Reflexiones en torno al entrecruzamiento de la sociología
con la investigación periodística y la estructura de la
narrativa policial.
Hablar de investigación es hablar de una perspectiva de trabajo
que prácticamente involucra a todas las actividades conocidas.
Pero hay una particularidad en el concepto de investigación cuando
se habla desde los medios de comunicación, que implica que, de
algún modo, los medios retoman el concepto de investigación
tal como el concepto de investigación está presente en
toda la historia del conocimiento, por lo menos en Occidente. Por lo
tanto, cada vez que se habla de investigación en los medios ,de
algún modo, se está evocando una historia más amplia,
una historia que no necesariamente hay que revisar en su conjunto pero
que compete a todo aquel que habla de investigación en la medida
en que investigación es desarrollar algún tipo de conocimiento,
o de hipótesis, o de angustia en relación a una verdad
objetiva o a una verdad que hay que definir, o capturar; o de una verdad
que hay que constituir.
"-Porque cometí un error
mi querido Watson, algo más frecuente de lo que puedan pensar de
mi..." Las memorias de Sherlok Holmes - Sir Arthur Conan
Doyle Anaya 1983 - Ilustración de
Sidney Paget
Los esquemas de investigación que heredan los medios de comunicación,
son perspectivas de investigación que están antes presentes
en la ciencia y en la actividad policial ,es decir, en el Estado. Y
en un tercer momento, antes que en los medios de comunicación
,están presentes en la construcción de las novelas.
De modo tal que la idea de investigación es una idea que pertenece,
en primer lugar, al desarrollo de la ciencia, y que es responsable en
gran medida, de la construcción del enorme aparato tecnológico
de Occidente. La idea de investigación en la ciencia ha desarrollado
durante casi quinientos años- más si partimos de Aristóteles,
menos si partimos de Descartes- la idea de que la verdad es un fruto
que se consigue con esfuerzo, partiendo de la posición de un
investigador que desarrolla incógnitas y al mismo tiempo, sin
intimidarse por ellas, desarrolla hipótesis de trabajo en relación
a pruebas y contrastes, define lo que es la realidad, define la relación
de los conceptos con la realidad. No creo que sea fácil definir
que es una ciencia, sobre todo porque es una ciencia definir lo que
es una ciencia. Es una querella inagotable, una querella por el conocimiento.
Y no puede suponerse que decir investigación en el mundo periodístico
no tenga nada que ver con la idea de investigación en laboratorios
- aún en la NASA -, donde se emplean esquemas de investigación
más cerrados, o en lugares donde se emplean métodos de
investigación más abiertos, como por ejemplo, en las ciencias
sociales, a veces llamadas erróneamente, ciencias blandas; o
en las ciencias antropológicas, donde se utilizan esquemas de
investigación más participantes, con fuerte identificación
respecto a los sujetos investigados.
Entonces, decir investigación es desarrollar una perspectiva
del conocimiento por parte de quienes no lo tienen en relación
a interrogaciones que se hacen hacia la naturaleza o hacia la sociedad.
En el primer caso son investigaciones que están en la base misma
del formidable aparato cognoscitivo de Occidente , relacionado con las
ciencias matemáticas y físico-químicas, que son
las ciencias que permitieron construir todo el aparato tecnológico,
y también misiles y otros adminículos científicos.
Ahí se explicita el dilema del investigador: "ciencia ¿para
qué?, ¿con qué Estado?, ¿con qué
valores?". En el caso de las demás ciencias - las ciencias
de la sociedad o de la historia y de la cultura - también existe
ese dilema, porque dependiendo de las épocas son las ciencias
de la naturaleza las que conquistan y determinan las ciencias históricas,
y en otras épocas (quizás sean éstas las épocas,
donde las ciencias de la cultura y las ciencias históricas tienen
mayor fuerza ), las ciencias de la naturaleza no necesariamente imponen
su modelo epistemológico. Esta es la época en que vivimos,
pero de ningún modo es una época diferente a las demás
en cuanto a que está en juego la cuestión de la investigación
y la cuestión de quién investiga y para qué se
investiga.
"... Holmes, ataviado con un batín
trabajaba afanosamente en una investigación química..."
Las memorias de Sherlok Holmes - Sir Arthur Conan Doyle Anaya 1983
- Ilustración de Sidney Paget
De modo que es muy difícil desligarse, y hay que aceptar que
estamos hablando de investigación periodística, del gran
modelo de investigación que produce Occidente con la idea de
que la naturaleza tiene arcanos secretos, lugares incógnitos,
que merecen ser conocidos para el progreso de la humanidad, y que la
sociedad también tiene secretos que custodia ya no como lo hace
la naturaleza sino que los custodia en nombre de intereses que pueden
ser intereses de clase, y de ahí la investigación sobre
la sociedad. Esa investigación sobre la sociedad puede ser una
investigación como la que hizo Marx, cuya investigación
él mismo llama "el secreto de la mercancía".
En las ciencias de la naturaleza el gran modelo de investigación
puede ser el que desarrolló Darwin en el siglo XIX, donde también
la naturaleza encerraría un secreto que es el de la evolución
de los hombres en cuanto especie. De algún modo, la ciencia adhiere
a la idea de secreto, se dirige a la idea de secretos e intenta develarlos
en beneficio de la humanidad. Así resulta que, en el conjunto
de valores de una ciencia siempre está la idea de develar secretos.
¿Quién tiene hoy el privilegio e incluso el monopolio
de la investigación? ,y ¿quién investiga a quién?.
La primer pregunta que está vinculada a todo el desarrollo del
Estado moderno y de la tradición iluminista ,es que el Estado
es quien investiga, e investiga a través de un instrumento específico
de investigación que es su policía en los diferentes aspectos
de lo que significa una investigación policial ,por ejemplo la
famosa policía de Napoleón que hizo una investigación
sobre la seguridad del Estado pero en nombre de una revolución.
No hay ninguna revolución que no haya desarrollado también
su servicio de investigación, llamados generalmente servicios
de inteligencia, y esta palabra debe llamarnos la atención con
respecto a que la expresión también está vinculada
a la tradición de las luces.
¿Qué relación hay entre el modelo de investigación
científica y el modelo de investigación del Estado, respecto
a la vida privada de las personas?. Uno podría decir : no se
investiga a la naturaleza ni se investigan las cuestiones de la sociedad
en relación a saber cuáles son las necesidades de los
sectores sociales, cómo viven, cómo piensan. Pero esto
último también lo realiza el Estado desde el punto de
vista de su seguridad. Por eso un primer problema que se presenta en
la tarea de investigación es mostrar la sinonimia que existe
con la idea de investigación científica ,puesto que la
misma palabra es la idea del Estado investigando. Ahora , tanto el Estado
como el científico cuando investigan, presuponen que la verdad
se halla como un estado de ansiedad fuera de la situación que
cada uno representa, porque el punto de partida es un menor conocimiento
y se apunta a un mayor conocimiento de la verdad. El científico
presupone, en su laboratorio, en su gabinete, en el lugar donde cruza
datos estadísticos, etc., y el Estado también presupone
que va a horadar algún secreto, y en ese sentido las investigaciones
del Estado y las investigaciones de la ciencia también coinciden
en algún punto. Evidentemente, un científico que se define
como alguien que entiende su tarea como una contribución al bienestar
de la humanidad, no considera su labor como homóloga a la de
la policía. Investigar es, de alguna manera ,en el secreto de
lo que Marx llama la mercancía, descubrir el concepto de plusvalía;
en el secreto de lo que Freud llama la consciencia, descubrir el secreto
del inconsciente. Esos modelos de investigación han sacudido
la ciencia contemporánea .No sería justo que con el mismo
concepto de investigación los homologásemos con el sistema
de investigación policial, que también supone un secreto.
Pero desacertaríamos de la idea de lo que es una investigación
si desatendemos y no vinculamos la investigación con la cuestión
policial, puesto que ésta es la historia secreta de los Estados
y es el lugar más dramático de la vinculación entre
el Estado y la sociedad. De modo que, haríamos mal en suponer
que los conceptos de investigación vertidos hasta ahora, no se
refieren en primer lugar a la historia de la ciencia, y en segundo lugar
a la historia del Estado. En ese sentido, tanto el científico
como el hombre de Estado o el policía, presuponen en la sociedad
clásica, en la sociedad de la ilustración, que el crimen
está fuera del Estado así como el científico presupone
que la verdad se desentraña o se desenmascara estudiando la naturaleza
o la sociedad. El mundo más cercano a nosotros, el mundo de este
siglo, ha descubierto en el punto de vista de la idea de la investigación
policial, una realidad muy notable que aquí es necesario comentarla
haciendo intervenir el género novela. O sea, de qué modo
la estructura de la novela contemporánea apunta al descubrimiento
de este nuevo modo de investigación, que es que el crimen está
en el Estado ,no fuera de él. Esa nueva idea, que de algún
modo está caracterizada por muchas novelas contemporáneas
y especialmente por un estilo de novela policial norteamericana que
considera que el crimen está en el Estado, y aún más,
que no hay ningún Estado que no se funde sobre un crimen primordial
, sobre un crimen que permanece oculto. O como en Shakespeare, donde
un crimen permanece indeclarado porque es necesario legitimarlo y encubrirlo
como el lugar donde se despega el bien, pero en donde la base del bien
no es otra cosa que una masacre interna de algo ya producido en forma
fundacional en el seno mismo del Estado.
Esta idea supone ya otro tipo de investigación y la pregunta
resulta más compleja: ¿quién investiga al investigador?.
Por lo tanto la idea de que hay un investigador que no investiga nada
sino que está destinado exactamente a encubrir aquello que no
se ha de investigar, es un poco la realidad contemporánea. Es
un investigador que presenta el obstáculo a la investigación,
por lo tanto la sociedad se hace más compleja.
El que investiga debe investigar porque el investigador en realidad
es un obstáculo para la investigación. Y aquí basta
mencionar el impacto que han tenido las novelas policiales norteamericanas
que se asocian ,en un momento muy importante de la sociedad civil norteamericana,
a un cierto crecimiento de las izquierdas en los medios artísticos,
y que son las novelas de Hammet y Chandler, que no en vano en la Argentina
han sido muy leídas y que no en vano, en gran medida, se asocian
a los escritos investigativos como el de Walsh, aunque él no
escribe a la manera norteamericana sino que lo hace con más complejidad,
acudiendo a otras fuentes literarias aunque la estructura narrativa
es en cierto sentido la misma. El Estado es culpable y por ello cambia
la figura del investigador. El investigador no es el científico
respaldado por el Estado o por fundaciones privadas, sino que al contrario,
es el científico que en toda la crítica romántica
pasa a ser alguien que también encubre verdades. Es el científico
loco que inventa cuerpos artificiales como Frankesteins, que luego se
convertirá en un cuerpo loco de amor; o son científicos
locos que inventan medios para destruir la humanidad. Esa es la crítica
romántica de los científicos. Y la crítica del
romanticismo del investigador privado a el crimen estatal, que tiene
sus investigadores corruptos, es que el propio investigador que investiga
al investigador que no investiga es una figura muy frágil, que
finalmente paga el muy alto costo de su investigación incluso
con su vida y no tiene absolutamente ningún respaldo de la sociedad,
no tiene ningún financiamiento; es alguien que corre puramente
riesgos; es el hombre que está destinado a exponerse en nombre
de una verdad que toda la sociedad encubre y oculta. Un ejemplo se da
en la novela "El largo adios" de Dashiell Hammett, donde la
única verdad está en manos de un detective, que como detective
puede ser una figura antipática, pero es un detective que no
gana dinero, que es un marginal, un detective despreciable, un desclazado,
alguien que no pertenece a ningún lugar de la sociedad. Ese es
un descubrimiento de esta novelística: cómo un hombre
que no se afeita todos los días como el científico ni
es tan atildado como un policía, puede representar la verdad.
De algún modo estas novelas son novelas maestras porque ponen
la verdad justamente en un lugar formalmente sucio, en el lugar donde
está la persona no confiable.
Y esas novelas no son más que una crónica de la corrupción
del Estado. Relatan que la policía está corrupta, que
los médicos están corruptos, los directores de diarios
están corruptos y los senadores lo están también.
Cada capítulo muestra un sector de la actividad que rodea al
Estado donde hay corrupción. La amistad no es posible, es traicionada,
y en medio de una crisis de valores generalizada, solamente en un lugar
,en el más frágil puede estar la verdad. Entonces, el
Estado investiga a aquel que sabe que los que están destinados
a investigar por parte de los organismos estatales son los que están
presentando las barreras para que esa investigación no se haga.
En cine, la novela norteamericana mantiene muchos ejemplos sobre esto.
Recuerdo la película "A la hora señalada", y
también "La jauría humana", donde los personajes
son sheriffs, y el sheriff es una compleja figura en E.E.U.U. porque
no es miembro del aparato estatal estrictamente, porque en muchos de
los casos los elige la comunidad y es por eso que siempre representa
los valores más conservadores de una comunidad. En el caso de
" A la hora señalada", Gary Cooper representa la disociación
con la comunidad. Mientras que la sociedad es obtusa, sólo quiere
seguridad, no quiere exponerse para nada - como la situación
de hoy en la Argentina -, alguien que es el héroe lo es precisamente
porque se escinde de la comunidad, porque dice: si yo fracasara como
individuo aislado fracasan los valores y ya no hay nadie que defienda
valores. Entonces esa idea de que el valor no está en el Estado
ni está en la comunidad, lo cual es grave, es una situación
frontera, última en la sociedad donde los valores no los defiende
nadie. Sólo los defiende el sheriff, que es un héroe individual,
aislado. Este tipo de novelística tiene el fuerte acento romántico
que recae sobre el investigador aislado; aquella persona que a contrapelo
de la opinión dominante encarna la investigación.
Sobre este paneo recortamos la figura de Walsh. El modelo de la investigación
de Walsh es también el del individuo aislado de la sociedad civil;
no es el Estado, puesto que el Estado es criminal, y entonces la investigación
se desarrolla en gran medida en derredor de la ley. "Operación
masacre" es una investigación que fue creciendo a lo largo
del tiempo, incluso fue creciendo en términos de lecturas y tiene
varias ediciones, y en cada edición el autor ha hecho grandes modificaciones.
Pero las modificaciones se hacían en la medida que iba creciendo
la idea de que no era posible sustentarse en la ley. El primer modelo
de investigación se hace en nombre de la ley. Walsh dedica muchas
páginas a demostrar que el presidente firma un decreto de fusilamiento
un par de horas después de los mismos. ¿Qué podría
importar eso en un régimen más cerrado?. Nada. Pero a Walsh
le interesaba demostrar que el Estado se situó fuera de la ley.
En ese sentido la figura del investigador es muy frágil y va creciendo
como una auto-comprensión de sí mismo a lo largo de la investigación.
Mientras investigamos, la conciencia que investiga se va transformando
al compás de aquello que investiga. Es decir, la investigación
termina siendo una investigación sobre sí mismo. Esto
en general es un interesante aspecto de la investigación porque,
aún sin entrar en el psicoanálisis, todo el modelo novelístico
de investigación se basa en que a medida que se investiga algo
que pertenecería a un campo de problemas ajeno a la propia subjetividad,
la subjetividad de uno va cambiando. En el caso de Walsh es muy claro.
Comienza diciendo quién era él y que pensaba antes de
saber lo que comenzó a saber. Entonces la investigación
es el descubrimiento de una pura verdad que no se sabía pero
que al ser develada tiene un precio como mínimo. Además
del precio del riesgo que corre la vida, están los cambios que,
inevitablemente en paralelo a esa investigación , van a ocurrir
en la propia conciencia.
En ese sentido - y eso la convierte en un modelo de investigación
ejemplar - la investigación se hace por fuera del Estado, por
fuera de la comunidad; se publica en dos o tres periódicos nacionalistas
al principio. Es decir, tienen un pequeño auditorio y es el tipo
de verdad que finalmente está destinado, alguna generación
después, a convertirse en el asombro de las generaciones posteriores
respecto a la omisión o a la ceguera en un momento dado de la
comunidad. Ceguera, hasta cierto punto comprensible, porque quién
podría soportar la idea de que el Estado es asesino, quién
podría convivir comunitariamente con la idea de que si uno va
a la comisaría a denunciar un robo sea el comisario quién
robó ( eso se percibe oscuramente en una sociedad como la Argentina,
pero quién podría convivir las veinticuatro horas del
día con una idea tan aterradora.).
La novela policial lo que dice es que los valores se han invertido,
se han trastocado; no hay más valores y de algún modo
un personaje sucio, maloliente y marginado encarna a la nueva verdad.
Hoy si se habla de investigación periodística es necesario
decir lo siguiente: las empresas comunicacionales más poderosas
están investigando a todo el resto de la comunidad ,incluso al
Estado. Esta es una situación nueva, no existente en la época
de Walsh. El modelo de investigación periodística es un
modelo de investigación que se sitúa, en última
instancia, por encima de los demás. Se inspira en los modelos
anteriormente existentes de la razón occidental, que es la ciencia
consagrada. Y aquí la idea de lo policial como investigación.
La policía se llama a sí misma científica y no
en vano lo hace. No en vano hay ciencias de los signos: las huellas
digitales, la lupa para definir lo que pasa en el ambiente privado,
etcétera. Siempre un crimen deja huellas y la idea del signo
como huella es un modelo de investigación científica.
Entre los modelos policiales es famoso el de la policía inglesa,
que es justamente un acertijo que hay que revelar en el ámbito
domiciliario privado. Son los crímenes privados donde el Estado
no interviene, y ahí sí el Estado combate al mal. Es el
modelo "Sherlock Holmes", que muchos han asociado a Freud.
Por otra parte, el modelo de investigación del policial norteamericano
se basa en que la corrupción es total y sólo es posible
encontrar la verdad si una persona, un padre de familia indignado, o
un policía echado por ser decente ,encarna valores por fuera
de las discusiones. Esto último, cuando se hace en nombre de
un justiciero sirve a cierta derecha norteamericana. En el caso de las
novelas de Hammett y Chandler, éstas eran claramente vinculadas
a la izquierda norteamericana porque discutían la trama del capitalismo
desde un punto de vista moral.
Para concluir, se podría decir que hoy estamos en una situación
donde es muy difícil conocer nuevos Walsh, si bien Walsh es un
héroe de las carreras de comunicación, porque no hay esa
situación de ambigüedad con respecto a la ley que había
en la época de Walsh, donde el Estado quiere encubrir un fusilamiento,
donde había una idea vacilante en relación a la ley. Los
crímenes de Videla no se hacen en nombre de la ley sino que se
hacen a través de una napa subterránea del Estado donde
no se declara lo que se hace y nadie lo asume como tal. El terror es
finalmente una forma de decir que se hace aquello que no se reconoce
que se hace. Lo ominoso del terror es, justamente, que sabemos sus efectos
pero no sabemos los sujetos que lo producen. En ese sentido, la época
de Videla no produjo ningún Walsh. A posteriori, novelas e investigaciones
como las de Miguel Bonasso permitieron saber, por primera vez, lo que
pasaba en la E.S.M.A., pero no hubo un Walsh en ese sentido, que investigara
como obra de sabiduría individual, de un cambio de vida individual,
de un modelo individual. Esa es una situación para reflexionar
tan importante como la del papel que ocupan los medios de investigación
en un modelo donde éstos introducen y proponen el nuevo nivel
tecnológico a través de una búsqueda de la verdad
que a veces tiene la forma de una cámara secreta, otras veces
la forma de Tinelli, de Pergolini, que humorísticos o no ,son
investigaciones sobre la vida política que de algún modo
desmantelan, ridiculizan, resquebrajan el resto de las actividades.
Eso se hace, muchas veces, heredando la vieja idea de que se investiga
en nombre de la verdad y produce la siguiente situación: no hay
ningún otro poder que pueda investigar al último poder
que investiga en este momento de cierre de la cultura. Es necesario
tratar todo esto en la carrera de comunicaciones; es necesario que los
nuevos Walsh sean un Walsh colectivo que, aún en los medios de
comunicación, repropongan nuevos temas para presuponer como mínimo
que es necesario pensar la investigación en términos de
saber qué papel juega la universidad, qué papel juega
el conocimiento científico que no se arrogue a sí mismo
el papel de una razón demoledora, capaz de enviar misiles policialmente
al resto del mundo. Y al mismo tiempo es necesario preguntar qué
queda de la investigación del Estado, no solo universitaria,
puesto que la investigación universitaria ha sido desmantelada,
sino cómo se va a juzgar y controlar la investigación
policial, por qué vías ,y si sólo el control va
a venir por parte de los medios de comunicación, lo que inmediatamente
origina este problema: si los crímenes como el de Yabrán
no dieron ningún Walsh , es porque las tecnologías de
investigación en Operación Masacre, suponen la reconstrucción
de una escena primordial que Walsh recompone en su imaginación
a partir de escasísimos datos, como por ejemplo el asentamiento
de una prisión que se había realizado en una comisaría,
porque tampoco en la comisaría estaba instalada la idea de ilegalidad
( el comisario De Paula de la seccional de Moreno, le tira una frazada
a un preso, lo que supone que este comisario que encarna el "Mal",
tiene una chispa de bondad como el "Facundo" de Sarmiento).
Por eso los personajes están construídos a la altura de
la gran novelística argentina y del gran ensayo como lo es el
"Facundo", donde Quiroga, para Sarmiento, encarna el "Mal"
pero a la manera romántica que siempre presenta una chispa de
bondad.
"...¡Y no se crea ha sido
abandonada al pillaje, o que un soldado haya participado de aquel botín
inmenso! No; Quiroga repetía después en Buenos Aires en
los círculos de sus compañeros:- Yo jamás he consentido
que un soldado robe, porque me ha parecido inmoral..." Facundo
- Domingo Faustino Sarmiento- Anaya 1982- Ilustración Justo Barboza
Siempre hay un acto en Facundo, y eso es lo que hace a la perduración
de un individuo como él . Y la investigación de Walsh
también perdura porque el "Mal" es una mal que permite
que frente a él, nosotros pensemos en qué haría
uno en esa situación si pudiéramos involuntariamente encarnar
el "Mal" y desarrollar en nosotros esa chispa del "Bien".
Es decir, Walsh tuvo la precisión que no tiene el movilero investigador
de los canales de televisión de la actualidad, de ver en el mal
algo que también desarrollaba esa chispa última de bondad.
Es decir, "escenas de escritura, escenas pre-televisivas".
Entonces, ¿puede la televisión actual reconstruír
ese modelo de investigación?, ¿puede hacerlo sin acudir
a las fuentes de la antropología, a las investigaciones de campo?.
Lo que puede observarse, como una situación grave en materia
de comunicación, es que los medios de comunicación no
tienen absolutamente a nadie que los investigue ( y utilizo la expresión
porque es la que se utiliza y no porque sea la que más me guste
en relación a la idea de investigación). Entonces, en
esa dirección o sentido, para ser justos, habría que construir,
y pienso en la responsabilidad de las universidades, instancias donde
las grandes empresas comunicacionales, que son las que permiten la circulación
de mercancías en todo el planeta, sean también investigadas.
Ante la quiebra del Estado, ante la quiebra de las instituciones y ante
la quiebra consiguiente de la universidad y el retroceso de la vida
académica a niveles de mucha pobreza conceptual como la que estamos
viendo, plantearse si los medios de comunicación, que son empresas
comunicacionales y mediadoras en la investigación, pueden ser
investigados, me parece una cuestión imprescindible. Por ejemplo,
quién se animaría a investigar a Santo Biasatti si éste
es una persona que no tiene chispa de maldad, que es entera y macizamente
bueno; que sólo puede ser bueno y encarna el ciudadano que todos
querríamos ser y moraliza como quisiéramos moralizar todos
nosotros. Quién se animaría a decir que Santo Biasatti
o César Massetti tienen alguna otra chispa que no corresponda
a la austeridad y a la moral del bien que reconstruimos.
Bueno estos son problemas de frontera, problemas límite desde
el punto de vista de la investigación periodística en
las facultades. Complejos problemas laborales también, porque
son los hábitos de trabajo de los periodistas y al mismo tiempo
constituyen los lugares de poder de los periodistas, como también
representan los lugares en donde jóvenes periodistas, con mucho
lucimiento, desarrollan trabajos que finalmente son bien recibidos desde
el punto de vista que develan oscuras realidades del Estado, pero no
dejan de constituirse en problemas éticos de gran envergadura.
Pensar en una sociedad democrática efectivamente abierta donde
no exista nada que no pueda ser investigado, y donde la universidad
pueda tener una palabra más fuerte que la que tiene hoy, me parece
un aspecto fundamental. Cómo obtendría una palabra de
mayor peso la universidad. Bueno, revisando la propia historia de la
investigación en el campo de la ciencia, en el campo del Estado,
es decir, cómo el Estado llamó investigación también
a la constitución de su seguridad en términos de impedir
que se investigue, lo que implica revisar la historia de las policías
argentinas y de la historia de la universidad, donde también
se dice que en la universidad se investiga; y desde las Ciencias Sociales,
donde un cierto fetichismo hoy lleva a privilegiar la investigación
frente a la clases. Esto no es justo ni correcto. La clase es el lugar
donde se hablaría, donde se haría el enseñadero
como muchas veces se dice, y la investigación es un fetichismo
que muchas veces registra la ansiedad de los profesores por entrar dentro
de formas de financiamiento que cubren las deficiencias salariales opresivas.
En ese sentido la palabra investigación es muy compleja y para
dignificarla hay que constituír grupos que, detrás de
la verdad, se esfuercen efectivamente en saber que representan la vieja
carrera de la verdad. Hay que recordar que la investigación investiga
sobre nosotros mismos. No hay investigación valedera que no contribuya,
en última instancia, a saber quienes somos y el que se lance
a investigar- como decía Marx citando a la Divina Comedia del
Dante, "el que entra al infierno debe dejar en la puerta sus propios
prejuicios"- bueno, el que investigue debe dejar en la puerta aquello
que aparentemente lo haría invulnerable a ser el mismo investigado,
pero no por ninguna otra potencia extraña sino como autoinvestigación.