Este
artículo analiza la diversidad religiosa y cultural de la
Umbanda y sus travesías místicas a través del
tiempo. Sin ánimo de juzgar el dogma ni sus ceremonias -socialmente
prejuiciosas-, es necesaria una breve aproximación para hilar
las vías de comprensión de esta práctica religiosa.

Nombre de un templo Umbanda
Planteos desde las Ciencias Sociales.
Las indagaciones acerca de la fe son indescifrables como la torre
de Babel, especialmente cuando queremos comprender fenómenos
religiosos donde el alma y el cuerpo se intuyen mutuamente. Socialmente
prejuiciada, esta práctica ha planteado diversas opiniones
tanto en sociólogos como en antropólogos.
El sociólogo francés Roger Bastide reconoce la dificultad
de describir los cultos afroamericanos, las transformaciones culturales
y los rasgos comunes que los caracterizan. Afirma que la Umbanda
no es una religión, sino más bien una secta donde
predominan los aspectos comunales. El antropólogo Alejandro
Frigerio, por el contrario, le da status de dogma. Inclusive, en
el título de uno de sus ensayos, aparece explícitamente:
"La Umbanda no es una religión de ignorantes y mediocres".
Con respecto a la composición social de sus adeptos, Diana
Brown y Angelina Pollak-Eltz, hablan de la participación
de los sectores medios de Río de Janeiro en la Umbanda en
la primera mitad del siglo XX. Así, a esta práctica
se la llamó "blanca" para diferenciarla de la macumba
brasileña, típica de los sectores bajos y asociada
a ritos de origen africano. Brown y Pollak-Eltz advierten, también,
la utilización política de esta religión. Otros
científicos, exponen que la Umbanda se originó en
la clase baja, y fue la clase media la que, al hacerla propia, otorgó
fuerza política a este movimiento con la formación
de federaciones umbandistas que, pasado el tiempo, lograron cargos
políticos y reconocimiento social. Por ejemplo, en San Pablo
y Bahía existen universidades, lugares de investigación
y literatura especializada sobre esta religión, dando cuenta
de su aceptación política y social. También
es muy común realizar las ceremonias religiosas a plena luz
del día y en lugares públicos.

Instrumentos musicales utilizados
en la liturgia.
Orígenes de un mosaico religioso
El sólo hecho de definirla ha mostrado divergencias entre
la bibliografía consultada. Algunos sitúan sus orígenes
en Brasil como resultado de la fusión de diversos elementos
indígenas, espiritistas, africanos y del catolicismo popular.
Bastide refiere que los blancos no veían con agrado los sacrificios
sangrientos, las comidas y bebidas para los santos, el uso de la
pólvora y los fenómenos de posesión espectaculares,
que son comunes en la macumba que practicaba la clase baja.
Algunas de las publicaciones umbandistas hacen referencia a un
origen antiquísimo, incluso remontándose a las culturas
tibetana o de la India. Sus textos nos hablan de una búsqueda
en las raíces de la filosofía oriental, la astrología,
el ocultismo y la parapsicología para explicar ciertos fenómenos,
y considerar a la Umbanda como una religión universal. Para
la Mae de Santo Ana María Marcantonio jerarquía
religiosa comparable a la del sacerdote católico- la corriente
que se vio impregnada de filosofía oriental, se expandió
con la esclavitud africana hacia el continente asiático.
Pero que esta práctica, no tuvo progreso, aquí en
América.
El espiritismo también integra el ideario
umbanda. Hay dogmas espiritistas tenidos en cuenta, como ser la
posibilidad de comunicarse mediante guías con espíritus
desencarnados, la reencarnación de las almas después
de la muerte, y la existencia de un Dios que está lejos de
nosotros. Estos elementos aparecen en el trance mediúmico
y la posesión para llegar al contacto directo con el mundo
del más allá. Los Umbandas convocan a los espíritus;
éstos son seres que vivieron y que, por su desarrollo místico,
al morir tienen un grado espiritual de mucha luz. En Umbanda se
los denomina caboclos. Por lo general son antiguos caciques de tribus
indígenas o sus descendientes más directas: Sus hijas
o también denominadas xuremas. En este ritual, llamando a
los guías espirituales, se advierte claramente el mosaico
religioso sobre el que descansa la Umbanda. A modo de ejemplo, el
tabaco utilizado en las ceremonias tiene el mismo significado que
el que usaba el chamán indígena: Entrar
en contacto con los espíritus a través del humo. En
el catolicismo popular, los fieles visitan las iglesias
y efectúan procesiones el día del santo que, generalmente,
está asociado a una deidad africana de su veneración.
En el momento del trance y del contacto con las deidades, los bailes
juegan un papel muy importante, pues son copiados de modelos africanos
y siempre están acompañados por tambores. Aquí
se observa claramente la heterogeneidad religiosa de la umbanda,
donde cada elemento del ritual se encuentra asociado a un referente,
a la vez, católico, espiritista y africano.

Cuarto de Santo, se observan imágenes
de santos católicos y elementos propios de los "Orixás"
Sus raíces africanas las podemos rastrear,
entre otras cosas, en el significado de la palabra Umbanda que proviene
de la expresión bantú de Angola y significa "talismán,
que tiene sus poderes de espíritus puros o de almas desencarnadas".
El gran dios (también llamado el Creador; primer motor o
primus inter pares); las divinidades que se asocian a las criaturas;
los espíritus locales; los ancestros, como guardianes del
derecho y la moral; el destino y la magia son los componentes que
se presentan en casi todos los sistemas de creencias africanos,
según el investigador Melville J. Herskovits.
Es importante destacar la multiplicidad cultural que se desarrolló
en América con la llegada de los esclavos procedentes de
diferentes regiones africanas. Al estar desvinculados de sus etnias
de origen, la adaptación a las nuevas formas de vida, tomaron
diversos caminos religiosos según la interrelación
existente entre estos africanos llegados al Nuevo Mundo, los elementos
indígenas y el mundo dogmático de la Iglesia Católica.
El sincretismo logrado entre las viejas deidades africanas y los
santos católicos en un primer momento histórico, tuvo
que ver más con una "máscara" que le permitía
a los esclavos celebrar sus creencias ante los amos, cantando y
bailando delante de los santos, mientras en realidad estaban adorando
a los orixás (Ángel que presidea los seres de la naturaleza,
puede ser el ángel de la guarda particular de cada ser humano).
Esto producía una doble educación, que hacía
de un mismo hombre, un cristiano y un africano.
El catolicismo hizo su entrada en estas religiones
por imposición de las clases dominantes, y también
por los aspectos morales del mismo. Por ejemplo, su código
moral y la creencia en el bien absoluto. Se la considera una religión
utilitaria, con un culto ferviente a los santos protectores. Algunos
centros de ritos africanos habían nacido de fraternidades
cristianas; en ellas los sacerdotes, ingenuamente, fomentaron la
devoción a los santos e involuntariamente contribuyeron así
a la conservación de creencias y ceremonias africanas. En
cuanto a los símbolos católicos, estos fueron interpretados
de manera especial: la cruz, servía para sacar a los malos
espíritus; tanto los santos como las otras imágenes
espirituales, eran una forma de vehiculizar concretamente el fervor
religioso de las masas.
Valoraciones, normas morales y sincretismo cultural se asocian
en la religión Umbanda para ofrecernos un sistema de creencias
donde las almas y los ritos intercambian en el más allá
y en el "más acá", porciones de esperanza
y expectativas de un sentir ferviente y netamente religioso, donde
la ciencia apenas puede entreveer sus características.
Bibliografía utilizada:
Bastide, Roger, "Los cultos afroamericanos", en
Puech, Henri-Charles (Director), Movimientos religiosos derivados
de la aculturación, volumen 40, México, Siglo
XXI, 1982.
Brown, Diana, O papel histórico da classe média
na Umbanda, en Religiao e Sociedade 1, 1977.
Frigerio, Alejandro, "La Umbanda no es una religión
de ignorantes y mediocres". Estrategias ante la estigmatización
de las religiones afrobrasileñas en Buenos Aires, en Revista
de Antropología, nº 10, 1991.
Pollak-Eltz, Angelina, Religiones afroamericanas hoy, "
Ensayo", primera edición, Colombia, Planeta Venezolana,
1994.
Melville, J. Herskovits; en Gallardo, Jorge, Presencia africana
en la cultura de América Latina, Buenos Aires, Fernando
García Cambeiro, 1996.
Ana María Marcantonio, entrevista personal, 11 y 20 de julio
de 1998.
Por Marcela Roberts
roberts@icarodigital.com.ar
Próxima entrega: La Umbanda en la República Argentina