Así como el rock nacional es hijo bastardo del tango -que, a
su vez, también nació bastardo-, Argentina es un lugar
de economías bastardas. Es decir, de aquellas que nunca fueron
del todo reconocidas, que han sido siempre ilegítimas, siempre
"otras". Pero (sobre)viven. Y cantan su salmo.
"Usina" - Pio Colivadino - 1914
"Ando rodando/por mi camino buscando/puertas
abiertas/cosas que me hagan ver/calles, bares, camas, trenes y lugares/cielos,
infiernos/todo me da igual si no sé/si no sé para qué
vivo/si en el mar se muere el río/de la tierra prometida sólo
me quedan heridas." (Oveja Negra)
Las fábricas andan ro(n)dando en Argentina, no tanto como sitios
donde destinar los recursos lógicos del país para un mejor
arqueo, sino simplemente como sitios arqueológicos. Están
desdibujadas como el olvido. Lejanas, perdidas. Una pérdida.
Seguramente, el comandante del navío que el 2 de septiembre de
1537 salió de Buenos Aires, no supo que la carga de cueros y
charqui vendidos al Brasil quedaría en el recuerdo. Y mucho menos
como el "Día de la Industria" de un país repleto
de paradojas como ésta: Celebrar el nacimiento de la industria
argentina, cuando aún faltaban siglos para la Revolución
Industrial... Hecho a la argentina.
"Pero de ésta/voy a sacar la respuesta/voy
a interrogar a cada ser viviente/para saber quién es el que nos
miente." (Oveja Negra)
La rueda mágica tour (1880-1943)
No pudo ser otra la suerte de esta actividad desde que la clase dirigente
de nuestro país la adoptó como estrategia. Eran los tiempos
de la "Paz y Administración", con mayúsculas,
tal como llamó el presidente Julio Argentino Roca a su obra de
gobierno. "Paz" era sinónimo al exterminio masivo de
gauchos e indígenas, la "barbarie". Por su lado, la
"Administración" significó el inicio de la expansión
económica del país, basada en la actividad agropecuaria,
es decir, "vacas, vacas, vacas", como decía Sarmiento,
y también cereales. Pero como buena capitalista, la oligarquía
no descartó desarrollar la industria como pieza de su juego de
clase dominante. Así surgió la Unión Industrial
Argentina (UIA) en 1887.
Museo de la U.I.A. aspecto que ofrecía en
1894
"Gente sin swing/como naciones/siempre estarán/hasta
que exploten/y aunque te inviten a tu mesa no estarán de tu lado.../Gente
sin swing/son como halcones/pueden fingir/hasta que lloren/pero, mi
amor/son impostores/y aunque te inviten a tu mesa no estarán
de tu lado/y aunque te juren y prometan no estarán de tu lado." (Fito Páez)
Como siempre fue para nuestra economía, la situación
externa delineó y fijó gran parte de la situación
interna: por las guerras mundiales, las importaciones de manufacturas
había que "sustituirlas" con productos nacionales.
La industria creció y fue tomando vigor de a poco, aunque de
modo inconstante y con un discurso ecléctico que iba de un nacionalismo
económico excluyente a una desconfianza hacia lo que era el ensayo
de industrialización en un país periférico.
"Y a rodar, a rodar/a rodar mi vida/a rodar
mi amor/yo no sé dónde va, dónde va mi vida/pero
tampoco creo que lo sepas vos."
(Fito Páez)
Fue la crisis de 1930 la que había hecho trastabillar la idea
de país "granero del mundo". Hasta esa fecha ni los
gobiernos conservadores, ni los radicales, habían cuestionado
el sistema económico primario-dependiente. Federico Pinedo fue
el que diagramó en 1940 el primer plan económico estatal,
donde la cuestión industrial tuvo un matiz semántico fundamental:
el país debía desarrollar las industrias "naturales",
es decir las que no podían molestar o competir con las manufacturas
europeas. De lo contrario, las industrias "artificiales" entorpecerían
el buen trato que Su Majestad Británica -cuna histórica
de la industria- nos dispendía desde hacía más
de un siglo. Pinedo expuso su visión:
"La vida económica del país gira
alrededor de una gran rueda maestra que es el comercio exportador. Nosotros
estamos en condiciones de crear, al lado de ese mecanismo, unas ruedas
menores -la industria nacional- que permitan cierta circulación
de la riqueza, cierta actividad económica, la suma de los cuales
mantenga el nivel de vida del pueblo a cierta altura."
El plan no fue aprobado en ese entonces. Sin embargo, y paradójicamente,
sería Perón -otro bastardo, cuyo verdadero nombre era
Juan Sosa- el que implementaría varios puntos de aquel plan.
Ése Perón fue industrialista y la oligarquía no
lo tenía entre los suyos, como a Pinedo. Y ése Perón
industrialista fue el que también -paradójicamente- disolvió
la UIA, porque en aquel clima de Nueva Argentina el único privilegiado
era el Estado, y no los industriales como grupo social.
"Y así los tiempos/y así los tiempos/empezaron
a andar/y así las ruedas/y así las ruedas empezaron a
girar/y algo a pasar."
(Fito Páez)
¿Qué tal te fue? (Perón y después)
Precisamente lo nuevo que pasó con Perón fue la afirmación
de un Estado empresario, que decidió apoyar la industria durante
el primer Plan Quinquenal (1946-1951). Con buenas reservas internacionales
-ya que los productos agropecuarios argentinos se vendían como
pan caliente en la Europa de la Segunda Guerra-, y sin poder importar
equipos de complejiddad, se favoreció el desarrollo de Pymes
industriales a través de la protección arancelaria, y
de los créditos a corto plazo dados por el flamante Banco Industrial.
Fue el peronismo clásico: el empleo público se expandía,
los ingresos se redistribuían en favor de los sectores populares,
y se movilizaba controladamente a las masas para apoyar al gobierno.
Prontamente se alcanzó el autoabastecimiento en bienes durables
como alimentos, bebidas, metalmecánicos y textiles.
"¿Qué tal te fue?/la pilcha no
te queda mal/¿te dan amor, o qué?/.../si no hay humor,
¿cuál es?/si Borges nunca puede ver."(Divididos)
"Fábricas" - Horacio March. 1933
Pero lo que sí pudieron verse fueron las falencias del modelo:
La industria satisfacía a un mercado cautivo -el mercado interno-
con "la fácil" de no tener competencia, debido a que
no se podía importar. Por ende, la innovación tecnológica
y las inversiones productivas fueron muy escasas. La riqueza resultaba
un manejo que hacía el Estado sobre el mercado, y donde las empresas
preferían tener una gran liquidez para ir de rama en rama industrial,
antes que especializarse en una e incrementar la productividad. En pocas
palabras, no se alcanzó una política industrial de largo
plazo.
"¿Qué tal te fue?/espero que te
sientas bien/de gran amor o qué/podrás cagar, llorar,
pagar/si no hay canción, ¿cuál es?/el mundo sordo
como pie/si no hay razón, ¿cuál es?/zapato o alpargata,
igual son chimpancés/y el amor se fue."
(Divididos)
Y el amor a una política de industria nacional se comenzó
a ir con el golpe de los «gorilas» en 1955. Es decir, con
los liberales que no festejaron los años dorados del peronismo,
y dieron cuenta sobre cómo el manejo del Estado podía
realizarse al margen de ellos. A partir de entonces las medidas económicas
liberales perdieron el consenso social que habían tenido bajo
los gobiernos conservadores y radicales. Se hicieron recetistas de los
golpistas.
"Mucha risa por aquí/pero ninguna es
para mí/soy la espuma sobre el cristal/yo cambio de forma para
atacar/sólo una vez más/como enlace." (Ratones Paranoicos)
Se dejó a las subsidiarias de corporaciones trasnacionales el
desarrollo de las nuevas industrias (Aunque, con Perón, los contratos
petroleros con la California Company en 1954 fueron el dato precedente).
Desde los años '60 rápidamente la economía comenzó
a abrirse al circuito financiero internacional, y fue dándose
un proceso de concentración industrial -interrumpido brevemente
por el tercer gobierno peronista en los años 73-76-, cuyos rasgos
más salientes destacaron a los tiempos del Proceso (y también
de más acá).
Yo, que nací con Videla (1976-2001)
Tapa de Revista "Humor" - Junio de 1998
En efecto, se ha registrado desde el año '76 el inicio de una
etapa de concentración de la producción industrial en
un acotado número de empresas oligopólicas. Esto se vio
acompañado de una distribución regresiva y desigual del
ingreso, implementada gracias al disciplinamiento económico-social
logrado por la última dictadura militar.
"Yo, que crecí entre fascistas/yo, que
morí en el altar/yo, que viví con lo que estaba bien,
pero a la noche estaba todo mal/hoy pasó el tiempo/demoliendo
hoteles/mientras los plomos pasan los cables, la sangre hede."
(Charly García)
Los empresarios vinculados a la producción padecieron las consecuencias
de las recesiones de los años 75-76, de 1978, y de 1981-82 de
aquel gobierno militar; y también -ya durante la democracia-
las de 1989, 1995, y la actual que data de 1999. Eso indujo a disminuir
el riesgo en las inversiones productivas y a favorecer un comportamiento
especulativo, aprovechando la coyuntura de inversión más
rentable o, en última instancia, fugar los capitales al exterior.
Todo ello creó acumulación de riquezas, pero en áreas
ajenas a la producción industrial.
"Gente trabajando, gente/máquinas a mi
alrededor/nada puede parar de andar/nada puede andar peor/nada puede
andar peor."(Charly García)
Los '90 demostraron que podía irle peor a la industria: Tras
las privatizaciones, el tamaño de cada planta fabril guarda relación
con la oligopolización del mercado. A su vez, el aumento de la
productividad empresaria se asocia con un significativo proceso de expulsión
de mano de obra. Y las ramas altamente concentradas (esto es, los ocho
grandes locales que producen más del 50% de la rama) tienen mayor
productividad, y dan mejores salarios, que las ramas de concentración
mediana y escasa. La industria en Argentina cuenta con escasos eslabonamientos
productivos, y su perfil es de primarización productiva y «desindustrilización».
"Ya morí/ya morí de espaldas,
nena/ya morí/toda esa pobre gente que se muere de repente, espero
que ahora estén mucho mejor/ya morí/ya morí de
espaldas, nena/ya morí, nadie se entera."
(Ratones Paranoicos)
¿Qué vés cuando me vés? (Conclusiones)
Los «regalitos» de la globalización son muy evidentes:
primacía del sector financiero sobre el productivo, concentración
económica junto al desempleo, descrédito de los sindicatos
y retracción del Estado. Lejos quedaron los inicios bastardos
de la industria como estrategia agropecuaria. Y también buena
parte del criterio de país con los problemas no estrictamente
tecnológicos -sino políticos-, de la industria que supimos
conseguir.
Una estrategia económica -y dentro de ella, un proyecto industrial-,
es viable en tanto infunda prosperiddad a las mayorías. Como
lo fue la etapa primario-dependiente y también la peronista.
Desde esa óptica lo «bastardo» es secundario, un
mero dato. Como si San Martín fuese degradado por su origen indio
(si lo tuviera).
"Si estas palabras te pudieran dar fe/si esta
armonía te ayudara a creer/yo sería tan feliz, tan feliz/que
moriría arrodillado a tus pies/pero si insisto, yo sé
muy bien qué conseguiré/seguiré."
El valor agregado por la industria perdió tren en el último
medio siglo (Ver gráfico). Las diferencias se aprecian
a través de dos ciclos de 25 años: El primero va
desde los tiempos del Plan Quinquenal al "rodrigazo",
preludio a la crisis del '76. Allí la industria multiplicó
su valor agregado en más de tres veces desde 1949. Fue
la etapa de mayor desarrollo industrial del país. En el
otro ciclo el crecimiento fue de de 0,4% por año, es decir,
10% en el útlimo cuarto de siglo. Si bien la evolución
industrial se estancó, la productividad de las ramas concentradas
aumentó: Bienvenidos al tren (del oligopolio).
Evolución del valor agragado
de la Industria - Fuente: Cuentas nacionales INDEC - Índice:
Construidos para 100 en 1949 - Diario "La Gaceta de Económicas"
por Jorge Schvarzer - 24 de junio de 2001
Bancate ese defecto
Jorge Schvarzer tiene una amplia carrera dedicada al estudio de
la economía de Argentina. Últimamente ha realizado
un balance a largo plazo sobre el proceso económico nacional,
cuyos datos hemos tomado en parte (Ver gráfico). Categóricamente
afirma que el modelo instaurado desde 1976 "no es efectivo
porque no sólo es concentrador del ingreso sino que ni
siquiera ofrece una dinámica propia de largo plazo para
que permita justificarlo en nombre de un futuro venturoso."
Están pasando demasiadas cosas raras para que todo pueda
seguir tan normal...
Bibliografía del tema
· Azpiazu, Daniel (1998), La concentración
en la industria argentina a mediados de los noventa, La
Plata, Flacso/Eudeba.
· Campione, Daniel (2000), Prolegómenos del
peronismo. Las transformaciones en el aparato del estado
en el período 1943-1946, en "Realidad Económica",
nº 170, Feb/Mar de 2000.
· Jáuregui, Aníbal (1993), El despegue
de los industriales argentinos, en Ansaldi, Waldo y otros,
"Argentina en la paz de dos guerras. 1914-1945",
Buenos Aires, Biblos.
· Schorr, Martín (2000), Principales rasgos
de la industria argentina tras un década de ajuste
estructural. Un análisis del desempeño de
las grandes firmas manufactureras durante la década
de los noventa, en "Realidad Económica",
nº 170, Feb/Mar de 2000.
· Schvarzer, Jorge (1991), Empresarios del pasado.
La Unión Industrial Argentina, Buenos Aires, Cisea/Imago
Mundi.
(1996), La industria que supimos conseguir, Buenos Aires,
Planeta.
(2001), Economía argentina: situación y perspectivas.
De la economía "cerrada" a la abierta.
Dos grandes ciclos argentinos, en "La gaceta de económicas",
año 2, nº 11.