En esta entrevista, Horacio Covas y Rubén Ravera, dos
de los fundadores del Club del Trueque en la Argentina, nodo central
ubicado en la antigua fábrica La Bernalesa, definen la dinámica
organizativa y funcional del Club, como así también, los
orígenes e influencias en las cuales se halla el fundamento de
esta alternativa económica al sistema formal de consumo y producción
de bienes. Forman parte de este trabajo, testimonios recogidos en el
Nodo "La Estrella" de Caballito junto a una introducción
al tema. Bienvenidos, entonces, al mundo del Trueque.
"Vale 1 Crédito"
-Horacio Covas: En el origen del Club del Trueque, estamos comprometidos
Carlos Desanzo, Rubén Ravera y quien habla. Nos juntamos, por
lo menos, a través de dos vertientes interesantes: El programa
de autosuficiencia regional y una red que estaba funcionando en ese
momento, con la intención de dar algunas respuestas a situaciones
que se nos veníamos planteando desde hace muchos años
atrás. Una de ellas era la problemática económica
para desarrollar actividades de tipo productivas. Desde la década
del '80, el programa de autosuficiencia regional, esta dando respuestas
a distintos temás vinculados a la ecología; en el '90
se desarrolla una red que también impulsa la problemática
de la desocupación, y junto con Carlos, Rubén y yo, vamos
imaginando en el '93, lo que posteriormente se lanzaría el primero
de mayo de 1995, y que dimos en llamar Club del Trueque, un espacio
de autoayuda, donde se practica la reciprocidad, y que está ligado
a 12 principios éticos de conducta que con el tiempo van creando
tradiciones en el uso de la moneda social.
- ¿Que hacían antes de gestar el Club del Trueque?
- Rubén Ravera: Bueno, nosotros habíamos participado
de muchas iniciativas vinculadas a la ecología activa. La comisión
Brutlan, que luego desembocaría en la asamblea de Naciones Unidas
para el desarrollo del medio ambiente, tuvo como eje la situación
de la pobreza ligada al desarrollo y al medio ambiente, una estrecha
relación que muchísimos estados del planeta iban a tratar
de resolver a través de políticas activas.
Desde Bernal realizamos actividades vinculadas a la ecología
práctica, como contribuir a la defensa activa del medio ambiente
y de la comunidad. Para eso realizamos programás de huertas comunitarias,
promovimos el reciclado de la basura orgánica, creamos la posibilidad
concreta de generar energía a través de tecnologías
eólica y solar. Buscamos que la gente se diera cuenta que con
sus propias manos y recursos contiguos, podía tener cierta autonomía
para fortalecer su autoestima y comprender que no son meras piezas de
un mecanismo mucho mayor que tenia soberanía sobre ellos. La
Argentina empezaba a entrar en esta globalidad con no muy buen handicap,
y el desempleo comenzaba a materializarse. Entonces, nuestra hipótesis
era que fortaleciendo desde el hogar, la cuestión económica
y ecológica -no por casualidad tienen la misma raíz esas
palabras-, se iba poder hacer frente a lo que se vendría luego,
es decir, los altos niveles de desocupación y la caída
de sistemás productivos que se pensaban a sí mismos "perpetuos",
como la siderúrgica o la industria textil, por ejemplo. En el
año 1992, nos dimos cuenta que fue necesario fortalecer a los
grupos, por eso surgió una iniciativa que se llamo "Emprendedores
Anónimos". En 1993, a partir de comprender que mucha gente
necesitaba volcar sus productos de escala limitada, productos orgánicos
que surgían de iniciativas individuales, en un mercado que no
era el formal, el más apropiado para absorberlo. En esa época
aparecían en el país los primeros hipermercados, el fenómeno
de Carrefour por ejemplo. Pensamos en un mercado protegido, y surgen
así, las primeras ideas de armar el Club del Trueque.
-¿Cómo funciona este Club?
-RR: Vamos generando ligazones con una visión de integración
y asociativismo que va desarrollando un nuevo mercado que va ofreciendo
oportunidades a todos los habitantes; un mercado semipermeable que tiene
pautas éticas en cuanto a su construcción y que usa leyes
tan simples como la oferta y la demanda.
Rubén Ravera y Horacio Covas socios fundadores
del Club del Trueque en Argentina
-¿Acerca de las influencias en el origen del Club, que más
puede decir?
-HC: Nosotros estamos comprometidos con visiones como la de Gandhi,
con conceptos no violentos pero de plena participación y compromiso
con el hecho popular. La ecología, "este movimiento",
está más comprometida con la biología que con la
economía porque si analizás sus componentes, funciona
como un ecosistema: Tanto la flora, como la fauna y la gente, en una
región conforman un todo. El rescate de sus raíces y la
protección de lo ambiental forman parte de esta lógica.
Otra de las influencias que tuvimos fue la del ensayista Alvin Tofler
que en su planteo inicial sobre el rol del hombre del futuro, él
lo definió como "prosumidor", y nosotros nos encargamos
de materializarlo y de evolucionar hacia un "prosumidor urbano",
alguien que alejado de los medios productivos de la tierra pudiese realizar
actividades autogestivas. También Silvio Gessell nos inspiró
con su visión económica, manifestada su libro "La
Economía Natural", donde plantea la oxidación de
la moneda como un hecho insoslayable para desarrollar un ambiente de
producción y consumo saludable, y una recreación sana
de toda la sociedad. Gessell cuestiona la acumulación de dinero
en los bancos y propone que el dinero circule entre la gente como un
instrumento para el desarrollo de la actividad humana.
-RR: Podríamos hablar de Schumacher, que plantea lo pequeño
como algo hermoso. Su libro es una piedra angular para todos los ecologistas
que quieran modificar algo. El Club, a partir de cosas muy pequeñas
que casi no tendrían contabilidad dentro de un municipio o un
país, suma estas pequeñas cosas y en forma sinérgica
genera efectos positivos, una señora tejiendo, alguien reciclando,
otro reconvirtiendo un producto que no tiene valor dentro del mercado
formal y que quizás no lo podría vender... (en este momento
están entrando unos nenes al bar son carenciados ). El mercado
formal, en una competencia darwiniana, ha expulsado a mucha gente. Henry
Ford decía que si no le pagaba a sus empleados, nadie le iba
a poder comprar sus automóviles. Entonces, un mercado debe ser
inclusivo para poder vender. El centro del Club del Trueque es el ser
humano, seres humanos que saben hacer cosas y que pueden concretarlas;
eso es lo que ofrecemos no sólo para las ferias del Trueque,
sino también para los sistemás de producción más
industrializados en donde habían creído la fantasía
de que reemplazando a 100 obreros por un robot se iban a solucionar
los problemás sociales, pero eso es una fantasía. Los
sectores productivos van a tener que amigarse con las señoras
que se embarazan, con los obreros que se enferman, porque si no se tiene
en cuenta los problemás de la gente, no va a haber gente para
conformar un mercado. No estamos hablando del trabajo humano versus
robot, pero sí, un planteo de que no solamente de robótica
se trata la economía moderna, sino de seres humanos porque siguen
estando. Tratamos de buscar lugares en donde la mano de obra sea importante,
hay convenios en áreas productivas en Mendoza y en el sur también,
para resolver el tema de la cosecha de frutas, la pesca, fabricación
de aceites; trabajos en donde las manos humanas son insustituibles.
Ponemos el énfasis en la importancia del ser humano. Ya nadie
entiende los términos difíciles que usan los economistas.
El Club del Trueque está basado en la economía doméstica
de la gente, con familias que crecen y tienen sueños.
"Nodo Estrella" - Caballito Buenos Aires
-¿ Imaginaban que el Club iba a tener tanta repercusión
en el país y el mundo?
- HC: Cuando desarrollamos el modelo, imaginamos una economía
global, por eso no nos sorprende que esto se vaya enraizando en el país
y en todo el planeta. Sólo nos sorprende la velocidad con que
se expande. Hoy se generan alrededor de 10 Clubes por día. Hoy
3000 Clubes testimonian el desarrollo dentro de la franquicia social
que ha sido la herramienta de construcción de la red global del
Trueque para evitar reinterpretaciones de algunos intelectuales u oportunistas
que a veces copian la cáscara y olvidan el contenido, personas
que vienen de una militancia política y buscan desviar y dividir
para gobernar sobre su idea mezquina, esta construcción que no
la hemos patentado porque no es para nosotros solos, sino para toda
la humanidad, pero que sí tiene un claro reconocimiento de nuestra
gestión. Esto no se hizo por casualidad, fue elaborado con mucha
premeditación, pasamos muchos meses de arduo trabajo para llegar
a esto y sí, desarrollamos toda la mecánica de la expansión.
Insisto, 3000 Clubes del Trueque adheridos a la franquicia social testimonian
este desarrollo y la fuerza productiva, y el movimiento de créditos
es comparado a la fuerza de un mercado naciente que esta dando verdaderas
respuestas para un nuevo hombre.
- En algunos Nodos, existen personas que sacan ventajas a través
de la compra de productos en dinero (pesos), y revenden en las ferias
del Club a un precio muy elevado en Créditos porque saben que
otros prosumidores no pueden comprar más que con los créditos...
-HC: Esta visión tiene que ver con el modelo keynesiano,
se está resolviendo gradualmente y más en esta etapa que
se está abriendo en el 2001 y quedará plasmada en el 2002,
que tiene que ver con la incorporación de pequeñas y medianas
empresas a la red global del Trueque, ofreciendo productos de calidad,
en forma continua a través de modelos de proveedurías
que ya están en marcha. Esto va a mitigar la desviación
o sobreprecio de algunas personas que no practican la solidaridad, y
que ven acá una simple cuenta en donde invierten en el supermercado
$1 y lo multiplican por 4 o 5. Ese no es el espíritu solidario
que buscamos, pero si es parte de esta realidad. La manera de resolverlo
es buscando la forma en que estas personas que disponen de un capital
se agrupen y formen un fondo de inversión donde también
van a tener beneficios en créditos, pero no de una forma especulativa
basada en la necesidad del prójimo sino ya desde una forma solidaria.
Otro de los problemás es que la red ha despertado pasiones y
sentimientos, y muchos militantes de los años '70 vieron reflejada
acá una visión de la utopía de aquella época,
y han tratado de volver el tiempo atrás y generar una asamblea
y plenario permanente con un fin que quedó lamentablemente perdido
en el tiempo, porque el mundo cambió las herramientas de lucha
popular, y hacer del Club del Trueque una "trinchera" como
el caso de varios coordinadores que hoy ya no están en la red
global del Trueque pero que generalmente son petardistas o buscan la
desintegración o, por qué no, el terrorismo ideológico.
Lo único que hacen es mostrar que no han interpretado esta realidad,
que el dogma los enceguece, y ese velo que cubre su mente debería
ser corrido a través del hecho genuino. Hoy hay cerca de 2 millones
de ciudadanos que están vinculados a esta red, dando respuestas
concretas en un juego de libre mercado que esta permitiendo encontrar
soluciones a cada rato. Dejar que el ruido de muy pocos perturbe la
construcción de cientos de prosumidores, que con sus manos e
ingenio están dando respuesta, no merece una visión para
confrontar. Mientras algunos "ladran" y repiten cosas viejas,
nosotros estamos haciendo el futuro.
- ¿Sabían hasta dónde iban a llegar?
-RR: Es como cuando uno sale con un auto, va a la autopista,
¿qué va a ocurrir en el camino? Nadie lo sabe. Sí
sabemos que el problema de los medicamentos existe, pero también,
hay gente que esta planteando en el Instituto Malbrán, armar
un proyecto para implementar un sistema de monodrogas. Y esto lo escuchamos
ayer como respuesta a un problema de medicamentos. Sabemos que puede
haber problemás bromatológicos, nos consta, pero los Clubes
se ponen en pie de guerra e instrumentan recorridos en las ferias, hacen
tomar los resguardos para quienes desconocen los sistemás de
manipulación de alimentos. Los objetos usados que se venden pueden
tener problemás, pero cada uno se da sus mecanismos de seguridad,
pidiendo antecedentes, intercambiando con conocidos, con gente que le
inspire confianza y les dé garantías de ética en
su vida. El Club del Trueque, como sistema de autogestión, es
un sistema donde todos se cuidan, porque a los demás les conviene
que quienes lo rodean estén bien.
-¿Cuándo eso no pasa?
-RR: Creo que los Clubes no son justamente el lugar para encontrar
esas situaciones. Imagino otros espacios de la sociedad en donde sí
hay una encarnizada lucha destructiva para perjudicar al otro. Me parece
que el Club del Trueque es hoy uno de los pocos lugares en donde no
se sacrifica al que está del otro lado de la mesa en función
de un interés personal, aunque no porque haya participado de
esta mesa lo voy a propagar a los cuatro vientos, pero me parece que
es una de las reservas "solidarias" de la solidaridad argentina,
el Club.
-HC: Las actividades se desarrollan fuera de nuestra tutela.
No es que nosotros como "conducción" o supuesta cúpula
organizativa decidamos qué deben hacer los prosumidores; son
ellos como hombres libres y pensadores adultos que se deben dar sus
soluciones. Creo yo, que ha de haber una solución para cada conflicto,
una contribución para el desarrollo colectivo.
-¿Qué pasa con los préstamos sin tasas? ¿Cómo
fue tomado esto por el establishment?
-RR: Sigue siendo una prueba piloto la de los préstamos
sin tasas, es solamente la cristalización de un sueño
de algunos profetas como Silvio Gessel, o "religiosos" que
imaginan un mundo en donde prima exclusivamente la bondad, y es una
utopía que se convierte en realidad, no goza de la perfección,
tiene sistemás optimizados. La posibilidad de dar préstamos
sin intereses es algo sencillo que requiere la conciliación de
los participantes. Está demostrado que los pobres son los que
pagan siempre sus deudas, especialmente las mujeres. Sin embargo, los
bancos no le prestan a los pobres.
Entrevista y testimonios realizados por Marcelo Rebón.
Fotografía: Antonella Oriolo.
Algo de historia
Alpargatas, zapatos, alimentos, ropa, perfumes,
lámparas, cuadros, una torta de cumpleaños, servicios
de albañilería o plomería, médicos, psicólogos,
odontólogos, controladores de plagas, toallas femeninas... etc.,
todo esto y mucho más, usted puede conseguir en el Club del Trueque
aunque no cuente con dinero. La posibilidad de que muchas personas que
se encuentran fuera del circuito oficial del mercado, puedan obtener
bienes y servicios que de otro modo no podrían, la solidaridad
y la ambición (o inflación) también forman parte
de este Club, entérese cómo.
El Club del Trueque es una organización de "prosumidores".
El concepto de prosumidor está tomado del libro «La Tercera
Ola» de Alvin Tofller, que define a las personas que son al mismo
tiempo productores y consumidores. Nació en 1995, en la ciudad
de Bernal, cuando un grupo de vecinos que se encontraban con algunas
de sus necesidades básicas insatisfechas habían tomado
cuenta de que a la vez, les sobraban algunos productos o tenían
servicios para ofrecer. Por lo que comenzaron a trocar de modo tal de
poder obtener mutuos beneficios.
Hoy esa iniciativa se propagó por todo el país, generando
un intercambio incalculable de bienes y servicios, que de otro modo
sería difícil llevar a cabo.
Estos intercambios de bienes y servicios se realizan en lugares llamados
"Nodos" y la "moneda" que se utiliza es un papel
llamado "Crédito" el cual tiene un valor semejante
al dinero oficial en Argentina. Este mecanismo de economía alternativa
no trata de reemplazar a la economía formal, de la que siempre
se pretende formar parte. Por el contrario, el objetivo es ser un complemento
para aquellos que, por diversas circunstancias están parcial
o totalmente fuera del sistema económico, obtienen tiempo y vocación
para mejorar su situación actuando plenamente como prosumidores.
Estos Clubes se interconectan configurando una gran red global a nivel
nacional. El éxito creciente del Club de Trueque en Argentina
generó un crecimiento explosivo de la red. La red del Trueque
esta compuesta por todos los nodos existentes en el país.
"El crédito": Moneda del Club del
Trueque
La voz de la calle
Estuve en el Nodo "Estrella" de Caballito y conversé
con la señora Beatriz Rivero, coordinadora del nodo"Estrella"
de Federación Caballito:
"Estamos los domingos de 14:30 a 16:30 y los miércoles de
19 a 21 hs..." En ese momento, otra señora "prosumidora",
se quejó del precio del jabón en polvo, que lo estaban
vendiendo a 5 Créditos cuando en el circuito oficial esa marca
cuesta sólo $1.-
-¿Beatriz, cómo es el mecanismo de ingreso al Club?
-Es una red solidaria, por lo tanto, el mecanismo es muy simple, tenemos
una ficha de inscripción donde se colocan los datos personales
y lo que se va a aportar a la red en ese momento. Después puede
cambiar o ampliar lo que ofrezca, el límite es la imaginación,
se puede trocar lo que usted desee, en tanto y en cuanto no perjudique
a nadie. Cuando vienen lo hacen con algún compañero que
ya tiene experiencia dentro del Club, y tratamos siempre de que la paridad
sea de $1 = 1 Crédito.
-¿Cómo obtienen los Créditos los nuevos ingresantes?
-Igual que en el mercado formal, trabajando; no busquemos la quinta
pata al gato, esto no es nada más que una feria, un programa
creado por la gente y para la gente. Entonces, alguien trae cuadros,
bandejas, ropa, comida, etc., el resto de los compañeros le pueden
comprar y así obtienen los Créditos.
-Yo tenía entendido que se le otorgan 50 Créditos
a cada nuevo socio...
-En la ficha de inscripción hay un casillero que tiene 8 compartimentos,
cada domingo que uno viene se lo sella, después de eso, la persona
es considerada "socio activo" y ahí se le otorgan los
50 Créditos, pero tienen que participar al menos 8 veces y no
se les regala Créditos, se les da, para que no falte circulante,
igual que en el mercado formal, al menos en Capital Federal es así.
-¿Qué le falta al Club?
-Necesitamos lugares amplios, en lo posible techados y con baños
habilitados. No es que no tengamos trabajo, lo que falta es el empleo,
pero trabajo sobra, "cada uno de nosotros es un trabajo que camina",
necesitamos lugares. En la Red del Trueque hay médicos, odontólogos,
electricistas, hay de todo como en el mercado formal. Además
nuestro Nodo tiene 34 emprendimientos.
-¿De dónde vienen los Créditos?
-Los fabricamos nosotros. En la medida que se integran nuevos Prosumidores,
se emiten más Créditos. La comisión de Créditos
se reúne junto con la comisión de coordinadores todos
los miércoles de cada mes en un Nodo distinto (para que no haya
acumulación de poder), cada Nodo recibe los Créditos de
acuerdo a los nuevos socios que incorporen.
El trueque en el "Nodo Estrella"
Encuesta a prosumidores
Salvador Arsenito 50 años, tenía un negocio
de compostura y venta de calzado, tuvo que cerrar y le quedó
un remanente de 250 pares de zapatos...
- Los fui vendiendo acá.
-¿ Le sirve?
-No es la solución a mi vida, pero a mi edad no encuentro trabajo
y es la forma en que descubrí que puedo comprar algunas cosas
para mí y mi familia.
Magui, 40 años.
- Llegué al Club porque entre perder clientes o ganar, preferí
ganar, si bien mi trabajo no lo voy a hacer todo en el Trueque, es una
posibilidad más de ampliar mi comercio, soy peluquera.
-¿Solucionó algo?
-Bueno, es un paliativo ante esta crisis que nos toca vivir.
Silvia, 29 años
- Ingresé al Club a través de mis hermanos.
-¿Por qué ingresó?
-Y... por la situación económica, es una buena forma
de trocar y poder llevar otros productos a mi casa.
Vende dos prepizzas a 3,50 Créditos, en el mercado oficial.
Esto cuesta mucho menos...
-Porque se suponen que se venden así...
-¿Usted fijó el precio?
-Yo también, acá pago el azúcar a 2 Créditos
y en el mercado formal eso cuesta sólo 40 centavos, pero si no
tengo los pesos no lo puedo comprar y debo aceptar que acá la
puedo comprar a ese precio.
Alfredo, 42 años.
-¿Cómo llegó al Club?
-A través de una prima, ella me había dicho que existía
esta posibilidad y me gustó.
-¿Cómo consigue la mercadería que ofrece?
-A través de mi trabajo; yo trabajo en una empresa de regalos
empresariales y es mercadería importada y novedosa.
-¿Qué consume usted del Club?
-Todo lo que sea comestible, algo de ropa, verduras, todo lo que a
mí me sirva.
-¿Qué es lo positivo que encuentra acá?
-Antes iba al supermercado 2 ó 3 veces y ahora voy sólo
una, desgraciadamente no hay quién venda carne, es lo que me
faltaría comprar acá.
Dora, 48 años.
-¿Cuánto hace que es miembro del Club?
-Un año, llegué por intermedio de la gente que me decía
que había posibilidades de hacer intercambios, acá estoy...
-¿Qué ofrece?
-Varios, bijoutería, ropa, regalos...
-¿Cómo la consigue?
-Compro en un mayorista, otras las fabrico yo...
-¿Qué consume del Club?
-Servicios para mi casa, albañilería, plomería,
etc.
-¿Qué es lo bueno que encuentra acá?
-La posibilidad de tener estos servicios sin gastar dinero.
-¿Y lo malo?
-Mucha desorganización, por ejemplo se atropellan al entrar,
los espacios son chicos, y a algunos se les va la mano en cobrar.
Leila Moreno, 30 años.
-¿Cuánto hace que viene al Trueque?
-Seis meses.
-¿Usted qué ofrece?
-Yo hago uñas esculpidas.
-¿Qué es lo positivo que encuentra acá?
-Y... que la clase media que perdió la posibilidad de acceder
a ciertos servicios o productos, puede mantener el nivel de vida aunque
no tenga dinero, con Créditos los puede comprar.
-¿Y lo malo?
-Uno se encuentra con personas que están muy mal económicamente,
y la necesidad hace que la gente se conviertan en personas muy egoístas,
la solidaridad no existe por ejemplo.
-¿Me daría ejemplos concretos?
-Mirá, en el tema de la comida, todos se abalanzan sobre eso
y no existe el esperar, el respeto... Me molesta muchísimo que
haya mucha política dentro del Trueque, que haya personas que
se abusen de eso, que haya gente que porque tiene dinero y compra cosas
y las revende a un precio muy elevado, me pone mal que acá se
venden las muestras gratuitas de medicamentos entonces ¿dónde
está la solidaridad?.
Alberto Donna, 40 años
- Soy el editor responsable de la revista Trueque Ya, que es una publicación
más de las tantas que hay con relación al Trueque en toda
la zona.
-Me decía que hay dos niveles, el teórico y el práctico...
-Yo, como prosumidor, noto que en la teoría, el cambio de dinero
es uno a uno, es decir un crédito es tomado al mismo valor de
un peso. Acá hay productos básicos de la canasta familiar,
que en el supermercado cuestan $1, pero se están vendiendo a
$1,50 o 2, porque quienes lo venden saben que hay compradores que no
tienen un trabajo dentro del circuito oficial y al no contar con pesos,
sólo tienen créditos para gastar, entonces, por más
que le digas a ese comprador que no compren en donde venden más
caro, pero esa persona compradora, la única posibilidad que tiene
de adquirir, por ejemplo, azúcar, es en el Club del Trueque porque
no gana pesos y sólo cuenta con la moneda nuestra, el Crédito...
está mal, pero no queda otra.