos” A Goebbels le inquietaban los informes según los cuales “el temor a los bolcheviques por parte de las grandes masas europeas se ha debilitado un tanto” o de que  ciertos grupos de intelectuales alemanes han manifestado que “el bolcheviquismo no es tan malo como piensan los nazis”.                          

La propaganda antisemita solía ir combinada con medidas activas contra los judíos en Alemania o en los países ocupados. La agresión alemana también iba dirigida hacia los pilotos ingleses o americanos, pero no contra Estados Unidos o Inglaterra.

En los países enemigos Goebbels manifestaba  una fuerte tendencia a emplear la táctica de “introducir cuñas”, ya que procuraba fomentar suspicacias, desconfianzas y antipatías entre sus enemigos y entre los grupos o sectores de un país en particular. Así, asumió la idea de que los fundamentos de la hostilidad entre naciones o dentro de una misma nación existían ya por razones históricas, o resultado de los reveses de la guerra. Su tarea consistía en dirigir la agresión por canales conflictivos.

19. La propaganda no debe perseguir respuestas inmediatas; más bien debe ofrecer alguna forma de acción o diversión, o ambas cosas.

En casi todo su pensamiento sobre la estrategia y los objetivos propagandísticos, Goebbels adoptó la distinción entre lo que era denominado Haltung (porte, conducta, comportamiento observable) y Stinunung ( sentimiento, espíritu, talento)  ante el bombardeo de una ciudad alemana Goebbels solía decir que el “haltum” de la población era excelente, pero el “Stimunung” era bajo Él deseaba ver a estos componentes de la  moral tan altos como fuera posible. El Stimunung lo consideraba mucho mas volátil, ya que podía ser fácilmente afectado por la propaganda enemiga y los acontecimientos y cabía mejorarlo simplemente ofreciendo al pueblo alguna forma de distracción y relajamiento. El Haltung debía ser mantenido a cualquier precio, ya que de lo contrario el régimen nazi perdería su apoyo y la gente estaría dispuesta a rendirse. En resumen los alemanes eran obligados a guardar las apariencias y a cooperar en el esfuerzo  bélico, cualesquiera que fuesen sus sentimientos internos. Goebbels reconocía claramente la impotencia de su propaganda en seis situaciones: los impulsos básicos del sexo y el hambre no eran afectados por la propaganda. Las incursiones aéreas enemigas creaban problemas que iban desde la incomodidad hasta la muerte y que no podían ser soslayadas. La propaganda no podía aumentar significativamente la producción industrial. Los impulsos religiosos de muchos alemanes no podían ser alterados, por lo menos durante la guerra. La oposición abierta de algunos alemanes y de las poblaciones en los países ocupados requerían de una acción vigorosa, no palabras ingeniosas. Finalmente, la desfavorable situación militar de Alemania se estaba convirtiendo en un hecho innegable.

“... por el momento es muy poco lo que podemos hacer desde la propaganda, debemos conseguir alguna victoria en alguna parte...”. El stimung estaba sentenciado y e incluso el propio Haltung le preocupaba, afortunadamente esa victoria que anunciar nunca llegó.  

Cuando el ejercito rojo hizo avances en Alemania nazi, Hitler invitó a Goebbels y su familia a que se movieran hacia su Fuehrerbunker. El 1 de mayo 1945, Joseph Goebbels pensando en no dejar rastros de ningún tipo,  se suicido, no sin antes matar a su esposa y seis hijos.


(Material Extraído de apuntes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, facultad de Ciencias Sociales, cátedra de Opinión Pública del profesor Julio Aurelio.)


Algunas apreciaciones.

Propaganda: término que proviene de la religión católica, de “propagar, propagandear la fe”. Desde el recorte de la realidad “seleccionado” por los noticieros hasta el famoso derecho a réplica  “ofrecido con caballerosidad” forman parte de lo que Goebbels supo clasificar dentro de lo que es dar y tratar de extraer información “útil” según sea el sentido “utilitario” de la misma. Información, “información” que sirve para lograr que quienes la reciben, o parte de ellos hagan lo deseado por el emisor.  O el efecto  contrario: información omitida con el objeto de conservar el orden establecido, información omitida para no generar acción.

Información “cambiada” para desorientar a quienes la reciben. (No voy a dar ejemplos concretos sobre la actualidad). Cuando los argentinos piden “ que se vayan todos” ( los políticos)  se olvidan de los medios de comunicación porque son corresponsables de lo ocurrido,  y estos ya no se hacen cargo de responder abiertamente; desde luego que Goebbels estaba a favor de la monopolización de la información, y de la propiedad de los medios de comunicación concentrada. En este sentido, podemos hablar de “alianzas” entre sectores políticos y algunos medios y o periodistas.En cuanto a “etiquetar los hechos”, significa codificar la información, pero al mismo tiempo darle un rótulo, esto es una definición que conlleva una manera de interpretar lo ocurrido en un sentido lineal predirigido; los ejemplos también sobran. El filósofo no descubrió nada nuevo, simplemente  clasificó lo observable o perceptible, para poder hacer uso de la fenomenología de la psico-comunicación ( ahora lo llaman marketing, tiene algo de ética pero nace con el mismo fin: influir en las pautas del “consumidor”). Algunos teóricos sostienen que la comunicación no existe, o bien que “la comunicación es una ilusión”; otros dicen que sirve para que el o los destinatarios hagan lo esperado por quien emite un mensaje, y es dentro de esta visión que podemos ubicar a la concepción que Goebbels utilizó para hacer su propaganda.Según Tom Lupo, una vieja ley de la comunicación dice: “El emisor que trata al receptor como a un idiota, con el pasar de las reiteraciones, termina   transformándolo en un idiota”. La repetición de los mensajes es algo que ya la gente soportó y los publicistas lo saben. Desde la concepción de Goebbels,  el arte de mentir no es poesía, es apenas traición, engaño y desprecio a la tan cuestionada fe en el prójimo. ¿Sabrán los lectores desentrañar cuántos principios más asociados a  los pensamientos del filósofo y ex ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, son hoy usados por campañas publicitarias, campañas políticas y  medios de comunicación?.

                                                                                                       Por Marcelo Rebón


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