Reflexiones en torno al entrecruzamiento de la sociología con la investigación periodística y la estructura de la narrativa policial.


Hablar de investigación es hablar de una perspectiva de trabajo que prácticamente involucra a todas las actividades conocidas. Pero hay una particularidad en el concepto de investigación cuando se habla desde los medios de comunicación, que implica que, de algún modo, los medios retoman el concepto de investigación tal como el concepto de investigación está presente en toda la historia del conocimiento, por lo menos en Occidente. Por lo tanto, cada vez que se habla de investigación en los medios ,de algún modo, se está evocando una historia más amplia, una historia que no necesariamente hay que revisar en su conjunto pero que compete a todo aquel que habla de investigación en la medida en que investigación es desarrollar algún tipo de conocimiento, o de hipótesis, o de angustia en relación a una verdad objetiva o a una verdad que hay que definir, o capturar; o de una verdad que hay que constituir.

"-Porque cometí un error mi querido Watson, algo más frecuente de lo que puedan pensar de mi..." Las memorias de Sherlok Holmes - Sir Arthur Conan Doyle Anaya 1983 - Ilustración de Sidney Paget

 

Los esquemas de investigación que heredan los medios de comunicación, son perspectivas de investigación que están antes presentes en la ciencia y en la actividad policial ,es decir, en el Estado. Y en un tercer momento, antes que en los medios de comunicación ,están presentes en la construcción de las novelas.
De modo tal que la idea de investigación es una idea que pertenece, en primer lugar, al desarrollo de la ciencia, y que es responsable en gran medida, de la construcción del enorme aparato tecnológico de Occidente. La idea de investigación en la ciencia ha desarrollado durante casi quinientos años- más si partimos de Aristóteles, menos si partimos de Descartes- la idea de que la verdad es un fruto que se consigue con esfuerzo, partiendo de la posición de un investigador que desarrolla incógnitas y al mismo tiempo, sin intimidarse por ellas, desarrolla hipótesis de trabajo en relación a pruebas y contrastes, define lo que es la realidad, define la relación de los conceptos con la realidad. No creo que sea fácil definir que es una ciencia, sobre todo porque es una ciencia definir lo que es una ciencia. Es una querella inagotable, una querella por el conocimiento. Y no puede suponerse que decir investigación en el mundo periodístico no tenga nada que ver con la idea de investigación en laboratorios - aún en la NASA -, donde se emplean esquemas de investigación más cerrados, o en lugares donde se emplean métodos de investigación más abiertos, como por ejemplo, en las ciencias sociales, a veces llamadas erróneamente, ciencias blandas; o en las ciencias antropológicas, donde se utilizan esquemas de investigación más participantes, con fuerte identificación respecto a los sujetos investigados.

Entonces, decir investigación es desarrollar una perspectiva del conocimiento por parte de quienes no lo tienen en relación a interrogaciones que se hacen hacia la naturaleza o hacia la sociedad. En el primer caso son investigaciones que están en la base misma del formidable aparato cognoscitivo de Occidente , relacionado con las ciencias matemáticas y físico-químicas, que son las ciencias que permitieron construir todo el aparato tecnológico, y también misiles y otros adminículos científicos. Ahí se explicita el dilema del investigador: "ciencia ¿para qué?, ¿con qué Estado?, ¿con qué valores?". En el caso de las demás ciencias - las ciencias de la sociedad o de la historia y de la cultura - también existe ese dilema, porque dependiendo de las épocas son las ciencias de la naturaleza las que conquistan y determinan las ciencias históricas, y en otras épocas (quizás sean éstas las épocas, donde las ciencias de la cultura y las ciencias históricas tienen mayor fuerza ), las ciencias de la naturaleza no necesariamente imponen su modelo epistemológico. Esta es la época en que vivimos, pero de ningún modo es una época diferente a las demás en cuanto a que está en juego la cuestión de la investigación y la cuestión de quién investiga y para qué se investiga.

"... Holmes, ataviado con un batín trabajaba afanosamente en una investigación química..." Las memorias de Sherlok Holmes - Sir Arthur Conan Doyle Anaya 1983 - Ilustración de Sidney Paget

De modo que es muy difícil desligarse, y hay que aceptar que estamos hablando de investigación periodística, del gran modelo de investigación que produce Occidente con la idea de que la naturaleza tiene arcanos secretos, lugares incógnitos, que merecen ser conocidos para el progreso de la humanidad, y que la sociedad también tiene secretos que custodia ya no como lo hace la naturaleza sino que los custodia en nombre de intereses que pueden ser intereses de clase, y de ahí la investigación sobre la sociedad. Esa investigación sobre la sociedad puede ser una investigación como la que hizo Marx, cuya investigación él mismo llama "el secreto de la mercancía". En las ciencias de la naturaleza el gran modelo de investigación puede ser el que desarrolló Darwin en el siglo XIX, donde también la naturaleza encerraría un secreto que es el de la evolución de los hombres en cuanto especie. De algún modo, la ciencia adhiere a la idea de secreto, se dirige a la idea de secretos e intenta develarlos en beneficio de la humanidad. Así resulta que, en el conjunto de valores de una ciencia siempre está la idea de develar secretos.
¿Quién tiene hoy el privilegio e incluso el monopolio de la investigación? ,y ¿quién investiga a quién?. La primer pregunta que está vinculada a todo el desarrollo del Estado moderno y de la tradición iluminista ,es que el Estado es quien investiga, e investiga a través de un instrumento específico de investigación que es su policía en los diferentes aspectos de lo que significa una investigación policial ,por ejemplo la famosa policía de Napoleón que hizo una investigación sobre la seguridad del Estado pero en nombre de una revolución. No hay ninguna revolución que no haya desarrollado también su servicio de investigación, llamados generalmente servicios de inteligencia, y esta palabra debe llamarnos la atención con respecto a que la expresión también está vinculada a la tradición de las luces.

¿Qué relación hay entre el modelo de investigación científica y el modelo de investigación del Estado, respecto a la vida privada de las personas?. Uno podría decir : no se investiga a la naturaleza ni se investigan las cuestiones de la sociedad en relación a saber cuáles son las necesidades de los sectores sociales, cómo viven, cómo piensan. Pero esto último también lo realiza el Estado desde el punto de vista de su seguridad. Por eso un primer problema que se presenta en la tarea de investigación es mostrar la sinonimia que existe con la idea de investigación científica ,puesto que la misma palabra es la idea del Estado investigando. Ahora , tanto el Estado como el científico cuando investigan, presuponen que la verdad se halla como un estado de ansiedad fuera de la situación que cada uno representa, porque el punto de partida es un menor conocimiento y se apunta a un mayor conocimiento de la verdad. El científico presupone, en su laboratorio, en su gabinete, en el lugar donde cruza datos estadísticos, etc., y el Estado también presupone que va a horadar algún secreto, y en ese sentido las investigaciones del Estado y las investigaciones de la ciencia también coinciden en algún punto. Evidentemente, un científico que se define como alguien que entiende su tarea como una contribución al bienestar de la humanidad, no considera su labor como homóloga a la de la policía. Investigar es, de alguna manera ,en el secreto de lo que Marx llama la mercancía, descubrir el concepto de plusvalía; en el secreto de lo que Freud llama la consciencia, descubrir el secreto del inconsciente. Esos modelos de investigación han sacudido la ciencia contemporánea .No sería justo que con el mismo concepto de investigación los homologásemos con el sistema de investigación policial, que también supone un secreto. Pero desacertaríamos de la idea de lo que es una investigación si desatendemos y no vinculamos la investigación con la cuestión policial, puesto que ésta es la historia secreta de los Estados y es el lugar más dramático de la vinculación entre el Estado y la sociedad. De modo que, haríamos mal en suponer que los conceptos de investigación vertidos hasta ahora, no se refieren en primer lugar a la historia de la ciencia, y en segundo lugar a la historia del Estado. En ese sentido, tanto el científico como el hombre de Estado o el policía, presuponen en la sociedad clásica, en la sociedad de la ilustración, que el crimen está fuera del Estado así como el científico presupone que la verdad se desentraña o se desenmascara estudiando la naturaleza o la sociedad. El mundo más cercano a nosotros, el mundo de este siglo, ha descubierto en el punto de vista de la idea de la investigación policial, una realidad muy notable que aquí es necesario comentarla haciendo intervenir el género novela. O sea, de qué modo la estructura de la novela contemporánea apunta al descubrimiento de este nuevo modo de investigación, que es que el crimen está en el Estado ,no fuera de él. Esa nueva idea, que de algún modo está caracterizada por muchas novelas contemporáneas y especialmente por un estilo de novela policial norteamericana que considera que el crimen está en el Estado, y aún más, que no hay ningún Estado que no se funde sobre un crimen primordial , sobre un crimen que permanece oculto. O como en Shakespeare, donde un crimen permanece indeclarado porque es necesario legitimarlo y encubrirlo como el lugar donde se despega el bien, pero en donde la base del bien no es otra cosa que una masacre interna de algo ya producido en forma fundacional en el seno mismo del Estado.


Esta idea supone ya otro tipo de investigación y la pregunta resulta más compleja: ¿quién investiga al investigador?. Por lo tanto la idea de que hay un investigador que no investiga nada sino que está destinado exactamente a encubrir aquello que no se ha de investigar, es un poco la realidad contemporánea. Es un investigador que presenta el obstáculo a la investigación, por lo tanto la sociedad se hace más compleja.

El que investiga debe investigar porque el investigador en realidad es un obstáculo para la investigación. Y aquí basta mencionar el impacto que han tenido las novelas policiales norteamericanas que se asocian ,en un momento muy importante de la sociedad civil norteamericana, a un cierto crecimiento de las izquierdas en los medios artísticos, y que son las novelas de Hammet y Chandler, que no en vano en la Argentina han sido muy leídas y que no en vano, en gran medida, se asocian a los escritos investigativos como el de Walsh, aunque él no escribe a la manera norteamericana sino que lo hace con más complejidad, acudiendo a otras fuentes literarias aunque la estructura narrativa es en cierto sentido la misma. El Estado es culpable y por ello cambia la figura del investigador. El investigador no es el científico respaldado por el Estado o por fundaciones privadas, sino que al contrario, es el científico que en toda la crítica romántica pasa a ser alguien que también encubre verdades. Es el científico loco que inventa cuerpos artificiales como Frankesteins, que luego se convertirá en un cuerpo loco de amor; o son científicos locos que inventan medios para destruir la humanidad. Esa es la crítica romántica de los científicos. Y la crítica del romanticismo del investigador privado a el crimen estatal, que tiene sus investigadores corruptos, es que el propio investigador que investiga al investigador que no investiga es una figura muy frágil, que finalmente paga el muy alto costo de su investigación incluso con su vida y no tiene absolutamente ningún respaldo de la sociedad, no tiene ningún financiamiento; es alguien que corre puramente riesgos; es el hombre que está destinado a exponerse en nombre de una verdad que toda la sociedad encubre y oculta. Un ejemplo se da en la novela "El largo adios" de Dashiell Hammett, donde la única verdad está en manos de un detective, que como detective puede ser una figura antipática, pero es un detective que no gana dinero, que es un marginal, un detective despreciable, un desclazado, alguien que no pertenece a ningún lugar de la sociedad. Ese es un descubrimiento de esta novelística: cómo un hombre que no se afeita todos los días como el científico ni es tan atildado como un policía, puede representar la verdad. De algún modo estas novelas son novelas maestras porque ponen la verdad justamente en un lugar formalmente sucio, en el lugar donde está la persona no confiable.

Y esas novelas no son más que una crónica de la corrupción del Estado. Relatan que la policía está corrupta, que los médicos están corruptos, los directores de diarios están corruptos y los senadores lo están también. Cada capítulo muestra un sector de la actividad que rodea al Estado donde hay corrupción. La amistad no es posible, es traicionada, y en medio de una crisis de valores generalizada, solamente en un lugar ,en el más frágil puede estar la verdad. Entonces, el Estado investiga a aquel que sabe que los que están destinados a investigar por parte de los organismos estatales son los que están presentando las barreras para que esa investigación no se haga. En cine, la novela norteamericana mantiene muchos ejemplos sobre esto. Recuerdo la película "A la hora señalada", y también "La jauría humana", donde los personajes son sheriffs, y el sheriff es una compleja figura en E.E.U.U. porque no es miembro del aparato estatal estrictamente, porque en muchos de los casos los elige la comunidad y es por eso que siempre representa los valores más conservadores de una comunidad. En el caso de " A la hora señalada", Gary Cooper representa la disociación con la comunidad. Mientras que la sociedad es obtusa, sólo quiere seguridad, no quiere exponerse para nada - como la situación de hoy en la Argentina -, alguien que es el héroe lo es precisamente porque se escinde de la comunidad, porque dice: si yo fracasara como individuo aislado fracasan los valores y ya no hay nadie que defienda valores. Entonces esa idea de que el valor no está en el Estado ni está en la comunidad, lo cual es grave, es una situación frontera, última en la sociedad donde los valores no los defiende nadie. Sólo los defiende el sheriff, que es un héroe individual, aislado. Este tipo de novelística tiene el fuerte acento romántico que recae sobre el investigador aislado; aquella persona que a contrapelo de la opinión dominante encarna la investigación.

Sobre este paneo recortamos la figura de Walsh. El modelo de la investigación de Walsh es también el del individuo aislado de la sociedad civil; no es el Estado, puesto que el Estado es criminal, y entonces la investigación se desarrolla en gran medida en derredor de la ley. "Operación masacre" es una investigación que fue creciendo a lo largo del tiempo, incluso fue creciendo en términos de lecturas y tiene varias ediciones, y en cada edición el autor ha hecho grandes modificaciones. Pero las modificaciones se hacían en la medida que iba creciendo la idea de que no era posible sustentarse en la ley. El primer modelo de investigación se hace en nombre de la ley. Walsh dedica muchas páginas a demostrar que el presidente firma un decreto de fusilamiento un par de horas después de los mismos. ¿Qué podría importar eso en un régimen más cerrado?. Nada. Pero a Walsh le interesaba demostrar que el Estado se situó fuera de la ley. En ese sentido la figura del investigador es muy frágil y va creciendo como una auto-comprensión de sí mismo a lo largo de la investigación.

Mientras investigamos, la conciencia que investiga se va transformando al compás de aquello que investiga. Es decir, la investigación termina siendo una investigación sobre sí mismo. Esto en general es un interesante aspecto de la investigación porque, aún sin entrar en el psicoanálisis, todo el modelo novelístico de investigación se basa en que a medida que se investiga algo que pertenecería a un campo de problemas ajeno a la propia subjetividad, la subjetividad de uno va cambiando. En el caso de Walsh es muy claro. Comienza diciendo quién era él y que pensaba antes de saber lo que comenzó a saber. Entonces la investigación es el descubrimiento de una pura verdad que no se sabía pero que al ser develada tiene un precio como mínimo. Además del precio del riesgo que corre la vida, están los cambios que, inevitablemente en paralelo a esa investigación , van a ocurrir en la propia conciencia.

En ese sentido - y eso la convierte en un modelo de investigación ejemplar - la investigación se hace por fuera del Estado, por fuera de la comunidad; se publica en dos o tres periódicos nacionalistas al principio. Es decir, tienen un pequeño auditorio y es el tipo de verdad que finalmente está destinado, alguna generación después, a convertirse en el asombro de las generaciones posteriores respecto a la omisión o a la ceguera en un momento dado de la comunidad. Ceguera, hasta cierto punto comprensible, porque quién podría soportar la idea de que el Estado es asesino, quién podría convivir comunitariamente con la idea de que si uno va a la comisaría a denunciar un robo sea el comisario quién robó ( eso se percibe oscuramente en una sociedad como la Argentina, pero quién podría convivir las veinticuatro horas del día con una idea tan aterradora.).
La novela policial lo que dice es que los valores se han invertido, se han trastocado; no hay más valores y de algún modo un personaje sucio, maloliente y marginado encarna a la nueva verdad.
Hoy si se habla de investigación periodística es necesario decir lo siguiente: las empresas comunicacionales más poderosas están investigando a todo el resto de la comunidad ,incluso al Estado. Esta es una situación nueva, no existente en la época de Walsh. El modelo de investigación periodística es un modelo de investigación que se sitúa, en última instancia, por encima de los demás. Se inspira en los modelos anteriormente existentes de la razón occidental, que es la ciencia consagrada. Y aquí la idea de lo policial como investigación. La policía se llama a sí misma científica y no en vano lo hace. No en vano hay ciencias de los signos: las huellas digitales, la lupa para definir lo que pasa en el ambiente privado, etcétera. Siempre un crimen deja huellas y la idea del signo como huella es un modelo de investigación científica.
Entre los modelos policiales es famoso el de la policía inglesa, que es justamente un acertijo que hay que revelar en el ámbito domiciliario privado. Son los crímenes privados donde el Estado no interviene, y ahí sí el Estado combate al mal. Es el modelo "Sherlock Holmes", que muchos han asociado a Freud. Por otra parte, el modelo de investigación del policial norteamericano se basa en que la corrupción es total y sólo es posible encontrar la verdad si una persona, un padre de familia indignado, o un policía echado por ser decente ,encarna valores por fuera de las discusiones. Esto último, cuando se hace en nombre de un justiciero sirve a cierta derecha norteamericana. En el caso de las novelas de Hammett y Chandler, éstas eran claramente vinculadas a la izquierda norteamericana porque discutían la trama del capitalismo desde un punto de vista moral.

Para concluir, se podría decir que hoy estamos en una situación donde es muy difícil conocer nuevos Walsh, si bien Walsh es un héroe de las carreras de comunicación, porque no hay esa situación de ambigüedad con respecto a la ley que había en la época de Walsh, donde el Estado quiere encubrir un fusilamiento, donde había una idea vacilante en relación a la ley. Los crímenes de Videla no se hacen en nombre de la ley sino que se hacen a través de una napa subterránea del Estado donde no se declara lo que se hace y nadie lo asume como tal. El terror es finalmente una forma de decir que se hace aquello que no se reconoce que se hace. Lo ominoso del terror es, justamente, que sabemos sus efectos pero no sabemos los sujetos que lo producen. En ese sentido, la época de Videla no produjo ningún Walsh. A posteriori, novelas e investigaciones como las de Miguel Bonasso permitieron saber, por primera vez, lo que pasaba en la E.S.M.A., pero no hubo un Walsh en ese sentido, que investigara como obra de sabiduría individual, de un cambio de vida individual, de un modelo individual. Esa es una situación para reflexionar tan importante como la del papel que ocupan los medios de investigación en un modelo donde éstos introducen y proponen el nuevo nivel tecnológico a través de una búsqueda de la verdad que a veces tiene la forma de una cámara secreta, otras veces la forma de Tinelli, de Pergolini, que humorísticos o no ,son investigaciones sobre la vida política que de algún modo desmantelan, ridiculizan, resquebrajan el resto de las actividades. Eso se hace, muchas veces, heredando la vieja idea de que se investiga en nombre de la verdad y produce la siguiente situación: no hay ningún otro poder que pueda investigar al último poder que investiga en este momento de cierre de la cultura. Es necesario tratar todo esto en la carrera de comunicaciones; es necesario que los nuevos Walsh sean un Walsh colectivo que, aún en los medios de comunicación, repropongan nuevos temas para presuponer como mínimo que es necesario pensar la investigación en términos de saber qué papel juega la universidad, qué papel juega el conocimiento científico que no se arrogue a sí mismo el papel de una razón demoledora, capaz de enviar misiles policialmente al resto del mundo. Y al mismo tiempo es necesario preguntar qué queda de la investigación del Estado, no solo universitaria, puesto que la investigación universitaria ha sido desmantelada, sino cómo se va a juzgar y controlar la investigación policial, por qué vías ,y si sólo el control va a venir por parte de los medios de comunicación, lo que inmediatamente origina este problema: si los crímenes como el de Yabrán no dieron ningún Walsh , es porque las tecnologías de investigación en Operación Masacre, suponen la reconstrucción de una escena primordial que Walsh recompone en su imaginación a partir de escasísimos datos, como por ejemplo el asentamiento de una prisión que se había realizado en una comisaría, porque tampoco en la comisaría estaba instalada la idea de ilegalidad ( el comisario De Paula de la seccional de Moreno, le tira una frazada a un preso, lo que supone que este comisario que encarna el "Mal", tiene una chispa de bondad como el "Facundo" de Sarmiento). Por eso los personajes están construídos a la altura de la gran novelística argentina y del gran ensayo como lo es el "Facundo", donde Quiroga, para Sarmiento, encarna el "Mal" pero a la manera romántica que siempre presenta una chispa de bondad.

"...¡Y no se crea ha sido abandonada al pillaje, o que un soldado haya participado de aquel botín inmenso! No; Quiroga repetía después en Buenos Aires en los círculos de sus compañeros:- Yo jamás he consentido que un soldado robe, porque me ha parecido inmoral..." Facundo - Domingo Faustino Sarmiento- Anaya 1982- Ilustración Justo Barboza

Siempre hay un acto en Facundo, y eso es lo que hace a la perduración de un individuo como él . Y la investigación de Walsh también perdura porque el "Mal" es una mal que permite que frente a él, nosotros pensemos en qué haría uno en esa situación si pudiéramos involuntariamente encarnar el "Mal" y desarrollar en nosotros esa chispa del "Bien". Es decir, Walsh tuvo la precisión que no tiene el movilero investigador de los canales de televisión de la actualidad, de ver en el mal algo que también desarrollaba esa chispa última de bondad. Es decir, "escenas de escritura, escenas pre-televisivas".

Entonces, ¿puede la televisión actual reconstruír ese modelo de investigación?, ¿puede hacerlo sin acudir a las fuentes de la antropología, a las investigaciones de campo?. Lo que puede observarse, como una situación grave en materia de comunicación, es que los medios de comunicación no tienen absolutamente a nadie que los investigue ( y utilizo la expresión porque es la que se utiliza y no porque sea la que más me guste en relación a la idea de investigación). Entonces, en esa dirección o sentido, para ser justos, habría que construir, y pienso en la responsabilidad de las universidades, instancias donde las grandes empresas comunicacionales, que son las que permiten la circulación de mercancías en todo el planeta, sean también investigadas. Ante la quiebra del Estado, ante la quiebra de las instituciones y ante la quiebra consiguiente de la universidad y el retroceso de la vida académica a niveles de mucha pobreza conceptual como la que estamos viendo, plantearse si los medios de comunicación, que son empresas comunicacionales y mediadoras en la investigación, pueden ser investigados, me parece una cuestión imprescindible. Por ejemplo, quién se animaría a investigar a Santo Biasatti si éste es una persona que no tiene chispa de maldad, que es entera y macizamente bueno; que sólo puede ser bueno y encarna el ciudadano que todos querríamos ser y moraliza como quisiéramos moralizar todos nosotros. Quién se animaría a decir que Santo Biasatti o César Massetti tienen alguna otra chispa que no corresponda a la austeridad y a la moral del bien que reconstruimos.
Bueno estos son problemas de frontera, problemas límite desde el punto de vista de la investigación periodística en las facultades. Complejos problemas laborales también, porque son los hábitos de trabajo de los periodistas y al mismo tiempo constituyen los lugares de poder de los periodistas, como también representan los lugares en donde jóvenes periodistas, con mucho lucimiento, desarrollan trabajos que finalmente son bien recibidos desde el punto de vista que develan oscuras realidades del Estado, pero no dejan de constituirse en problemas éticos de gran envergadura. Pensar en una sociedad democrática efectivamente abierta donde no exista nada que no pueda ser investigado, y donde la universidad pueda tener una palabra más fuerte que la que tiene hoy, me parece un aspecto fundamental. Cómo obtendría una palabra de mayor peso la universidad. Bueno, revisando la propia historia de la investigación en el campo de la ciencia, en el campo del Estado, es decir, cómo el Estado llamó investigación también a la constitución de su seguridad en términos de impedir que se investigue, lo que implica revisar la historia de las policías argentinas y de la historia de la universidad, donde también se dice que en la universidad se investiga; y desde las Ciencias Sociales, donde un cierto fetichismo hoy lleva a privilegiar la investigación frente a la clases. Esto no es justo ni correcto. La clase es el lugar donde se hablaría, donde se haría el enseñadero como muchas veces se dice, y la investigación es un fetichismo que muchas veces registra la ansiedad de los profesores por entrar dentro de formas de financiamiento que cubren las deficiencias salariales opresivas. En ese sentido la palabra investigación es muy compleja y para dignificarla hay que constituír grupos que, detrás de la verdad, se esfuercen efectivamente en saber que representan la vieja carrera de la verdad. Hay que recordar que la investigación investiga sobre nosotros mismos. No hay investigación valedera que no contribuya, en última instancia, a saber quienes somos y el que se lance a investigar- como decía Marx citando a la Divina Comedia del Dante, "el que entra al infierno debe dejar en la puerta sus propios prejuicios"- bueno, el que investigue debe dejar en la puerta aquello que aparentemente lo haría invulnerable a ser el mismo investigado, pero no por ninguna otra potencia extraña sino como autoinvestigación.

Por Horacio González

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